Amigos de Béjar y sus historias

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11/14/2016

De cómo un descendiente del primer duque de Béjar acabó siendo rey de Francia (2ª Parte y final)



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid nº 4.756 (1/07/2016), p. 6.

            Isabel de Zúñiga y Pimentel murió en 1520, a los cincuenta años de edad, mientras el linaje de los Alba iba engrandeciéndose cada día. Su esposo Fadrique Álvarez de Toledo, segundo Duque de Alba, además de otros títulos y señoríos, era capitán general de Andalucía y miembro del Consejo de Estado. Tras la muerte de la reina Isabel había continuado siendo la mano derecha del rey Fernando y, una vez muerto este, de su nieto y sucesor Carlos I, a quien acompañó en sus numerosos viajes por Europa junto a su segundo hijo Pedro y su nieto Fernando, hijo de su primogénito muerto y futuro heredero del ducado. En el año del fallecimiento de la reina Isabel la corona había honrado a don Fadrique con la dignidad de Grandeza de España y después, a la llegada al trono de Carlos I, con la concesión de la Orden del Toisón de Oro. Tras la muerte de su primera esposa, nuestra Isabel de Zúñiga, Fadrique casó de nuevo con Leonor Pimentel y Zúñiga.


 Pedro Álvarez de Toledo, virrey de Nápoles y marqués de Villafranca

            Sin embargo, el ambicioso Fadrique Álvarez de Toledo no centró su política de linaje únicamente en su nieto y heredero, sino también en sus hijos Pedro, Juan, Diego y Aldonza Álvarez de Toledo y Zúñiga. Nos fijaremos en el primero para continuar con los sucesores de nuestra retratada, Isabel de Zúñiga. Pedro[2] llegó a ser nombrado virrey de Nápoles 1532 justo un año después de la muerte de su padre en Alba de Tormes. Es entonces cuando se embarca con su mujer, María Osorio y Pimentel, segunda marquesa de Villafranca, y los siete hijos habidos en el primer matrimonio rumbo a su nuevo destino italiano. La labor que desarrolló en Nápoles durante los 20 años de su virreinato destacó por su intensa labor diplomática y su sentido de la justicia, frenando conflictos armados y ejerciendo de digno príncipe del imperio, además de demostrar un fino gusto artístico. En este sentido los historiadores alaban su labor como mecenas de artistas y literatos desatacados del Renacimiento y embellecedor de Nápoles hasta su muerte en 1553.

11/07/2016

De cómo un descendiente del primer duque de Béjar acabó siendo rey de Francia (1ª Parte)

Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid nº 4.755 (17/06/2016), p. 6.

 
          La dama del retrato parece muy joven. La imagino de dieciocho años, poco más, por su aire inocente y su tez de una blancura inmaculada, ajena aún al paso del tiempo y de las grietas de la edad. Rehúye nuestra mirada quién sabe por qué embeleso, sin que un leve rubor rose su palidez casi de muerte. El cabello aparece recogido en un complicado trenzado enmarcando el óvalo de su rostro. Ojos huidizos, labios finos en forma de corazón que no pueden resistirse a esbozar una leve sonrisa, nariz larga y aristocrática, son los rasgos más sobresalientes de ese rostro cuasi perfecto. Me detengo escasamente en el vestido pues es probable que las manos del pintor solo se centrasen en sus rasgos, dejando para el aprendiz los detalles de su traje a la moda española, similar al que puede contemplarse en los retratos de la emperatriz Isabel de Portugal. De hecho, si desconociésemos la identidad de la retratada, dudaríamos de si no estamos ante la propia emperatriz, pues en ambas se dan rasgos similares. La colocación de sus manos (cuajadas de anillos menos el anular, el del amor y el casamiento, de lo que se infiere que es una mujer soltera) dicen mucho de la retratada: en la izquierda porta un ramillete de tres flores rojas, pequeñas y delicadas; en la derecha un abanico compuesto por varias plumas rojas de ave exótica enlazadas entre sí. 


