Amigos de Béjar y sus historias

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7/26/2015

La Unión Deportiva Béjar: historia de un club casi olvidado (3ª Parte)

Autor: Óscar González Hoya
Publicado: Revistas de Ferias y Fiestas de Béjar, 2013, pp. 41-45.

Jugando en Tercera División

Al llegar el inicio de la siguiente temporada, se reúne la junta directiva y los socios en el Cine Castilla y se decide afrontar el reto de ascender a Tercera División por los excelentes resultados obtenidos [1]. Esto ocasionará problemas económicos al club, puesto que la subida de categoría implica la inversión de más recursos. En la citada reunión se presentaron los siguientes puntos del día junto a los acuerdos logrados:

De la UDB no existen casi fotografías, por lo que en este artículo 
usamos las del Club Béjar Industrial

1-Aprobar la gestión de la directiva que había conseguido el ascenso a la Tercera División.

2-Aceptar el club los requisitos exigidos para entrar en esa nueva categoría, dotando al campo de fútbol de unos requisitos indispensables para la práctica del fútbol en esa categoría.

3-Se autoriza a la directiva a hacer las obras necesarias y gestionar un crédito de 125.000 pts. Para amortizarlo se plantean: aportaciones voluntarias de los socios, recursos excedentes del club y cuotas extraordinarias obligatorias.

4-Se establecen las siguientes cuotas: socios masculinos 6 pts. al mes, féminas 3 pts. y niños hasta 15 años 2 pts. al mes. Para las entradas a los encuentros se establecen los siguientes precios: señores 30 pts., señoras 15 pts. y niños 10 pts.

7/19/2015

La Unión Deportiva Béjar: historia de un club casi olvidado (2ª Parte)

Autor: Óscar González Hoya
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2013, pp. 41-45.


Analizando el primer balance económico de la Unión Deportiva Béjar destacamos unos ingresos de 24.743,15 pts. contra unos gastos de 24.682,20 pts., por lo que se obtiene un saldo positivo de 60,95 pts. No voy a analizar de forma íntegra el capítulo de gastos e ingresos porque de lo contrario nos extenderíamos de forma excesiva. El dinero provenía de las entradas de los partidos, las aportaciones de los socios y de otras fuentes, como el propio ayuntamiento, que donaba 5.000 pts. anuales, y socios de peso, por ejemplo don Emilio Muñoz con la misma cuantía, o anónimos, como las 4.335 pts. que cita el Béjar en Madrid de cuenta de diversos particulares. Los gastos se refieren a los viajes del equipo, la compra de balones, botas, bombas para hinchar los balones y parches ante posibles pinchazosobras para agrandar el campo, etc. 

Escudo de la Unión Deportiva Béjar en un pin de la época

Los resultados fueron favorables al quedar la UDB campeona provincial de fútbol en junio de ese año [1]. Buenas perspectivas se abrían para la siguiente temporada. Además se procedió al cambio de la junta directiva[2]:
Presidente: Lázaro Calzada.
Vicepresidente: José Gómez Rodulfo y Jesús García Téllez.
Tesoreros: Luis Díaz-Trías.
Secretario: Ángel García Sánchez.
Vocales: Higinio Cascón, Felipe Gutiérrez, Enrique García Fernández, Francisco García Cascón, Francisco Cano, Ángel Martín, Clemente Sánchez y Máximo Campos.

7/12/2015

La Unión Deportiva Béjar: historia de un club casi olvidado (1ª Parte)



Autor: Óscar González Hoya
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2013, pp. 41-45.


En 2012 nos llegó al correo del blog una consulta curiosa. Desde la página web La Futbolteca inquirían sobre el club de fútbol desaparecido de la Unión Deportiva Béjar y, sobre todo, por su posible escudo. “Tenemos los de todos los equipos de fútbol que han jugado en Primera, Segunda y Tercera división, pero nos falta el de Béjar”. A partir de ahí se preguntó a distintas personas que hubiesen tenido que ver con este deporte en Béjar y, si escasas eran las noticias sobre este antiguo equipo, menos pistas aún podían darnos del escudo. Hasta que nos encontramos con Paco Tejeda y él, con su simpatía y buen hacer, acabó desentrañando el misterio: un antiguo jugador de fútbol conservaba una pequeña insignia. Se tomó de ella una fotografía y se reenvió a la página web con la suerte de que tuvieron a bien hacernos llegar el diseño que hoy reproducimos en este artículo. La investigación no podía quedarse ahí y decidí continuar rastreando en las páginas del semanario ‘Béjar en Madrid’, del cual se surte el siguiente artículo.

 Pin sobre el que la web Futbolteca pudo diseñar el escudo de la UDB


Las fotografías antiguas que lo ilustran son posteriores, la mayoría de los años 50 y 60, del periodo del Béjar Industrial, y nos las ha prestado el ArchivoFotográfico y Documental de Béjar, a quien damos las gracias por ello.



De la derrota a la victoria


En Béjar si hablamos de fútbol nos referimos siempre al club deportivo Béjar Industrial, obviando la existencia de uno previo denominado Unión Deportiva Béjar o Unión Deportiva Bejarana. En este trabajo les relataré el origen y los avatares surgidos en torno a este equipo de fútbol.


