Amigos de Béjar y sus historias

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9/19/2009

Hacia la Garganta del Oso


Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado: Béjar en Madrid, 16 de abril de 2004.

Domingo por la mañana. Comienzos del mes de marzo. Amanece un día soleado y alegre que parece llegar en avanzadilla de la ya próxima primavera, aunque todavía queden muchos días de frío y lluvia. A eso de las once de la mañana decido dar un paseo que inicialmente pretendía ser sin rumbo, aunque el plan se vio pronto trastocado por la insólita propuesta de mi hijo mayor de venir conmigo. Me convence para que tomemos la ruta de la Garganta del Oso, lo que me pareció una buena idea, principalmente por el mucho tiempo que hacía que no tomaba esa agradable ruta.

Comenzamos a subir por Los Pinos. La luz del sol se filtraba entre las ramas y las agujas de estos austeros árboles de hoja perenne erguidos hacia el cielo, creando irregulares zonas de sombra y de sol y provocándonos la sensación de estar subiendo por un camino casi irreal. Cuando sobrepasamos el depósito de agua y la desviación de La Canaleja aparecen ante nosotros la gran mancha verde formada por la hierba de los prados y, un poco más allá, la soberbia vista de la Sierra de Béjar casi completamente cubierta de nieve.

Paisaje idílico en Los Pinos

Pero el paseo sigue, y el buen caminante debe disfrutar de la excursión. Ello significa observar con detalle los lugares por donde pasa, degustar lentamente con su mirada el paisaje, la luz, el color, los ruidos del campo... el ambiente. Es, en definitiva, el disfrute de lo efímero, de todo lo que entra por tus sentidos en esos momentos y que eres consciente de que va quedando atrás según andas. Eres tú y nada más que tú el que lo sientes de ese modo y, sobre todo, te das cuenta de ello en los silencios que se dan en el transcurso del paseo.

9/14/2009

Blas Montero, un Procurador para un Pueblo (2ª Parte)

Autora: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.559. 31 de Julio de 2009 




Y Blas Montero, Procurador Síndico del Consistorio, continuaba con su informe: “Asimismo al berter agua por las ventanas en algunas casas se experimenta vaciarla sin dezir lo correspondiente dos o tres vezes”). Vamos, que la gente vertía los orinales llenos de inmundicias sobre todo aquél que pasaba por debajo, sin pronunciar a voz en cuello aquello de agua vaaaa. Entre tejas, sillares de muralla, tiestos y porquerías nadie se encontraba a salvo de que el cielo se le cayese sobre la cabeza, como a los galos del conocido cómic. Para pasar por la Calle Mayor en 1758 debían adquirir los bejaranos las cualidades del héroe, saltando sobre montículos de arena, esquivando macetas y mesas repletas de artículos para la venta. “Vino, lienzos, patatas, velas, queso, miel”, gritaban los tenderos por las esquinas y desde la mesas...

Calle Mayor


9/06/2009

Blas Montero, un Procurador para un Pueblo (1ª Parte)



Autora: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado:
Béjar en Madrid, nº 4.558. 24 de julio de 2009

Indagando entre los libros polvorientos, hojas ajadas y amarillentas por el paso de los siglos, sonido a papel marchito, de superficie rugosa, suelen pasearse ante mis ojos personajes de otros tiempos. Unos han pasado sin pena ni gloria por la vida, sin que un solo testimonio de su deambular por este mundo haya sido recogido en siquiera alguna parte. Otros han dejado sus nombres escritos en letras de oro: batallas, títulos nobiliarios, dinero, cargos. Sin embargo, ni unos ni otros serán recordados como realmente fueron. Los hombres y mujeres del futuro reconstruirán simplemente una parte de ellos, lo que ha quedado en los escritos, en los documentos y las fotografías. Pero no su sentir y su pensamiento completo y total.

¿Todo ello significa que debemos quedarnos de brazos cruzados y no recomponer sus historias?. No, todo lo contrario. Es un acicate para acercarse a ese mundo del pasado y recorrerlo con paso vacilante, a veces en penumbra y otras en la más completa oscuridad, ayudados de una pequeña vela o de un foco luminoso, dependiendo del volumen y las referencias que poseamos.


