Amigos de Béjar y sus historias

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1/09/2026

Las siete casas de don Francés de Zúñiga (3ª Parte y final)

 Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

       La relación de los bienes de mayorazgo que don Francés dejó al tiempo de su muerte y que fueron incluidos en la descripción que de ellos hace su hijo Álvaro es muy precisa en el detalle de las tierras y casas que eran de su propiedad, pero no hay datos concretos sobre los bienes muebles y capitales. Tan solo se cita que deja a la iglesia de Santa María "una ropa morisca de oro y seda que yo tengo para que de ella se haga una capa procesional".[1]  

Paraje de Navarredonda

 

        De la hacienda dineraria del escritor no nos especifica  cantidades aunque refiere que con su capital rápidamente se compren más terrenos para seguir engordando el mayorazgo, y es que a inicios del siglo XVI el prestigio de un caballero se demostraba con la posesión de tierras por lo que el dinero tendía a invertirse en fincas. Sin duda la más vinculada a la historia de don Francés de Zúñiga (aunque quizá no la más grande) ha sido la llamada “heredad de Navarredonda”, una pequeña villa situada a cuatro kilómetros de las murallas de Béjar, junto al río Cuerpo de Hombre y por debajo del Tranco del Diablo. Leyendo textualmente era "una huerta e casa e linares e dos molinos e una viña e tierras de pan llevar que linda por una parte con el río Cuerpo de Hombre e con el camino real de la plata e por otra parte con el camino viejo de los romanos que va a la Calzada e con prado de la fuente del Aliso e con viñas de Juan Muñoz zapatero e con la cerrada de las matas e con camino que va de los molinos a Béjar".[2]  

1/02/2026

Las siete casas de don Francés de Zúñiga (2ª Parte)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

Publicado: Semanario Béjar en Madrid, 

          La vigencia de los mayorazgos en España durante la Edad Moderna supuso el enriquecimiento de los primogénitos y el desheredamiento del resto de los hijos dentro de las familias que detentaban ese privilegio, circunstancia que permaneció inalterable hasta la primera década del siglo XIX en la que paulatinamente se van aboliendo. Este hecho fue especialmente significativo en el caso del mayorazgo de don Francés, muy cotizado por lo grueso de su patrimonio, en el que los sucesores rivalizaron y pleitearon fuertemente por su titularidad mientras que los hijos más jóvenes, especialmente las mujeres, quedaban en situación crítica y necesitados del amparo de su familia. 

 Calle Mayor de  Pardiñas de Béjar

 

         Así sucede en el caso del penúltimo de los titulares, José de Zúñiga y Trejo, que acoge a su hermana Casimira, que había quedado sin recursos, en una habitación de su casa de la plaza Mayor bejarana, es decir en el edificio junto al ábside de El Salvador al que hicimos mención en nuestro anterior artículo[1]. Distinto fue el caso de alguno de los segundones como Juan Gómez de Jérez, nieto de don Francés, que logró en la segunda mitad del siglo XVI ejercer el muy cotizado puesto de escribano. De su puño y letra salieron las primeras actas del concejo de Béjar, así como las conocidas Ordenanzas de 1577.

12/26/2025

Una muestra de carpintería medieval de Béjar en un libro sobre arquitectura románica civil (Casas y palacios románicos en España, de José Luis Rebollo Herrero, 2025).

 Autor: José Muñoz Domínguez / Grupo Cultural San Gil

Se acaba de publicar el libro del medievalista José Luis Rebollo Herrero sobre Casas y palacios románicos en España (Madrid, 2025, 218 páginas), una obra sobre la arquitectura civil de ese período medieval en nuestro país en el que su autor estudia la huella estilística del arte románico en ámbitos tan olvidados como el doméstico y el palaciego (foto 1). 


 

En el contenido de esta obra no se descuida ninguna de las manifestaciones en que ese otro Románico se muestra todavía en torres y casas fuertes (capítulo 1), viviendas y salas vinculadas a castillos (capítulo 2), casas y palacios fuera de tales recintos defensivos (capítulo 3), palacios reales (capítulo 4) y palacios episcopales y abaciales (capítulo 5), todo ello en un formato superior al habitual y con todas sus páginas en color.

