Amigos de Béjar y sus historias

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12/03/2017

Un libro recoge la biografía del anarquista bejarano José Mª Blázquez de Pedro (Patriletras)



Autora: Carmen Cascón Matas

El libro José Mª Blázquez de Pedro. Un anarquista entre dos mundos (Béjar, Panamá, Cuba), de Ignacio C. Soriano Jiménez y Miguel Íñiguez, está editado por la Asociación Isaac Puente de Vitoria y el Centro de Estudios Bejaranos, a propuesta de los autores, organizó su presentación en Béjar al ser ésta una biografía de un bejarano casi desconocido para el gran público. El acto tuvo lugar en el Casino Obrero el 24 de noviembre. 

 Portada del libro


Antonio Gutiérrez Turrión, miembro del CEB, en una charla amena con Ignacio Soriano Jiménez, propuso una serie de eventos trascendentales en la vida de José María Blázquez de Pedro, desgranando entre ambos su intensa trayectoria vital y salpicándolos con la lectura de fragmentos de sus artículos. Así los presentes pudimos transportarnos a aquel Béjar de 1875 en que nació en el seno de una familia conservadora y religiosa; asistimos a su transformación de ideas a raíz de su estancia militar en Cuba donde fue testigo de las injusticias que cometía el ejército contra el pueblo llano y sufrió las privaciones del soldado raso; volvimos con él a Béjar y después a Salamanca a estudiar tres años de Filosofía y Letras en la Universidad; sin acabar la carrera llevamos nuestros pasos con él a Madrid durante un tiempo, donde fue encarcelado y conoció a otros anarquistas; regresamos de nuevo a Béjar, donde abre la librería “La Racional” en los portales de Pizarro y somos testigos de una actividad frenética a la hora de publicar artículos en revistas y periódicos nacionales e internacionales, de fundar periódicos como “Patria y Letras” (de ahí su apodo de Patriletras), “La Dinamita” o “Cultura y Tolerancia” y de asentar las bases del Ateneo Bejarano; asistimos en suma a la predicación de sus ideas anarquistas basadas en la tolerancia, la defensa del débil y de la mujer, y la lucha frenética contra el clericalismo. 

11/26/2017

Diego López de Zúñiga, la Biblia Políglota Complutense y la disputa con Erasmo de Rotterdam



Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

     Injusto es Henk Jan de Jonge, profesor de Nuevo Testamento en la Universidad de Leiden, Holanda, cuando dice que Zúñiga debe su fama casi exclusivamente a su polémica con Erasmo (Opera Omnia Desiderii Erasmi Roterodami, 1983). De hecho Diego López de Zúñiga fue un reconocido teólogo, experto en lenguas orientales, elegido por el cardenal Cisneros para encabezar el grupo de eruditos encargados de redactar la Biblia Políglota Complutense, labor a la que estuvo dedicado quince años. Enseñaba en la Universidad de Alcalá y luego lo hizo en Roma, donde fue nombrado embajador pontificio por el papa Clemente VII, y acompañó al emperador Carlos V en su visita a Italia.



      Era, además, del linaje de los duques de Béjar, y hacía ostentación del escudo ducal en la portada de sus publicaciones. Numerosos miembros de su familia eran personajes importantes de la corte imperial y funcionarios reales en Europa y América, y se pueden recoger interesantes datos de su carácter en la correspondencia del cardenal Cisneros y de otros dignatarios de la época. Su nombre de pila era Diego López en honor a su antepasado Diego López de Estúñiga, que también lo llevaba en esa condición.         

 


Exposición V Centenario de la Biblia Políglota Complutense en la Universidad Complutense de Madrid, 2014


11/19/2017

Apuntes para una feria en decadencia (3ª Parte y final)



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio de Béjar, 2016.