 Isabel de Zúñiga y Pimentel, segunda duquesa de Alba 
Foto Oronoz


            La identidad de Isabel de Zúñiga y Pimentel se oculta tras el retrato de esta dama nacida alrededor de 1470. Era hija del primer duque de Béjar, Álvaro de Zúñiga y Guzmán, y de su segunda esposa Leonor de Pimentel y Zúñiga[1]. Como era habitual en las políticas matrimoniales entre linajes aristocráticos, se buscó desde su nacimiento un enlace ventajoso, no para ella, sino para su familia. A finales del siglo XV, cuando los Reyes Católicos iniciaban la andadura de su reinado, la monarquía necesitaba de nuevas familias nobiliarias que aupasen una corona maltrecha tras la guerra civil entre los partidarios de Juana la Beltraneja (a quien las malas lenguas le atribuían como padre a Beltrán de la Cueva, amante de la reina, y no a Enrique IV) e Isabel de Castilla. Don Álvaro, conde de Plasencia, se había equivocado de bando: durante el conflicto había sido uno de los partidarios declarados de la supuesta hija de Enrique IV y Juana de Avis. Cuando Isabel de Castilla asciende al poder en 1474, don Álvaro de Zúñiga comprende que ha perdido y que debe claudicar ante los dictados de la nueva reina. Isabel le otorga el perdón a cambio de dos castigos en las Cortes de Madrigal de 1476: debe entregar a la corona el ducado de Arévalo, y terminar de una vez con las luchas intestinas a través de una boda con un linaje del bando contrario, entre otras contrapartidas como la entrada de dignidades para sus hijos varones. Tras la aceptación de don Álvaro, qué otro remedio le quedaba, la Casa de Zúñiga es rehabilitada en el nuevo orden político, basado en la paz entre las antiguas familias aristocráticas enfrentadas entre sí. La corona le premia concediéndole primero el título de duque de Plasencia en 1480 y después el ducado de Béjar en 1485, ascendiendo de categoría a sus señoríos. Pero todavía queda un paso para obtener el perdón real de manera definitiva: la política matrimonial con una casa nobiliaria del antiguo bando enemigo.


10/31/2016

Nuestros castaños

Autor: José Muñoz Domínguez

        En pleno otoño bejarano vale la pena volver la vista al monte y disfrutar del color cambiante de sus árboles: ¿cuántas veces en la vida podremos contemplar este espectáculo de la Naturaleza?, ¿cuántas calvotadas nos quedan todavía? Más allá de la estética o de los placeres del gusto, también merece este monte nuestro algunas reflexiones que me apetece compartir.

 Dibujo del autor

      En el siglo XVI nuestra ciudad era conocida como «Béjar del Castañar», el mismo apelativo que todavía conservan dos localidades serranas nada distantes: Miranda del Castañar y San Martín del Castañar. Varios testimonios históricos nos dan idea del vigor de aquellos montes a finales del siglo XV o ya en el siglo siguiente. Antes de 1496, el humanista italiano Lucio Marineo Sículo tuvo ocasión de pasearse por los montes de Béjar y Montemayor del Río durante su etapa como profesor en la Universidad de Salamanca, cuando publicó su obra De Hispaniae laudibus (Burgos, Fadrique de Basilea, 1496). Esa obra tuvo su edición ampliada en De rebus Hispaniae memorabilibus, con traducción al castellano como De las cosas memorables de España (ambas ediciones en Alcalá de Henares, Miguel de Eguía, 1530), entre las que no faltaban referencias a los montes de Béjar y alrededores:

10/24/2016

Sobre el rapto de un antepasado de los Duques de Béjar por los vikingos



Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

       Gartzea (garza en euskera) fue el segundo rey de Pamplona, hijo de Íñigo Arista (Ennek Aritza) fundador del reino de Pamplona. Pasó a la historia como García Íñiguez (no existían aún los apellidos) y le sucedió en el trono su hijo Fortún Garcés (por ser hijo de García). Esta  dinastía llamada Íñiga, es el tronco del linaje que en 1274 pasó a Castilla y constituyó la Casa de Zúñiga, cuyos Parientes Mayores fueron los duques de Béjar (Menéndez Pidal, Historia de España, 1935-2004)

Barcos vikingos. Redhistoria.com

       Durante el reinado de García (851-870) los vikingos realizaron una incursión desde Camarga, sur de Francia, que penetró por la desembocadura del Ebro y llegó hasta Pamplona. Después de saquear la ciudad los vikingos tomaron prisionero al monarca, liberado finalmente por la suma de 70.000 monedas de oro (Lèvi-Provenzal, Du Nouveau sur le Royaume de Pampelune au IXe Siècle, 1953)

De la página vascongados.com

10/18/2016

Y los Duques de Béjar… ¿qué se fizieron?*



  Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

     El traslado de los restos del VII duque de Béjar Francisco López de Zúñiga (nacido y fallecido en Béjar)  desde el convento Madre de Dios de Sanlúcar de Barrameda a la iglesia Santiago Apóstol de Gibraleón en octubre de 2012 lleva a preguntarse qué fue de los restos de los once duques restantes del mismo título, linaje y apellido.