12/19/2025

Las siete casas de don Francés de Zúñiga (1ª Parte)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

Publicado: Béjar en Madrid.  

 

         La figura del escritor don Francés de Zúñiga ha despertando un renovado interés en los últimos años debido en gran medida a la profundización que de su faceta literaria continúa realizando nuestro paisano y amigo José Antonio Sánchez Paso, a quien muchos debemos el conocimiento de la existencia de este personaje. Sus indagaciones sirvieron en su momento para localizar en Béjar, casi con total seguridad, el lugar de nacimiento del escritor burlesco, y para reconocer la importancia de su obra literaria. De su ajetreada vida nos han llegado retazos inconexos, a menudo velados o tergiversados por el humor y la leyenda tras los que el propio don Francés quiso esconderse. 

 

Calle Veintinueve de Agosto. Béjar. 

 

        El conocimiento del patrimonio en bienes inmuebles que a lo largo de su vida acaparó el escritor bejarano puede servir para aportar nuevos aspectos y definir las dimensiones del personaje. La detallada descripción que de parte de ese patrimonio realiza en febrero de 1532 (diez años después de que le fuera concedido el privilegio de convertirlo en mayorazgo) con ocasión de peligrar su vida tras haber sido acuchillado, nos servirá de base para localizar los bienes de don Francés en Béjar y en concreto las siete casas con las que contaba. Dejaremos para otra ocasión el análisis de los bienes rústicos que el personaje tenía en otras zonas de la tierra de Béjar: La Calzada, Valverde, Valdelacasa, Peromingo, Fuentes de Béjar y Berrocal de Salvatierra; así como, sobre todo,  en tierras de las provincias de Ávila y Valladolid, Medina del Campo, Fontiveros, Arévalo, etc. cuya extensión, más de doscientas parcelas de terrenos cerealistas y dehesas, requerirá de un futuro estudio más dilatado.[1]

12/12/2025

Escudos desmesurados en tres edificios relacionados con los duques de Béjar

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez


    "Desde la Edad Media, ostentar un escudo de armas significaba haber conseguido el éxito estamental, evocar el prestigio de una estirpe y visualizar sus méritos en público. Con el paso del tiempo, este signo externo de honra demostró ser eficaz en la estrategia de los linajes para legitimar su ascenso, acrecentar su prestigio, identificar propiedades, alardear de su riqueza, justificar sus actuaciones, proclamar su ascendiente y perpetuar su memoria". 

     Así resume su artículo "La heráldica del poder: los emblemas de la nobleza española. Realidad y ficción", 2017, el académico Miguel F. Gómez Vozmediano, doctor en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid, que se publica íntegro en la red, 35 págs. (también es autor de El manual de receptores de la Casa de Béjar, primera mitad del siglo XVIII, 2018).   

 

 Iglesia románica de Santa María en Curiel de Duero. Elnortedecastilla.es

     En tal predicamento, se hará mención a continuación a tres edificios religiosos en los cuales el linaje de los duques de Béjar impuso su divisa en forma desmesurada, empezando por la iglesia de Santa María de Curiel de Duero, Valladolid, Castilla y León.

12/05/2025

Una necrológica de Mariano Miguel de Reinoso y su relación con Béjar

 Autor: Anselmo Rosales Montero

Mariano Miguel de Reynoso y Abril (Valladolid, 8 de mayo de 1799 – Valladolid, 29 de abril de 1863) fue un político del partido moderado, ministro de Fomento entre 1851 y 1852.

En el diario La España de 1863, del partido moderado, aparece una necrológica que hoy resulta excesivamente “melosa” y altisonante, en la que se repasa la extensa biografía de este “distinguido patricio, laborioso ciudadano y honrado y cumplido caballero”. Con dieciocho años desempeñó una cátedra de Matemáticas, pero 

Fotografía de Miguel Mariano de Reinoso. Sacada de aquí


“resonando en sus oidos el belicoso estruendo de las armas, y el mágico poder de los gritos de patria y libertad, decidieron á Reinoso á cambiar el severo trage del hombre de letras por el airoso uniforme militar”.

