Amigos de Béjar y sus historias

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12/28/2015

Ya está en la calle la revista "Estudios Bejaranos" número XIX

Autora: Carmen Cascón Matas

    Un año más el Centro de Estudios Bejaranos presentó su ya tradicional revista Estudios Bejaranos en su número XIX. Caracterizada por la calidad de los trabajos y la disparidad temática de estos, la presente publicación aúna la música, la literatura, el arte, la historia y la fotografía, además de la experiencia educativa, para ofrecer al público una lectura que intenta completar el mosaico del pasado, no solo de Béjar, sino también de pueblos cercanos como Valdesangil o Santibáñez de Béjar, o establecer lazos perdidos entre la villa ducal y Sevilla o Alemania. La colaboración de los miembros de la institución y de personas ajenas al Centro resulta clave para que la revista salga adelante. 

 
       No sé qué os parecerá, pero el sumario resulta interesante o por lo menos a mí me lo parece. Y resulta que algunos nombres nos suenan de este blog...

12/21/2015

Los nombres de la nieve




Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto
Publicado: Béjar en Madrid, 2 de noviembre de 2014, nº 4.720.

Frente a los tradicionales bienes muebles e inmuebles de los que suelen constar  los inventarios de la  propiedad, se añadía en siglos pasados lo que podríamos denominar la propiedad de lo etéreo y de lo efímero que, pese a su condición, por ser materia altamente lucrativa, fue muy disputada por los poderosos. Nos estamos refiriendo a la nieve, el meteoro por excelencia del invierno, que no ha dejado de seducir por su belleza y por su rentabilidad a partes iguales. No es exclusiva cosa del presente el mirar al cielo en busca de lo proclive de las nevadas, consultando arreboles y calendarios zaragozanos antes y geopotenciales en la actualidad. 

Sierra de Béjar con nieve

Un invierno henchido de precipitaciones es tan solicitado hoy por los esquiadores como lo fue desde el siglo XVI en España, cuando comenzó la explotación del blanco elemento como producto de refrigerio, conservación de alimentos y delicatessen de caprichosos. Tan rentable llegó a ser su almacenamiento y su venta que fue gravado por el Estado con un impuesto de la quinta parte de su valor y que por ello llevó el curioso nombre del “quinto y millón de la nieve”. 

 La Sierra desde un paraje próximo a Candelario

12/14/2015

La fiesta del obispillo de San Nicolás en Béjar: de celebración inocente a gamberrismo paródico



  

Autora: Carmen Cascón Matas.

Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.718 (5/12/ 2014), p. 6.



Se escucha el eco sordo de los cascos de un burrillo por la calle Mayor. Un griterío de muchachos acompaña los pasos del rucio en su trote cansino y cabizbajo. Hoy su carga es mucho más liviana. Un niño, sí, transporta a un niño engalanado con mitra, báculo y sobrepelliz. Por unos días es él quien manda en la villa. Un obispillo dirige los destinos de la población y su palabra es ley. Desde la altura ridícula del pollino bendice a la gente en su recorrido, acompañado de pequeños sacerdotes como cortejo. 

 
Fiesta del obispillo en Burgos. Foto tomada del Diario de Burgos


En Béjar la tradición de elegir en el día de san Nicolás de Bari a un niño como pequeño obispo se perdió en la noche de los tiempos para no quedar de ella ni el leve rastro de una pequeña columna de humo. Hoy día Palencia, León, Montserrat o Burgos –al margen de varias localidades obispales de Inglaterra-, lo celebran anualmente con gran éxito. La leyenda cuenta que tal festividad surgió en la Edad Media en poblaciones y villas con sede obispal o monacal, continuando el culto pagano de las Saturnales romanas o fiesta del invierno. Los miembros del cabildo eclesiástico o los frailes de un monasterio se reunían el día de san Nicolás, patrón de los niños, 6 de diciembre, para elegir al infante más joven de los que conformaban la escolanía y le investían con el ritual preceptivo de un obispo de verdad por la máxima autoridad religiosa –incluyendo los símbolos propios de su rango-. Su mandato perduraba hasta el 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes. Durante este periodo el chiquillo y el resto de su corte, formada por niños- canónigos, ejercían todas las potestades religiosas en la iglesia- madre, a excepción hecha de la misa. Incluso en muchos pueblos del Pirineo catalán el niño, investido con mitra de papel y báculo de madera, un trasunto del propio san Nicolás, recorría a pie con su corte las casas pidiendo regalos y cantando canciones navideñas[1]

 Grabado antiguo de la fiesta del obispillo

12/07/2015

Una historia particular desde un enfoque bejarano


      Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

       El linaje Zúñiga se originó en Navarra en el siglo VIII, y desde que pasó a Castilla su historia comenzó a estar muy ligada a Béjar. En 1396 Diego López de Estúñiga (López era un complemento del nombre y Estúñiga la primera forma castellanizada del apellido) intercambió con el rey Enrique III la villa de Frías (Burgos) por Béjar. Ese mismo año el Consejo de la villa le rindió pleito homenaje como primer señor.




 Zúñiga en Navarra, Frías en Burgos y Béjar en Salamanca

 

      El conjunto de títulos nobiliarios de sus descendientes constituyó la Casa de Zúñiga, cuya rama principal fue la de los duques de Béjar. En su calidad de Pariente Mayor, Álvaro de Zúñiga y Guzmán (Álvaro I), I duque de Béjar, determinó la castellanización definitiva del apellido en 1476, a raíz del pacto de avenencia con los Reyes Católicos después de la guerra de sucesión (los Zúñiga habían apoyado a Juana la Beltraneja) 





Emblema de los duques de Béjar, los Reyes Católicos y Juana la Beltraneja 



        Doce fueron los duques de Béjar de apellido Zúñiga, hasta que en 1777 este desapareció del título al morir Joaquín Diego López de Zúñiga Sotomayor y Castro (Joaquín I), XII duque de Béjar, sin descendencia (se había casado tres veces. El título pasó a su sobrina, Josefa Pimentel, de la Casa de Osuna). 


12/01/2015

El legado del escultor bejarano Mateo Hernández (1886- 1949)



Autor: Domingo Garrido Sánchez
Publicado: Béjar en Madrid, 20 de noviembre de 2015

A las ocho horas del día 25 de noviembre de 1949 fallece en Meudon (Francia) el escultor bejarano Mateo Hernández. Sin embargo, la noticia no se difundió hasta el día 26 por la agencia de noticias United Press International. Ese mismo día el Embajador de España en París cursa un telegrama cifrado al Ministro de Asuntos Exteriores notificándole su muerte y también que había aparecido un testamento ológrafo, con fecha 12 febrero de 1949, “en el que instituye heredero de sus obras en toda clase de piedras al Estado Español y la finca donde vive. Pero que la casa y jardín podrá disponer mientras en absoluto durante su vida la Señorita Fernande Carton”, pareja del artista.

 Mateo Hernández Sánchez


El 29 de noviembre, tras ser embalsamado, el cadáver de Mateo fue depositado en una caja de cinc que, debidamente precintada con los sellos del Consulado, fue introducida en un arcón de roble con empuñaduras de plata y llevado a un nicho del cementerio de Meudon, hasta que fuese trasladado a Béjar.

 Mateo esculpiendo su Bañista, hoy expuesta en el Reina Sofía de Madrid