Recepción de los restos del VII duque de Béjar en Gibraleón, 2012 (Bejar.biz)



Los restos de Álvaro de Zúñiga y Guzmán (n. Encinas, Valladolid, f. Béjar), I duque de Béjar, se encuentran  en la iglesia San Vicente Ferrer, que él mismo mandó construir en Plasencia, junto a los de su sobrina y segunda esposa Leonor Pimentel y Zúñiga y los del hijo de ambos, Juan de Zúñiga y Pimentel, maestre de la Orden de Alcántara.


 Iglesia San Vicente Ferrer en Plasencia

10/10/2016

Tomás Pérez Monroy y el retablo mayor de la iglesia de San Juan de Béjar (6ª parte y final)



Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Especial Béjar en Madrid, 2009.

El clan artístico de los Pérez Monroy

            Tomás Pérez Monroy forma parte de una saga de artistas que al menos se remonta a su bisabuelo. Éste se llamaba Diego Pérez Monroy y era de oficio pintor con taller abierto también en la ciudad del Tormes. A través de su testamento redactado en 1708 [1], sabemos que contrajo dos veces matrimonio, y de su primera mujer, Águeda Fernández, tuvo dos hijos, Antonio y Ramón. En el catastro del marqués de la Ensenada, realizado en 1753 [2], Antonio es citado como oficial ensamblador y Ramón, abuelo de Tomás, como maestro carpintero

 Retablo mayor de la iglesia de Navacarros (Salamanca) de Agustín Pérez Monroy

         Su padre fue Agustín Pérez Monroy, un importante ensamblador y tallista salmantino de la segunda mitad del siglo XVIII. Junto a Miguel Martínez de la Quintana [3] y Manuel Vicente del Castillo [4] divulga el tipo característico de retablo rococó salmantino por toda la provincia de Salamanca y limítrofes (Zamora, Ávila, Cáceres). Las primeras obras de Tomás son idénticas a las del padre, hasta que la necesidad de adecuarse a la nueva estética neoclásica le obliga a irse distanciando de lo aprendido durante su formación, presumiblemente junto a su progenitor. Realmente es complicado poder evidenciar a simple vista diferencias entre la obra de los cuatro maestros citados. A fin de cuentas, todos hacen suyo un diseño que crea el arquitecto Andrés García de Quiñones hacia 1760 para dos retablos colaterales de la iglesia del Colegio Real de la Compañía de Jesús de Salamanca, materializados finalmente por Agustín Pérez Monroy [5].

9/26/2016

La vergüenza de un militar por los sucesos acaecidos en Béjar el 28 de septiembre de 1868



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.737 (18/09/2015), p. 12.



          La memoria es tan efímera como los seres humanos cuyos recuerdos sumados forman el pasado de un pueblo. Las gentes van y vienen, nacen y mueren, y solo permanecen los documentos y los edificios, los objetos, para recordar un presente que se evapora a sorbos por segundos. Sin embargo, cada persona, cada lugar, enarbola un momento estelar, una estrella en el firmamento que nunca se apaga en el recuerdo a pesar del paso de los siglos


            Creo no errar al afirmar que la Revolución Gloriosa de 1868, aquel septiembre en que los bejaranos se alzaron valientes en persecución de un sueño que se hizo realidad, puede consignarse en los anales de nuestra ciudad como esa estrella brillante en el firmamento de la Historia. El eco de su nombre, la acción conjunta de aquellos héroes que arriesgaron sus vidas o las perdieron en favor de la libertad de todos, se extendió como la pólvora en el territorio nacional e incluso en la prensa internacional, como bien nos ha mostrado Ignacio Coll en su artículo sobre este tema publicado en la última revista de ferias y fiestas[1]

 Un dibujo de la época que bien pudo reflejar los sucesos de la calle del Puente, hoy calle de la Libertad, entre los civiles bejaranos y las tropas del ejército isabelino. En realidad la imagen representa un suceso ocurrido en la Guerra de Independencia en Valdepeñas.


          Los sentimientos de condena y de loa a partes iguales a los esforzados bejaranos, considerados mártires de la causa, no se hicieron esperar y llovieron cartas de condolencia desde distintos puntos de España. Conocidas son ya las enviadas por la Junta Revolucionaria de La Latina de Madrid[2] o la del farmacéutico Vicente Martín de Argenta[3]

9/11/2016

Tomás Pérez Monroy y el retablo mayor de la iglesia de San Juan de Béjar (5ª Parte)



Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Especial Béjar en Madrid, 2009

Tomás Pérez Monroy, entre el rococó y el neoclasicismo



         Nuestro retablista regentaba un prestigioso taller en la Salamanca de la segunda mitad del siglo XVIII junto a su padre Agustín. Su evolución artística la podemos seguir casi sin salir de nuestra comarca, pues antes de hacer el retablo de Béjar materializó el mayor y un colateral para la iglesia de Gallegos de Solmirón (Salamanca), rococós, y después concluyó el mayor de Sorihuela (Salamanca), neoclásico


