Amigos de Béjar y sus historias

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5/18/2013

La borrasca del fin del mundo




Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.745 (15/I/2016), p. 4.


           En la actualidad las previsiones del tiempo meteorológico detalladas en internet o en televisión dejan poco margen a la sorpresa. Desde tres días antes los pantallazos y los mapas del tiempo nos advierten de la llegada de una borrasca, un temporal de lluvia y frío o de un calor asfixiante casi con el cien por cien de probabilidades de acierto, y no por la capacidad de adivinación de los meteorólogos, sino por el avance de la ciencia a este respecto. Pero allá en 1739 conceptos como isobara, alta y baja presión o frente frío no existían en el vocabulario de los humildes habitantes de Béjar. Si acaso la presencia de los aguanieves, esos pájaros de cierto tamaño blancos y negros y con ciertos toques de azul en sus alas, podía anunciar el advenimiento del temido manto blanco en las calles de la villa o la dirección del viento hacía presagiar, junto con densas nubes negras, la llegada de una potente tormenta estival. La mayoría de las gentes de entonces creían que fenómenos meteorológicos extremos no podían ser sino una advertencia del Altísimo por los pecados cometidos en la villa y eran frecuentes las plegarias a Santa Bárbara para que alejase con su influencia allá en los cielos la terrible acción de los rayos y los truenos. 

 "Vista de Toledo" de El Greco

            Sin embargo, durante los días 3, 4 y 5 de diciembre de 1739 parece que Santa Bárbara no escuchó las peticiones de los humildes habitantes de la villa y Dios descargó sobre Béjar una tempestad digna de reseñarse en los libros, aunque de ésta poco menos que nos queda la anotación de un párroco aún asustado en el libro de bautismos de 1735-1756, folio 64 vuelto. Don Pedro Ramón de Tapia, el párroco de la iglesia de El Salvador, dejó de anotar partidas de bautizados de su feligresía en aquella jornada para dejar constancia de aquel magno suceso, cosa nada habitual, pues en la visita pertinente y anual, el visitador del obispado de Plasencia bien pudiera advertirle de la presencia inoportuna de esa crónica dentro un libro destinado a la constancia de los recién nacidos que habían recibido las aguas del bautismo. 

5/11/2013

Arquitectos y canteros en la arquitectura bejarana del siglo XVIII (2ª Parte y final)

            Autor: Roberto Domínguez Blanca.
Publicado: especial del semanario Béjar en Madrid de 2009.


            En Béjar, el mal estado en que se encuentra la cárcel real (en el hoy ayuntamiento) provoca la necesidad de constantes intervenciones para repararla. Por ejemplo, en 1735 se contrata al maestro de mampostería y cantería Juan Martín Foguete, de nación gallega, quien presenta planta junto al maestro de carpintería Antonio García Molina[1]. Sin embargo, en 1737 la obra aún no se había llevado a cabo, y lo poco que se había avanzado se suspendió, en espera de lo que el Concejo llama “Gallegos Maestros Intelixentes”[2], con lo que sobra decir que tenían acreditada fama en su oficio entre los próceres bejaranos. En 1739 Martín Foguete y García Molina vuelven a intentar hacerse cargo de estas obras, pero su propuesta es rechazada[3]. Al igual que la de otro cantero guardés, Silvestre Moreno, que se había presentado junto al carpintero candelariense Francisco Sánchez Castaño[4]. La obra de la cárcel real todavía coleaba, pues en 1752 el Martín Foguete planea junto a Manuel Vicente, maestro bejarano de cantería, la obra de los calabozos[5].
 Claustro del convento de San Francisco (Béjar), concluido en 1599.

            Hermano de Juan es Alejandro Martín Foguete, quien en 1744 se presenta para acometer unas obras en la alhóndiga bejarana junto a Lorenzo Portela[6]. Otro maestro de cantería y albañilería gallego y residente en Béjar es Santiago González, quien entre 1716 y 1717 está trabajando en uno de los muros del hospital de San Gil junto a la torre[7]. A Francisco Sino le volvemos a encontrar, pero ahora en Béjar y trabajando frecuentemente para la iglesia de El Salvador; mientras que a un familiar suyo, Sebastián Sino (¿hermano?) y a su paisano Santiago García, les asignarán la realización de los batanes ducales en 1753[8].


5/04/2013

Arquitectos y canteros en la arquitectura bejarana del siglo XVIII (1ª Parte)



Autor: Roberto Domínguez Blanca.
Publicado: especial del semanario Béjar en Madrid de 2009.