Es una labor ardua y complicada. Porque son muchas las firmas que han quedado estampadas en los archivos, un número ingente los dedos que rozaron pergaminos y legajos, actas y protocolos, dejando su huella sobre el acartonado papel.


Gaspar Melchor de Jovellanos,
paradigma de hombre ilustrado

8/29/2009

Palabras y frases bejaranas


Autor: Javier R. Sánchez Martín  
Publicado: Béjar en Madrid, Julio de 2006


Así se titula un pequeño libro publicado en 1966, cuyo autor es Rufino Agero Teixidor, una copia del cual ha llegado a mis manos gracias a la amabilidad de su hijo Rufino Agero Olleros. He leído el libro con mucha atención, porque los libros de temática bejarana que alguien tiene la deferencia de hacer llegar a mis manos suelen ser para mí pequeños tesoros de cuya lectura me gusta disfrutar.

Las intenciones de D. Rufino al escribirlo están claramente expresadas en el prólogo: «traigo aquí un conjunto de voces bejaranas, de sabor típicamente localista, expresivas de modismos propios de un pueblo, que se sirve de ellos para manifestar particularísimamente sus ideas y sentimientos.»

Rufino Agero en la primera fila, segundo por la izquierda

De entre las palabras y frases que figuran en el libro voy a entresacar y comentar sólo unas pocas. Algunas de ellas son conocidas y se siguen utilizando, otras las hemos oído en alguna ocasión, aunque ya prácticamente no se emplean, y otras pertenecen a la cuenta de pérdidas de esta variante bejarana de nuestro rico idioma, que algunos están empeñados en dejar de llamar español para dejarlo sólo en castellano. Porque es cierto que originariamente fue sólo castellano, pero pasó a ser español cuando se comenzó hablar en toda España, y con ese nombre, español, se exportó a todo el mundo. En Latinoamérica la gente se refiere a él como “español”, y en los países anglosajones como “Spanish”, y te ponen cara rara si dices “Castilian”. De esto último soy testigo directo, pues he utilizado para nuestro idioma la palabra “Castilian” adrede con ingleses y norteamericanos para ver qué cara ponían: la mayoría de extrañeza.

8/22/2009

Presentación del libro "La platería del Renacimiento en Béjar"


Autora: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.555. 3 de Julio de 2009



  Portada del libro "La platería del Renacimiento en Béjar"


El pasado día 6 de junio tuvo lugar, en la antigua biblioteca de Caja Duero, la presentación del libro La platería del Renacimiento en Béjar , cuyo autor es Roberto Domínguez Blanca, colaborador de nuestro semanario. El acto, llevado a cabo tras una reunión de los miembros del Centro de Estudios Bejaranos, contó con la presencia del director del mismo, Urbano Domínguez Garrido, el alcalde de Béjar Cipriano González y el autor. Todos ellos tomaron la palabra para comentar el trabajo expuesto.


Cáliz de Gallegos de Solmirón (Ávila)

Pero, contemos bien esta historia sobre Historia, pues merece la pena. En el año 2004, a Roberto le concedieron una beca de la Junta de Castilla y León con la intención de realizar los estudios de doctorado y comenzar la ardua labor de elegir un tema de investigación para su tesis dentro de la Universidad de Salamanca. Esta beca, que tuvo una continuidad de 4 años, le ha valido al autor para investigar un campo totalmente desconocido en nuestra ciudad, aún inédito, sin tocar ni un ápice. En un principio, la elección del tema parecía una locura: ¿habría alguna pieza de platería que realmente valiera la pena?, ¿sería un tema de estudio adecuado?. Cuando me comentó en qué se iba a centrar su investigación, me quedé totalmente en blanco. ¿Platería?. No tengo ni idea.... Lo más lógico era que hubiese elegido la arquitectura, escultura o pintura, lo típico. “Eso vendrá más tarde. La platería va a ser simplemente para la tesina”.

8/15/2009

La estación de tren de Béjar

Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado: Béjar en Madrid, 13 de Febrero de 2004

A veces, el ramalazo de la nostalgia encamina mis pasos a la antigua estación de tren. Allí paseo entre viejos raíles oxidados, palancas para el cambio de agujas, topes de frenado, arcos metálicos, curiosos sistemas para bombear agua a las locomotoras, una pintoresca grúa colocada sobre un basamento de piedra, andenes, muelles de carga y, por supuesto, esas peculiares construcciones que siempre llamaron mi atención por su curiosa arquitectura.

