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14 agosto 2026

El acueducto de Béjar y el Arca de la Corredera (1574-1597). Nuevas aportaciones (1ª Parte)

Autor: José Muñoz Domínguez 

Con este artículo pretendo actualizar datos e interpretaciones sobre autoría ofrecidos en estudios anteriores en torno al tema del abastecimiento de agua en nuestra ciudad, publicados hace años primero por mí y después en colaboración con Juan Félix Sánchez Sancho. También quisiera facilitar el acceso a esos trabajos mediante enlace y en formato PDF descargable, dado el interés que me han transmitido varias personas, recientemente, al preguntar por la existencia de un acueducto en Béjar, una obra desaparecida en la segunda mitad del siglo XIX de la que todavía se conservan restos reconocibles.

 

Las explicaciones detalladas sobre esta cañería pública se pueden leer en tres artículos de 1996, 2001 y 2015. El primero, de carácter más general, apareció en la revista Estudios Bejaranos que edita el CEB; el segundo en el semanario local Béjar información en dos entregas del mes de junio; y el tercero y más completo fue presentado como ponencia al IX Congreso Internacional Hispanoamericano de Historia de la Construcción, celebrado precisamente en Segovia, la ciudad del Acueducto por antonomasia, donde Juan Félix y yo tuvimos el honor de aportar el estudio sobre una obra hidráulica desconocida para los especialistas: el histórico acueducto o sistema de abastecimiento de agua de Béjar (1). 

Fig. 1. El acueducto de Béjar en su tramo de la Corredera tal como lo representó Ventura Lirios en la segunda década del siglo XVIII (fragmento de la Vista de Béjar, 1726-1727, colección duques de Béjar). 

 

Fig. 2. Recreación en alzado parcial del tramo aéreo sobre arcos del acueducto de Béjar (José Muñoz Domínguez, 2001).

Conviene aclarar que un acueducto (del latín aquaeductus) no es más que una conducción de agua –en este caso potable y para consumo humano, pero no para riego– que generalmente se resuelve mediante caños de cerámica, piedra o metal, sin que el término implique la presencia de arcos de fábrica (arcuatio o arquería) que sustenten dicha conducción, aunque en el caso de Béjar los tuviera. De hecho, la mayor parte del trazado del más conocido de los acueductos hispanos, el ya citado de Segovia, discurre bajo tierra a lo largo de más de 15 kilómetros desde su zona de captación y derivación en el arroyo de la Acebeda, y sólo se muestra en su espectacular tramo aéreo sobre 167 arcos de sólido granito y más de 28 metros de altura máxima en sus últimos 959 metros, antes de traspasar la muralla medieval de la ciudad, a corta distancia del castellum aquae (arca o depósito de distribución) que estuvo situado en la parte más elevada intramuros, para volver a soterrarse en su tramo urbano entre dicho castellum y el viejo Alcázar, en su origen un fortín de época romana. 

Figs. 3 y 4. Croquis acotado de un arcaduz de barro cocido de la primitiva cañería de Béjar (José Muñoz Domínguez, 2001) y fragmentos de arcaduces encontrados durante la restauración del sistema hidráulico de la villa de recreo El Bosque de Béjar en 2003 (José Muñoz Domínguez, 2013).


 

1. El Acueducto de Béjar antes de 1574

En nuestro acueducto se pueden reconocer los mismos tramos y estructuras equivalentes desde su construcción a mediados del siglo XV, si bien la parte aérea sobre arcos no se levantó hasta finales del siglo XVI, en 1597 (visible en la Vista de Béjar de Ventura Lirios, de 1726-1727, fig. 1, a la que añado mi recreación en alzado parcial de la fig. 2), pues hasta entonces se utilizó, sucesivamente, un sencillo sistema de lámina libre o flujo por gravedad a base de arcaduces de barro cocido (figs. 3 y 4) y, a partir de 1574 y sólo para el tramo de la Corredera y parte de la Calle Mayor, la tecnología del sifón invertido, formado por robustos atanores de piedra machihembrados y perforados (nota 2 y figs. 5 y 6). 

 

Figs. 5 y 6. Atanor de piedra desenterrado en la calle de Colón durante unas obras (foto de José Muñoz Domínguez, 1998) y croquis acotado de la misma pieza (José Muñoz Domínguez, 2001). 