Fotografía antigua del desaparecido retablo de la iglesia de San Juan Bautista de Béjar



            El retablo mayor de Gallegos de Solmirón se contrató en 1786, once años antes que el bejarano, y afortunadamente nos han llegado tanto el retablo como su contrato [1]. Por él sabemos que de su mano también salió el retablo colateral del Santo Cristo, que debía acometerse en consonancia estilística con el mayor. Ambos sumaron 12.000 reales de gasto, en los que hay que incluir otras pequeñas piezas (dos credencias) y algunos arreglos.


            En los dos ejemplos estamos ante retablos paradigmáticos del rococó salmantino. El mayor es tetrástilo, es decir, se levanta sobre cuatro soportes de orden compuesto, generalmente columnas, aunque en este caso por la estrechez del espacio los extremos se reducen a pilastras. El tipo de fuste de columna es marca de la retablística salmantina rococó, con un anillo en el tercio inferior al que se adosan cintas avolutadas y motivos vegetales; sin embargo el fuste no está estriado, sino que es liso, más propio del posterior estilo neoclásico. Por supuesto, la rocalla y las sartas vegetales talladas en relieve cubren casi todos los paneles y el entorno de las hornacinas. Éstas son escasamente profundas y con peanas muy voladas para las imágenes de los santos. Por otro lado, sorprende la estrechez del retablo, que no ocupa los tres paños de la cabecera poligonal, sino simplemente el frontal, pero fue por expreso deseo de Francisco Alonso, mayordomo de la iglesia: (…) y esta obra [el retablo], se ha de hacer en línia [sic] paralela y no en tres ochavos [2].

9/05/2016

Tomás Pérez Monroy y el retablo mayor de la iglesia de San Juan de Béjar (4ª Parte)




Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Especial del Béjar en Madrid 2009


El contrato del retablo mayor y del tornavoz (II)



        La segunda de las fuentes documentales se redactó poco después, y en ella se recopilan las siete condiciones a las que Tomás Pérez Monroy habrá de someterse en la ejecución del retablo:




 Montaje actual de un retablo 
Imagen extraída de aquí


        “1.ª Es condición que toda la madera que se ubiese de emplear en la fábrica de dicha obra ayan de ser de los Oyos del Espino u Oyo Quesero. Limpias de nudos y teas en la forma mejor que se pueda”.



        La primera condición trata sobre la madera que se había de emplear. Es raro que en los contratos se clarifique la procedencia de la misma. En este caso de los pueblos abulenses de Hoyos del Espino o de Hoyocasero (Oyo Quesero), la msima exigida para el retablo mayor de Becedillas (Ávila) de Miguel Martínez de la Quintana [1]. Seguramente se trata de madera de pino, un material muy corriente usado para las estructuras y ensamblajes de los retablos, pero no así en las esculturas, a las que se les solía reservar una madera de mayor calidad. Se pide que la madera sea limpia y sin teas. La madera teosa es aquella que por abundar en resina es inconveniente para armar un retablo.

8/29/2016

Tomás Pérez Monroy y el retablo mayor de la iglesia de San Juan de Béjar (3ª Parte)



Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Especial del Béjar en Madrid, 2009.


El contrato del retablo mayor y del tornavoz (I)

            Tras bucear entre los protocolos notariales del Archivo Histórico Provincial de Salamanca, nos topamos con dos valiosos documentos referentes al origen del retablo y del tornavoz: el contrato y las condiciones de su ejecución[1]. A continuación, vamos a transcribir y comentar las partes más interesantes de dichos documentos, en los que, como dato más relevante, se nos aporta la fecha y la autoría del acuerdo. En ellos se nos dice que ambas piezas se contratan en 1797 por el maestro tallista salmantino Tomás Pérez Monroy.

         El primer documento tiene fecha del 20 de marzo de 1797, siendo la escritura de ajuste, convenio y obligación por la que el artista se compromete a realizar el retablo mayor ante uno de los escribanos de Béjar. Comienza así:

