Autor: José Francisco Fabián García
Relato ganador del Premio Literario Casino Obrero de Béjar 2015.
*Con este relato ganador del Pemio Literario Casino Obrero 2015, cuyo autor es José Francisco Fabián García (dejamos enlace a su página web), queremos hacer nuestro particular homenaje al genio de las letras españolas. Como sabeis es mucha la relación que Béjar, y en concreto sus duques, tuvieron con don Miguel de Cervantes, pues no en vano el nombre de la entonces villa es la primera mencionada en "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha". A ello le dedicamos dos entradas en su momento que dejo aquí para que refresqueis la memoria. Y si bien la intención primera de don Miguel fue dedicarle a nuestro duque de Béjar, don Alonso, su obra para de él obtener el mecenazgo que tanto ansiaba, al final el resultado no tuvo el resultado apetecido habida cuenta de que el aristócrata hizo oídos sordos y no soltó la mosca de su opulenta bolsa. Y Cervantes quedó tan pobre como siempre, miserable entre los miserables, sin fama, ni éxito, con muchos recuerdos de su aventurera vida pasada en su bagage y caminos recorridos a lo largo y ancho del reino, mas sin un real con el que regalar sus maltrechos huesos.
El relato ficciona la aparición de un legajo perdido, un capítulo nunca hallado del paso de Don Quijote y Sancho por una conocida villa y sus aventuras en ella...
Casi nadie conoce (todavía) que rebuscando en la sacristía de la iglesia de San Juan apareció un manuscrito apolillado, polvoriento, algo comido en los bordes por las ratas y manchado de vino de las vinajeras que había estado perdido mucho tiempo entre anaqueles, cajones y libros de nacimientos, óbitos, matrimonios, testamentos y haberes de las cofradías. Para ser todo cierto, diremos que lo encontró una mujer sin nombre ni peso para la Historia llamada Nuña de Sanchazurra, que hacía las limpiezas, ponía orden y cocinaba con cierta sabiduría al cura de dicha parroquia, el cual, por caridad o por lo que fuera, le pagaba un jornal y daba cobijo y educación al hijo que Nuña había tenido sin marido conocido ni hombre al lado, cosa que tratándose de la asistenta del cura era sobrado motivo para evitar comentarios o tenerlos muy a puerta cerrada.
Relato ganador del Premio Literario Casino Obrero de Béjar 2015.
*Con este relato ganador del Pemio Literario Casino Obrero 2015, cuyo autor es José Francisco Fabián García (dejamos enlace a su página web), queremos hacer nuestro particular homenaje al genio de las letras españolas. Como sabeis es mucha la relación que Béjar, y en concreto sus duques, tuvieron con don Miguel de Cervantes, pues no en vano el nombre de la entonces villa es la primera mencionada en "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha". A ello le dedicamos dos entradas en su momento que dejo aquí para que refresqueis la memoria. Y si bien la intención primera de don Miguel fue dedicarle a nuestro duque de Béjar, don Alonso, su obra para de él obtener el mecenazgo que tanto ansiaba, al final el resultado no tuvo el resultado apetecido habida cuenta de que el aristócrata hizo oídos sordos y no soltó la mosca de su opulenta bolsa. Y Cervantes quedó tan pobre como siempre, miserable entre los miserables, sin fama, ni éxito, con muchos recuerdos de su aventurera vida pasada en su bagage y caminos recorridos a lo largo y ancho del reino, mas sin un real con el que regalar sus maltrechos huesos.
El relato ficciona la aparición de un legajo perdido, un capítulo nunca hallado del paso de Don Quijote y Sancho por una conocida villa y sus aventuras en ella...
Casi nadie conoce (todavía) que rebuscando en la sacristía de la iglesia de San Juan apareció un manuscrito apolillado, polvoriento, algo comido en los bordes por las ratas y manchado de vino de las vinajeras que había estado perdido mucho tiempo entre anaqueles, cajones y libros de nacimientos, óbitos, matrimonios, testamentos y haberes de las cofradías. Para ser todo cierto, diremos que lo encontró una mujer sin nombre ni peso para la Historia llamada Nuña de Sanchazurra, que hacía las limpiezas, ponía orden y cocinaba con cierta sabiduría al cura de dicha parroquia, el cual, por caridad o por lo que fuera, le pagaba un jornal y daba cobijo y educación al hijo que Nuña había tenido sin marido conocido ni hombre al lado, cosa que tratándose de la asistenta del cura era sobrado motivo para evitar comentarios o tenerlos muy a puerta cerrada.

Iglesia de San Juan Bautista





