Amigos de Béjar y sus historias

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4/18/2010

Cervantes y el duque de Béjar



Como buen ejemplo de la nobleza de su tiempo, la Casa Ducal de Béjar ejerció mecenazgo para mayor gloria de su linaje a lo largo del tiempo, destacándose sus miembros como protectores de artistas y literatos. Cuestión sabida es por todos los bejaranos que Miguel de Cervantes Saavedra dedicó su primera parte de “Las aventuras del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” a Alonso I, duque de Béjar. A algún asombrado lector foráneo asombrará este dato, más hay que tener en cuenta que por aquel entonces nuestro don Miguel andaba escaso de fortuna y debía arrimar su ascua a todo potentado que pudiese financiar sus proyectos literarios y recompensarle pecuniariamente. Bajo el amparo de un Grande de España, como en este caso, evitaba ataques tales como el plagio en una época en que el copyright y los derechos de autor aún no existían.

De esta forma Cervantes llegaría a conocer en la corte vallisoletana, suponemos, a Alonso de Zúñiga, duque de Béjar, como se desprende del preliminar y dedicatoria del Quijote:




“Al duque de Béjar,
Marqués de Gibraleón, conde de Belalcázar y Bañares,
Vizconde de la Puebla de Alcocer,
Señor de las villas de Capilla, Curiel y Burguillos.

4/12/2010

Las ermitas de Santa María de las Huertas y San Lázaro


Autor: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, Marzo de 2010



Ha trascendido a los medios de comunicación la noticia de varios hallazgos arqueológicos destapados gracias a un informe que forma parte del Plan General de Ordenación Urbana recientemente dados a conocer por el concejal de urbanismo del ayuntamiento de Béjar.
Enumeremos los restos “descubiertos”: los terrenos de las desaparecidas ermitas de Santa María de las Huertas y San Lázaro, dos yacimientos calcolíticos y la calzada romana a su paso por Béjar. Y digo “descubiertos” porque para la mayoría de los especialistas tales restos y su ubicación no eran desconocidos. Simplemente mediante este informe del PGOU se detallan las áreas a proteger ante la eventual urbanización de las mismas. De esta forma se han puntualizado una serie de zonas ya conocidas por los arqueólogos, aunque no definitivamente estudiadas, en las cuales pueden comprenderse estos hallazgos arqueológicos.


Virgen de Santa María de las Huertas
Iglesia de Santiago

Quiero en este artículo puntualizar los datos que puedan hacer referencia a la situación de las ermitas de Santa María de las Huertas y San Lázaro, a la vista de errores cometidos por algunos medios de comunicación en la situación de sus restos.

3/31/2010

La celebración de la Semana Santa en el Béjar de 1733 (2ª Parte)

Autor: Mª del Carmen Cascón Matas

Publicado: Semanario Béjar en Madrid, Marzo de 2009


*Las fotografías de esta entrada pertenecen todas ellas a pasos y tallas de la Cofradía de la Santa Vera Cruz, que el año que viene va a conmemorar su sexto centenario. Cuenta con un número de 400 cofrades y 10 pasos.



El siguiente día, Viernes Santo, se llevaba a cabo el acto del Descendimiento. Siempre se ha especulado qué función desempeñaba el conocido por todos como Parapeto, lugar que se utiliza actualmente como “almacén” de los pasos de Semana Santa. El documento nos lo aclara al cien por cien. Frente a la iglesia de San Juan Bautista y a su alrededor se situaba entonces el cementerio de la parroquia, pues cada una tenía el suyo propio antes de su concentración en el de San Miguel a principios del siglo XIX. El Parapeto se levantaba en medio del cementerio, aislado (no había construcciones adosadas) y abierto por sus cuatro costados (el cerramiento se produjo con posterioridad). Se componía, como se ve claramente en el cuadro de Ventura Lirios, de un tejado que cubría una bóveda esférica sostenida por cuatro columnas o pilares, albergando en su interior un calvario de piedra, de ahí el arco trilobulado que ostenta, símbolo de la cruz. La construcción es la misma que hay en la actualidad, pero su contexto ha cambiado tanto que es difícil concebirlo mentalmente en su función primigenia. En la parte superior la fachada se remata con una cruz grabada en piedra rodeada por las cinco llagas de la Pasión.