 Firma del tallista Tomás Pérez Monroy

     “En la villa de Béjar, a veinte de Marzo de mil setecientos noventta y siette, ante mí, el escribano público del número y Ayunttamiento de ella, parecieron de la una partte el Señor Don Gabriel Sánchez, presbítero cura rector de la Yglesia Parroquial de San Juan Bapttista destta villa, Francisco Hernández Ajero de Jph, maiordomo actual de su fábrica; y de la ottra Thomas Monrroy, vecino de la ciudad de Salamanca, profesor de arquittecttura y maesttro honorario de la escuela de divujo de ella y Salvador Rodulfo de esta vecindad. Y dijeron que haviendo determinado con el conocimiento y faculttades correspondientes consttruir nuevamente el rettablo de la capilla mayor de dicha Yglesia Parroquial. Levantó plan de él dicho Monrroy, que ha sido acepttado con las correspondientes condiciones y en su consequencia se han convenido en que bajo de ellas y cittado plano, haga y construia el rettablo el expresado Maesttro por el premio y canttidad de ocho mil reales de vellón, en que están unánimentte conformes, y para que conste en ttodo tiempo dichas condiciones y circunstancias, las presentan para que yo el escribano las insertte en estta escritura, y haciéndolo así, su litteral conttestto es el siguiente”.

8/22/2016

Tomás Pérez Monroy y el retablo mayor de la iglesia de San Juan de Béjar (2ª Parte)



Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Especial Béjar en Madrid, diciembre de 2010

Los desaparecidos retablo mayor y el púlpito de la iglesia de San Juan



         Lógicamente, el estudio de ambas obras lo hemos podido realizar a través de fotografía antiguas. Gracias a ellas se puede apreciar una concordancia estilística que las relaciona, pudiéndose catalogar dentro del estilo neoclásico, aunque como trataremos más adelante, con matices.

 Fotografía antigua del interior de la iglesia de San Juan

 Interior en la actualidad, sin retablo mayor


         El retablo [1] consistía en una pieza de tres calles y con un solo cuerpo entre predela y ático semicircular. En el cuerpo principal, con amplio banco y entablamento, las tres calles se dividen por medio de cuatro columnas lisas. La calle central estaba ocupada por un pequeño sagrario y en las laterales se abrían hornacinas para alojar imágenes. En el ático, la calle central toma forma de frontispicio rematado en frontón curvo, alojando otra hornacina más. El conjunto es sobrio, pues en la decoración dominan los elementos arquitectónicos, con frontones curvos, cajeados y molduras, que no hacen más que subrayar las líneas arquitectónicas de la traza. El ornato de talla se localiza en las calles laterales del ático y en la crestería del mismo con motivos de rocalla. En cuanto a las esculturas, parecen modernas y sin mérito artístico. En alguna fotografía realizada poco antes de su desaparición, se aprecia una intervención en el cuerpo principal, por la que se han eliminado motivos decorativos originales por otros modernos.

8/16/2016

Tomás Pérez Monroy y el retablo mayor de la iglesia de San Juan de Béjar (1ª Parte)



Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Especial "Béjar en Madrid" de diciembre de 2010.


I. La iglesia de San Juan y el arte

           

            La iglesia de San Juan pasa por ser la menos afortunada de entre los templos bejaranos en cuanto a interés artístico, opinión generalizada que no tendría que ser tan tajante. Es verdad que nos ha llegado sin la riqueza que atesora Santa María, ni la que tuvo El Salvador antes del incendio de 1936, o que palidece frente a la riqueza de la capilla mayor del santuario del Castañar, pero otra guerra, la de la Independencia contra el francés, y discutibles modas más modernas se han encargado de esquilmar su patrimonio.

 Interior de la iglesia de San Juan Bautista. Béjar


            Aún así, pese a la sensación de vacío que a uno le invade cuando entra en la iglesia, ésta conserva un conjunto de obras artísticas y arquitectónicas más que interesantes en espera de ser puestas en valor. No es el momento de entrar en detalle, pero en lo arquitectónico podemos llamar la atención de su ábside y de su torre (con unas inquietantes grietas que la recorren verticalmente moliendo los sillares), tardorrománicos, la capilla de los Aguilar del siglo XVII, el arcosolio de recuerdo escurialense del canónigo Bartolomé López Dávila a juego con los lucillos de los altares laterales, o la soberbia techumbre de la nave

8/08/2016

Béjar y Tomé: un paralelo industrial entre dos ciudades distantes



Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

     A más de 10.000 kilómetros de distancia (línea roja), Béjar, en España, y Tomé, en Chile, presentan un interesante símil en su desarrollo industrial, aunque con algunos siglos de diferencia respecto de su surgimiento. A ambas urbes el proceso les otorgó identidad y las introdujo en el ámbito del progreso, que, como se sabe, es siempre relativo, fluctuante y efímero. A continuación, algunos datos comparativos a la luz de la historia.  