Corría el año 1943 y en el hoy desaparecido Béjar en Madrid, concretamente el 20/02/1943[1], aparecía: 

7/05/2015

Otros miembros de la Casa de Zúñiga, aquí y "al otro lado"



        Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

        Doña Teresa de Zúñiga y Manrique de Lara, III duquesa de Béjar y mujer extraordinaria, dejó establecido que el título y el mayorazgo de Béjar quedaban adscritos en adelante a los sucesores primogénitos del linaje Zúñiga, quienes al asumirlo debían anteponer al apellido el nombre de Diego López de Zúñiga, primer señor de Béjar y fundador del mayorazgo en 1397.






Sección Nobleza AHN, Toledo, donde están los documentos del mayorazgo de Béjar



         Esta disposición se cumplió hasta 1777, en que al fallecer sin descendencia el XII duque de Béjar, Joaquín Diego López de Zúñiga Sotomayor Castro y Portugal, heredó el título su sobrina María Josefa de la Soledad Pimentel y Téllez-Girón, condesa-duquesa de Benavente, casada con el duque de Osuna, tras largo pleito con otra pariente, Catalina de Portugal y Ayala, duquesa de Veragua y condesa de Gelves, que tampoco llevaba ya Zúñiga como primer apellido.


6/28/2015

Iconografía de dos familias emparentadas: los duques de Béjar y los condes de Monterrey



 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez


        Del mismo Pedro de Zúñiga (Stúñiga/Estúñiga) y Leiva, conde de Plasencia, II señor de Béjar y primogénito del I, Diego López de Estúñiga, descienden los Zúñiga que fueron titulares del condado de Monterrey (6) y del ducado de Béjar (12), siendo los de este último quienes fungieron como Parientes Mayores de la rama gallega y de otras ramas nobles castellanas que conformaron la Casa de Zúñiga.   


 Tía y sobrina, pintadas por Diego Velázquez y
 Juan Carreño de Miranda respectivamente


     Existe una apreciable iconografía del linaje, y en ella figuran los retratos de dos mujeres que llevaron, entre otros, el título de condesa de Monterrey: el de doña Inés de Zúñiga y Velasco, prima hermana y esposa del conde-duque de Olivares, nieto de Pedro Pérez de Guzmán y Zúñiga (Leonor, hermana del conde-duque, se casó con Manuel, hermano de doña Inés), y el de su sobrina Inés Francisca de Zúñiga y Fonseca, Grande de España, igual que su tía, y esposa de su pariente (¡no faltaba más!) Juan Domingo de Haro y Sotomayor, quien para acceder a altos cargos cambió su nombre a Juan Domingo de Zúñiga y Fonseca, con el título de conde de Monterrey.  

6/21/2015

Festejos en Béjar por la boda de la reina Isabel II


Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid nº4.722 (6/02/2015), p. 6.

           Por segunda vez, trescientos años después de que la corona de Castilla ciñese las sienes de la gran Isabel, la llamada Católica, otra Isabel regía los destinos de la ya no imperial España. Aquella reina, segunda de su nombre, se hacía querer a nivel popular por su gracejo y humor llano, además de por haber ocupado el trono a tierna edad, tres añitos, tras la muerte de su padre Fernando VII. Depositada la Regencia en su madre, la Reina Gobernadora Mª Cristina de Borbón, la grave situación política le obligó a nadar en las aguas turbulentas de la Primera Guerra Carlista apoyándose por vez primera en los personajes que otrora fueran calificados de traidores, los liberales, para que la niña siguiera aferrando el cetro.

Isabel II niña por Vicente López

     Mimada por la corte, aduladora y falsa, Isabel creció acostumbrada a que sus deseos fueran satisfechos casi antes de ser pronunciados[1]. La que un día debía regir los destinos de España vivía confiada en su infancia dorada, divididas las horas entre las lecciones aprendidas con dificultad y los incesantes bailes y saraos. Inseparables compañeras de juegos, su hermana Luisa Fernanda y ella soñaban con príncipes azules mientras las crisis políticas se sucedían una tras otra y la guerra carlista, protagonizada por su tío Carlos Mª Isidro, deseoso de arrebatarle el trono por aquello de que una mujer no podía ocuparlo, sangraba el país. Es posible que el motín de los sargentos de La Granja, en el que varios militares progresistas entraron en palacio y obligaron a la reina niña y a su augusta madre a punta de pistola a implantar la constitución de 1812, quedara grabado en su mente como advertencia de que más allá de su mundo de juegos y agasajos había una amenaza que ella no llegaba a comprender. Golpe duro fue el hecho de que a las niñas le quitaran a su madre por componendas políticas. En 1830 Mª Cristina fue apartada de las tareas de gobierno debido a su pérdida de popularidad tanto por encastillarse en los liberales moderados como por su matrimonio morganático con su escolta Fernando Muñoz, con quien procreó una larga lista de vástagos. El general Espartero, el vencedor de la Primera Guerra Carlista, tomó las riendas de la regencia, mientras la reina madre hacía las maletas para emprender su exilio en Francia.

6/14/2015

La infanta Paz de Borbón en Béjar

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto
Publicado: Semanario Béjar en Madrid, nº 4.718 (5/12/2014), p. 4.