Talla del Nazareno

3/26/2010

La celebración de la Semana Santa en el Béjar de 1733 (1ª Parte)

Autora: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.549 y 4.550.


* Las imágenes de este artículo pertenecen a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de las Angustias. Con sede en la iglesia de Santa María la Mayor fue fundada en 1991.
 
Los archivos se encuentran repletos de una información del pasado que espera ahí, impaciente, a que sea descubierta, a que los personajes olvidados cobren vida y los lugares se pueblen de gentes, de colores, olores y movimiento de nuevo. Ahora que tan cercano está el sexto centenario de la fundación de la Cofradía de la Santa Vera Cruz me parece adecuado sacar a la luz un documento muy jugoso y fresco que revive la Semana Santa del Béjar del siglo XVIII. A veces decimos que en la Historia bejarana siempre se tratan los mismos relatos, que no hay una renovación temática y a veces los lectores nos preguntamos si es que no hay nada más que investigar. Nada más lejos de la realidad: la Historia de Béjar está en mantillas, no se ha tocado prácticamente nada en serio. Y ésta es una prueba.
 
 




3/20/2010

Discrepancias entre el Cabildo y el Consistorio en los funerales por Felipe V

Autor: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº4.586 . Febrero de 2010


Madrid bullía aquel agosto de 1746. El rey de las Españas, Felipe V, el primer Borbón en el trono, había muerto el mes anterior en el Palacio del Buen Retiro envuelto en sus excentricidades. Era la hora de que Fernando VI tomara las riendas de la política, en un reinado que se presumía pacífico y pleno de novedades (siempre las nuevas etapas alientan los ánimos y las esperanzas en la mentalidad general, aunque los buenos deseos a veces no se hagan realidad).

Mientras, las noticias volaban cansinamente siguiendo serpenteantes caminos, intransitables trochas, ciudades populosas, recorriendo llanuras y pasos serranos hasta la villa señorial de Béjar. A veces los rumores asaltaban a los habitantes antes que la versión oficial y el pueblo se deshacía en mil especulaciones. Cuando el pregonero tocaba su cornetín convocando al pueblo en el centro de la Plaza Mayor, las buenas o malas nuevas habían quedado obsoletas, pero al menos se zanjaban las lenguas viperinas que anunciaban catástrofes, hundimientos de barcos repletos de oro, miles de muertos en batallas supuestas y sucesos casi siempre escabrosos y sangrientos.

Felipe V

Aquella mañana de agosto Antonio Montenegro, el pregonero, salió con paso resuelto del edificio del consistorio, atravesando los soportales y dejando atrás la descansada sombra de la que había disfrutado hasta ese momento. Viandantes que transitaban por la Plaza Mayor se detuvieron para escuchar, los mendigos que pedían a las puertas de El Salvador enmudecieron, al igual que los tenderos que lanzaban sus voces en pro de sus mercancías. En un momento se reunieron en torno a él un grupo populoso, ávido de noticias. Inmerso en un silencio sepulcral, el pregonero tomó aire y anunció solemnemente la muerte del rey Felipe V, mientras los curiosos procedían a santiguarse y musitar una oración. Unos segundos después alzaba su voz melodiosa para pronunciar un viva por el nuevo rey Fernando VI. Reunido el consistorio en pleno se decidió que “se hiziesen las honrras y ofizio al que Dios ttiene de Nuestro difunto Rey y Señor Don Phelipe quinto y que para que se hiziesen con la diligenzia y autoridad que corresponde segun los posibles desta Villa y Tierra, se convocase ael estado eclcesiastico en Caveza del Abbad, Curas y demas Ecclesiasticos en particular y algunos seculares de alguna distinzion” para encargarles la celebración de las honras en memoria del Rey. En todo caso, esta petición correspondía al concejo que pidió a los curas “mandasen pulsar las Campanas” de todas las iglesias de la Villa durante los tres días precedentes.