Autora: Carmen Cascón Matas
Curioso es que una villa sin ser sede episcopal poseyese un Cabildo Eclesiástico durante varias centurias, desde la Edad Media hasta los años 30 del siglo XIX, a pesar de que el Obispo de Plasencia (obispado al que pertenece Béjar) intentase suprimirlo en más de una ocasión, pero es cierto que así es. Ahora no es tiempo de incidir sobre la historia de esta institución, más ya que es tiempo de ello podemos echar un vistazo a su Regla fechada en el siglo XVIII (existe una anterior de finales del siglo XV) para conocer cómo se vivía la Semana Santa bejarana hace trecientos años. Porque en el libro de la Regla del Cabildo Eclesiástico de Béjar, atesorado en el archivo de la parroquia de Santa María la Mayor, se anotaba minuciosamente el calendario religioso especificando parroquia por parroquia (Santa María, El Salvador y San Juan Bautista) las procesiones y festividades a las que los miembros del Cabildo debían asistir por obligación. Antes de nada aclararemos que existía entonces una comunidad de frailes franciscanos que habitaban en el convento de San Francisco, desamortizado en la década de los 40 del siglo XIX y cuyo edificio es hoy Centro Municipal de Cultura. Sus frailes participaban activamente en la vida religiosa de la villa.
Nuestra Señora de las Angustias (talla fechable a finales del siglo XVIII)