 

 

Fig. 7. Área de captación de manantiales en el vallejo situado al este de la Peña de la Cruz (foto de José Muñoz Domínguez, junio de 2026)

 

La secuencia lineal de esta cañería se iniciaba en el pequeño y frondoso valle situado al este de la Peña de la Cruz (fig. 7), donde todavía se encuentra el área de captación con los cuatro manantiales más importantes del llamado Monte Alto, todos con nombre propio: la Sarda, Pastores, Cuberos y Milagrito, encañados por medio de arcaduces de barro cocido hasta el verdadero Arca Madre (nota 3 y fig. 8). Desde ese arca, la conducción va sumando manantiales a lo largo de su recorrido por el camino de los Registros (4) hasta llegar a Llano Alto, con cuatro nuevos caudales agregados: el manantial de las Tejoneras, la Fuente del Espino, la de los Desvelos y la de Pagalotodo; prosigue entre Llano Alto y la explanada a los pies del santuario del Castañar, o Monte Bajo, donde se incorporan, a través de túneles de ladrillo (semejantes a los qanawāt hispano-islámicos, nota 5 y figs. 9 y 10) otras cuatro fuentes, nombradas de la Virgen, del Humilladero, del Arrastradero y del Tesoro; finalmente, el tramo bajo que todavía conocemos como camino del Arca Madre, de fuerte desnivel e intercalado con el camino de los Rodeos, incorpora el manantial de Fuentezuca antes de alimentar la Arquilla del Monte (figs. 11 y 12), muy cercana al antiguo camino real a Extremadura (en su día CN-630, hoy vía urbana) y visible desde el llano de la Corredera, que justifica en esa proximidad su segundo nombre. 

 

Fig. 8. El verdadero Arca Madre cerca de la Peña de la Cruz (foto de Pepa García Bernal, mayo de 2013). 

 

 

Figs. 9 y 10. Ejemplo de quanāt o viaje de aguas en el subsuelo de Madrid (imagen tomada de https://www.instagram.com/reel/DZMe6UItZSN/) y plano actual con los diferentes viajes documentados (imagen tomada de https://www.telemadrid.es/programas/desmontando-madrid/ruta-viajes-agua-Madrid-0-2321767808--20210311060200.html). 

 

Esta Arquilla o Arca de la Corredera sustituye desde 1575 a un «arca vieja» asociada a la primitiva cañería de piezas de cerámica. En torno a 1574, debido a las frecuentes roturas, el Concejo decidió reemplazar los frágiles caños de barro por un sifón invertido, dispuesto entre el nuevo Arca del Monte y la Puerta de la Corredera (Puerta de la Villa o de Ávila), a base de los mencionados atanores de cantería (figs. 5 y 6), si bien ese tipo de canalización sólo se mantendría entre el arca y, traspasada la muralla, la parte más oriental de la Calle Mayor, mientras que en el resto proseguiría como encañado de arcaduces cerámicos, de cambija en cambija (6), surtiendo a las fuentes públicas y a los tres conventos hasta llegar al Palacio Ducal para consumo de sus moradores, atravesarlo y abastecer las fuentes de la llamada Villa Vieja en sus colaciones de Santa María y Santiago. 

 

Fig. 11. El Arca de la Corredera o Arca del Monte después de su restauración (foto de José Muñoz Domínguez, 2015) 

 


Fig. 12. Planta, alzado y sección transversal del Arca de la Corredera (José Muñoz Domínguez, 2013).
 

En el Arca de la Corredera se iniciaba el tramo más problemático, pues la estructura servía como depósito de decantación de áridos y, a la vez, como cámara de carga para dotar de cierta presión al fluido en su posterior distribución por el eje longitudinal de la ciudad. El principal problema era la fuerte pendiente y la presión sobre las juntas entre los atanores del sifón situados en el brusco cambio de rasante, que aún serían más vulnerables en la primitiva cañería de arcaduces de barro. Para resolver las fugas en ese punto crítico y elevar el agua hasta la Calle Mayor se requirió la intervención de un maestro de cantería con experiencia en hidráulica cuya identidad se desconoce, pero que podría no ser otro que el arquitecto ducal Pedro de Marquina.

 

Continuará 

 

NOTAS

1. Las referencias precisas las cito en la bibliografía final, mientras que aquí ofrezco los enlaces a dos de los tres artículos: "El Acueducto de Béjar", de 2001, y "El acueducto de La Corredera. Abastecimiento de agua potable en Béjar entre los siglos XV y XIX", de 2015. Como trabajo complementario que en parte hace recensión de la ponencia de 2015, se puede consultar lo publicado por Agustín García Gómez, con el título de «El asunto del agua en la villa de Béjar en la Edad Moderna», en el blog Pinceladas de Historia Bejarana, disponible en tres entregas de octubre de 2022: https://ccasconm.blogspot.com/2022/10/el-asunto-del-agua-en-la-villa-de-bejar.html, https://ccasconm.blogspot.com/2022/10/el-asunto-del-agua-en-la-villa-de-bejar_15.html y https://ccasconm.blogspot.com/2022/10/el-asunto-del-agua-en-la-villa-de-bejar_21.html).