El recuerdo de las visitas regias a nuestra ciudad ha quedado señalado en el calendario honorífico de los acontecimientos. La última vez que un miembro de la Familia Real estuvo entre nosotros fue el 21 de junio de 2001 cuando la Reina doña Sofía reinauguraba el teatro Cervantes (la “cajita de música” en sus propias palabras) tras años de restauración. Diecisiete años antes, junto con su esposo el Rey Juan Carlos I, Béjar recibía su visita oficial. Antes, mucho antes, hizo lo mismo Alfonso XIII, y aun aquellas infantas, populares y castizas, de cuando los hombres rizaban sus bigotes y planchaban sus levitas, y los anchos sombreros tocaban el peinado de las damas[1]. Son muy recordadas las dos visitas que la Infanta Isabel de Borbón “La Chata”  realizó en 1916 y 1929, pero casi olvidada  la que su hermana, la Infanta Paz de Borbón y su esposo el príncipe alemán y doctor Luis Fernando de Baviera, habían realizado con anterioridad, el 14 de septiembre de 1912

Infanta Paz de Borbón

Paz de Borbón era hija de la reina Isabel II y de su esposo Francisco de Asís (aunque este último probablemente no era su padre biológico), y por lo tanto hermana del rey Alfonso XII. Llevaba ocho apellidos Borbón a sus espaldas y con ellos todo el casticismo y cercanía que siempre se le atribuyó a su estirpe. Era escritora, poetisa y pacifista, en tiempos aún de espada y muerte; muy atenta a los problemas de España (que no eran pocos), en especial al de la pobreza. La relación de este matrimonio con Béjar y con la provincia de Salamanca no era ni casual ni reciente. La profunda religiosidad de la dama había sido el cauce de acercamiento a nuestra zona desde que se interesara por el estado de las obras de la Basílica de Santa Teresa en Alba de Tormes, cuyos problemas económicos intentó paliar sin los resultados deseados. Un factor más humano de esta cercanía a Salamanca tenía que ver con que el secretario personal de la Infanta, y una de sus personas de mayor confianza, era Gonzalo Sanz, clérigo natural de Miranda del Castañar con quien tuvo la oportunidad de conocer in situ la realidad de las zonas rurales de esta provincia. La Infanta fue testigo en estas tierras del atraso secular del campo, todo ello en un país que hasta hacía muy pocos años presumía de imperial.

6/10/2015

En busca del autor del retrato de la hermana del XII duque de Béjar


Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez


       De doña Ana María Josefa de Zúñiga y Castro, hermana del XII duque de Béjar Joaquín Diego López de Zúñiga Sotomayor Castro y Portugal, ya dio cuenta el artículo El Marquesado de Sarriá (Lugo) y su Relación con el Ducado de Béjar de la historiadora Carmen Cascón Matas, publicado en Pinceladas de Historia Bejarana el 10 de febrero de 2011. De la Academia del Buen Gusto, tertulia literaria que doña Josefa fundó y dirigía, y que funcionaba en su desaparecido palacio de la calle del Turco en Madrid (y a veces en el Palacio Real), también informa el artículo y más detalles de esto se pueden encontrar en el libro De la poesía a la literatura. El cambio de los conceptos en la formación del campo literario español del siglo XVIII y principios del siglo XIX de la Dra. Inke Gunia, profesora de Literatura Hispánica en la Universidad de Hamburgo, Alemania, publicado en 2008 por la editorial Iberoamericana.

 Presunto retrato de doña Ana María Josefa de Zúñiga y Castro, hermana del XII duque de Béjar, en busca de autoría y certificación


      Información contemporánea del personaje en cuestión existe en Memorias Cronológicas del Teatro en España, 1785, de José Antonio de Armona (reeditadas con comentarios en 2008 por Charles Davis y J. E. Varey en Inglaterra), donde nos enteramos de que el dramaturgo zaragozano Ignacio de Luzán le dedicó la traducción de la comedia Le Prejugé a la Mode, del dramaturgo y miembro de la Academia Francesa Pierre-Claude Nivelle de la Chaussée: Esta comedia, cuya traducción ofrezco respetuosamente a la diversión de V. E…   

6/03/2015

Héroe sobre mármol verde

Autor: Ignacio Coll Tellechea
Publicado en su blog collcenter


       Hay frases que son sentencias pidiendo a gritos el mármol, como hay personas que salen a la vida llamando a la muerte sin miedo ni conocimiento. Dejó escrito William Shakespeare que “La paz y la abundancia engendran cobardes. La necesidad fue siempre madre de la audacia”, y lo cierto es que Joseph Fronsky encaja en ambas partes de esa afirmación. Fue un héroe en el tiempo en que hicieron falta valientes y locos a partes iguales para alzar banderas y cargar pistolas, y su premio fue la decadencia de los funcionarios decimonónicos del turnismo, nombrados y cesados a merced de la marea maldita de los cambios de gobierno y de la inestabilidad de una España débil, que se resistió al diagnóstico de la historia hasta que los Estados Unidos le pintó la cara delante del mundo y del siglo XX.