Permanecen mudas y semiderruidas las casas de los ferroviarios, pero se han restaurado recientemente el edificio de la antigua estación y alguno de los locales adyacentes, lo cual ha sido una excelente idea. Espero y deseo que el fin para el que van a ser destinados, ese Centro de Ocio Juvenil que tanta falta hace en Béjar, revitalice esta zona y la saque del lamentable estado de abandono en que ha estado sumida los últimos años.

Desde la Estación se tiene una hermosa panorámica de Béjar. Según hacia donde se mire puede verse gran parte de la muralla, el antiguo palacio de los Duques de Béjar, las torres de varias iglesias, la sierra, El Castañar, la Peña de la Cruz, el valle de El Rosal, el viaducto, ... Pero la misma estación es en sí un bonito paraje.

Fotografía antigua de la Estación del Tren. Béjar.

8/09/2009

El carruaje de Antonio Pizarro y Pedraza


Autora: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, 10 de julio de 2009.


Aquella tarde del 6 de agosto de 1738, sobre el suelo de nuestra Plaza Mayor, gentes variopintas transitaban de un lado a otro bajo un sol de justicia. Chapines de mujeres nobles acariciando el basto suelo, botas de cuero de andares marciales, pies ennegrecidos de niños vagabundos, zapatos agujereados de trabajadores gremiales y aterciopelados negros de los miembros del Cabildo Eclesiástico, fino raso del calzado a la última moda, campesinas alpargatas de esparto. Vocerío de tenderos. Una flauta, una voz echada al aire por un contador de historias ambulante. Un predicador sobre un cajón reúne a cien oídos atraídos por temas marianos. Olor a sudor, pan recién hecho, a añil en las manos de un aprendiz de tintorero, al efímero aroma a jazmín que se desprende de una figura aristocrática, esfumada tras el humo impregnado por perdices asadas.


"El cacharrero" de Francisco de Goya
Museo del Prado

Sensaciones desprendidas un 6 de agosto, día de la Transfiguración, fiesta titular de la iglesia de El Salvador celebrada como todos los años con misa mayor, instalación de mercadillo y una corrida de toros en la Plaza Mayor. Sí, en la Plaza con mayúsculas y no en la plaza del Castañar construida en 1711. No es de extrañar por dos motivos. Por un lado porque en las plazas de muchas poblaciones españolas se celebraban corridas de toros gracias a estructuras efímeras que se levantaban para la ocasión o de un espacio dedicado permanentemente a ello. Según el trabajo de José Muñoz dedicado a la Plaza Mayor, existía un espacio llamado la Pedrera, situado más o menos en la Plaza de los Aires, que desempeñaba tal función desde el siglo XVI. Por otro, hay que hacer constar que la plaza de toros del Castañar era propiedad de la cofradía de la Virgen y sólo se utilizaba en las fiestas de nuestra patrona con el fin de recaudar los fondos necesarios para edificar el santuario. Así la Plaza Mayor seguía siendo el centro de los espectáculos taurinos organizados por el Consistorio, incluidos los que culminaban las fiestas mayores de las parroquias.

8/01/2009

Abrimos en verano (2ª Parte)



Autor: Roberto Domínguez Blanca

Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.512. 5 de Septiembre de 2008

La iglesia de Candelario es un templo de tres naves de finales del siglo XV, en cuyo exterior se abrió un soberbio rosetón de piedra calada sobre la portada occidental, y en cuyo interior los arcos se decoran con bolas, al igual que ocurre en obras abulenses del gótico final. El retablo mayor se ensamblo en la segunda mitad del siglo XVIII, y lo preside la talla de la Asunción. En la costanera meridional de la nave, destaca un retablo pictórico restaurado no hace mucho, cuya calle central acoge la imagen de San Sebastián, y que tiene la particularidad de ser un retablo renacentista de los más antiguos de la comarca. En el ático campean las armas del que fuera obispo de Plasencia Gutiérrez de Carvajal. Otro atractivo es la luminosa y polícroma armadura mudéjar de lazo ataujerado que cubre la capilla mayor.

