Amigos de Béjar y sus historias

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2/15/2016

Sobre un retrato ecuestre del Palacio de Mirabel (Plasencia)



 Autor: Alberto Bravo Martín, Blog Reinado de Carlos II

En una reciente excursión a Plasencia pude finalmente visitar el interior del Palacio de los Marqueses de Mirabel que junto a la catedral constituye el edificio más representativo de la ciudad. El Palacio fortificado fue construido en el siglo XVI por los Duques de Plasencia don Álvaro de Zúñiga y doña Isabel de Pimentel, y constituye un magnífico ejemplo de arquitectura renacentista nobiliar. Actualmente pertenece a la familia Falcó, depositarios del título de Marqueses de Mirabel, siendo la actual titular Alejandra Falcó y Girod por cesión de su padre, el famoso Carlos Falcó, V Marqués de Griñón y XIII de Mirabel. 
 


 En la visita al Palacio de Mirabel destacan, entre otros espacios, el patio renacentista decorado con los blasones de los Zúñiga-Mirabel; el conocido como Salón de Carlos V, dominado por un busto del Emperador, obra de Pompeo Leoni; el Salón de Firmas, decorado con los retratos del Conde de Gondomar y su familia; el amplio mirador, con pintoresco jardín colgante que se asoma a la plaza de San Nicolás, decorado con numerosas esculturas y restos romanos; o el salón de los trofeos de caza del VIII Duque de Arión, con la colección de piezas cobradas en la primera mitad del siglo XX y que incluye además un carruaje de época isabelina.

2/08/2016

El viajero Richard Ford en Béjar (julio de 1832)

         
         Autor: José Muñoz Domínguez

        Buscando información sobre otros temas me he topado con esta referencia de Richard Ford sobre Béjar, fechada en torno al 16-17 de julio de 1832 y para mi desconocida, que me apetece compartir.

 Retrato de Richard Ford por John Frederick Lewis
Ilustración de "The letters of Richard Ford", 1902

       La visita forma parte de su recorrido desde Andalucía hasta Galicia, paso obligado en la ruta LX de Plasencia a Salamanca sobre el trazado de la Vía de la Plata, «el camino directo, pero ni mucho menos el que se debe tomar», según advertencia del viajero, que finalmente optó por la ruta de Ciudad Rodrigo. Tras narrar algunos contratiempos bélicos durante la Guerra de Independencia, acaecidos en 1809 en el puerto de Baños, pasa a describir someramente nuestra ciudad y alrededores, todavía lejos del auge textil lanero que llegaría en la década siguiente:

 Dibujo de Richard Ford de su paso por Salamanca

2/01/2016

Sobre"La Duquesa y el Deán -Historia de una Ambición-", de Jesús Vicente Cano Montero, o la Odisea de un Libro



 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

         Estoy seguro de que la referencia sobre este libro (novela histórica) la encontré en Pinceladas de Historia Bejarana, pero no he podido confirmarlo. Es mucha la información que entrega este blog. El caso es que el tema que trataba me quedó dando vueltas, y me puse en acción hasta que lo tuve en mis manos. El cómo y lo que tardó es motivo del comentario final, y ahora vamos al quid, como decían los romanos.




La Duquesa y el Deán –Historia de una ambición-, de Jesús Vicente Cano Montero, 2011



         La duquesa es doña Leonor Pimentel y Zúñiga, sobrina y mujer de Álvaro de Zúñiga y Guzmán (qué machista es la lengua española; tiene su contrapartida en el homme de la francesa. Podría haber escrito esposa, cónyuge, consorte, pero sonaba cursi para el caso), por entonces conde de Plasencia y duque de Arévalo, futuro I duque de Béjar. El deán es mosén Diego de Valera (Diego de Jerez en el texto), conquense, educador del hijo de la pareja, Juan de Zúñiga y Pimentel, maestre de Alcántara (Torres y Franco-Romero, Lucas de: Mosén Diego de Valera: Su vida y obras, 2008; Cátedra, Pedro M.: La historia de la Casa de Zúñiga otrora atribuida a mosén Diego de Valera, 2003; Scandellari, Simonetta: Mosén Diego de Valera y los consejos a los príncipes, 2007).


