Amigos de Béjar y sus historias

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5/13/2012

Sobre los apellidos Béjar, Bejarano y similares

 
Un acercamiento a su origen y permanencia junto a la lengua de Castilla del siglo XV.          


Autor: Antonio Avilés Amat, director del Museo Judío "David Melul" de Béjar

Consultar también Haim Bejarano viaja a Béjar

      En septiembre de 2004 se dieron cita en nuestra ciudad más de medio centenar de personas provenientes de todo el mundo que compartían los apellidos Béjar,  Behar, Bejarano, Beharano, Bizyerano[1] o similares y cuyos ascendientes, en un porcentaje bastante elevado, debieron ser judíos que habían adoptado como apellido, a modo de signo distintivo de su identidad, el topónimo de la villa en donde residían[2] que se vieron obligados a abandonar tras el Edicto de Expulsión promulgado por los Reyes Católicos. La mayoría de los que vinieron, allende nuestras fronteras, hablaba la lengua española del siglo XV[3], el judeoespañol o judezmo o también, aunque impropiamente denominado, ladino. Durante los días en que duró el encuentro -que coincidió con la inauguración del Museo Judío David Melul- se escucharon, en los lugares a donde concurrían y en las calles y plazuelas por las que transitaban, cadencias y sonoridades distintas a la entonación del habla habitual por estos pagos y palabras casi olvidadas –algunas de ellas usuales en nuestra niñez y ya caídas en desuso-, muchas de las cuales concluían en cálidos diminutivos acabados en iyo/iya o ico/ica. Para los bejaranos, oriundos o allegados, que en aquellos días los acogimos y acompañamos, compartiendo con ellos una lengua común en la que sin demasiados esfuerzos nos comunicábamos, fue más que un encuentro, un reencuentro con una parte de nuestras raíces perdidas que ahora nos trasladaban los descendientes de aquellos remotos convecinos que un día –allá por el año 92 de la decimoquinta centuria- se vieron abocados al exilio. 

De izq. a drcha.  Carlos ..., Elsa Einstein, Dr. Abrahmson; Dr. Albert Einstein,
Abraham Camioner y  Ezra Behar (San Diego, EEUU)




5/07/2012

Donde habita el olvido

 
Autor: Ignacio Coll Tellechea
Periodista
@Ignacio_Coll


Con frecuencia los medios de comunicación hacen públicas historias anecdóticas, relatos de actividades singulares no necesariamente importantes. La selección de la información tiene reglas bastante sencillas que no han cambiado ni aún hoy, cuando los ordenadores funcionan como imprentas digitales, capaces de convertir a cualquier ciudadano inquieto con algo que decir en un editor de noticias a nivel mundial.

Hace unos 10 años, cuando la imagen digital había derrotado casi por completo los negativos y demás sacramentos de la fotografía clásica, María de Miguel, viuda de Miralles, me entregó una copia de una imagen en blanco y negro en pequeño formato, comida por las esquinas. Un equipo de fútbol, un fantasma pretérito del Béjar Industrial en que el jugó su marido, Francisco Miralles, y que en algún momento de los años 30 ganó un campeonato efímero en nuestra ciudad. La imagen de once jóvenes anónimos, excepto el propio Miralles y su compañero que ladea la cabeza en la fila de arriba y que lleva una rodillera, en quien mi madre reconoció enseguida al bueno de Marcelino Cascón.


Foto de Francisco Miralles y María de Miguel

5/05/2012

Reedición en fascímil de un libro imprescindible


Esta semana seha reeditado en edición fascímil un tesoro bibliográfico que merece ser leído por los bejaranos de pro y por todos aquellos que se interesen por temas relacionados con la ciudad. Sabíamos de su existencia mas era difícil consultarlo porque no había ejemplares originales conocidos en Béjar. Se trata del libro Historia de la Imagen del Castañar que se venera en la villa de Béjar escrito en 1795 por el padre Yagüe y en él se narran y recogen los relatos alusivos a la historia de nuestra patrona, desde lo milagroso pasando por lo folclórico. Y la idea ha partido de nuestro amigo Luis Felipe Comendador. Según sus propias palabras:

4/29/2012

Toribio López: un obispo de origen candelariense en tierras portuguesas (1480?- 1553) (1ª Parte)



Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.673 (07/X/2011)

 

            El saber popular afirma que las promesas se las lleva el viento, mas éste no es el caso. Hace ya unos meses el director del semanario Béjar e Madrid, nuestro querido Ángel Gil, me descubrió un personaje nuevo olvidado en las tinieblas del paso de los siglos y me instó a que le redescubriera. El asunto, me dijo, puede inducirte a escribir un libro o sólo un artículo y eso depende de la documentación que nos haya llegado hasta la actualidad sobre él. Y es que por muchas huellas que dejasen tras de si nuestros antepasados, las injurias del tiempo pueden borrarlas de los anales de la historia. Este parece ser el caso de Toribio López, obispo de Miranda do Douro

Lápida en la que figuran los obispos de Miranda do Douro (Portugal)
Página web. Nosabiasque.net


4/22/2012

Historia arquitectónica y artística del santuario de Nuestra Señora del Castañar (9ª Parte)

Autor: Roberto Domínguez Blanca

   De César Álvarez Dumont, como ya adelantamos, son las cuatro mujeres restantes. Raquel es una de ellas. Su carácter sencillo es subrayado por la pose escogida. Sedente y vestida con una túnica a rayas, inclina la cabeza en actitud humilde, dirigiendo dulcemente su mirada al espectador. La larga toca que cubre su cabeza y que ensombrece buena parte de la misma acentúa su apacibilidad. Por su forma de ser, frecuentemente es acompañada por una oveja, pero éste no es el caso. Cruza las manos sobre su pierna izquierda, permitiendo asomar bajo la túnica un pie desnudo. El fondo es un interior reducido a un plano inmediato a la protagonista, realzando el carácter íntimo de la escena, especialmente al no abrirse ningún vano al exterior. César utiliza el mismo escenario que para Jael.

Raquel (César A. Dumont)
           
           Su historia, que se recoge en el Génesis, narra la intención de su primo Jacob de casarse con ella; pero el padre de Raquel, Labán, pretendía que lo hiciera con su primogénita, Lea, sin que Jacob fuera consciente de ello. Sin embargo, éste y Raquel terminarán conociendo el engaño de Labán. Con todo, Raquel no frenó ceremonia para evitar una humillación pública a su hermana. Tras una larga espera llena de sinsabores, Raquel se unió a Jacob dándole dos hijos, muriendo desgraciadamente en el parto del segundo. Jacob la enterró cerca de Belén, un lugar que en la actualidad es polo de peregrinaje. Para el judaísmo Raquel es una intercesora de este pueblo ante Dios, pues el profeta Jeremías se refiere a ella como “Raquel que llora a sus hijos”.