Autor: Anselmo Rosales Montero
Vicente Santiago Sánchez de Castro
Nació en Peromingo (Salamanca) el 25 de agosto de 1841 y falleció en Santander el 19 de septiembre de 1920.
Desde niño manifestó una clara vocación sacerdotal. Realizó en Béjar los estudios preparatorios para acceder a Humanidades y posteriormente ingresó en el Seminario de Salamanca. El 17 de junio de 1864 obtuvo el grado de licenciado; el 10 de junio de 1865 fue ordenado sacerdote y el 18 del mismo mes y año alcanzó el doctorado nemine discrepante en la misma Facultad y en el mismo Seminario salmantino.
Tras ejercer durante cuatro años la cátedra de Teología del Seminario de Plasencia, ganó por oposición la plaza de lectoral del cabildo catedralicio de León, cargo que desempeñó hasta su nombramiento como obispo de Santander, confirmado el 1 de junio de 1884. El 17 de enero de 1888 fue recibido en audiencia privada por el papa León XIII. Además, desempeñó el cargo de senador designado por el Arzobispado de Burgos en distintos periodos de finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Mantuvo una estrecha relación con su comarca de origen. Conocedor del prestigio del sacerdote de Becedas D. Crisanto Rodríguez Sánchez-Casanueva, lo incorporó a su diócesis cuando este regresó de Cuba y colaboró con él en tareas pastorales y sociales, especialmente en el barrio de Maliaño, en Santander, donde impulsaron la construcción de un importante convento dedicado a San Miguel.
En 1910, después de visitar el arciprestazgo de Carriedo, pasó una temporada en Peromingo, donde recibió un homenaje cuya memoria conserva una placa en la iglesia parroquial de Santo Domingo de Guzmán.
Vicente Sánchez de Castro. Web del Senado
PENSAMIENTO E IDEOLOGÍA
El secretario de Estado de León XIII consideraba a Sánchez de Castro uno de los eclesiásticos españoles más aptos para el episcopado por su espíritu eclesiástico, su sólida formación doctrinal y su conducta irreprochable. Ya en 1870 había sido propuesto para la diócesis de La Habana, aunque el Gobierno vetó el nombramiento por considerarlo próximo al carlismo.
Su pensamiento fue abiertamente antiliberal. Consideraba el liberalismo una doctrina nociva para la religión y para la monarquía, y defendió de manera constante una concepción tradicionalista de la sociedad. Esa orientación ideológica condicionó incluso su relación con figuras intelectuales como Marcelino Menéndez y Pelayo, a quien juzgaba excesivamente cercano al liberalismo.
Desde sus años de estudiante destacó por sus dotes oratorias. En Salamanca, siendo seminarista, participó con gran éxito en un certamen teológico en el que un seminarista debía defender, en latín, cincuenta proposiciones frente a cualquier impugnación, incluso de doctores universitarios. Impresionado por su actuación, el obispo de Salamanca le concedió el grado de bachiller en Teología sin examen ni pago de derechos.
La prensa de diversas tendencias reconoció en él a un predicador de gran ciencia, profunda fe y extraordinaria elocuencia. Se le ofreció pronunciar el panegírico oficial tras la muerte de Alfonso XII, aunque finalmente no lo hizo. Oficialmente se alegó una afonía; algunos periódicos republicanos interpretaron la negativa como consecuencia de su carlismo y de su desaprobación moral de la vida privada del monarca.
Entrada de Vicente Sánchez de Castro en el obispado de Santander
Todocolección
Su mandato como obispo de Santander fue especialmente activo. Durante su gobierno se declaró el patrocinio de la Virgen de la Bien Aparecida y se establecieron los padres trinitarios en Somahoz. Convocó el primer sínodo diocesano, mejoró la catedral, amplió el seminario, edificó el palacio episcopal y revisó el mapa parroquial de la diócesis. Asimismo, aumentó notablemente el número de comunidades religiosas.
Coincidieron con su episcopado la inauguración del Seminario Pontificio de Comillas y de la abadía cisterciense de Cóbreces.
Impulsó numerosas iniciativas religiosas y sociales. Promovió la Unión Apostólica, destinada al apoyo espiritual del clero; el Monte Pío y la Casa Retiro para sacerdotes ancianos o enfermos; y la Liga Nacional de Defensa del Clero, concebida para proteger jurídicamente a la Iglesia y a sus miembros frente a ataques públicos.
