Amigos de Béjar y sus historias

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1/09/2026

Las siete casas de don Francés de Zúñiga (3ª Parte y final)

 Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

       La relación de los bienes de mayorazgo que don Francés dejó al tiempo de su muerte y que fueron incluidos en la descripción que de ellos hace su hijo Álvaro es muy precisa en el detalle de las tierras y casas que eran de su propiedad, pero no hay datos concretos sobre los bienes muebles y capitales. Tan solo se cita que deja a la iglesia de Santa María "una ropa morisca de oro y seda que yo tengo para que de ella se haga una capa procesional".[1]  

Paraje de Navarredonda

 

        De la hacienda dineraria del escritor no nos especifica  cantidades aunque refiere que con su capital rápidamente se compren más terrenos para seguir engordando el mayorazgo, y es que a inicios del siglo XVI el prestigio de un caballero se demostraba con la posesión de tierras por lo que el dinero tendía a invertirse en fincas. Sin duda la más vinculada a la historia de don Francés de Zúñiga (aunque quizá no la más grande) ha sido la llamada “heredad de Navarredonda”, una pequeña villa situada a cuatro kilómetros de las murallas de Béjar, junto al río Cuerpo de Hombre y por debajo del Tranco del Diablo. Leyendo textualmente era "una huerta e casa e linares e dos molinos e una viña e tierras de pan llevar que linda por una parte con el río Cuerpo de Hombre e con el camino real de la plata e por otra parte con el camino viejo de los romanos que va a la Calzada e con prado de la fuente del Aliso e con viñas de Juan Muñoz zapatero e con la cerrada de las matas e con camino que va de los molinos a Béjar".[2]  

1/02/2026

Las siete casas de don Francés de Zúñiga (2ª Parte)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

Publicado: Semanario Béjar en Madrid, 

          La vigencia de los mayorazgos en España durante la Edad Moderna supuso el enriquecimiento de los primogénitos y el desheredamiento del resto de los hijos dentro de las familias que detentaban ese privilegio, circunstancia que permaneció inalterable hasta la primera década del siglo XIX en la que paulatinamente se van aboliendo. Este hecho fue especialmente significativo en el caso del mayorazgo de don Francés, muy cotizado por lo grueso de su patrimonio, en el que los sucesores rivalizaron y pleitearon fuertemente por su titularidad mientras que los hijos más jóvenes, especialmente las mujeres, quedaban en situación crítica y necesitados del amparo de su familia. 

 Calle Mayor de  Pardiñas de Béjar

 

         Así sucede en el caso del penúltimo de los titulares, José de Zúñiga y Trejo, que acoge a su hermana Casimira, que había quedado sin recursos, en una habitación de su casa de la plaza Mayor bejarana, es decir en el edificio junto al ábside de El Salvador al que hicimos mención en nuestro anterior artículo[1]. Distinto fue el caso de alguno de los segundones como Juan Gómez de Jérez, nieto de don Francés, que logró en la segunda mitad del siglo XVI ejercer el muy cotizado puesto de escribano. De su puño y letra salieron las primeras actas del concejo de Béjar, así como las conocidas Ordenanzas de 1577.

12/26/2025

Una muestra de carpintería medieval de Béjar en un libro sobre arquitectura románica civil (Casas y palacios románicos en España, de José Luis Rebollo Herrero, 2025).

 Autor: José Muñoz Domínguez / Grupo Cultural San Gil

Se acaba de publicar el libro del medievalista José Luis Rebollo Herrero sobre Casas y palacios románicos en España (Madrid, 2025, 218 páginas), una obra sobre la arquitectura civil de ese período medieval en nuestro país en el que su autor estudia la huella estilística del arte románico en ámbitos tan olvidados como el doméstico y el palaciego (foto 1). 


 

En el contenido de esta obra no se descuida ninguna de las manifestaciones en que ese otro Románico se muestra todavía en torres y casas fuertes (capítulo 1), viviendas y salas vinculadas a castillos (capítulo 2), casas y palacios fuera de tales recintos defensivos (capítulo 3), palacios reales (capítulo 4) y palacios episcopales y abaciales (capítulo 5), todo ello en un formato superior al habitual y con todas sus páginas en color.

12/19/2025

Las siete casas de don Francés de Zúñiga (1ª Parte)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

Publicado: Béjar en Madrid.  

 

         La figura del escritor don Francés de Zúñiga ha despertando un renovado interés en los últimos años debido en gran medida a la profundización que de su faceta literaria continúa realizando nuestro paisano y amigo José Antonio Sánchez Paso, a quien muchos debemos el conocimiento de la existencia de este personaje. Sus indagaciones sirvieron en su momento para localizar en Béjar, casi con total seguridad, el lugar de nacimiento del escritor burlesco, y para reconocer la importancia de su obra literaria. De su ajetreada vida nos han llegado retazos inconexos, a menudo velados o tergiversados por el humor y la leyenda tras los que el propio don Francés quiso esconderse. 

 

Calle Veintinueve de Agosto. Béjar. 

 

        El conocimiento del patrimonio en bienes inmuebles que a lo largo de su vida acaparó el escritor bejarano puede servir para aportar nuevos aspectos y definir las dimensiones del personaje. La detallada descripción que de parte de ese patrimonio realiza en febrero de 1532 (diez años después de que le fuera concedido el privilegio de convertirlo en mayorazgo) con ocasión de peligrar su vida tras haber sido acuchillado, nos servirá de base para localizar los bienes de don Francés en Béjar y en concreto las siete casas con las que contaba. Dejaremos para otra ocasión el análisis de los bienes rústicos que el personaje tenía en otras zonas de la tierra de Béjar: La Calzada, Valverde, Valdelacasa, Peromingo, Fuentes de Béjar y Berrocal de Salvatierra; así como, sobre todo,  en tierras de las provincias de Ávila y Valladolid, Medina del Campo, Fontiveros, Arévalo, etc. cuya extensión, más de doscientas parcelas de terrenos cerealistas y dehesas, requerirá de un futuro estudio más dilatado.[1]

12/12/2025

Escudos desmesurados en tres edificios relacionados con los duques de Béjar

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez


    "Desde la Edad Media, ostentar un escudo de armas significaba haber conseguido el éxito estamental, evocar el prestigio de una estirpe y visualizar sus méritos en público. Con el paso del tiempo, este signo externo de honra demostró ser eficaz en la estrategia de los linajes para legitimar su ascenso, acrecentar su prestigio, identificar propiedades, alardear de su riqueza, justificar sus actuaciones, proclamar su ascendiente y perpetuar su memoria". 

     Así resume su artículo "La heráldica del poder: los emblemas de la nobleza española. Realidad y ficción", 2017, el académico Miguel F. Gómez Vozmediano, doctor en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid, que se publica íntegro en la red, 35 págs. (también es autor de El manual de receptores de la Casa de Béjar, primera mitad del siglo XVIII, 2018).   

 

 Iglesia románica de Santa María en Curiel de Duero. Elnortedecastilla.es

     En tal predicamento, se hará mención a continuación a tres edificios religiosos en los cuales el linaje de los duques de Béjar impuso su divisa en forma desmesurada, empezando por la iglesia de Santa María de Curiel de Duero, Valladolid, Castilla y León.