Autor: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid nº 4.587, 12/02/2010.
Queda muy lejano aquel 2 de mayo de 1563 en que el visitador del obispado de Plasencia y rector de la universidad de Sevilla, el doctor Padilla, encaminó sus pasos hacia la iglesia de Santa María para comprobar las reliquias que en ella se custodiaban. Perdido en el tiempo sí, aunque con un denominador común: entonces como ahora se celebraba la fiesta de san Blas. No tenemos constancia en la documentación de si los bejaranos compraban cintas que ponían alrededor de sus cuellos, una vez bendecidas en la misa solemne del día 3 de febrero, con el fin de protegerse contra el dolor de garganta, pero sí que sus restos eran venerados en Béjar desde finales del siglo XV o principios del siglo XVI.

Las gargantillas de San Blas


