Amigos de Béjar y sus historias

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2/17/2013

El doctor Ramiro Arroyo y la lucha contra la gripe de 1918 (1ª Parte)




Autor: Javier R. Sánchez Martín
Artículo: ¿Quién fue Ramiro Arroyo?
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio de Béjar, 2011.





            A veces te encuentras que una calle lleva el nombre de una persona que seguramente fue muy conocido en la época en que vivió, pero que, andando el tiempo, poca gente recuerda quién fue.


            Eso es lo que pienso que sucede con el personaje que da nombre a la calle Ramiro Arroyo. Por eso y porque creo que debe hacerse justicia a tan eminente y desinteresado médico, me he decidido a escribir sobre él. Si con estas líneas contribuyo a rescatarlo del injusto olvido en que se halla, me daré por bien pagado.

 Foto de Ramiro Arroyo. 
La Victoria, 28/11/1925



            Ramiro Arroyo Samaniego nació en un pueblecito cacereño, llamado Valdehúncar. Su padre, Emilio Arroyo, también médico, estaba destinado en esa localidad, aunque enseguida se trasladaría al cercano Navalmoral de la Mata (Cáceres), donde la familia fijaría su residencia. D. Emilio falleció cuando Ramiro era muy pequeño, por lo que quedó bajo la tutela de su madre, Felipa Samaniego.

2/09/2013

De novicias, dotes y conventos


Autora: Carmen Cascón Matas
 
Publicado: Béjar en Madrid  nº 4.779 (16/06/2017), p. 6.

            En el año 1735 coexistían en la villa de Béjar tres conventos, dos femeninos y uno masculino, dos pertenecientes a la orden de San Francisco y uno a la de Santo Domingo. 

            Constataremos que el convento de San Francisco se emplazaba y emplaza fuera del recinto amurallado de la villa. Fundado en el siglo XIV[1], ostentaba el privilegio de ser uno de los más antiguos de la Provincia de San Miguel (cada Orden monástica dividía el territorio en que se asentaban sus conventos y monasterios en Provincias para facilitar su organización) junto al de Plasencia y Ciudad Rodrigo. A partir del siglo XV los duques y señores de Béjar lo cobijaron bajo su ala de mecenazgo y lo remozaron para que luciera acorde con la Villa Ducal, status al que querían elevar a la capital de sus extensos estados[2]. A pesar de sufrir la desamortización, de resultas de la cual sus edificios fueron adquiridos por la burguesía industrial para instalar talleres fabriles[3], aún podemos disfrutar de su bello claustro renacentista

 Anónimo, Las novicias, primera mitad del s. XVIII


            Por su parte, el convento de monjas terciarias franciscanas de la Virgen de la Anunciación, popularmente denominado de las Isabeles o de Arriba, se alzaba en plena calle Mayor a la altura del Casino Obrero y solares aledaños. Fundado, según la tradición, con el fin de que los caballeros medievales encerraran allí a esposas e hijas mientras regresaban de la guerra, de él no quedan restos visibles al ser desamortizado y reutilizado como obrador textil.

2/02/2013

Pintura flamenca del siglo XVII en el Museo Valeriano Salas (4ª Parte y final)



Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio e Industria de Béjar, 2011.

Del bruselense Pieter Bout (1658-1719) se pueden admirar dos paisajes, “Veleros” (44 x 71 cms.) y “Paisaje con un río entre montañas” (15 x 24 cms.). El primero es una vista de la llegada de un grupo de embarcaciones a una playa a los pies de unas montañas, por donde pululan varios grupos de individuos atareados o entablando conversación. En la derecha de la superficie pictórica asoman las ruinas de unas construcciones torreadas. Se advierte que es una obra interesante, aunque el mal estado de la capa de pintura, muy cuarteada, no permite observar con nitidez los detalles, especialmente de los planos secundarios.

"Veleros" de Pieter Bout 

            De muy pequeño tamaño es el segundo, tampoco exento de calidad. El artista plasma su visión de un paisaje de ribera al atardecer. Por el ancho valle transcurre plácidamente entre meandros un río. Al fondo, una villa se recorta entre montañas descompuestas en todos azulados y rosáceos por efecto de la mortecina iluminación del astro rey. En la orilla contraria y en primer plano, un embarcadero a los pies de un agreste paisaje umbroso a contraluz, conduce a un castillo roquero. En el centro de la parte baja del cuadro, algunos caminantes se adentran en un sendero, mientras otro de ellos parece observarles junto a una barca. El estudio de la luz es muy interesante. Dorada, sólo consigue posarse en muy pocos elementos del primer plano (caminantes, árbol de la izquierda…), utilizando brillos puntuales con escasos toques de empaste blanco.

1/29/2013

Más sobre el origen del apellido Bejarano. Carta de Rosalía


*Antes de continuar nuestro paseo por los tesoros que se guardan en el Museo Valeriano Salas de Béjar de la mano de Roberto Domínguez Blanca, no me gustaría dejar pasar un correo electrónico que nos ha mandado Rosalía Ramírez Bejarano desde México. Su intención es que la información que nos envía la hagamos pública para que sirva a otros que llevan el apellido Bejarano a encontrar sus raíces. Esta es su versión de la historia, de sus raíces. Habrá quien opine que tiene razón y otros que no, pero ahí va.

