Amigos de Béjar y sus historias

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10/11/2014

Por fin, luz para nuestros queridos réprobos

Nada más venir de esta semana de asueto me encuentro con una magnífica noticia en relación a nuestros queridos réprobos del pueblo de Talaván (Cáceres). Recordaré que en su día Gabriel Cusac nos advirtió del mal estado de conservación de una ermita que presentaba unos esgrafiados realmente inquietantes que estaban a punto de desaparecer por el mal estado de conservación de la estructura que les servía de cobijo. A partir de ese moemento, y teniendo como alma del movimiento a Gabriel, diversas asociaciones tales como el Centro de Estudios Bejaranos decidieron apoyar su campaña ante las administraciones para que su deterioro no fuera a más. Y éste es el feliz resultado que podeis leer en su blog http://gabrielcusac.blogspot.com.es/

Réprobo (foto de Jesús López)
José Muñoz González (no confundir con José Muñoz Domínguez, otro colaborador en la cadena en favor de la ermita del Santo Cristo), secretario del ayuntamiento de Talaván, me comunicó ayer una preciosa noticia. Copio literalmente: 
 
Quería informarte que esta mañana el alcalde ha recibido una llamada de la directora de patrimonio del gobierno extremeño anunciando, por un lado, que a petición nuestra van a incluir la capilla del cementerio viejo en el Catálogo de Bienes de Interés Cultural de Extremadura, cosa que el pleno acordó solicitar hace algunos meses. Por otro lado, nos ha pedido que le presentemos una memoria valorada con las actuaciones que consideramos urgentes para preservar de modo urgente la integridad del santuario, memoria que ya hemos encargado a los técnicos de nuestra mancomunidad.

9/29/2014

Gabriel y Galán y el Castañar

Un poeta engrandeció con sus versos el monte del Castañar de Béjar. Ya otros escritores habían puesto su acento en nuestra ciudad en épocas pretéritas, atraídos por el mecenazgo de sus duques como Lope de Vega o Góngora. Sin embargo, José María Gabriel y Galán sacaba de su alma el sentir y el amor por las tierras que le vieron nacer y otras próximas.


Nacido en Frades de la Sierra (Salamanca) en 1870, estudia magisterio en la universidad de Salamanca y en 1888 saca la oposición de maestro de primeras letras en la escuela de Guijuelo (Salamanca). Tras un corto periplo en Madrid para obtener el grado de maestro nacional, consigue su traslado a Piedrahíta (Ávila) donde ejerce durante seis años poniendo en práctica lo aprendido en la Escuela Normal. Por las cartas que escribía a sus amigos sabemos que era un joven introvertido, melancólico y sensible. De hecho solía firmar como "El Solitario". También que era extremadamante religioso. Por ejemplo, escribió estas líneas en ocasión del ajusticiamiento de un reo en Piedrahíta: 

9/23/2014

El homenaje de la Junta Revolucionaria de La Latina a los esforzados ciudadanos de Béjar (4 de octubre de 1868)




 Autora: Carmen Cascón Matas


            Después de los graves sucesos que tuvieron lugar en Béjar el 28 de septiembre de 1868, la ciudad parecía despertar de una pesadilla envuelta en gloria. Los bejaranos comenzaban a salir de sus casas para recuperar sus vidas, bruscamente interrumpidas por una mezcla de patriotismo y fulgor revolucionario. Con el triunfo en la batalla de Alcolea, el alzamiento de las principales plazas militares de las ciudades del Mediterráneo y la marcha hacia el exilio de la depuesta Isabel II la revolución en favor de la democracia y la libertad daba a luz un nuevo régimen a nivel nacional y Béjar había puesto su peculiar granito de arena. Contadas fueron las ciudades en las que sus habitantes, los civiles y no los militares, habían demostrado su lealtad a ese nuevo proyecto y una de ellas fue Béjar. 

 Grabado de la época que muestra la barricada de Campopardo. 
A caballo Fronsky, el Polaco. 
Grabado publicado en "El Museo Universal".
  
De manera organizada las barricadas se alzaron en los principales puntos de acceso y plazas, se formó una Junta Revolucionaria, se fundieron cañones bajo la atenta mirada del herrero Víctor Gorzo y se formalizaron los pertrechos militares con la experiencia en el ejército austro-húngaro Fronsky, el Polaco. Nada se dejó al azar aunque bien pudiera parecerlo. Personajes como Vicente Valle, Domingo Guijo, Juan Muñoz Peña o Aniano Gómez habían soñado que aquel momento ocurriría, que la lucha por la libertad y la democracia no estaba perdida, que el oscurantismo en España podía ser alguna vez atajado y cortado de raíz gracias al empuje imparable del pueblo. Las pequeñas disensiones por su disparidad de opiniones entre aquellos decididos 300 hombres se disiparon para unir voluntades. Una revolución no podía triunfar sin que el huracán del progresismo hiciera tambalear los muros de un sistema caduco, corrupto e inmovilista. Progresistas, demócratas, unionistas, republicanos, federalistas, cantonalistas marcharon tras el proyecto de los generales Prim, Serrano y Topete, y políticos como Ruiz Zorrilla, Castelar y Sagasta. Prim lo había proclamado: “Ha llegado la hora de pelear y de concluir con los que os viene oprimiendo. La dignidad de la patria lo exige, el triunfo de la libertad lo reclama. Sólo el deseo de asegurar el éxito ha podido evitar que no hayamos dado antes la batalla. […] A las armas, pues compatriotas. Un pequeño esfuerzo de parte de cada uno y habrá concluido el caciquismo de los pueblos[1]”.