Retablo mayor de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
Candelario (imagen sacada de Candelario.info)


7/25/2009

Abrimos en verano (1ª Parte)


Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.512. 22 de agosto de 2008

Este es el lema escogido por la Junta de Castilla y León para llevar adelante su programa de apertura de monumentos durante el verano, en colaboración con los distintos obispados de la región. Se han escogido para tal fin zonas turísticas de gran riqueza patrimonial (ciudades patrimonio, románico norte, mudéjar al sur del Duero…), proponiendo diversas rutas a través de algunos de los monumentos religiosos más importantes, que abren sus puertas a los turistas las mañanas y las tardes casi todos los días de la semana.

Béjar y alguno de los pueblos de su entorno han sido incluidos dentro de esta plausible iniciativa. La ruta por las iglesias de la Sierra de Béjar es uno de los itinerarios trazados dentro del área monumental que se ha denominado Sierras del Sur, que se compone de otras rutas por el patrimonio eclesiástico de Ciudad Rodrigo, de la Sierra de Francia, y de la zona abulense del Barranco de las Cinco Villas. Las iglesias que componen el recorrido por nuestra comarca son las parroquias de San Juan y de Santa María de Béjar, la de Ntra. Sra. de la Asunción de Montemayor del Río, su homónima de Candelario, y la parroquia de Santa María la Blanca de Fuenterroble de Salvatierra. Esperemos que para el próximo verano la oferta se pueda ampliar, incluyendo tras iglesias importantes como las de Puente del Congosto, Navacarros, Cespedosa de Tormes o Colmenar de Montemayor, por citar algunos ejemplos.

 Torre- campanario de San Juan Bautista.
Béjar

En la zona más elevada del Béjar histórico se construyó la iglesia de San Juan Bautista. Comenzada, como las más antiguas de Béjar, a principios del siglo XIII en la fase tardía del románico. Conserva de esta primitiva fábrica su único ábside semicircular y el tramo presbiterial, cerrado con bóveda de cañón apuntado, que se refuerza con arcos ojivales. De este momento también es la torre, muy deteriorada y agrietada, en cuyo último cuerpo se abren varios arcos apuntados doblados. La nave primitiva se sustituyó en el siglo XVI por otra mucho más amplia, aunque conservando las dos portadas medievales; la principal de un gótico muy clásico. En el interior de la nave, unos enormes arcos diafragma soportan la techumbre de madera (que nada tiene de mudéjar como alguna vez se ha dicho), descansando en ménsulas acapiteladas renacentistas. El coro ya es obra del siglo XVII.

7/19/2009

La “jerga” textil y el lenguaje coloquial (2ª Parte)


Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado: Béjar en Madrid, 25 de agosto de 2006


La palabra urdir, en el lenguaje coloquial, significa maquinar algo contra alguien, de forma cautelosa, para la consecución de algún propósito. En ocasiones, y aunque es incorrecto desde el punto de vista textil, se habla incluso de urdir una trama, terminología muy utilizada en obras literarias, guiones de película, obras de teatro, etc. Cuando se urde una trama, el enredo está servido. A veces e sustituye por tramar, si bien cuando se utiliza este verbo normalmente es porque el enredo es mayor (o está más adelantado el plan) que cuando se utiliza urdir.

Pongamos un ejemplo que se me ocurre utilizando estas frases: He pegado la hebra a la conversación, pero estaba más enredada que una madeja y, al final, he perdido el hilo. No obstante, atando cabos, pude darme cuenta de que la trama estaba bien urdida. Alguien había hilado muy fino, pero la cosa estaba todavía pendiente de un hilo. Pero, una vez iniciada la conversación, tiramos y tiramos del hilo hasta que, al final, sacamos el ovillo.

Hay frases tan conocidas como unos tienen la fama y otros cardan la lana. Se refiere a que, en la vida, brillan muchos sujetos sin merecimiento alguno, mientras que los individuos que realizan obras verdaderamente meritorias muchas veces no ven reconocidos sus esfuerzos. También alude a los que se atribuyen los méritos de otros. O, más sencillamente, a los que tienen fama de buenos y luego las matan callando.

Foto antigua de Béjar donde se pueden ver sus fábricas textiles