Amigos de Béjar y sus historias

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11/04/2015

Chile, Béjar y la RAE

*En la entrada anterior Jorge Zúñiga nos desvelaba que el primer director de la RAE, Juan Manuel Fernández Pacheco, nieto del duque de Béjar, aparecía en el portal de esta institución sin su segundo apellido Zúñiga. Muchos de vosotros acudísteis inmediatamente a la web y, ¡sorpresa!, allí figuraba el apellido materno. Luego, ¿qué había pasado? Esta entrada os lo aclara... También teneis que tener en cuenta que las dos entradas, la pasada y ésta que hoy leéis, me las mandó Jorge hace tiempo...


Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez



Frecuentemente consultada desde Chile, la página web de la Real Academia Española de la Lengua presentaba un detalle que llamaba la atención en el apartado dedicado a su historia (La institución), donde se aludía a su fundador con el nombre de Juan Manuel Fernández Pacheco, ambos apellidos paternos.



Emblema de la RAE

Fue don Juan Manuel hijo de Diego López Pacheco y Portugal, VII marqués de Villena, y el apellido Fernández, antepuesto al de su padre cuando aún no estaban fijas las reglas de la onomástica civil, le venía de su abuelo Juan Fernández Pacheco (João Fernandes Pacheco), caballero portugués que pasó a Castilla a fines del siglo XIV.

10/28/2015

El Fundador de la Real Academia Española, nieto y sobrino de tres duques de Béjar


Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez 



Se trata de Juan Manuel Fernández Pacheco (sic), duque de Escalona, marqués de Villena y de Moya, conde de Xiquena y de San Esteban de Gormaz, virrey de Navarra, de Aragón, de Cataluña, de Sicilia y de Nápoles, caballero de la Orden del Toisón de Oro, y Grande de España (se le menciona corrientemente con el título de Villena por ser el más antiguo, aunque honorífico)    

Grabado, de Ildefonso Tobar



Su padre era Diego López Pacheco y Portugal, del linaje Biedma-Stúñiga en Galicia, que después de haber sido virrey de Nueva España, México, murió camino de asumir el virreinato de Navarra. Su madre fue Juana de Zúñiga Sotomayor y Mendoza, hija del VII duque de Béjar Francisco López de Zúñiga y Mendoza, y hermana del VIII, Alonso López de Zúñiga, y del IX, Juan Manuel López de Zúñiga.


10/22/2015

La imagen de la mujer en la prensa de Béjar (1900-1925) (3ª Parte y final)

Autora: Mª Teresa López Hernández
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2011, pp. 43-46.

Tampoco eran todo virtudes objeto de admiración, también había ciertas facetas de la personalidad de la mujer que había que corregir. Uno de los principales defectos que se le atribuían era el gusto por el lujo y las modas, prestándose a sus tiranías e incluso con sufrimiento, convirtiéndose en esclavas y “flores de pasión”[1].

No era una cuestión que sólo afectara a España. En el estado de Ohio (EE.UU.) la preocupación llegó a tal extremo que se presentó un proyecto de ley en el que se establecían las normas que se deberían seguir respecto al vestir femenino. En dicho proyecto se proponía declarar ilegales los cuerpos de vestidos abiertos, se fijaba la longitud del escote permitido, se prohibían las telas trasparentes, serían multadas las señoras o señoritas que se alzaran las faldas en público para enseñar las medias, y habría penas de cárcel para los comerciantes que exhibieran en los escaparates maniquíes sin vestir. La indignación de la población femenina no se hizo esperar y acusaron al diputado de soltero y misógino. La noticia la recogía El Noticiero el 24 de mayo de 1913 y acababa con la siguiente frase: “Algo parecido se imponía en la vieja Europa”[2]. 

Rosario Pino, actriz que actuaba en el Teatro Cervantes de Béjar


Pero en el nuevo siglo la permanencia de un ideal clásico de mujer no fue incompatible con las reivindicaciones que evitaran la exclusión del sexo femenino de la actividad política y social. Una parte de la lucha feminista consistió en conseguir el voto femenino. Se pedían los mismos derechos, ventajas, profesiones y cargos de los que disfrutaba el sexo fuerte, puesto que ellas también pagaban contribución y tenían cargas, deberían poder estar en el Parlamento. La Condesa de Pardo Bazán pensaba que era un problema de justicia y reforma social[3].

10/11/2015

La imagen de la mujer en la prensa de Béjar (1900-1925) (2ª Parte)

Autora: Mª Teresa López Hernández
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2011, pp. 43-46.

Incluso Cultura y Tolerancia, revista de carácter progresista -no hay que olvidar que el Ateneo Bejarano había sido fundado por la Juventud Republicana, la Agrupación Socialista y el Grupo Anarquista- organizó un concurso en el que los suscriptores tenían que votar para elegir a la señorita más buena, más culta y más bella de Béjar, considerando señorita a toda joven soltera que hubiera cumplido quince años independientemente de la clase social a la que perteneciera. En marzo de 1912 se proclamarían las ganadoras en una gran velada.

Estamos seguros de que este concurso obedecía a lo explicado con anterioridad y no al hecho de que no hubiera en Béjar mujeres casadas u hombres que reunieran los requisitos exigidos para entrar en cualquiera de esas categorías.



Una vez pasada la etapa de la primera juventud, ante la imposibilidad de promoción social, la única “carrera” para la mujer era la del matrimonio que les permitía tener una seguridad económica y afectiva. No se las formaba para el desempeño de una profesión, que muchas mujeres ni contemplaban, y las que lo hacían se veían con tantas dificultades y con tan poco apoyo que desistían. Solamente trabajaban en caso de necesidad económica, desempeñando oficios considerados propiamente femeninos, de escasa cualificación. Cuando se hace mención de los trabajos que realizaban, se habla de costureras, castañeras, lavanderas.

10/04/2015

La imagen de la mujer en la prensa de Béjar (1900-1925) (1ª Parte)

Autora: Mª Teresa López Hernández
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2011, pp. 43-46.

La prolongación de las características que habían definido el sistema político de la Restauración durante el s. XIX determinaron los primeros años del s. XX en España. La incapacidad del régimen para integrar a las nuevas fuerzas políticas, sociales y económicas, desembocaron en un inmovilismo que acarrearía fuertes tensiones ante la ausencia de las transformaciones necesarias para evitar la conflictividad social, derivada del auge económico motivado por la primera guerra mundial y la consolidación del capitalismo[1].


A pesar de la pervivencia de estructuras y modelos que definían una sociedad propia del siglo anterior, la expansión de los medios de comunicación trajo modificaciones en las costumbres que en principio sólo afectaban a una minoría, pero lograron que se plantearan cuestiones cuyo debate se desarrollaría a lo largo del siglo XX.

Dentro de los medios de comunicación de la época, la prensa escrita tuvo una gran transformación. Nuevas técnicas de impresión y composición permitieron el paso del periódico de opinión de predominio ideológico al periódico de empresa concebido como un negocio, sostenido por el lector y el anunciante y con una variedad temática que pretendía satisfacer los más diversos intereses de los lectores. En los primeros veinte años del siglo se van incorporando páginas especializadas en temas femeninos, espectáculos, turismo, higiene, medicina, agricultura, fiesta taurina, etc [2].