"Quiero compartir con ustedes el origen hebreo del apellido Bejarano, que se encuentra en  la Torah: Bet Harán- Números XXXII.36

Desciende de la tribu de Gad, que recibió como herencia el territorio al este del Jordán que perteneció a los reinos de Og, rey de Basán y Sehón, rey de los amorreos.  Fundó entre otras,  la ciudad de Bet Harán, que posteriormente fue conocida como Livias o Julias y se encontraba en el área general del actual Tall el-Hammam, Jordania.  Los Beth-Harán participaron en la defensa de Jerusalén cuando destruyeron por segunda vez  el Templo.

Les envío la foto de un anillo sello que siempre ha pertenecido a mi familia que profesaba en secreto sus creencias y ese anillo les recordaba su  Fe y su origen hebreo. Mi  tatarabuelo (¿?)  se lo entregó  a mi bisabuelo Rafael Bejarano Cardona  y él a mi abuelo Vicente Bejarano Tinoco (05 abril 1900 - 06 diciembre 1960) quien poco antes de morir se lo entregó a mi hermano Virgilio Ramírez Bejarano (12 agosto 1948- 04 febrero 2011) y le dijo: “escóndelo y cuídalo, porque con él vas a llevar a la familia a conocer su origen”.  A su vez, mi hermano antes de morir se lo mando a mi hijo Luis Antonio para que él  lo custodie.

Por fuera tiene un punto arriba (casa o linaje en hebreo), medias lunas (asociadas con Harán, ya que el padre de Abraham se llamaba Tarej que significa dios lunar), estrellas de cinco puntas (la estrella del Rey Salomón) que son de tres diferentes tamaños (triunidad esencial)  y por dentro tiene grabado en hebreo:  B'SRAT HA-SHEM (Con la ayuda del Eterno).



Yo conocí en persona a mi abuelo y siendo muy niña él hablaba conmigo y tengo presente sus palabras: "Ve, escucha y  calla" por eso sé que mis antecesores era lo que buscaban:"No olvidar y recordar que formamos parte del pueblo de Israel" ya que la tribu de Gad, la de Rubén y la media de Manasés fueron las primeras tribus en ser expulsadas de la tierra prometida (aproximadamente en el 700 A.C. por los asirios) y desde entonces se les conoció como las "Tribus perdidas de Israel". 

1/24/2013

Una petición de ayuda, un anuncio y un vídeo



*Ayer mi buen amigo Gabriel Cusac me enviaba a mi correo electrónico una petición de S.O.S. en relación a una capilla de cementerio situada en Talaván (Cáceres) que está en riesgo de desaparecer y, aunque este pueblo no pertenece a Salamanca, creo que no está de más hacer un llamamiento a quien corresponda y  desde cualquier plataforma, por ejemplo ésta,  sin atender a divisiones administrativas sobre el papel.Os recomiendo entrar a su blog que se llama excatamente igual que su autor, Gabriel Cusac Sánchez.

Esta carta es una petición de auxilio.

No sé si conocerás Talaván, un pueblo cacereño a hora y media de Béjar por la A-66. Pues bien, en Talaván existe un cementerio abandonado, el llamado Cementerio Viejo, uno de los lugares más siniestros que puedas imaginar. El principal ingrediente que hace especial, muy especial, este cementerio son las pinturas murales de la ya ruinosa capilla, construida a base de mortero y pizarra. Porque allí, desfilando por la bóveda, hay una veintena de condenados. Contempla las fotos. Alucinante. Estas almas extrañas no tienes referente. Que yo sepa, al menos. Aladas (las alas nos dicen que son almas), con sus dientes vampíricos, su expresión horripilante sus gorritos enigmáticos, forman un desfile grotesco de difícil, quizá imposible, parangón iconográfico. Esto, y no su factura técnica, es lo que les da valor. Son rarísimos, incomparables, únicos. Bajo sus alas, la leyenda del friso, recordando (aunque creo que no literalmente) Isaías o Levítico, les reprocha: "Fue ofrecido porque Él lo quiso. Y Él cargó con nuestros pecados". También en el friso figura la data, ni más ni menos que marzo de 1624. Van camino de los cuatro siglos. Unos longevos, encantadores y peripatéticos condenados que en internet, a raíz del epígrafe de un programa de Cuarto Milenio, han sido mediatizados como "los ángeles malos de Talaván". No son la única sorpresa del cementerio; bastante más posteriores, posiblemente del s. XX, hay un hombre y una mujer "gatos", de rasgos felinos e incógnita identidad. También hay sorpresas macabras que ahora no importan. En realidad, el Cementerio Viejo de Talaván es una veta virgen que precisa de su explotación historiográfica. Me gustaría que a Roberto Domínguez Blanca, por ejemplo, se le afilasen los dientes como a los propios condenados, y le entrase la urgencia de emprender un trabajo de investigación sobre estos peculiares viajeros al infierno.