         Llegamos así al siglo XIX, concretamente al año 1835, y según un informe que el Ayuntamiento presenta al Gobierno por Real Orden[1], los principales artículos que se comerciaban en Béjar se circunscribían dentro de la ganadería (mular, caballar, vacuno, cabrío y cerdoso), además de granos (trigo, centeno, cebada y garbanzos). No faltaban los curtidos, los paños de lana, las telas y los muebles



Por lo que se deduce de la documentación, la feria había crecido en demasía con el paso de los años y a esas alturas la organización de los puestos brillaba por su ausencia. Hora era de poner orden en ese caos. Es curioso que justo un año antes de los acontecimientos de 1868, aquellos que elevaron a Béjar a la categoría de Ciudad Liberal y Heroica, se tomaran de una vez por todas medidas contra la desorganización y el caos que imperaba en la feria. Nadie hacía presagiar lo que ocurriría a doce meses vista. El Ayuntamiento decide en el pleno del 8 de julio de 1867 [2], como introducíamos al comienzo del artículo, aprobar unas nuevas ordenanzas de ferias y mercados. Dicen así:

 Plaza mayor en un día de mercado
Fotografía de Archivo fotográfico y documental de Béjar

11/12/2017

Apuntes para una feria en decadencia (2ª Parte)



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio, 2016. 

La feria bejarana de la Edad Moderna no se emplazaba en septiembre como hoy día, sino en el mes de agosto, quizá para aunar a la mayor cantidad de paisanos posible, y concentraba en un mismo espacio la feria de ganado y de productos varios. En concreto durante el reinado de los Reyes Católicos se desplegaba durante dos meses completos, coincidiendo con el estío[1]


    El paso del tiempo hizo mella en dicho evento y al duque Juan Manuel II, ya en el siglo XVIII, le fue preciso echar mano de su influencia en la corte (apoyó la causa de Felipe V, el pretendiente borbónico que ganó la guerra de Sucesión) para auparla de nuevo a sus cotas de influencia primigenia, más que nada porque cada Duque había cambiado las fechas de la feria a su libre albedrío. Así, en 1736, logra colocarla a finales de septiembre justo antes de la celebración del patrón de la villa, san Miguel. Durante tres días (25, 26 y 27 de septiembre) las calles de Béjar, desde los despoblados Prados de la Justa y de la Corredera hasta la Calleja de San Nicolás (más o menos por el actual Casino Obrero), se sucedían los puestos en una cadena que parecía no tener fin. Para el ganado de cerda, lanar, vacuno, cabrío y caballar se reservaron los extramuros de la villa (Corredera y Justas); para los comestibles y demás géneros los puestos intramuros, es decir, desde la Puerta de la Villa hacia dentro siguiendo la calle Mayor y paralelas, e incluso las colindantes. 

11/05/2017

Apuntes para una feria en decadencia (1ª Parte)



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio de Béjar, 2016.



            Típico sol de septiembre. Pica. Solanera en la calle Mayor. ¿A cuánto?, pregunta una mujer. Cincuenta céntimos la libra na más. Voces. Tráigame aquí una. Lleno el saco. Unos críos piojosos corren entre los puestos. Un anciano renquea con su bastón ante el de la Manuela. ¡Fuera, chucho!. El chucho sale despavorido. Oigan, oigan, los mejores garbanzos aquí. Más voces. Una moza se acerca, cesta al cuadril. Mira y remira. Mira y vuelve a remirar. Se va sin decir ni ay. ¡El barquillerooooo, el barquillerooooo! Un prójimo bigotudo y con blusón, pipa torcida en los labios, chasquea la lengua. ¡Estos no son garbanzos, ni son na! ¿Qué no? ¿Quién lo ha dicho?, respondo airado, chulesco. El otro: El Canillas y a mucha honra. A ver, ¿qué es lo que pasa aquí? Se acercan los Civiles. El del palillo: ¡na!, ¿pos que ha de pasar? Recula. El sol sigue picando. Me restan diez libras, doce tirando p’arriba. ¡Miren a ver lo que hay aquí! Sombra, se agradece. Un paisano apunta con el dedo. Solo tres en su mano derecha. Las putas máquinas, resopla. ¡Oigan, dos libras se me quieren ir! ¿Quién las quiere? El ocaso que llega. Las sombras se alargan. No hay voces. Los chiquillos siguen corriendo. Piojos y chinches. Los guardas urbanos. ¡A recogerse tocan! Mañana más. Quedan dos días de feria. 


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 Comerciantes en Béjar. Finales del XIX. Cromolitografía. Colección JAM-BÉJAR. Foto sacada de Archivo Fotográfico y documental de Béjar