Siendo traductor de un diccionario de Física y otro de vascuence, diestrísimo tocador de guitarra y autor, según B. Saldoni, de la melodía conocida como El Himno de Espartero

“casó el señor Reinoso con la virtuosa y respetabilísima señora doña Dolores Salgado y Viana, hija única de una noble casa de Galicia, y educada "con singular esmero en el convento de las Salesas reales”.

11/28/2025

El paisaje bejarano en forma de versos: algunos ejemplos

 Autor: Iván Parro Fernández

        Otoño es una estación en la que cambia el cromatismo de muchos lugares y de muchos paisajes. Empiezan a predominar los amarillos, los marrones, los ocres y tonos derivados. Caen las hojas, vienen las lluvias, empieza el frío y se cosechan o se recogen algunos alimentos. El otoño también sirve de inspiración, de motivación y de exaltación a artistas y almas en búsqueda. El otoño nos ofrece mucho y muy variado para todos los gustos. En nuestra zona bejarana llega la fecha de los calbotes, en la que se asan castañas al fuego que calienta y reconforta espíritus y cuerpos. En otros lugares celebran la vendimia por ejemplo con todo lo que ello supone y significa.


         En esta colaboración quisiera compartir algunas de las visiones que tienen varios poetas sobre el paisaje bejarano, no tanto sobre la sierra (de la que hablaremos mejor en invierno), sino del bello contexto natural en el que los bejaranos y bejaranas tenemos la suerte de poder vivir, pasear, festejar y celebrar durante todo el año. Contamos con una geografía singular que ha inspirado y sigue inspirando a muchos escritores y artistas. Un ejemplo de esto lo encontramos en el poema titulado “Mi pueblo” de Juan Belén Cela Martín, en el que describe a Béjar sirviéndose de las siguientes metáforas: “(…) es un gigante rasgando los vientos/ sobre el alto puente de un barco de piedras…”. O más adelante: “(…) es un nacimiento/ lleno de arroyuelos de papel de plata/ de montes pintados de verde y de blanco/ y de azul, y de rojo las casas”. Cela en este caso se fija sobre todo en el ambiente natural bejarano para describir y compartir su visión de la ciudad.

11/21/2025

La propiedad de las aguas (y sus truchas) en la villa de Béjar (2ª parte y final)

 Autor: Agustín García Gómez

A primeros del año 1725, el duque don Juan Manuel recuerda sus dos decretos anteriores, en los que quedan establecidos los tiempos y límites de caza y pesca[1]. Sepamos lo que ordenó: 

 

“Madrid y enero 10 de 1725. Por cuanto por dos decretos, sus fechas de ocho de junio del año pasado de mil setecientos y dieciocho y seis de junio de mil setecientos veinticuatro, tengo cometida la guarda y custodia de los cotos y montes que tengo en mi villa de Béjar y lugares de su tierra, y en el rio Cuerpo de Hombre de ella el vedado por lo que mira a la pesca de truchas que cría, a don Pedro Manuel de Tortoles Orantes, Alférez Mayor de la referida villa y tierra, y en su mejor observancia se han ofrecido algunos reparos y representándome que convendrá recurrir a ellos, he resuelto que dejando en su fuerza y vigor, los dos referidos decretos en todo lo demás que contienen, se entienda que por lo que mira a caza mayor y menor no pueda hacerse en los tiempos prohibidos que son desde primero de marzo hasta primero de agosto, con pájaros, ni con escopetas en aquellos sitios que están mandados guardar y que en cuanto a la caza mayor, como son jabalíes, venados y corzas en ningún tiempo en los mencionados sitios del monte de Villa y Tierra. Pero que en los otros sitios, que no son vedados, puedan cazar con escopeta, así los que lo hacen por diversión como los cazadores que viven de ellos, pero nunca con pájaros. Y en cuanto al vedado del rio, declaro se entienda desde el sitio de la Heredad que llaman Los Picozos, hasta el puente de la Corredera y no más, en cuya conformidad mando se ejecute y haga observar y guardar el referido don Pedro de Orantes debajo de las condiciones y penas que contienen los dos referidos decretos pues en cuando a ello los dejo en su fuerza y vigor, Y mando se haga saber al Consistorio de dicha mi villa de Béjar y a los sesmeros y procuradores de su tierra, para que los tengan entendido y pongan copiado este mi decreto en el libro de acuerdos del consistorio que así es mi voluntad”.

