10 de diciembre de 2008

Ceremonias religiosas y Familia Ducal (1ª Parte)


Autora: Mª Carmen Cascón Matas
Publicado: Semanario Béjar en Madrid, nº 4.494. Mayo de 2008


El Castillo- Palacio de los Duques de Béjar se adscribía eclesiásticamente a la parroquia de Santa María la Mayor, al igual que el Palacio de verano de los Obispos de Plasencia, cuyo solar se encontraba en la que luego sería Real Fábrica de Diego López en el siglo XVIII, circunscripción que había sido ratificada por la reducción parroquial de 1568. Por tanto, cualquier acontecimiento relacionado con el Palacio y con los Duques, me refiero a los hechos que exigen presencia eclesiástica parroquial (bautizos y alguna defunción), se recogían en los libros sacramentales de Santa María, aunque los Duques disfrutaban del privilegio de poseer un capellán a su disposición para oficiar misa en su capilla privada de palacio.



A principios del siglo XVII ostentaba el cargo ducal Francisco de Zúñiga Sotomayor, hijo del duque don Alonso, el de la dedicatoria del Quijote, y de doña Juana López de Mendoza. Había tomado posesión de su cargo, una vez fallecido su padre, el 26 de diciembre de 1619, y se hallaba casado desde 1616 con María de Mendoza, hija de los duques del Infantado, cuya boda se había celebrado en la iglesia parroquial de Becedas.



Ábside mudéjar de la iglesia de Santa María (Béjar)

En el libro de bautizados nº 3 de Santa María aparece recogido el acontecimiento del bautismo de Don Alonso de Zúñiga, el que luego sería Duque con el nombre de Alonso II, fechado el día 11 de febrero de 1621:

Jueves, onçe días de este mes de fevrero de mill e seiscientos e veinte y un años, Yo el Ldo. Castañares, cura y rector de esta sancta yglesia de Santa María desta Villa de Bexar, baptiçe e puse los santos oleos a Don alonso de Çuñiga y Sotomayor, conde de Belalcaçar, hijo legítimo primogénito de los Exmos. Sr. Duques de Bexar Francisco Diego Lopez de Çuñiga Sotomayor y de Doña Ana de Mendoça su mujer. Fue su padrino el Licenciado Xristóbal de Oviedo, Arzipreste desta sta Iglesia. Fueron testigos los Ldos. Alonso Ximenez Carnaçedo Vicario cura de Sant Pedro y Juan Ruiz, benefiziado de sant Pedro, personas que asistieron con capas de brocado al dicho baptismo en fee de lo cual yo el dicho Cura lo firmo (...) (f. 120, p. 745)


Imaginémonos la escena: los duques en su máximo esplendor de galas y atavíos, miembros de la familia ducal, cargos del Consejo y administración del Duque y de Palacio (alcaide, oidores, contadores mayores, tesoreros... ), representantes del Concejo (alcaldes mayores, regidores... ), acompañados por sus damas, y oficiando las ceremonias el Cabildo Eclesiástico en pleno, mientras en la puerta muchachos desarrapados esperaban la generosidad de la nobleza convertida en ducados de oro. Caballeros de la Orden de Santiago, graves y amostachados, y parientes del los duques se mezclaban con hidalgos locales; damas encopetadas, acompañadas por sus esclavas y amas de compañía, compitiendo con las esposas de los regidores; y todo en medio de la algarabía general de los bejaranos, acechando en la escalinata que daba entonces acceso al iglesia, intentando aproximarse, vislumbrando, aunque fuera a lo lejos, la opulencia de sus señores. Pero, dejemos por un momento de soñar y volvamos a los hechos.

Ejercía de párroco de Santa María la Mayor desde el año 1592, el famoso Licenciado Castañares, personaje de recio carácter nacido en Béjar, que durante su vida se caracterizó por mantener una lucha encarnizada por la preeminencia de la iglesia de Santa María sobre la de San Juan Bautista. Ni que decir tiene que éste formaba parte del Cabildo Eclesiástico de Béjar, además de ostentar el cargo de Comisario del Santo Oficio de la Inquisición. De él tenemos el privilegio de conocer su rostro, plasmado en su estatua orante que aún podemos admirar en la iglesia de Santa María (a este personaje dediqué un par de artículos en este mismo semanario).

Campanario y ábside de Santa María (Béjar)

La partida correspondía a la ceremonia de bautismo de Alonso de Zúñiga y Sotomayor (Béjar, 1621- Madrid, 1660) que, al ser primogénito, se le impuso el título de conde de Belálcazar desde el momento de su nacimiento, costumbre similar a la de la familia real en la concesión del de Príncipe de Asturias al primer hijo varón en la línea sucesoria. Acabaría heredando el título ducal de su padre.