Fronsky en un grabado aparecido en La Ilustración Española 
sobre los sucesos revolucionarios de Béjar


         Se cumplen ahora 105 años de la muerte y el entierro de un héroe polaco que nació en Lituania cuando era Rusia, se casó en Inglaterra, subió al cielo de los revolucionarios en la España de Isabel II y sirvió treinta años como diplomático en una cadena de destinos que se deslizó siempre cuesta abajo, desde la moderna Canadá hasta la Angola colonial.

5/30/2015

Benito Guitart Trulls, un arquitecto catalán en el Béjar de hace cien años (3ª Parte y final)


Autores: Javier R. Sánchez Martín y Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2015, pp. 55-60.

La casa de Mateo Iglesias en Béjar

       Pero quizá la obra por la que se recuerda a Benito Guitart Trulls en Béjar es por el edificio que diseñó y construyó por encargo de Mateo Iglesias, propietario de varios comercios de tejidos y confecciones en Béjar. Este empresario era el dueño de los Grandes Almacenes Mateo Iglesias, situados en el edificio que estuvo hace años Correos y después la imprenta Hontiveros, en la Plaza de la Piedad. También del comercio llamado La Innovación, al principio de la calle Mayor de Reinoso (donde estuvo el antiguo Banco de Bilbao hace ya años). A su muerte, algunos de sus empleados pusieron en marcha El Palacio de la Moda, que primero estuvo donde Junquera (el edificio que albergó Auxilio Social, que fue derribado hace pocos años para dar vista al Teatro Cervantes) y luego pasaría enfrente, donde está hoy día Saldos Arias. La única hija de Mateo Iglesias, Margarita, se casó con Francisco Núñez, por lo que la casa en cuestión también se conoce como “Casa de Núñez”.
Casa de Mateo Iglesias. 
Fachada principal antes de la restauración

      Este edificio se puede encuadrar dentro del auge neoplateresco del momento, como ya señalara Nieves Rupérez [1]. Según Díez Elcuaz, el neoplateresco debe su aparición en Salamanca a la actividad del arquitecto Santiago Madrigal, quien a partir de 1916 empieza a proyectar edificios basándose en la arquitectura renacentista local, siguiendo las recomendaciones del VI Congreso Nacional de Arquitectos (1915) en el que se proponía la vuelta a los estilos arquitectónicos de cada región[2].

5/24/2015

Benito Guitart Trulls, un arquitecto catalán en el Béjar de hace cien años (2ª Parte)


Autores: Javier R. Sánchez Martín y Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2012, pp. 55-60.


Los primeros trabajos de Guitart en Béjar y su entorno

    Benito Guitart se encargó, además de numerosas cuestiones rutinarias, de otras obras urgentes y de más enjundia que afectaban a los edificios religiosos de nuestra ciudad.

     El 4 de abril de 1893 desde el consistorio se da la orden de desmantelar la capilla del hospital de San Gil, teniendo que ser llevados todos sus bienes muebles a la del hospital de San Francisco. Pero surge un problema, y es que los retablos no se acomodan con exactitud a la nueva capilla, por lo que se decide esperar el dictamen de Guitart para acometer las reformas, con la esperanza de inaugurarla el 3 de mayo. Finalmente el traslado no será aprobado hasta enero del año siguiente.

Torre de San Gil

       Como hemos comentado, se le encargó de la revisión de los edificios religiosos de la ciudad. Así, el 20 de junio Guitart presenta su dictamen sobre la inseguridad de una esquina de la iglesia de San Juan y del tejado de su torre, a cuenta del reloj construido sobre ésta, cuya techumbre cedió ante este peso extra. Parroquia y consistorio no se ponen de acuerdo en cómo afrontar los gastos. La primera entiende que todo el coste ha de ser por cuenta del Ayuntamiento, ya que la ruina la ha ocasionado el reloj público; mientras que el segundo propone solventar el gasto a medias entre las dos instituciones, pues achaca a la mala construcción de la cubierta de la torre el vencimiento del reloj. En el informe, Guitart señala que el punto de mayor peligro para la ciudadanía es la calleja que circunvala la torre, por lo que se propone prohibir su tránsito.

5/17/2015

Benito Guitart Trulls, un arquitecto catalán en el Béjar de hace cien años (1ª Parte)


Autores: Javier R. Sánchez Martín y Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar,  2012, pp. 55-60.

Introducción

       Benito Guitart i Trulls nació en Barcelona el 12 de agosto de 1866. Allí estudió su carrera en la Escuela Superior de Arquitectura, donde se tituló en 1890[1]. Llegó a Béjar en 1893, permaneciendo aquí hasta 1895 y desarrollando una fructífera labor como arquitecto municipal

Benito Guitart Trulls en una fotografía


         Cuando llevaba sólo unos meses de estancia en Béjar se desplazó a Barcelona para contraer matrimonio con Mª Dolores Sivilla, también barcelonesa. Un hermano de su esposa, Félix Sivilla i Prats, dirigía la empresa “Sivilla y Cía”, con sede en Madrid y dedicada principalmente a actividades de fundición y mecanización, con la que enseguida empezaría a colaborar Guitart. En ella coincidirá con Miguel Munar i Cona, ingeniero industrial de origen mallorquín. En 1896 la sociedad se disuelve, constituyéndose una nueva en la que Sivilla ejerce como socio comanditario, y Guitart y Munar como socios gerentes[2]. Esta asociación será el origen de la próspera “Munar y Guitart”, que pudo constituirse a finales del siglo, fecha en la que Guitart ya residía en Madrid.