La presencia de maestros canteros de procedencia gallega (en especial de la villa pontevedresa de La Guardia) trabajando en Béjar y los pueblos de su comarca fue una constante durante los siglos XVIII y XIX, como ya documentara Ros Massana para la década que transcurre de 1828 a 1838 se registran varios viajes a Galicia de canteros de esta procedencia, tras el trabajo estacional en Béjar y en otras zonas de Castilla[1]. Junto con los canteros locales trabajarían en todo tipo de tipo de obras propias de su oficio, desde el empedrado de calles hasta la construcción de iglesias. 

 Candelario (Salamanca)

4/28/2013

"El anarquista que se llamaba como yo" y el anarquismo en Béjar

Autora: Carmen Cascón Matas


A mi regreso de unas cortas vacaciones me encuentro en facebook con la noticia de la presentación de una novela relacionada con Béjar que quiero compartir con vosotros. Su título es "El anarquista que se llamaba como yo" y, por supuesto, parte de su acción transcurre en esta ciudad que tan bien vais conociendo por lo que contamos en este espacio. No os extrañará, con nuestra trayectoria industrial, el hecho de que pululasen anarquistas en esa Béjar textil de finales del siglo XIX y principios del XX, con una conflictividad social enorme en una olla a punto de estallar. Huelgas, enfrentamientos, sindicatos con gran poderío y una burguesía anclada en valores tradicionales hacían que el clima fuese propicio para la lucha. 





No hace mucho me sorprendió el dato manejado por Pablo Puente en su discurso de entrada al Centro de Estudios en el que comentaba que Mateo Morral, el anarquista catalán que arrojó la bomba sobre la comitiva regia el día de la boda de Alfonso XIII y Victoria Eugenia, había trabajado durante un tiempo en una fábrica de Béjar. El senador del  reino, alcalde y fabricante de paños, don José Rodríguez Yagüe, el famoso don Pepito, se libró por los pelos de un atentado anarquista en la calle Rodríguez Vidal, según testimonio oral. 



4/18/2013

Pasos para la defensa de un tesoro artístico rural y una exposición de escultura en Gijón


El asunto de Talaván al que tanto nos estamos refiriendo en este blog parece que mejora por momentos. Y, como no os quiero dejar fuera de los acontecimientos, voy a hacer un resumen de cómo están las cosas y cómo se ha desencadenado la defensa de una ermita arruinada y perdida de Extremadura. 

1. Hace cosa de un par de meses se dirigió a mí Gabriel Cusac para contarme la existencia de una ermita arruinada en Talaván, pueblo que había visitado en compañía de un buen amigo y fotógrafo. El impacto que había recibido del lugar, de sus extraños esgrafiados e iconografía y del espíritu que allí parecía morar que había resuleto defender como sea la pervivencia de aquella ilustre ruina. Hicimos un pacto tácito de compartir en nuestros respectivos blogs todo lo relacionado con ella con el fin de darlo a conocer al mayor número de gente. De aquello resultó esta primera entrada en el blog. Una petición de ayuda. También llegó a saber que el programa Cuarto Milenio había tratado el tema de la ermita con fines más de misterio que de investigación histórica, icoográfica o artística. Con el llamativo nombre de "Los ángles malos de Talaván" se había subido un vídeo a youtube el 06/10/2012.

2. Poco a poco Gabriel fue emprendiendo su ya no tan solitaria cruzada en defensa del patrimonio talavaniego. Así envió correos electrónicos al ayuntamiento de Talaván y a la Diputación de Cáceres que no fueron contestados en un principio. Aún así no cejó a la hora de investigar sobre los misteriosos réprobos que tanto le obsesionaban. Les dedicó incluso una creación literaria surgida de su pluma, publicada digitalmente con el título de Cuentos desquiciados. Sin embargo, se dió cuenta de que su lucha en solitario no iba a ser posible sin el apoyo de otra gente y de alguna institución que hiciera más oficial su petición.



3. Así, Gabriel se dirigió a la Junta Directiva del Centro de Estudios Bejaranos explicándoles la situación de desaparición inminente de una ruina, cuyos esgrafiados destacaban por su rareza. Dos miembros del CEB y él mismo volvieron a visitar Talaván con el fin de comprobar con sus propios ojos el estado del templo. De aquel viaje se dieron cuenta de la rapidez con que tenían que reaccionar si querían mantener en pie un tesoro desconocido para la mayoría. Rápidamente se hiceron las llamadas pertienentes, se enviaron cartas por escrito al ayuntamiento y a la Directora General de Patrimonio de la Junta de Extremadura y uno de sus miembros, Roberto Domínguez Blanca, licenciado en Historia del Arte, comenzó a investigar el valor artístico de tales esgrafiados. De su trabajo surgió un pequeño trabajo, anuncio de otro más concienzudo, que compartimos en este blog: La ermita del Santo Cristo de Talaván (Cáceres), otro episodio de patrimonio artístico a punto de desaparecer.