Amigos de Béjar y sus historias

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6/02/2014

Pequeña biografía de un Ministro de Hacienda nacido en Béjar: José Sánchez Ocaña (1798- 1887) (1ª Parte)


Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2012, pp. 53-59.




I.       Óleo sobre lienzo, tinta sobre papel. 



       Me acerqué sigilosamente, con el respeto debido a los muertos, a aquella tela pintada. Las pinceladas de pintura aplicadas meticulosamente por el pintor anónimo se me hicieron más evidentes y llegué a la conclusión de que percibiría mejor los rasgos del retratado distanciándome unos centímetros. La estrategia dio el resultado esperado: la silueta del personaje se me reveló en toda su plenitud, emergiendo de las sombras oscuras del fondo. El hombre estaba sentado en una silla de terciopelo rojo, pequeña para su estatura. La pose se podría denominar de clásica y era fácilmente rastreable en los retratos de Goya ejecutados medio siglo atrás, aunque, claro, el artista era de medio pelo y no había resuelto correctamente lo que se traía entre manos. La silla demasiado escorada, pequeña, emergía detrás de la figura de un modo quasi imposible; el personaje, sentado casi en el borde, poseía unas piernas un poco exiguas para concebirlas unidas al torso y una cabeza grande. La mano derecha descansaba sobre una mesa envuelta en terciopelo granate y mostraba un papel al espectador, y la izquierda se posaba en el reposabrazos del asiento. Ambas se hallaban cubiertas por guantes de un blanco impoluto. Sin embargo, no fue esto lo que primero me llamó la atención, sino la banda que, justo en el centro del cuadro, cruzaba el pecho del personaje. Una tira de raso roja y blanca le envolvía brillante cual regalo de cumpleaños, destacando sobre un conjunto compuesto de pantalón y chaleco blancos y chaqueta negra de mangas bordadas en oro, traje apto, desde nuestro punto de vista actual, para ser ofertado a niños de primera comunión. Las dos condecoraciones que completaban el atrezzo le conferían esta vez cierto aire militar. Era evidente que el retratado quería revelar en un golpe de vista el nivel social y político al que había llegado, aunque con el tiempo el océano del tiempo ahogara su nombre. 

 Retrato de José Sánchez- Ocaña y López de Hontiveros
Sala de Concejales del Ayuntamiento de Béjar

5/26/2014

Manuel Sánchez Arcas: un arquitecto bejarano en vanguardia (3ª parte y final)



       
      Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto
      Publicado: Béjar en Madrid, 04/04/2014, nº 4.701, p. 12.   

       Los países de la Europa oriental fueron siempre la referencia de Sánchez Arcas en sus treinta largos años en el exilio, no solo como ejemplo práctico de desarrollo de las políticas siempre defendidas por el arquitecto sino también como lugares de residencia. 
 Instituto de Física y Química (Fundación Rockefeller, Madrid)
Manuel Sánchez Arcas y Luis Lacasa Navarro (1932)


            La disparidad ideológica que siguió caracterizando a la II República en el exilio es el trasfondo de las causas por las que Sánchez Arcas renunció a su cargo de Ministro plenipotenciario en Polonia en el año 1950 tras ejercerlo durante cuatro años. La oposición activa al régimen del general Franco promovida por la Unión Soviética tenía a nuestro protagonista como uno de los agentes principales desde Varsovia. Por esa fidelidad a las tesis marxistas terminó distanciado del gobierno republicano, mucho más tolerante y diverso, cuando este era presidido por José Giral, y finalmente  dimitió de su cargo de Ministro ante el gobierno de Sánchez Albornoz. Las causas directas parecen estar relacionadas con las simpatías mostradas por la República española hacia el dictador yugoslavo Tito[1], enfrentado aquellos años a la Unión Soviética. En cualquier caso el final de la actividad política le permite regresar a su trabajo en la Oficina de Proyectos de Sanidad de Varsovia comenzando una proliferación de trabajos teóricos publicados en diversas revistas especializadas. Así durante 1950 publica una serie de artículos en la revista parisina Cultura y Democracia, compartiendo plana con Rafael Alberti y Jorge Semprún, en los que, frente a los planteamientos culturales y científicos oficializados en la España franquista, desarrollaba sus propias tesis respecto al urbanismo, la ingeniería o la medicina[2].