2. Conviene especificar el significado antiguo de estos términos, prácticamente sinónimos e intercambiables, recurriendo al Tesoro de la lengua castellana o española de Sebastián de Covarrubias (1610) y al Diccionario de Autoridades de la RAE (1726-1739). Según Covarrubias, «Arcaduz y Alcaduz. Parece estar corrompido de aquaedux, quasi aquam ducens. Algunos quieren sea Arabigo, de al-articulo, y caidz, que dizen significar lo mesmo», y según el Diccionario de Autoridades, t. I, 1726: «Arcaduz. Caño por donde se condúce el agua en los aqüeductos, que del nombre Caño se llaman encañádos». En cuanto al vocablo atanor, Covarrubias lo define como «El conducto por donde passa el agua. Arabigo», mientras que para el Diccionario de Autoridades, t. I, 1726 es un «Conducto ò cañon de barro, piedra, bronce, plomo, cobre, ò madéra, que sirve para conducir el agua à las fuentes, ò à otra parte. Es voz Arábiga de la palabra Tanór, que significa esto mismo». Con el fin de salvar esa ambigüedad terminológica utilizaré la palabra arcaduz al referirme a los caños de barro cocido y atanor para los labrados en piedra.

3. Este arca de captación en cabecera es la que cumple las funciones de arca madre (reunir en su seno a los manantiales o «hijos»), y por este dispositivo hidráulico es por lo que la senda que conduce hasta él desde Béjar se conoce desde siempre como camino del Arca Madre, de ahí la confusión con el más cercano Arca del Monte o de la Corredera, cuya función es muy distinta.

4. Este camino coincide enteramente con el anterior y su nombre se popularizó a partir de 1929, cuando se renovó la cañería de abastecimiento de agua a Béjar mediante un trazado paralelo al de arcaduces de barro iniciado en el siglo XV, la más reciente con los característicos registros de tapa de fundición, colocados de tramo en tramo para proceder al zarceo anual, que se conservan desde entonces.

5. El modelo genuino de este tipo de galería subterránea filtrante, denominado en árabe quanāt (plural qanawāt), con el significado de canal o canales, se conoce desde la Antigüedad en tierras de Armenia, la Península Arábiga y el Golfo Pérsico, si bien la técnica siguió utilizándose mucho después, traída por los árabes a la antigua ciudad de Mayrit (Madrid), y con ejemplos de la Edad Moderna como los viajes de aguas de Amaniel, de la Fuente Castellana o del Abroñigal Alto y Bajo entre 1610 y 1630, junto con sucesivas ampliaciones y reformas hasta la entrada en funcionamiento del Canal de Isabel II en 1858.

6. Cambija es el nombre más utilizado en la documentación sobre el acueducto de Béjar, aunque también figuran sinónimos como arca, arquilla, arqueta e incluso «gorro», seguramente por la forma de su cubierta cupulada, como se demuestra en la cambija que todavía se conserva junto a la iglesia de San Juan. Covarrubias no registra el término, pero sí el Diccionario de Autoridades, t. II, 1729: «Cambija. Llaman los Fontaneros al arca de agua, que se forma elevada sobre la tierra: porque los caños que tiene para distribuir el agua, baxan perpendiculares sobre el terreno».

 

4 comentarios:

  1. Ángel Mª. Ridruejo Cabezasviernes, 14 agosto, 2026

    Ostras ¿cómo decirlo? Pedazo de trabajo, y promete continuar. ¡Enhorabuena!

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    1. José Muñoz Domínguezviernes, 14 agosto, 2026

      Sí, el artículo tiene tres partes, pero creo que a Carmen se le olvidó indicar en la cabecera que esta sería la primera entrega.
      José Muñoz Domínguez

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    2. Lo pongo ahora mismo. Pensé que si no lo habías explicitado era porque cada una de ellas iba a tener quizá un nombre distinto tras el mismo epígrafe "El Acueducto de Béjar y el Arca de la Corredera".

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    3. José Muñoz Domínguezviernes, 14 agosto, 2026

      Perdón: entonces es culpa mía. Sí que sería posible trocear el artículo y encabezar cada parte con un título independiente (la siguiente entrega tiene que ver con Pedro de Marquina y la última con Juan de Flandes), pero mejor lo dejamos así, con el mismo título para todas.
      José Muñoz Domínguez

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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.