5/11/2015

Los bejaranos más peligrosos de 1824



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.721 (16/01/2015), pp. 2 y 3.


       Durante la guerra de Independencia muchos fueron los patriotas que clamaron a favor de su rey, secuestrado en Bayona, y en pro de las libertades basadas en la constitución de 1812. Dieron su vida y su sangre por expulsar a las tropas francesas, provenientes de un país que había sido el modelo de libertad y que ahora se había convertido en modelo de oprobio y terror. Sin embargo, la vuelta de Fernando VII no significó para ellos la recompensa y la gloria, sino más bien lo contrario. A través del Manifiesto de los Persas, el monarca perseguiría todo conato de defensa de lo expuesto y aprobado en Cádiz, implantando el Antiguo Régimen y lo que representaba: la Inquisición, la eliminación de derechos y libertades, el predominio de la Iglesia, entre otras. A partir de ese momento el peso del estado recayó sobre esos patriotas llamados después liberales. Sólo en una ocasión durante el reinado de Fernando VII la voluntad de los defensores de la libertad se impuso y para ello dieron necesarias las armas en el breve lapso de tiempo del Trienio Liberal (1820- 1823), sinónimo también de inestabilidad y con un viraje hacia el radicalismo que no supuso, en modo alguno, nada positivo para lo que la ideología quería representar. 

 Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros de José Gisbert. Museo del Prado


            El regreso de Fernando VII, tras la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis, significó la vuelta del Antiguo Régimen en lo que los liberales llamaron Década Ominosa. El rey no quería oír hablar de libertades, derechos, constituciones y mucho menos de aperturismo del sistema, sinónimo de caos y excesos. Se hacía preciso controlar a los liberales, enemigos del estado según los gobiernos conservadores, organizados en torno a sociedades secretas para hacer caer, a golpe de estado, un sistema opresor y caduco. En medio de este pánico absolutista, en el que muchos fueron represaliados, encarcelados y fusilados, se expidió a las Chancillerías la orden de que cada ayuntamiento redactara una lista de personas peligrosas con el fin de mantenerlas vigiladas, orden que llegó de manera efectiva a Béjar. Poco después, en 1824 se elabora una “Lista de sospechosos constitucionalistas[1]”, esto es, defensores de la constitución de 1812, en la que figuran los nombres de activos liberales protagonistas de la pasada experiencia del Trienio Liberal

5/04/2015

Ecos de Béjar en Chile (5ª Parte)



 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez


      Según Diego de Azqueta, vicepresidente de la Sociedad Geográfica Española, "A finales del siglo XVIII más de tres cuartas partes del actual territorio de los actuales Estados Unidos era español" (La Huella de España en los Estados Unidos, 2014). Esta gran extensión comprendía el estado de Texas (Tejas), en medio de la cual se encuentra el Condado de Bexar (Béjar) cuya capital es la ciudad de San Antonio (San Antonio de Valero), nombres los dos últimos que aluden directamente al virrey de Nueva España, México, Baltasar de Zúñiga y Guzmán tratado anteriormente.


Misión San Antonio de Valero, El Álamo, en la ciudad de San Antonio, Texas

       El nombre del condado estadounidense proviene de la expedición que el referido virrey encargó a un grupo de franciscanos liderados por fray Antonio de Olivares, para explorar el territorio de Texas desde el río Colorado hasta más allá del río Grande con el fin de establecer familias de colonos españoles y con base en un fuerte, alrededor del cual se formó la Villa de Bexar, o Béjar, asentamiento civil llamado así en honor del padre del virrey, el IX duque de Béjar. En el fuerte-presidio, hoy reconstruido en el centro histórico de la capital del Condado (ver art. ant.) se guardaría un retrato del virrey y su partida de bautismo. 

4/27/2015

Ecos de Béjar en Chile (4ª Parte)



Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez


Don Baltasar de Zúñiga nació en Béjar en 1658, hijo segundo del noveno duque Juan Manuel Diego López de Zúñiga y Mendoza por lo que no sucedió en el título a su padre (lo hizo su hermano mayor Manuel Diego López de Zúñiga y Sarmiento) y no tuvo necesidad de anteponer el Diego López al apellido Zúñiga, según lo había establecido expresamente la tercera duquesa de Béjar, doña Teresa de Zúñiga y Manrique de Lara, llamándose simplemente Baltasar de Zúñiga y Guzmán (claro que con los agregados de Sotomayor y Mendoza, como no podía ser menos)
 
Retrato de Baltasar de Zúñiga y Guzmán en la Galería Bicentenario de México



Fue duque de Arión y marqués de Valero, de Ayamonte y de Alenquer, y Grande de España y, después de tomar parte en la Guerra contra el Turco en Europa donde le tocó la triste tarea de repatriar el cadáver de su hermano,  el Buen Duque don Manuel, fue nombrado por Carlos II virrey de Navarra, luego de Cerdeña y finalmente de México (1716-1722) o Nueva España como se llamaba en la época. Dos de sus familiares, dos primos pertenecientes a las ramas colindantes de la Casa Zúñiga, habían desempeñado anteriormente el último cargo: Álvaro Manrique de Zúñiga (1585-1590), que se enfrentó a la Inquisición mexicana,  y Gaspar de Zúñiga y Acevedo (1595-1603), a quien se debe el nombre de la ciudad de Monterrey mexicana por su título de conde de Monterrey en Galicia.

