Amigos de Béjar y sus historias

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3/07/2016

El corregidor de Béjar, Vicente Sanahuja y Mey: el embellecimiento de Béjar y la amenaza latente del liberalismo (1825-1831) (2ª parte y final)

Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid,  nº 4.725 (20/03/2015), p. 6.


    Como queda dicho, don Vicente Sanahuja y Mey, por nombramiento del rey Fernando VII, se trasladó a Béjar en 1825 para desempeñar el cargo de corregidor, en un momento en el que el estado se había enrocado en el Antiguo Régimen y escaso margen existía para que cualquier cambio a favor de las libertades pudiera producirse tras los excesos del Trienio Liberal (1820- 1823). De hecho los liberales perseguidos bautizaron a este periodo con el oprobioso nombre de Década Ominosa

 Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros, de José Gisbert. 
Museo del Prado

         En Béjar la mayor preocupación de don Vicente basculó entre la decencia y saneo de la población y la obsesión por evitar cualquier conato de levantamiento liberal. En este sentido publicó bandos en pro del aseo de las calles y de la limpieza del monte y restituyó la batida de lobos, que parecían poner en jaque a los pastores de la zona. 

        Por otro lado, en 1824 se había confeccionado una lista de liberales a los que era preciso vigilar por defender  ideas subversivas tales como la defensa del sufragio universal, la libertad de reunión, prensa u opinión o la supresión de los señoríos o la Inquisición, restituida por Fernando VII durante aquellos años luctuosos. Don Vicente mantuvo una férrea vigilancia de los personajes cuyos nombres figuraban en la lista de 1824, evitando la formación de sociedades secretas, células a través de las cuales los liberales pasaban a la acción. 

2/29/2016

El corregidor de Béjar, Vicente Sanahuja y Mey: el embellecimiento de Béjar y la amenaza latente del liberalismo (1825-1831) (1ª parte)


Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid,  nº 4.724 (6/03/2015), p. 6.

*Dedicado a mi antepasado allá donde esté.

     En la noche del 25 de junio de 1825 el alcalde mayor o corregidor de Béjar, don Mariano Herrero, partía hacia su nuevo destino de alcalde del crimen de la Real Audiencia de Valencia mientras su puesto quedaba vacante a la espera de que el rey Fernando VII enviara el nombre de su sustituto. Atrás parecía haber quedado la pesadilla de los desórdenes derivados del Trienio Liberal, concluido dos años antes, aunque nuevas sombras se cernían para una monarquía enrocada cada vez más, por instinto de conservación, en el Antiguo Régimen. El rey se manifestaba una y otra vez en el sentido de que el sistema no debía ceder un ápice ante los embates de los partidarios del liberalismo, ávidos de entregar el sistema en brazos del populacho. Demasiadas experiencias negativas se habían sucedido en aquellos tres años de constitucionalismo y hora era de amarrar a aquellos guerrilleros levantiscos que habían vertido su sangre en la lucha contra Napoleón. La obsesión del monarca por el orden se había transformado en una desatada persecución hacia todo lo que oliera a lucha por las libertades. 

 Fernando VII

        
    El año anterior, sin ir más lejos, se había confeccionado una lista de personas peligrosas en el reino, incluida la villa de Béjar, mientras reconocidos liberales se veían entre rejas, juzgados y ajusticiados, o marchaban camino del exilio. Incluso se llamó a las filas de las Milicias de Voluntarios Realistas, una sustitución de las desparecidas Milicias Nacionales, a aquellos civiles que desearan mantener el orden en sus poblaciones ante cualquier posible amenaza de conspiración, como también sucedió aquí[1]

2/22/2016

Tres Zúñiga en la recepción de una reina y el bautismo de un príncipe



Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

       Antes de la concepción del príncipe Fernando comenzó esta relación, cuando Felipe II, viudo por tercera vez, comisionó a Francisco de Zúñiga y Sotomayor, IV duque de Béjary a sus tíos Gaspar de Zúñiga y Avellaneda, arzobispo de Sevilla y cardenal de España, y Francisco de Zúñiga y Avellaneda, IV conde de Miranda del Castañar y Grande de España, para recibir en Santander a la que sería su cuarta esposa, Ana de Austria. La futura reina venía acompañada por el Gran Duque de Alba Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, hijo del III marqués de Coria, García Álvarez de Toledo y Zúñiga (el duque de Alba había representado al rey Felipe en los esponsales con Ana, celebrados en el Castillo de Praga seis meses antes).



Retrato de Fernando, Príncipe de Asturias, por Alonso Sánchez Coello





      La noble comitiva paseó a la nueva reina –que no hablaba español, como su abuelo Carlos cuando llegó a España- por Burgos y Valladolid, hasta llegar a Segovia, en cuya catedral se celebró la boda real el 12 de noviembre de 1570, ceremonia oficiada por el tío del duque Francisco de Zúñiga y Sotomayor, el cardenal-arzobispo Gaspar de Zúñiga y Avellaneda.

2/15/2016

Sobre un retrato ecuestre del Palacio de Mirabel (Plasencia)



 Autor: Alberto Bravo Martín, Blog Reinado de Carlos II

En una reciente excursión a Plasencia pude finalmente visitar el interior del Palacio de los Marqueses de Mirabel que junto a la catedral constituye el edificio más representativo de la ciudad. El Palacio fortificado fue construido en el siglo XVI por los Duques de Plasencia don Álvaro de Zúñiga y doña Isabel de Pimentel, y constituye un magnífico ejemplo de arquitectura renacentista nobiliar. Actualmente pertenece a la familia Falcó, depositarios del título de Marqueses de Mirabel, siendo la actual titular Alejandra Falcó y Girod por cesión de su padre, el famoso Carlos Falcó, V Marqués de Griñón y XIII de Mirabel. 
 


 En la visita al Palacio de Mirabel destacan, entre otros espacios, el patio renacentista decorado con los blasones de los Zúñiga-Mirabel; el conocido como Salón de Carlos V, dominado por un busto del Emperador, obra de Pompeo Leoni; el Salón de Firmas, decorado con los retratos del Conde de Gondomar y su familia; el amplio mirador, con pintoresco jardín colgante que se asoma a la plaza de San Nicolás, decorado con numerosas esculturas y restos romanos; o el salón de los trofeos de caza del VIII Duque de Arión, con la colección de piezas cobradas en la primera mitad del siglo XX y que incluye además un carruaje de época isabelina.

2/08/2016

El viajero Richard Ford en Béjar (julio de 1832)

         
         Autor: José Muñoz Domínguez

        Buscando información sobre otros temas me he topado con esta referencia de Richard Ford sobre Béjar, fechada en torno al 16-17 de julio de 1832 y para mi desconocida, que me apetece compartir.

 Retrato de Richard Ford por John Frederick Lewis
Ilustración de "The letters of Richard Ford", 1902

       La visita forma parte de su recorrido desde Andalucía hasta Galicia, paso obligado en la ruta LX de Plasencia a Salamanca sobre el trazado de la Vía de la Plata, «el camino directo, pero ni mucho menos el que se debe tomar», según advertencia del viajero, que finalmente optó por la ruta de Ciudad Rodrigo. Tras narrar algunos contratiempos bélicos durante la Guerra de Independencia, acaecidos en 1809 en el puerto de Baños, pasa a describir someramente nuestra ciudad y alrededores, todavía lejos del auge textil lanero que llegaría en la década siguiente:

 Dibujo de Richard Ford de su paso por Salamanca