España y Chile en el mundo. Lahistoriaconmapas.com 

       En Béjar, el intercambio de esta villa por la de Frías con Enrique III en 1396, permitió a Diego López de Estúñiga el control de las cañadas por donde pasaban los rebaños de ovejas productoras de lana, una de las principales fuentes de riqueza del reino. Sus descendientes, los Zúñiga duques de Béjar, aprovecharon las aguas del río local y establecieron un tinte para la lana en 1596, y en 1691 iniciaron la producción pañera con la traída de maestros flamencos especializados. En el siglo XIX la actividad se consolidó en la producción de pañería fina, y pasó de la casa ducal a manos de empresarios burgueses al finalizar el Antiguo Régimen, hecho que puso término a los privilegios de la nobleza. Modernizada, la industria textil bejarana se benefició durante la Guerra Civil como centro  del suministro de telas para los uniformes del ejército nacional y el aparato administrativo del régimen, hasta alcanzar su punto más elevado en la década de los 60 y luego enfrentar su fin. Actualmente el tema es motivo de un paseo por los edificios abandonados de las antiguas fábricas de paño.

8/01/2016

Reynaldo Lugo publica una nueva novela en España


*Después del éxito con sus novelas Palmeras de sangre (editorial Mondadori, 2000) y El príncipe que leía al tarot y soñaba con mujeres (Lf ediciones, 2011), el escritor cubano afincado en Béjar, Reynaldo Lugo, publica una nueva novela Y conoceréis la verdad (Lacre Ediciones. Grupo Editorial Áltera, 2016). En nuestro blog queremos haceros partícipes del anuncio de la nueva publicación y de un pequeño resumen para abrir boca, así como de la forma que tenéis de poder adquirirla. Si teneis cualquier duda mandadme un correo y os pondré en contacto con Reynaldo.



Lacre Ediciones del Grupo Editorial Áltera, acaba de publicar la novela del escritor cubano Reynaldo Lugo titulada Y CONOCERÉIS LA VERDAD dentro de la COLECCIÓN MAESTROS DE LA NOVELA HISTÓRICA, la que ha sido valorada tanto por su excelente calidad literaria como por la reconstrucción de época, acontecimientos, el manejo de los personajes y, sobre todo, por la fuerte dosis de intrigas políticas absolutamente históricas en las que se mueven sus protagonistas, reales y de ficción. 



Y conoceréis la verdad navega entre las turbias aguas de los contextos políticos que conformaran la irrupción en América de la llamada Guerra Fría, que engendró en ese escenario su capítulo más caliente: la Crisis de los Misiles de 1962. Y llevó al mundo como nunca antes o despuésal borde de una guerra nuclear.

7/25/2016

¿Una mestiza mexicana descendiente de un bejarano ilustre?



 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

Tras la pista de Catalina Dorantes, amante del II duque de Béjar Álvaro de Zúñiga y Pérez de Guzmán que le dio los hijos que no tuvo con su tía y esposa María de Zúñiga y Pimentel, di con Andrés Dorantes y Carranza, nacido en Béjar (c. 1500), hijo de Pablo Dorantes, posible hermano de Catalina y padre de Baltasar Dorantes, autor de Sumaria relación de las cosas de Nueva España, 1604. El linaje de los Dorantes procedía de Berlanga, en Extremadura.

Escudo del linaje Dorantes

            En 1527, y con el grado de capitán, se sumó Andrés Dorantes a la fallida expedición de Pánfilo de Narváez a La Florida. A su llegada sobrevivió a un naufragio, recorrió el territorio de Nueva Galicia y Nueva Vizcaya (suroeste de EE.UU y noroeste de México) y después de tratar infructuosamente de volver a España se radicó definitivamente en México. Se casó con María de la Torre, viuda dueña de encomiendas, y al enviudar él mismo, con Paula Dorantes, iniciando así la propagación de su apellido en México.

7/18/2016

La participación bejarana en la 1ª Feria de Muestras de Salamanca (1961) (3ª Parte y final)



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Ferias de la Cámara de Comercio e Industrias de Béjar, 2009.


El día del Partido de Béjar

             
     Aún se conserva el programa de actos del 17 de septiembre de 1961. Se inauguraba con un pasacalles interpretado por la Banda Municipal de Música de Béjar por la zona céntrica de Salamanca (Rúa, Plaza Mayor, Zamora y Torres Villarroel) a las 10.30 de la mañana. Según el Béjar en Madrid, con el tono de la época, nuestros músicos fueron acompañados por los Hombres de Musgo y cuatro candelarias portando el escudo de Béjar que pasearon por las principales calles de la capital llenos de entusiasmo y plenos de orgullo de su abolengo pañero y trabajador, penetrando así en el recinto de la feria a los acordes marciales de su música.