1/25/2016

Bernardo Ordóñez de Lara, un bejarano tesorero de los condes de Monterrey y de la catedral de Salamanca (1620-1676) (3ª Parte y final)



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.732 (3/07/2015), p. 6.

Bernardo Ordóñez de Lara otorgó testamento el 21 de febrero de 1676 [1]. A través de él comprobaremos las cuantiosas rentas, amasadas a lo largo de su vida, de que disponía, entre ellas una casa en Salamanca. El documento se dictó ante el escribano Matías de Zamora, declarándose Ordóñez de Lara “vezino de esta Ciudad de Salamanca y thesorero de la Santa Yglesia Cathedral de ella, y natural de la Villa de Bejar, hijo lexitimo de los señores Paulo Hordoñez de Lara y Doña Agueda Fernandez de Castañares, mis señores y padres”. Su deseo era que sus restos reposasen bajo la peana de la Virgen del Desagravio de la Catedral Nueva de Salamanca, cuyo retablo se había montado a través de su intermediación, como comentamos. 

Catedral de Salamanca reflejándose en las aguas del Tormes
Foto sacada de wikipedia


Al margen de las acciones piadosas, tales como repartir una elevada cantidad económica entre los pobres y sus propios criados, y las mandas religiosas, el bejarano no olvidaba a su familia: a su hermana, a su cuñada Francisca de Salazar (que había entrado en religión en las agustinas de Monterrey), a sus sobrinos y a sus primos. A todos legó dinero u objetos personales de valor. 

1/18/2016

Bernardo Ordóñez de Lara, un bejarano tesorero de los condes de Monterrey y de la catedral de Salamanca (1620-1676) (2ª Parte)



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.731 (19/06/2015), p. 11.

          

       En 1659 Bernardo Ordóñez de Lara había pasado a ejercer como tesorero de los condes de Monterrey y como tal moraba en Salamanca, tras desempeñar el cargo de abad de los monasterios de Fraeriz y Videferre, en el obispado de Orense, durante cinco años. 

 Convento de las Agustinas de Monterrey (Salamanca)
Foto sacada de aquí
 
       Sin embargo, nunca se desentendió de sus señores naturales y en 1660 representó de nuevo al duque de Béjar en la toma de posesión del Colegio Agustino de San Guillermo en Salamanca, de fundación ducal [1]. La descripción que del ceremonial se hace es cuanto menos curiosa. Recibido Ordóñez de Lara por el prior y la totalidad de los monjes, se dirigió hacia el altar mayor de la iglesia donde se había dispuesto un sitial. Al llegar a él, “se inco de rodillas y puso los braços en dicho sitial y aviendose levantado se sento en la silla que esta puesta junto al dicho sitial y se lebanto y bajo las gradas y tiro por unas argollas que están incadas en una piçarra puesta junto a las gradas del altar mayor […] y se paseo por la dicha capilla mayor e hiço otros actos de posesión”. No hay que olvidar que los duques de Béjar y los condes de Monterrey eran parientes, al pertenecer ambos linajes a la Casa de Zúñiga y descender de Diego López de Zúñiga, hijo de Diego de Zúñiga y Juana García de Leiva, Justicia Mayor de Castilla, camarero mayor de los reyes Enrique III y Juan II. Asimismo el poderoso clan de los Zúñiga salmantino no dejó de ascender en su status económico y político al matrimoniar Inés de Zúñiga, hermana del conde de Monterrey, con el conde- duque de Olivares, todopoderoso valido de Felipe IV [2], y a su vez Manuel de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, con la hermana del conde-duque, Leonor de Guzmán y Acevedo.