Colaboró también en el desarrollo del sindicalismo católico y de instituciones de crédito rural inspiradas en el sistema de Raiffeisen. En 1906 creó la Junta de Acción Católica y Defensa Social, entre cuyos miembros figuró Emilio Botín, con la finalidad de defender los intereses de la religión y de la Iglesia. En 1913 fundó la Asociación Católica de Enseñanza para agrupar a los maestros de la provincia y favorecer tanto su mejora profesional como su formación religiosa. Al año siguiente promovió la Asociación Ibero-Americana de San Rafael, destinada a orientar a los emigrantes y evitar emigraciones consideradas imprudentes.
Prestó asimismo atención a las jóvenes que llegaban a Santander para trabajar en el servicio doméstico, ofreciéndoles información y apoyo a través de la Acción Social de Damas Católicas. A estas iniciativas se sumaron numerosas cofradías, congregaciones y asociaciones de espiritualidad.
Uno de los frentes más intensos de su acción pastoral fue la oposición a la escuela laica a la que consideraba impulsada por sectores anticlericales y a la que acusa de pervertir a los niños y jóvenes, corromper a la mujer y propagar las ideas liberales.
Primer Sínodo Diocesano del obispado de Santander.
Foto sacada de aquí
RELACIÓN CON LA PRENSA
Comprendió la importancia de la prensa como instrumento de influencia social y religiosa. Participó activamente en el periodismo católico de orientación carlista. En 1877 asumió la dirección literaria de La Ilustración Española y en 1896 fundó el semanario Páginas Dominicales para contrarrestar la difusión de Las Dominicales del Libre Pensamiento.
Con su apoyo se fundó, el 1 de agosto de 1902, El Diario Montañés, periódico católico que representó el sector más integrista del conservadurismo cántabro.
La relación con parte de la prensa fue conflictiva. En una carta pastoral publicada el 14 de julio de 1906 prohibió a los fieles la lectura de determinados periódicos, entre ellos La Montaña y El Cantábrico, así como de libros considerados hostiles a la religión o al clero. También promovió un juicio conciliatorio contra el semanario republicano La Región Cántabra, dirigido por Alejandro Lerroux, después de que este insinuara irregularidades económicas relacionadas con los terrenos del Piquío.
Entre sus publicaciones destacan:
La Religión. Estudios filosófico-teológicos (1888), donde sostiene que el progreso científico no elimina la necesidad humana de buscar una explicación última de la realidad.
Cartas pastorales de V. S. Sánchez de Castro, Obispo de Santander (1884-1897), conjunto de escritos en los que aborda cuestiones como la masonería, el librepensamiento y la escuela laica, a las que acusa de socavar la religión y difundir las ideas liberales.
Tumba de Vicente Sánchez de Castro en la catedral de Santander. Wikipedia
FALLECIMIENTO
El Cantábrico, a raíz del contencioso que tuvo con D. Vicente, había publicado el 15 de febrero de 1913 este texto:
Don Vicente Sánchez de Castro, natural de Béjar, provincia de Salamanca y obispo de profesión, es un hombre delicioso que vive satisfecho de haber nacido. Seguramente no dará fin a sus días arrojándose de cabeza al mar ni levantándose, aunque sea por vía de ensayo, la tapa de los sesos.
No, don Vicente tendrá una muerte dulce, plácida, rodeado de sus parientes, testamentarios y amigos, los que, con los dedos de ambas manos entrelazados y en continua oscilación los pulgares, elevarán tiernas plegarias al altísimo por el eterno descanso del alma de don Vicente Sánchez de Castro, natural de Béjar […]
El mismo periódico narró así su muerte:
La muerte de D. Vicente fue repentina. En la madrugada del 19 de septiembre de 1920, cuando se disponía a levantarse para celebrar misa, se sintió indispuesto y llamó a su sobrino y secretario, Jacinto Iglesias. Avisados el médico y los familiares que residían en el palacio episcopal, llegaron cuando el obispo acababa de fallecer, víctima de un ataque cardíaco. Murió sentado en una butaca y rodeado de sus familiares.
Continuará




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