4/20/2015

Un pasaporte para salir de Béjar



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº4.714 (3/10/2014), p. 4.

        Hoy día es fácil identificarnos. Cuando un policía nos pide la documentación mostramos nuestro DNI con su correspondiente fotografía o el carnet de conducir e inmediatamente nos incluyen dentro de los ciudadanos de pleno derecho. En caso de que vayamos al extranjero a un país ajeno a la Unión Europea se nos hace imprescindible el pasaporte o el visado recién expedido y con él dispondremos de la posibilidad de movernos por cualquier lugar. 


Pero imaginémonos que retrocedemos en el tiempo, que somos un bejarano o foráneo en el Béjar de 1839 y que queremos salir de la villa (hasta 1850 no se conseguirá el título de ciudad). No, no es tan fácil como coger el petate y echar a andar por el camino de los arrieros hasta el lugar de destino o cabalgar a lomos de un rocín o un caballo hasta la posada más próxima. Cual si de un país extranjero se tratase había que solicitar en el ayuntamiento, y con tiempo, un pasaporte y declarar ante el escribano municipal el lugar y fecha de nacimiento o naturaleza, el estado civil, la profesión, el lugar de destino, el tiempo de estancia y el motivo de la salida de la población. 

Béjar

La causa y razón de tan alto grado de control se explica si tenemos en cuenta de que no se disponía de documento nacional de identidad ni de otro escrito oficial que certificase la filiación y nombres y apellidos de la persona, y menos de una fotografía que mostrase los rasgos del portador. Los controles eran un quebradero de cabeza para la autoridad competente. Se contaba con la palabra dada de un detenido y con la comprobación de su declaración con la comparecencia de testigos que pudieran corroborarla, tarea compleja si se trataba de un viajero a decenas de leguas de distancia de su lugar de origen. Y a ello hemos de sumar las sacudidas políticas e ideológicas de un país siempre en tensión entre moderados y progresistas, la guerra carlista y los conflictos intestinos. 

4/13/2015

Aquellas bejaranas que se fueron a Alemania en los años sesenta (4ª Parte y final)



Autor: Javier R. Sánchez Martín

La etapa posterior al cierre de la Wülfing


        Desde 1997, a poco de producirse el cierre de la empresa, una Asociación compuesta por antiguos empleados de ésta se puso a trabajar para construir el Museo Wülfing. Uno de sus objetivos fue conservar el edificio principal, de piedra y ladrillo, las chimeneas, el puente de acero, el laboratorio, el gran archivo de muestras de tejidos, algunas de las máquinas textiles y, por supuesto, la magnífica máquina de vapor que fue durante años el corazón energético de la fábrica. Este generador de vapor funcionó desde principios del siglo XX hasta 1946 y se conserva todavía en la ubicación original. Existe también una turbina Francis de 1922 que, modernizada, sigue en funcionamiento. Por ello, con el tiempo se pretende también musealizar la historia de la producción de energía en la fábrica durante el largo período de su funcionamiento. 


       Estas acciones postreras demuestran que la Wülfing no fue para los habitantes de la zona una fábrica más de las que comienzan su andadura, funcionan durante algunos años y finalizan su ciclo vital sin pena ni gloria. Al contrario, la empresa fue todo un símbolo de progreso industrial para los ciudadanos de Remscheid-Lennep-Dahlerau y, por supuesto, también para los españoles, austríacos, italianos y de otras nacionalidades que encontraron su destino laboral en la Wülfing y que convivieron en absoluta armonía con los naturales de la zona durante muchos años.

El Museo lo llevan antiguos empleados de la empresa.

Con nuestro guía, antiguo empleado de la Wülfing, visitando el Museo


      Además, la vetusta fábrica se encuentra en un lugar privilegiado, en el entorno del río y rodeada de verdes laderas arboladas, como si fuera una pequeña isla industrial centrada en la antigua fábrica-villa, todo ello constituyendo un conjunto bien conservado. Hoy día, parte de los antiguos edificios se encuentran ocupados por empresas vivas dedicadas a actividades que no tienen que ver con el textil.  


        Pues bien, a este lugar llegábamos en coche un frío día de enero de 2009. Nos costó un gran esfuerzo localizar la fábrica, pues no está fácil de encontrar y, salvo una señora que nos dio indicaciones en un inglés rudimentario, los demás nos atendían muy amablemente, pero en alemán, con lo que, aunque sabíamos que estábamos muy cerca, no había forma de terminar de encontrarla.