A las 12.00 tuvo lugar una misa en el recinto ferial y después las autoridades hicieron una visita al stand de Béjar y fueron obsequiados con un vino de honor. Finalmente a las 20.00 horas concluiría el día con una mezcla curiosa y pintoresca de actividades. Según el programa y, literalmente, la Banda Municipal de Béjar durante el desarrollo de la gran Velada pugilística interpretará partituras de su brillante repertorio y amenizará el baile popular a la terminación de la fiesta deportiva. Resumen: la Banda Municipal tocando pasodobles, mientras dos fulanos se sacudían entre los ánimos de los concurrentes. Nada más acabar la fiesta del mamporro, nuestros músicos continúan su cadencia al son del tambor y la flauta, pues eso interpreto yo por baile popular. ¿Quién da mas?

7/11/2016

La participación bejarana en la Primera Feria de Muestras de Salamanca (1961) (2ª Parte)


Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio de Béjar, 2009. 


El pabellón de Béjar, una muestra del diseño y la modernidad para la época


            El proceso de toma de decisión no debió dar muchos quebraderos de cabeza porque estaba claro que a los fabricantes bejaranos les interesaba muy mucho estar presentes en la Primera Feria de Muestras de Salamanca. Había que demostrar que Béjar podía presumir aún de conservar un poderío industrial fácilmente envidiable por el resto de sus compañeros provincianos (esa era la mentalidad de la época), dedicados, más bien, a labores de carácter agrícola y ganadero.

 Folleto de la Feria de Muestras con un dibujo del pabellón bejarano


            Por ello no se escatimó en gastos ni esfuerzos. La primera noticia que poseemos sobre esta Feria de Muestras aparece reflejada en la sesión de la Cámara de Comercio de Béjar correspondiente al 7 de junio de 1961[1]. Ese día, de manera oficial, el presidente de la Cámara de Salamanca, Zenón Jiménez Ridruejo, nombrado como tal en Marzo de ese mismo año, y su compañero el Sr. Sánchez visitaron Béjar para comunicar la celebración del evento entre el 8 y el 21 de septiembre. Fueron recibidos por el presidente de la Cámara de Béjar, Antonio Olleros Petit, y su secretario, José Cid Gómez, e invitados a recorrer varias de nuestras fábricas, para después asistir a un almuerzo en el Hotel Colón.

7/04/2016

La participación bejarana en la Primera Feria de Muestras de Salamanca (1961) (1ª Parte)



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio de Béjar, 2009.

El vendaval de los años 60



            Cuando a uno le nombran los años 60 enseguida vienen a la cabeza imágenes de los Beatles, los hippies, la Guerra del Vietnam y la carrera espacial. De Kennedy y Fidel, de Luther King y Mao, del Che y Andy Warhol. Los acontecimientos políticos y culturales se suceden vertiginosamente, abriendo a la humanidad a una mentalidad nueva. Sin embargo, nadamos de lleno en la Guerra Fría, dualidad EEUU /URSS, capitalismo/comunismo. No es más que un periodo consecuencia de la 2ª Guerra Mundial. En 1961 se construye el Muro de la Vergüenza y se invade Bahía de Cochinos.


           Pero es que España, por su parte, continuaba encerrada en los primeros años de la década en su caparazón de hambre, miseria y silencio. La Guerra Civil aún continúa. En el año 59 el Régimen quiere mostrar una apariencia de “normalidad”, de abrirse al mundo, camuflando la imagen de dictadura opresora y desfasada ante el resto de los países del mundo. Y estos se inclinan, se dan por engañados y se produce un acercamiento lento y progresivo a nuestra cerrada y temerosa España. El régimen se ve invadido por los tecnócratas, encargados de iniciar una política económica lejos del racionamiento y la achicoria, del proteccionismo y el estraperlo, que dará lugar a la poderosa clase media.

6/27/2016

"¿Dónde estás, corazón?": una novela entre la realidad y el delirio



      Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

       La realidad en esta novela está representada en parte por un imponente edificio estilo neobarroco español en avenida Juárez n° 44 de Ciudad de México, que antes fue un templo católico anexo al desaparecido convento de la Orden de Clarisas Capuchinas, y hoy es la sede metropolitana del Archivo Nacional de Notarías de México.

          La finca, sobre la que originalmente fueron construidos templo y convento, tenía ochenta mil metros cuadrados de extensión y cuatro entradas en las esquinas, pero la placa instalada en el frontis del edificio en 2004 nada dice de eso, ni de la fabulosa historia que se desarrolló allí en el siglo XVIII, ni de quiénes fueron sus protagonistas.      