El día 16 de enero de 1622 el Arcipreste Cristóbal de Oviedo, Cura de San Andrés, bautizó en la iglesia de Santa María la Mayor a Juan Manuel, el segundo hijo de los duques, al cual se le impusieron, literalmente, los nombres de Juan Manuel Antonio Françisco Nicholas Xristobal Favian Alvin Domingo Jaçinto Joseph Antón Françisco de Padua Alonso Sylvestre Gaspar Luis Diego Baylon Buenaventura Ignacio Blas Geronimo y Bernardo (f. 124, p. 763). Entre estos nombres se pueden apreciar fácilmente los de santos locales de devoción de la época: así tenemos a San Antón, patrón de los animales domésticos, al que se daba culto en la iglesia de San Pedro; San Francisco, por la estrecha relación de los Duques con el convento franciscano; por lo mismo Santo Domingo, por el convento femenino de dominicas de la Piedad; San Nicolás, con su pequeña iglesia reducida a la de San Juan Bautista; San Albín, al que se rendía culto en un pequeño humilladero, junto al Puente de su mismo nombre o Puente Negrilla, como se le llamaba entonces; o San Blas, de sobra conocido por los bejaranos. Este niño ostentaría más tarde el título de primer Marqués de Valero, pueblo comprado por su padre al Rey, y título que se impondría de manera automática a partir de entonces, a los varones nacidos en segundo puesto de la línea sucesoria ducal. A la muerte de su hermano sin descendencia, disfrutaría del cargo ducal durante el año 1660, pasando el título a su hijo Manuel.

Sagrario del retablo mayor de Santa María la Mayor. Siglo XVII

Así mismo, el día 14 de mayo de 1623, consta que el Bachiller Juan de Oviedo Yáñez, Cura Rector de la iglesia de Santiago, (como vemos cada niño es bautizado por un cura distinto, aunque perteneciendo todos ellos a iglesias reducidas a Santa María, siendo siempre padrino el Vicario de Béjar Don Alonso Jiménez Carnacedo, Cura de San Pedro) bautizó a otro vástago de los Duques, llamado Diego (f. 129, p. 787), al cual además se le imponen la misma larga lista de nombres que a su hermano precedente. Este casará con Leonor Dávila Guzmán y Ulloa, hija de los condes de Uceda, concediéndoseles el título de Marqueses de Loriana y de la Puebla de Alcocer.

Al año siguiente, el día 24 de Noviembre de 1624, el Obispo de Plasencia Don Sancho Dávila bautiza a Don Iñigo Manuel Antonio Francisco, etc... (f. 137, p. 832), niño que llegará a ser un día Caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén. En 1626 se constata otro bautizo, el de Manuel Antonio (f. 142, p. 856), del que no se tienen más noticias, por lo que podemos suponer que moriría pronto. Y, por fin, el día 4 de Marzo de 1627, Don Álvaro de Tejeda Ossorio, Arcipreste de Béjar, bautiza a una niña, al que se le imponen los nombres de Juana María Nicholasa Manuela Anna Françisca Luçía Antonia Theressa Ysabel Chatalina Agustina Bernarda Magdalena Geronima Melchora Barbara Ignacia Dominica Josepha Jaçinta Angela Luisa Polonia Gregoria Mónica Genoveba Margarita Blasina Sebastiana Agueda Jertrudis. (f. 146), casada posteriormente en Béjar en 1644 con el marqués de Villena.

El 26 de Febrero de 1628 la duquesa doña María de Mendoza dio a luz a Mathias al que se bautizó de urgencia, constando en la misma partida (...) murió Su Señoría el lunes 28 del dicho mes e mando su Excelençia el Sr. D. Fco. Diego Lopez de Çuñiga y Sotomayor, duque de Bexar, mi Sr, y mi Sra doña Maria de Mendoça sus padres Duques de Bexar se depositara el cuerpo en el convento de San Françisco de esta dicha Villa (f. 255). Hay que destacar que no se encuentran las partidas de defunción de los duques ni de la familia ducal en los libros sacramentales de Santa María, exceptuando algunas anotaciones referentes a misas por el alma de los difuntos.

La duquesa María de Mendoza murió al poco, y el duque don Francisco IV casaría de nuevo con doña Francisca Pacheco de Mendoza, de la cual tuvo a dos hijos. La primera, Isabel María, fue bautizada en Santa María el 18 de Junio de 1634 (f. 186), ceremonia en la cual ejerció de padrino Alonso, su hermanastro mayor, y en la que se le impusieron los nombres, además de los que ya ostentaba su otra hermana, Marina Ignacia Thomasa Gaspara Baltasara Escolástica Benita Andrea Çecilia Anastasia Michaela Rafaela Dyonisia Ursula Petronila Justa Rufina Isidra Florentina Paula y Bibiana. Esta niña acabaría siendo religiosa.

El día 2 de noviembre de 1635 muere el duque Francisco IV, dejando a su mujer en estado de buena esperanza. El segundo hijo del matrimonio nace al poco y por ello se le impuso en la pila bautismal Francisco Felipe, el día 10 de Mayo de 1637.

(Continuará)

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