Autor: Anselmo Rosales Montero
Béjar cuenta con una larga nómina de hijos ilustres que han destacado en muy diversos ámbitos de la cultura y las artes. En esta ocasión presentamos a una familia de origen bejarano, cuya actividad se desarrolló principalmente en Madrid y Santander.
Ante la ausencia de estudios monográficos dedicados a la familia Sánchez de Castro, he llevado a cabo un recorrido por su trayectoria literaria, social y pública a través de las noticias aparecidas en la prensa de la época. La mayor parte de sus miembros —especialmente los varones— alcanzó notable relevancia en los campos de la docencia, el derecho, la política, la oratoria y la literatura. En todos los casos, su pensamiento se orientó de manera predominante hacia la defensa de las ideas carlistas. Más allá de su fidelidad al carlismo, los miembros de la familia compartieron una notable facilidad para la oratoria, una relación intensa —y en ocasiones conflictiva— con la prensa y una marcada inclinación literaria. Cultivaron el discurso, el artículo periodístico, la poesía —principalmente de temática religiosa— y el teatro histórico. Aunque muchos de sus escritos son de carácter religioso o técnico (Derecho, Medicina, etc.) y, por ello ofrecen escaso espacio para lo íntimo o personal, la prensa permite recuperar algunas referencias relacionadas tanto con su vida familiar como con Béjar y su entorno.
Vicente Santiago Sánchez de Castro
Este trabajo se propone revisar las actividades políticas de la familia reflejadas en la prensa, sus apariciones en los periódicos del momento y sus logros académicos y profesionales. Aunque su producción literaria resulta especialmente atractiva, el objetivo principal no es realizar un estudio crítico de sus obras, sino reconstruir la presencia pública de estos bejaranos entre la segunda mitad del siglo XIX y el primer tercio del XX.
Componentes de la familia Sánchez de Castro
Según consta en archivos digitales fueron sus abuelos paternos Feliz Vicente (Béjar) y Teresa Rivas (Valverde de Valdelacasa), y los maternos Lesmes de Castro (Fuentes de Béjar) y Tomasa Sánchez (Fuentes de Béjar). Sus padres fueron Miguel Sánchez Rivas (Valverde de Valdelacasa), médico, y Micaela de Castro (Fuentes de Béjar). Miguel y Micaela tuvieron ocho hijos:
-Vicente Santiago Sánchez de Castro: 25 de julio de 1841, Peromingo / 19 de septiembre de 1920, Santander.
-Francisco Sánchez de Castro: 2 de agosto de 1847, Fuentes de Béjar / 19 de diciembre de 1889, Madrid. Los padrinos de Francisco fueron Ventura y Teresa Gómez, de Peromingo.
-Lesmes Sánchez de Castro: 1850, Valverde de Valdelacasa / 24 de julio de 1900, Madrid.
-Cesárea Sánchez de Castro: 1851, Valverde de Valdelacasa / ¿?
-Benigno Sánchez de Castro: 1856, Fuentes de Béjar / 1874, Somorrostro (Vizcaya).
-Manuel Sánchez de Castro: 4 de agosto de 1859, Béjar / 29 de septiembre de 1929, Madrid.
-Victorina Sánchez de Castro: ¿Béjar, 1860?
-Justina Sánchez de Castro: ¿1900? / 1913?
Las trayectorias vitales de las mujeres de la familia Sánchez de Castro reflejan con claridad la ideología conservadora y religiosa dominante en su época.
Vamos a ir tratando de reconstruir las biografías de todos ellos.
Manuel Sánchez de Castro
Cesárea Sánchez de Castro, religiosa.
Probablemente nació entre 1850 y 1851. Conocemos su existencia gracias a un opúsculo de veinte páginas publicado el 6 de septiembre de 1868 con el título El Lectoral de León a su hermana Cesárea Sánchez de Castro, al despedirse para ingresar en la Congregación de las Hijas de la Caridad, firmado por su hermano, el lectoral de León, Vicente Santiago. En este texto, siguiendo las enseñanzas de san Jerónimo, el autor le recomienda insistentemente la virginidad, incluso la de pensamiento, la mortificación, el abandono del mundo, la obediencia y la humildad. El tema de la pureza aparece tratado de manera reiterada, lo que revela el ideal femenino defendido en determinados ambientes católicos del siglo XIX. Resulta especialmente significativo el final del escrito, en el que el hermano le ruega que rece por su padre fallecido, quien quizá «espere tus oraciones para entrar en la gloria» y, desde allí, vele por ella hasta que «llegues pronto a su lado».
En 1885, las «Hijas de la Caridad» fueron destinadas al cuidado del Asilo de Huérfanas de la Guardia Civil, del que Cesárea Sánchez de Castro fue la primera superiora.
Francisco Sánchez de Castro. Foto sacada de Alamy
Victorina Sánchez de Castro
Posiblemente nació en Béjar hacia 1860. La única noticia conocida sobre esta hermana procede del periodista León Carbonero y Sol, quien escribió en La Restauración y en la revista religiosa La Cruz: «una de sus hermanas, la mártir Victorina, sufre crónica y dolorosa enfermedad» y «vive mártir con resignación santa». Estas expresiones, propias de la retórica religiosa de la época, presentan la enfermedad como una forma de martirio aceptado con resignación cristiana.
Justina Sánchez de Castro
Su nombre aparece por primera vez en la esquela publicada con motivo del fallecimiento de D. Lesmes en 1900, donde figura entre los hermanos del difunto. Sin embargo, ya no aparece en la esquela de uno de los hijos de D. Lesmes publicada en 1913, del mismo modo que tampoco figuraba D. Francisco, fallecido en 1889. A partir de estos indicios documentales cabe suponer que D.ª Justina falleció entre 1900 y 1913, aunque no se conocen con certeza ni su fecha de nacimiento ni la de su muerte.
Benigno Sánchez de Castro
Nació en Fuentes de Béjar en 1856 y murió en Somorrostro (Vizcaya) en 1874. Su existencia se conoce por referencias periodísticas. El Correo español, Madrid 2 de enero de 1890 dice:
«Benigno y su amigo Manuel Martín Melgar muertos heroicamente en el campo del honor; y para que la simpatía fuera más grande, ambos mártires fueron destrozados por el plomo liberal desde la gloriosa bandera del mismo batallón, el 2º de Castilla y ambos exhalaron el último aliento bendiciendo a Dios y vitoreando al Rey, frente al enemigo y bajo su fuego, en brazos de sus madres, dos santas mujeres, dos verdaderas españolas de las que saben formar generaciones de cristianos».
La expresión evidencia la interpretación religiosa y carlista de su muerte en combate durante la Tercera Guerra Carlista.
Continuará




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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.