Autora: Carmen Cascón Matas
Por extraño que nos parezca nuestras figuras mitológicas bejaranas son utilizadas de vez en cuando como objeto y motivo de inspiración artística contemporánea. Nuestros amigos de Mundsocks han tenido a bien compartir con nosotros un hallazgo en la galaxia internauta que creo merece la pena difundir y más ahora que acabamos de salir de la vorágine del Corpus Christi.
El hombre de musgo: qué buen personaje para inspirarse. Desde una novela fantástica, pasando por un cuento para peques, una figura pictórica o de chocolate, un muñeco de peluche o un teleñeco, este personaje tan bejarano puede dar para mucho. Dejamos de lado ese cuento contado hasta la saciedad de guerrero camuflado, héroe épico de la reconquista de la ciudad, para que adquiera la categoría de figura simbólica, reducto persistente de una obra teatral perdida en los albores del tiempo y en la memoria, e intentar adaptarlo a la concepción moderna del Arte y de la vida cotidiana.
El hombre de musgo: qué buen personaje para inspirarse. Desde una novela fantástica, pasando por un cuento para peques, una figura pictórica o de chocolate, un muñeco de peluche o un teleñeco, este personaje tan bejarano puede dar para mucho. Dejamos de lado ese cuento contado hasta la saciedad de guerrero camuflado, héroe épico de la reconquista de la ciudad, para que adquiera la categoría de figura simbólica, reducto persistente de una obra teatral perdida en los albores del tiempo y en la memoria, e intentar adaptarlo a la concepción moderna del Arte y de la vida cotidiana.


