Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez
Si el aspecto o
parecer exterior debe corresponder a la posición o estatus que alguien ocupa en
la sociedad, sorprende encontrar al menos dos notas contradictorias en personajes
que representaron la cumbre de este linaje. La primera aparece en la Crónica Burlesca del Emperador Carlos V,
escrita por quien ahora se considera propiamente un componente de la familia
ducal de Béjar, el célebre Don Francés deZúñiga.
Crónica Burlesca del Emperador Carlos V.
Edición crítica de
José Antonio Sánchez Paso, 1989
Poseedor de una lengua acostumbrada a decir verdades
(La afilada pluma de don Francés de Zúñiga
por Carmen Cascón, Pinceladas de Historia Bejarana marzo 2012), no
vacilaba don Francés en describir duramente a los integrantes de la corte del
monarca, audacia o imprudencia que al final le costó la vida. Al mismísimo
emperador, que padecía del prognatismo característico de los Habsburgo, le
dirige esta advertencia puesta en boca de un
villano de Aragón: ¡Nuestro señor,
cerrad la boca, que las moscas de este reino son traviesas! (Placiéndole
al monarca el consejo, mandó dar al
labrador trescientos ducados)
Carlos V, por Lucas
Cranach
Museo Thyssen-Bornemisza
de Madrid