Archivo Nacional de Notarías de México, ex iglesia de Corpus Christi, Ciudad de México

         Durante los trabajos de reparación realizados a principios del siglo XXI para darle un nuevo destino al edificio, se encontró entre los muros una pequeña urna que contenía un corazón humano disecado por el tiempo, con una enigmática leyenda adjunta en latín: Ubi enim est thesaurus tuus ibi est et cor tuum (Allí donde está tu tesoro estará tu corazón)

6/20/2016

Los condones del Duque de Béjar: propuesta de solución


  Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

      Revuelo causó en 2011 la noticia que los medios informaron así: "En el Archivo Nacional de la Nobleza, Toledo, España, han encontrado dos preservativos de 1814 hechos con piel de cerdo, metidos en un sobre escondido entre las cuentas que remitía al duque de Béjar el administrador del señorío... Uno de los condones está aparentemente nuevo, y el otro tiene toda la pinta de haber sido utilizado”, dijo la directora del Archivo, Arantxa Lafuente (Publimetro.com.mx 16/06/2011)".



Arantxa Lafuente, directora del AHN, con pruebas en manos
Foto extraída de aquí



         Precisando que estarían confeccionados más bien con tripas de cerdo y no con la piel del animal, y que se impuso de la noticia por medio de Televisión Española, Reynaldo Lugo escribió un desopilante comentario titulado Condones “Duque de Béjar”: denominación de origen, que ese mismo día publicó el semanario Bejar.biz, página en la que se puede leer el texto completo para sonreír un poco en medio de los ajetreos de esta vida azarosa.

6/13/2016

Cuatro ejecuciones y un perdón



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Semanario Béjar en Madrid nº 4.749 (18/03/2016), p. 4.


            Al igual que en otros lugares de España, Béjar fue escenario de ejecuciones sumarias aunque parezca que un tupido velo haya desterrado de nuestro imaginario colectivo que tales sucesos pudieran haber tenido lugar en nuestro lugar de nacimiento. Dependiendo de si nos retrotraemos a la Edad Moderna o la Contemporánea, debemos caer en la cuenta de que la impartición de la justicia cambió de manos al albur de las transformaciones institucionales y políticas que fue alumbrando nuestro país, no sin derramamiento de sangre. En la primera, y hasta que se produce la abolición total de los señoríos en 1837, con algún intento fugaz en 1812, los duques administraban la justicia en sus dominios como señores de estas tierras y en su nombre el corregidor que atendía a causas civiles y criminales, dependiendo siempre de la Real Chancillería de Valladolid en la ejecución de la pena máxima. A partir de 1837 se van implantando paulatinamente los jueces de partido y jueces de paz, con un poder poco a poco más independiente del nivel municipal. 

Este Calvario, que luce hoy día en la Sala de Concejales del ayuntamiento de Béjar, presidió la capilla de la Cárcel Real desde la Edad Moderna por lo que estamos seguros de que, arrodillados ante él, pidieron perdón por sus pecados los ajusticiados antes de ir camino del cadalso. 


Vamos a retrotraemos al siglo XIX y a esos convulsos años de conflictos políticos y guerras civiles constantes en la lucha por el poder entre carlistas y liberales. Es una época de progreso económico, de fábricas en pleno esplendor, de aluvión de mano de obra, de inmigración y de pobreza. Béjar se estaba transformando a pasos agigantados sin que apenas diese tiempo de alojar a tal cantidad de inmigrantes procedentes de otras regiones de España, la mayoría de las veces sin oficio ni beneficio, prestos a ganarse la vida como fuese, aún a riesgo de caer en la ilegalidad. En los libros de actas del consistorio, y hasta que se implanta una Justicia completamente independiente del poder local, aparecen consignadas algunas ejecuciones de presos que pasaremos a relatar. 

6/06/2016

"Colombine" en el Ateneo Bejarano (2ª parte y final)

Autora: Mª Teresa López Hernández
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2015, pp. 70-73. 


A Carmen de Burgos, Colombine, también le parecía vital el acceso de las mujeres a la educación, que les permitiría ser independientes económicamente, abandonando el concepto de marido como necesidad en vez de cómo compañero. Ante la alarma social que creaba la instrucción de las mujeres considerándolo el paso previo a la libertad y al abandono del hogar, ella argumentaba que las habilitaría para desempeñar mejor su función educadora y el trabajo nunca les impediría asumir sus tareas en el hogar y el abandono de sus hijos. 



Porque, aunque veía las injusticias a que se sometía a las mujeres, también defendía el papel que estas desempeñaban en la sociedad como “creadoras de amor y de hacer sentir la belleza”, sin significar esto que fueran seres débiles y por eso la fuerza que detentaban debía ser encaminada de modo benéfico pero “evitando enfocar como caridad lo que había que dar por justicia social”.