 Pero el problema de la pesca no se restringía solo a los vecinos de Tornavacas. Por otro legajo vemos como el problema también existía río abajo con los vecinos de Montemayor, villa que tampoco pertenecía a la Tierra de Béjar sino al marquesado de Montemayor.

Río Cuerpo de Hombre a su paso por Montemayor del Río

 

El legajo no tiene hoja de catalogación, pero transcribimos la carta que José García Lerma, el administrador de las rentas de Fernando de Baeza, V marqués de Castromonte y señor de Montemayor del Río, envía en contestación de otra anterior de los contadores de Béjar[2]:

Muy Sres. míos y de mayor consideración: Luego que recibí la favorecida de V. Ms. di orden a los pescadores para que con la mayor diligencia y brevedad remitiesen a poder de V. Ms. todas las truchas que pescasen y pueden V. Ms. estar satisfechos de que todas las que se logren a excepción de tal cual libra que necesite yo para el Hermano de Coria, servirán para que V. Ms. logren satisfacer el mandado de S. E. en cuyo desempeño me muestro muy interesado por muchos motivos. V. Ms. vean si puedo servirles en otra cosa de mayor monta para ejercitar mi obediencia. Nuestro Señor guarde a V. Ms. muchos años como deseo. Montemayor y julio 18 de 1752. Su más seguro servidor. Don José García Lerma”.

Según lo que se desprende, los pescadores montemayorinos subían hasta Navarredonda y Los Picozos, bajo la jurisdicción de la villa de Béjar, a pescar las tan apreciadas truchas ducales. También se advierte un cierto grado de sorna o ironía por parte de firmante con lo de: …cosa de mayor monta…”, que no hay que dejarlo aparte.

11/14/2025

La propiedad de las aguas (y sus truchas) en la villa de Béjar (1ª parte)

 Autor: Agustín García Gómez

Dedicado a Jesús José de la Gándara Martín, tornavaqueño de pro, pero también bejaranizado, como muchos otros quienes sin haber nacido en Béjar nos consideramos bejaranos. Será por aquello de que los bejaranos “nacemos donde queremos” o por lo otro de que “uno es de donde hace el bachillerato”, como decía Max Aub.

      En esta entrega seguimos mostrando cosas que, al parecer del que esto escribe, resultan lo suficientemente interesantes como para investigar sobre ellas y exponerlas al conocimiento bejarano. Como siempre es necesario exponer el contexto histórico para comprender los hechos que se pretenden relatar.

 Donde nace el río Cuerpo de Hombre. Foto Béjar.biz.

        Los señores duques de nuestra ciudad, los Zúñiga, la habían recibido del rey Enrique III (el Doliente) en 1396 en trueque de la burgalesa villa de Frías, de la que eran señorescomo de sobra es conocido, y en esa fecha es en la que hay que ponerse para entender que la cúspide de aquella sociedad estaba ocupada por el rey como monarca y por lo tanto dueño y señor de todo lo habido y por haber y muy libre de dar y vender o cambiar sus derechos y mercedes y también quitarlos como y a quien quisiere. Para eso era el rey, claro.

11/07/2025

Convento de la Piedad. De maitines a vísperas (4ª Parte y final)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prito

Publicado: Béjar en Madrid.  