4/06/2015

Aquellas bejaranas que se fueron a Alemania en los años sesenta (3ª Parte)

Autor: Javier R. Sánchez Martín 


La mítica empresa Johann Wülfing & Sohn


La empresa a la que se incorporaron estas bejaranas entre 1960 y 1962 era la “Johann Wülfing & Sohn” y disponía por entonces de tres factorías en un radio de unos 7 km. Una estaba en Dahlhausen y otra en Dahlerau, en la cuenca del río Wüper, afluente del Rhin, en una zona cuya orografía recuerda en cierto modo a la del lugar conocido como Navazo. La tercera estaba en la ciudad de Lennep. Entre todas disponían de hilatura de estambre, de carda y de tejiduría, además de tintes y de acabados. Es decir, era lo que se conoce como una empresa vertical.


Pero la Wülfing no era una empresa cualquiera, sino que se trataba de una de las sociedades textiles más antiguas del mundo. Había sido fundada en 1674 por Gottfried Wülfing (1651-1721) originariamente en la ciudad de Lennep. En 1774 adoptó el nombre de Johann Wülfing & Son, que correspondía al de su propietario y a la vez director, así como a su hijo. 

 Foto actual de una parte de los edificios de la Wülfing.


Aunque inicialmente la empresa fue la clásica spinnerei (hilatura) y estaba ubicada en Remscheid-Lennep, en 1816 instaló una nueva hilatura-tejeduría en la cuenca del río Wupper -en lo que luego fue Dahlerau-, con objeto de aprovechar la energía del agua de este río, afluente del Rhin.


De esta forma, la compañía se convirtió a principios del siglo XIX en una de las mayores fábricas textiles de Alemania y formaba una especie de mundo aparte, un pueblo con todos sus servicios, organizado alrededor de la factoría.

3/31/2015

El mejor grupo escultórico de Béjar: Nuestra Señora de las Angustias


Haciendo un punto y aparte del devenir de aquellas bejaranas que marcharon a Alemania en 1960, no queremos dejar pasar estas fechas sin transmitir algún dato histórico y artístico de la Semana Santa bejarana. En este caso quiero centrarme en una de las tallas más preciadas y hermosas de Béjar que la tarde de Jueves Santo tenemos el privilegio de ver procesionar por nuestras calles de la mano de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de las Angustias. Nos referimos al paso de Nuestra Señora de las Angustias, Virgen de la Piedad o Virgen de los Dolores. El fragmento lo podeis encontrar en el Segundo Volumen de la Historia de Béjar que publicó el Centro de Estudios Bejaranos en 2013, en un artículo que escribimos entre Roberto Domínguez Blanca, colaborador de este blog, y esta que suscribe, pp. 516 y 517.

 Virgen de las Angustias de Béjar


"Se podría decir que el mejor grupo escultórico existente en Béjar anterior al siglo XX es la Virgen de los Dolores [1], de la Piedad o de las Angustias (de todas estas formas es conocida) de la iglesia de Santa María [2]. Responde al modelo iconográfico que tanto predicamento tuvo a partir de Miguel Ángel y su versión neoplatónica del Vaticano: la madre joven como lecho del hijo muerto con ambas figuras componiendo un esquema triangular. La composición repite a grandes rasgos la que hizo Luis Salvador Carmona para la catedral de Salamanca hacia 1755

3/23/2015

Aquellas bejaranas que se fueron a Alemania en los años sesenta (2ª Parte)


Autor: Javier R. Sánchez Martín

Solución al paro: la emigración. Las pioneras bejaranas.



En España, y también en Béjar, vuelve a hacer su aparición la emigración. Así, entre 1960 y 1975, siete millones de españoles abandonaron sus lugares de origen para tratar de encontrar un trabajo en las zonas más ricas de España (Madrid, Cataluña, País Vasco,…), aunque hubo entre dos y tres millones que lo hicieron al extranjero, la mayoría a otros países europeos, como Alemania, Francia, Suiza… 


Las divisas que aportaron fueron el maná que alimentó la economía española durante años. Sin estos dineros, duramente ganados, difícilmente podría haber logrado España el grado de desarrollo económico conseguido en los años sesenta.


Muchos de esos españoles fueron a Alemania, donde el colectivo de nuestro país llegó a ser el segundo, después de los italianos. ¿Quiénes fueron los artífices que hicieron posible esta emigración organizada? Los personajes claves son Miguel de Lis, delegado de Trabajo y Emigración, Enrique Sorribes, agregado laboral de la embajada de España en Bonn y, en el caso concreto de Béjar, el jefe de personal de la histórica Wülfing, Horst Kubiak, que había coincidido en los campos rusos de prisioneros con soldados de la División Azul española.


En casi todos los casos se fueron legalmente, con un contrato de trabajo firmado en la mano, sabiendo incluso que allí iban a desarrollar tareas que ya conocían de sobra, en un guill, selfactina, bobinadora o continua de hilar. En fin, nada diferente a lo que habían hecho hasta ahora. Pero en Alemania les esperaba una sociedad bastante distinta a la que ellas conocían, con un idioma y unas costumbres muy diferentes a las que había en la España de la época.


