Amigos de Béjar y sus historias

PROPIEDAD INTELECTUAL

El contenido de este blog, texto y fotografías, tienen derechos de autor. Si deseas utilizarlos cita siempre la fuente de la que proceden.

4/23/2014

El castillo de Béjar y otras fortificaciones de su entorno: origen y arquitectura (4ª Parte)


Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2013, pp. 71-76.

Castillos en territorio leonés



            Nuestro recorrido por los castillos leoneses va a seguir un sentido inverso, ahora de sur a norte, comenzando por el más próximo que tenía el alcázar placentino en territorio del reino de León: el castillo de Galisteo. Esta villa era cabeza de un alfoz de una decena de pueblos y su asentamiento es claramente castrense, en una ceja sobre la confluencia de los ríos Alagón y Jerte. Posee muralla de guijarros almenada, reduciéndose su castillo a un fuerte torreón de sillares con balcones volados sobre matacanes en la parte superior y en el centro de cada cara. Una profunda reforma palaciega del siglo XVI, de la que apenas queda sólo su portada de entrada en arco carpanel, integró el torreón, que es lo más destacable del conjunto, pues en un momento dado el conjunto se vendió a particulares que lo desmantelaron. Cooper [1] ve en un escudo una orla de escamas, divisa del monarca Juan II (1405-1454). No obstante, Galisteo tendría castillo desde su repoblación, pues la villa es citada por primera vez en un documento en 1217, y en 1229 ya se habla del castillo [2].

 Murallas de Galisteo (Cáceres). Foto de wikipedia

4/17/2014

El castillo de Béjar y otras fortificaciones de su entorno: origen y arquitectura (3ª Parte)



Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2013, pp. 71-76.

 Castillos del territorio castellano (III)

           Continuando hacia Béjar, en Sorihuela, el castillejo era una defensa altomedieval que cita Grande del Brío [1], tal vez poco más compleja que una torre y de la que nada más sabemos. Desde luego el emplazamiento actual de su iglesia parroquial parece el lugar idóneo para una atalaya vigilante. 

            Ya en Béjar, el castillo, transformado en palacio por los duques desde el siglo XVI (del cual se hizo una amplia entrada en este blog), se erigió en el punto que entonces era la entrada a la población, frente al descampado de lo que hoy es la Plaza Mayor. Cuando una población amurallada se eleva sobre un cerro escarpado, el castillo suele ubicarse o bien en el lugar más elevado, para aprovecharlo como atalaya y como último reducto defensivo (castillo de Montemayor del Río), o bien en el lugar más débil junto al acceso a la población (castillo de Miranda del Castañar). Este último caso es el de Béjar. Curiosamente, al ampliarse la muralla hacia poniente y el barrio de San Juan hasta la nueva puerta de la Villa, el castillo queda en una localización para nada adecuada. Quizás esto fue lo que obligó construir el demolido castillo de Campopardo, en la parte más alta de la villa como excepcional atalaya.

 Castillo-palacio de Béjar

4/10/2014

El castillo de Béjar y otras fortificaciones de su entorno: origen y arquitectura (2ª Parte)



Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2013,  pp. 71-76.


Castillos del territorio castellano (II)      

     En una elevación al pie del río Tormes, el castillo de El Barco de Ávila o de Valdecorneja responde al modelo característico de castillo del siglo XIII. Contaba con recinto amurallado del que quedan algunos vestigios, destacando la puerta del Ahorcado. Su estructura es sencilla y diáfana: planta cuadrada con cubos cilíndricos guarneciendo las esquinas y una gran torre del homenaje en el medio de uno de los lienzos. Asimismo, tendría foso y contrafoso, y una vez atravesados, disponía de dos puertas en arco apuntado para su acceso, una que daba a la villa y otra al río. Repite modelos de la llamada escuela de Valladolid, como el de Villalonso (Zamora), adoptado a lo abulense, pues el referente más inmediato es el castillo de Arenas de San Pedro. Cooper advierte que las marcas de cantero de la torre del Homenaje son las mismas que las de la monumental iglesia gótica de Bonilla de la Sierra, por lo que tuvieron que trabajar los mismos constructores.

 Castillo de El Barco de Ávila (Ávila)

4/03/2014

El castillo de Béjar y otras fortificaciones de su entorno: origen y arquitectura (1ª Parte)




Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Revista de Fiestas y Ferias de Béjar, 2013, pp. 71-76.


Reconquista y Repoblación: el origen de los castillos medievales



            A la muerte del rey castellano-leonés Alfonso VII en 1157, éste había decidido dividir el reino entre sus dos hijos: León para Fernando II y Castilla para Sancho III. En el sur de ambos reinos, al sur de la actual provincia de Salamanca y norte de la de Cáceres, la frontera la marcaba la vía de la Plata, de forma que Béjar y el territorio que conformará su alfoz pasaron a Castilla, mientas que el resto de la zona salmantina que la rodeaba, Monleón, Salvatierra de Tormes, Montemayor del Río y Miranda del Castañar, quedó integrado en el reino leonés. Esto sucede a finales del siglo XII mediante el tratado de Tordehumos de 1194, con Alfonso IX dirigiendo los destinos de León, por el que no podía adentrarse en la Sierra de Béjar. Antes que Béjar, Alfonso VIII de Castilla repobló Plasencia en 1186 y ascendiendo al norte fundó Oliva de Plasencia y Segura de Toro. Entonces repuebla Béjar entre 1186 y 1196, apostando De Santos Canalejo [1] por fechas como 1194 ó 1195, posterior al tratado y a la instauración del alfoz bejarano por Alfonso VIII en 1193). Sin embargo, parece ser que en 1190 ya lo estaba, y con población suficiente como para enfrentarse junto con el concejo de Plasencia al de Ávila en La toma de las torres de Puente del Congosto, hecho que se fecha entre 1182 y 1190 [2]. Tras Béjar, seguidamente Alfonso VIII se encamina hacia el este para controlar Valdecorneja: El Barco de Ávila, Piedrahíta, El Mirón y La Horcajada; si bien en algunos casos, como en Piedrahíta o Barco, ya existiría población cristiana asentada, pues su fundación es de los tiempos del señorío de doña Urraca; o mucho antes en el caso de Piedrahíta, pues según la leyenda del monte de la Jura ya estaba fortificada en 918. 

  Monumento a Alfonso VIII en Plasencia (Cáceres)

3/27/2014

Sobre el conocimiento o desconocimiento de la Casa Ducal de Béjar (2ª parte y final)




Autor: Antonio Avilés Amat
Publicado: Semanario Béjar en Madrid, marzo de 2014



Este principal y casi legendario personaje, el duque de Béjar, al que frecuentemente muchos bejaranos aluden y que, en singular o en plural, da nombre a varios lugares de la ciudad o de su entorno (calle Duque, fuente del Duque, palacio del Duque, mirador del Buen Duque, laguna del Duque, hotel Los Duques), no deja de ser –aún hoy- un “enigma colectivo”. Y puede que hasta la mítica representación de un ente superior del que algunos paisanos bastantes ingenuos, todavía en la actualidad, cuando ya hace dos siglos que las Cortes gaditanas, como ya quedó dicho, abolieron los señoríos, se consideran sus más rendidos súbditos. Proclamándolo incluso, como hacía algunos años atrás, un pseudohistoriador que, en sus disertaciones sobre nuestro remoto pasado, se refería al duque denominándole “mi señor”, en un reconocimiento de inusual –que no de intelectual- vasallaje y pleitesía.   


Villa renacentista de El Bosque (Béjar)