        El proceso de desamortización de bienes eclesiales formó parte de las medidas de política liberal llevadas a cabo durante el reinado de Isabel II. Estas supusieron el cambio de manos de un sinfín de propiedades rústicas que habían engrosado durante siglos el patrimonio de la Iglesia. El estado decidió expropiar esas tierras e inmuebles, mayormente abandonados y sin uso, y sacarlos a subasta con el objeto de lograr que los nuevos dueños los labraran y revivificaran. Por distintos razonamientos en los que no nos extenderemos los historiadores han concluido en que las pretensiones buscadas por Mendizábal, promotor de la desamortización, no solo no se lograron sino que el efecto final resultó perjudicial para la economía española. Además de las tierras entraron en los lotes de subastas, innumerables conventos, abadías, monasterios, etc. cuya decadencia se venía poniendo de manifiesto desde hacía años y la desamortización terminaría por condenar a la ruina o a su definitiva desaparición.

 


Julián Yagüe. Foto sacada del blog Los Abdones. 

         Los tres conventos de Béjar fueron abandonados por los religiosos y salieron a subasta a partir del año 1836. La naturaleza de las familias que los adquirieron difiere bastante de la de los que compraron los lotes del monte Castañar años después, en la desamortización de los llamados bienes comunes. Los adquirientes de los conventos fueron individuos cuyas actividades económicas estaban vinculadas directamente con la industria textil y guardaban entre ellos algún grado de parentesco. El de San Francisco y el de la Anunciación fueron adquiridos por Anselmo Olleros Pérez y Juan Sánchez de Adrián[1], mientras que el del Piedad lo fue por parte de Julián Yagüe[2] pasando, tras su muerte, a sus hijas. En la década de los 70 del siglo XIX figuran como titulares de este convento los cuñados Cipriano Rodríguez-Arias, Nicolás Rodríguez Vidal, Jerónimo Gómez-Rodulfo y José López del Moral, casados con cuatro de las hijas de Yagüe, Manuela, María, Ángela y Rufina respectivamente[3]. En el año 1870 los cuatro fabricantes registran su propiedad para realizar una división cuatripartita por medio de un sorteo, pasando, con el tiempo, la parte de Jerónimo a su hijo Juan Gómez-Rodulfo Yagüe. Cada uno de los propietarios quería definir con exactitud lo que le correspondía con la intención última de construir viviendas[4]

10/31/2025

El convento de la Piedad. De maitines a vísperas (3ª Parte)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

Publicado: Semanario Béjar en Madrid 

       La fachada principal del convento, es decir la que miraba al conjunto de la plazuela que lleva su nombre, estaba constituida por una portada clásica compuesta de arco de medio punto enmarcado por pilastras y rematada por una hornacina superior. No diferiría demasiado en aspecto de la que se conserva en la parte más occidental de la fachada del convento de San Francisco. En el muro actual del jardín, lindero con el inicio de la calle Colón, se han conservado distintas piezas decorativas reutilizadas, que bien podrían haber formado parte de esa antigua portada. Se trata de las ménsulas que sostienen el pequeño balcón asomado a esa calle, los dos pétreos fruteros que lo rematan, más una delicada talla de rostro femenino situada sobre el ángulo que traza el muro. Los recientes trabajos de poda y limpieza en el jardín sacaron a la luz esta última pieza que por su disposición podría haber sido igualmente una ménsula.   

El convento de la Piedad se alzaba en el mismo lugar de los edificios que se ven en el centro de la foto. Vista desde el paraje de la Fuente del Lobo. 

      Además de ello la fachada norte constaba de un ventanaje simétrico más un añadido de menor altura que estrechaba el tramo inicial de la calle Colón[1]. Por la parte del mediodía fue creciendo un jardín en el espacio que había sido zona de parrales y viñas (como la denominada Moscatel) que concluía en los adarves de la propia muralla. Estos se abrían a extramuros a través de la denominada puerta de la Solana, identificada hoy por algunos historiadores con el sólido arco enladrillado bajo el que discurre la calleja Ferrer.

10/24/2025

El convento de la Piedad de Béjar. De maitines a vísperas (2ª parte)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto.

Publicado: Béjar en Madrid. 