5/19/2014

Manuel Sánchez Arcas. Un arquitecto bejarano en vanguardia (2ª parte)



Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto
Publicado: Béjar en Madrid, 21/03/2014, nº 4.700, p. 6.

Las primeras referencias actuales sobre la existencia del singular personaje que nos ocupa se las debemos al historiador Ignacio Díaz Elcuaz cuando hace seis años publicó en el periódico El Adelanto sendos artículos sobre Artistas Bejaranos, uno de ellos monográfico sobre Sánchez Arcas[1]. Anterior a ello los datos conocidos a nivel local o provincial sobre su vida parecen casi inexistentes. Béjar en Madrid durante los años veinte da periódicas reseñas sobre “el primogénito de Ruperto Sánchez Rodríguez”, sobre su formación y sus primeros éxitos. Pero tras el estallido de la Guerra Civil el personaje parece alojado en el olvido pese a que, como dijimos en la primera parte de este artículo, su prestigio como arquitecto era notable e incluso, según algunos críticos, se trate de uno de los pioneros de la arquitectura de vanguardia en nuestro país. El auspicio primero del régimen de Primo de Rivera y después de la II República fue fundamental para el desarrollo de una talentosa generación de arquitectos junto a la que trabajó mano a mano, y entre los que se encontraban Luis Lacasa, López Otero, Eduardo Torroja o José Manuel Aizpurua.

 Manuel Sánchez Arcas

5/12/2014

Manuel Sánchez Arcas. Un arquitecto bejarano en vanguardia (1ª Parte)


Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto
Publicado: Béjar en Madrid, 07/03/2014, 4.699, p. 13.


En ocasiones la mala memoria de la Historia o las sombras que ciertos acontecimientos extienden sobre los hombres no nos ha permitido conocer como merecieran a algunas figuras de nuestro tiempo. Uno de los casos más flagrantes es el de Manuel Sánchez Arcas, un nombre fundamental dentro de la arquitectura española del siglo XX, especialmente en lo que se refiere a la evolución que operó el estilo racionalista hacia el funcionalismo durante los años 30. Su militancia política, con importantes cargos de responsabilidad en los gobiernos de la Segunda República, le condujo primero al exilio y después casi al olvido en el contexto de la posguerra española. 


4/30/2014

El castillo de Béjar y otras fortificaciones de su entorno: origen y arquitectura (5ª parte y final)


   
Autor: Roberto Domínguez Blanca

Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2013, pp. 71-76.


 Castillos en territorio leonés (II)

     
      Más al oeste, el castillo de Miranda del Castañar (Salamanca) vigila el acceso a la villa a través de la puerta de San Ginés en el punto de defensa más complicado de la muralla, al ser el lugar menos agreste del cerro en el que se establece la población. Una inscripción en la torre del Homenaje nos informa que la obra se comenzó en 1451, siendo conde don Pedro de Stúñiga. Sin embargo, y siguiendo a Álvarez Villar [1], lo cierto es que el castillo tiene elementos anteriores a esa fecha, como es lógico, expresando acertadamente que en esta centuria los castillos no eran tan militares, predominando los detalles superfluos y palaciegos sobre los meramente castrenses, cosas que no parecen darse en Miranda. Así, que estamos ante una reforma del siglo XV sobre un castillo anterior, para algunos autores de principios del siglo XIV. La ausencia de elementos ornamentales, la pobre mampostería en buena parte de su fábrica, la falta de vanos palaciegos, de voladizos en las cornisas (a excepción de los matacanes de la torre del Homenaje) y escaraguaitas, o la carencia de muros en talud en su base, refrendan que en lo esencial el castillo es mucho anterior. 

  Castillo de Miranda del Castañar (Salamanca)