Las primeras bejaranas salieron de la puerta del Bar Pepe, después (y hasta hace bien poco) Bar Sol, a las cuatro de la mañana del día 19 de marzo de 1960. En Salamanca recogieron a unas cuantas más hasta sumar un total de 43. Imagínenselas a una hora tan temprana, con las brumas del sueño aún rondando sus ojos -si es que durmieron algo esa noche-, acompañadas de sus familiares y algunas de sus novios o maridos (de las 43, tres eran casadas). Supongo que a la mayoría de ellas la situación les parecería irreal, hasta me atrevería a decir que un poco absurda, y que estarían tratando de dilucidar si habían tomado la decisión correcta. Seguro de que, cuando montaron en el autobús, a alguna de ellas les daría ganas de bajarse y terminar con la aventura antes de comenzarla. No obstante, Kubiak, verdadero artífice de este lance, viajaba con ellas, animándolas y ocupándose de los detalles del viaje.





Foto 1. En la foto están, entre otras, Paquita, Marta, Berta, Pilar y Carmen delante de la conocida como Residencia de españolas en la Wülfing.

3/16/2015

Aquellas bejaranas que se fueron a Alemania en los años sesenta (1ª Parte)

Autor: Javier R. Sánchez Martín,
profesor y miembro del Centro de Estudios Bejaranos 


Un homenaje


Por las ferias de San Miguel del año 2008 el Ayuntamiento de Béjar realizó un homenaje y proclamó “Ciudadanas Ilustres” a aquellas pioneras bejaranas que partieron un día del lejano 1960 con dirección a Alemania. Las primeras que lo hicieron fueron cuarenta y tres mujeres y salieron en autobús en marzo de 1960, en dirección a Remscheid, cerca de Lennep. No era un viaje cualquiera; se trataba en algunos casos de buscar allí el trabajo que aquí no encontraban, en otros de buscar mejores salarios y en otros de seguir a sus maridos o novios que habían decidido realizar antes que ellas ese viaje que sabían de difícil retorno, al menos a corto plazo.

Todas y todos se fueron pensando que sería sólo para unos años, quizá hasta que ahorraran lo suficiente o, quizá, hasta que en su añorado Béjar mejoraran las expectativas laborales.

Pero, a pesar de que trabajaron duramente en Alemania para construir un futuro en España, en la mayoría de los casos éste nunca llegó o, al menos, no como esperaban.

Foto 1.- Esta es la conocida foto que se hicieron las primeras expedicionarias al llegar a Remscheid, acompañadas de Horst Kubiak (a la derecha, en un discreto segundo plano).

La situación en Béjar en 1959-60

A finales de 1959 la situación del textil bejarano era difícil. La emblemática firma Rocamora acababa de cerrar la última de las empresas que le quedaba, de todas aquellas que había puesto en marcha a partir de su llegada a nuestra ciudad, en 1937. Por aquel entonces la Guerra Civil Española prácticamente acababa de empezar y Béjar era el único centro textil de cierta importancia que había quedado en la conocida como “zona nacional”. Aquí llegaron los hermanos catalanes Santiago y Enrique Rocamora Moratonas para poner en marcha inicialmente una hilatura de estambre, industria de la que carecía Béjar pues THESA aún no había logrado poner en marcha la suya. El cierre de esta última empresa, conocida popularmente como la Fabril de Rocamora, por su ubicación, pero comercialmente denominada “Industrial Lanera S.A.” (ILSA), dejaba en la calle a más de cien personas. Pero con esta quiebra acababa también una etapa de desarrollo industrial intensivo que empezó en 1936 y que a finales de la década de los cincuenta comenzaba a mostrar síntomas claros de agotamiento.

3/10/2015

Béjar: de villa a ciudad (1850) (3ª Parte y final)



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2013, pp. 65-69.

La concesión


            El 27 de mayo de 1850 Isabel II firma en el Palacio Real de Madrid el Real Decreto por el cual Béjar pasaba de ser una villa perdida y casi anónima del sur de la provincia de Salamanca a una Ciudad del Reino


            El ministro de la Gobernación, José Luis Sartorius, envía una carta ese día a Sánchez Ocaña informándole de queS.M. la Reina (q.D.g.) se ha dignado espedir el Real Decreto siguiente= En consideración a los servicios prestados por la villa de Béjar durante la última guerra civil, y a las demás circunstancias que en la misma concurren, de conformidad con lo informado por el Consejo Real vengo en concederle el Título de Ciudad. Dado en Palacio a 27 de Mayo de 1850= está rubricado de la Real mano= el Ministro de la Gobernación del Reino, el conde de San Luis= de Real Orden lo traslado a V.S. para su inteligencia, la del Ayuntamiento de Béjar y demás efectos correspondientes= Dios g.a.V.S. muchos años. Madrid, 28 de mayo de 1850[1]”. 
  

   Isabel II

    La noticia, dado que Sánchez Ocaña había sido el principal interlocutor por su posición y amistad con Juan Bravo Murillo, debía pasar por sus manos antes que por las de nadie: el juego político no podía dejarse al libre albedrío. Todo estaba milimétricamente estudiado: la estrategia, el día, la persona. No descartamos que para que la solicitud llegase a aprobarse se hiciesen llegar bellos presentes a la reina, a los ministros, al propio Sánchez Ocaña, quien no veía la hora de comunicarlo para que se le recordase por los siglos, para que su villa de nacimiento pasase a ser esplendorosa ciudad gracias a su intervención