9/16/2014

Un caso de locura y muerte en la Fuente de la Romana de Candelario




Autora: Mª Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, 01/08/2014, 4.708.

     Un día 22 de julio de 1735 ocurrió un suceso que convulsionó, imaginamos, a Candelario y Béjar[1]. Adentrémonos en la neblina opaca que, como un leve velo de sombras, separa el pasado del presente; olvidémonos de los grandes hechos históricos, de las hazañas de los grandes nombres esculpidos a fuego e imaginémonos en Candelario hace trescientos años, ejercicio fácil si atendemos a lo bien conservado que se encuentra el caserío del pueblo en la actualidad, casi como luciría entonces. 

 Casas de Candelario


Eran las diez de la noche cuando unos golpes en la puerta a modo de llamada interrumpieron la tranquila y calurosa velada del alguacil mayor don Francisco Dejado y Venero en Béjar. Un hombre, entre nervios y balbuceos, a trompicones, fue capaz de narrar que Juan Fraile, vecino de Candelario, “salio a ora de ponerse el sol con una pistola en la mano como viendo de las gentes, azia el Canpo y que llegando a una fuente se disparo con el, caio en tierra y se ha reconocido estar muerto”. Don Francisco, ante la gravedad del caso, echó mano al sombrero y al capote, montó su viejo caballo y, avisando al escribano Esteban García, pusieron rumbo a Candelario adonde arribaron a las once de la noche. Junto a la ermita del Humilladero les recibieron los testigos, entre otros el alcalde Ventura Ballejera y el cirujano Antonio Bueno. El alguacil de Béjar inquirió a los presentes sobre el lugar donde se encontraba el cadáver y todos a una se dirigieron hacia la Cuesta de la Romanay junto ael pilar deella estaba muerto naturalmente Juan Fraile, veçino que fue de este lugar”. El escribano, a petición de don Francisco, procedió a poner por escrito la descripción de la escena: el finado “estaba boca arriba con el brazo derecho destendido e inclinado azia dicho lado derecho; y el Brazo Hizquierdo echado sobre el pecho; y un jugon blanco que tenia puesto tenia junto a la tetilla de dicho lado siniestro tenia un vraço rendondo y alrededor deel negro como de polbora”.

9/09/2014

Del crimen de Matilla al crimen de Barrioneila. Las dos muertes de don Pepito Rodríguez Yagüe (2ª Parte y final)



Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto
Publicado: Béjar en Madrid, 16/05/2014, 4.703, p. 4. 

Matilla de los Caños es un pequeño pueblo situado en pleno centro del Campo Charro a 50 kms. de Béjar y 28 de Salamanca. A pesar de la placidez del lugar, rodeado de amplias dehesas de encinas donde pastan los más afamados toros de lidia de España, diversos sucesos ocurridos a lo largo de los siglos XIX y XX nos recuerdan la complejidad social que presidía las relaciones entre terratenientes, pequeños propietarios y campesinos en el mundo agrario salmantino. José Rodríguez Yagüe adquirió por 315.000 pts. esta localidad a Manuel de Velasco y Ripoll [1] el 17 de febrero de 1880, un año antes de ser nombrado alcalde de Béjar. Desde el primer momento los habitantes de Matilla le disputarían el derecho sobre los huertos lindantes con el pueblo que ellos venían explotaban. El resto de terrenos y bienes inmuebles pertenecían a don Pepito en concepto de “coto redondo” [2]. El enfrentamiento debió ser enconado hasta desembocar en tragedia el 13 de diciembre de 1880. Según unas versiones los expeditivos métodos del propietario (como desviar las aguas del arroyo de Arganza para inutilizar los huertos) y según otras los que usaban los campesinos ganando metros día a día modificando los linderos fueron los detonantes. Así gran parte de los habitantes de Matilla se amotinó el citado día tomándose la justicia por su mano con la intención de acabar violentamente con el propietario. Pero no fue este, don Pepito (que no frecuentaba el pueblo), sino su representante el que sufrió las  consecuencias. Se trataba de Antonio López-Manzanares, primo y a la vez cuñado de don Pepito, que murió linchado quedando tendido su cuerpo bajo la “encina del bejarano”. Así se conoció desde aquel momento, y aún hoy, el soberbio ejemplar de Quercus ilex que crece a las afueras de la localidad. Varias decenas de vecinos fueron encarcelados tras los hechos y tres de ellos cumplieron cadena perpetua. Los litigios por la posesión de los huertos no concluyeron hasta 1893 y fueron favorables a Rodríguez Yagüe. A pesar de ello, con posterioridad, Miguel de Unamuno defendió veladamente en diversas publicaciones a los campesinos condenados. Finalmente en 1901 don Pepito vende por un millón de pesetas el pueblo de Matilla a Fernando-Ildefonso Pérez Tabernero [3].

 Don Pepito según un dibujo de Óscar Rivadeneyra