       La rocambolesca historia del cambio y contra cambio de propiedad que sufrió, en los últimos años del siglo XVI, el inmueble destinado a ser convento comenzó mucho tiempo antes, concretamente el 14 de noviembre  de 1530. En esa fecha la duquesa doña María estampó su rúbrica en el testamento otorgado a espaldas de su marido y donde, frente a los deseos de él, estipuló toda una serie de mandas en beneficio de los criados más allegados a su persona y de sus propios píos deseos. El más llamativo, y que mayor trascendencia iba a tener no solo para sus beneficiarios sino para la historia de Béjar, iba a ser la disposición de fundación del colegio de San Guillermo de los agustinos en Salamanca[1]. De haber sabido sus consecuencias a buen seguro se hubiera pensado dos veces disponerla. El caso es que la duquesa, sin herederos directos, legó íntegramente, para financiar ese colegio, todos los bienes muebles e inmuebles que tenía fuera del mayorazgo


    El problema iba a surgir a la hora de dilucidar entre tamaña cantidad de propiedades cuáles estaban o no dentro de él, y no fue dificultad menor pues hasta 35 años después del fallecimiento de doña María no hubo una decisión en firme al respecto. Estamos ya en el año 1568, y entre la serie de inmuebles adjudicados al colegio salmantino para sostener su financiación destacan (además de varias decenas de casas en la calle Mayor de Béjar y diversas fincas entre las que estaba el mismísimo Bosque con sus jardines, fuentes y estanques) «las casas llamadas del Palacio Nuevo con sus cortinales más el cortinal de la viña perdida del duque que se dice Moscatel», es decir el edificio y terrenos contiguos que acabarían convertidos con el paso del tiempo en el convento de la Piedad[2].

10/10/2025

El convento de la Piedad de Béjar. De maitines a vísperas (1ª parte)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

Publicado: Semanario Béjar en Madrid

        El recorrido vital del convento de la Piedad o de las dominicas de Béjar, con casi tres siglos de fundación pía, ha sido convenientemente ilustrado por diversos investigadores que de alguna manera han ordenado los conocimientos y el material existente sobre el tema[1]. Por eso en esta ocasión nosotros nos centraremos más en el antes y el después del establecimiento religioso, y en algunos datos que creemos inéditos sobre su desarrollo.


         Ni fue fácil el establecimiento de la institución dominica, empezando por la adquisición rocambolesca del inmueble que lo alojaría, ni sencillo su desmantelamiento en medio de un ambiente anticlerical y desamortizador. Sus años de vigencia, desde los estertores del siglo XVI hasta mediados del XIX estuvieron llenos de dificultades, incluso se puede llegar a pensar en algún momento, vencidos por el pesimismo, que se trató de un proyecto fallido. El convento de la Piedad nunca logró competir, si es que este término puede caber entre hermanas, con el de la Anunciación, el popular monasterio de las Isabeles, mucho más antiguo, mucho más cercano a la sociedad bejarana y, sobre todo, mucho menos elitista. Arrastró desde sus inicios el lastre del patrocinio ducal; y aquella cerrazón electiva de solo admitir entre sus monjas a las hijas de los criados más selectos de los duques (esos que no se descubrían ante su señor), junto con las elevadas dotes que se exigían para el ingreso de las novicias, terminaron por dificultar su perduración y condenarlo prematuramente a la decadencia. 

10/03/2025

¡¿El castillo de Burgos...?! ¡A los Zúñiga nunca más!

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez 

A mi nieto Adriano

  

          La historia relacionada con el título comienza en 1391, cuando el rey Enrique III entregó la autoridad sobre el castillo de Burgos a Diego López de Estúñiga, ricohombre y señor de varias villas en Castilla y Navarra, y miembro de su Consejo, que en 1396 obtuvo la villa de Béjar por intercambio de Frías con el rey. Desde el siglo anterior se consolidaba el linaje de Diego en la corte castellana, donde él mismo había sido compañero de juventud del padre de Enrique, el anterior monarca, y luego también su consejero, detentando ahora el título de Justicia Mayor del reino.    

 

Entrada al recinto del castillo de Burgos. Diariodeburgos.es

 

          La siguiente autoridad del castillo fue Pedro de Estúñiga, I conde de Plasencia, II señor de Béjar e hijo de Diego, de quien heredó el cargo de Justicia Mayor. Ejercía la tenencia de la fortaleza Íñigo de Estúñiga, primo de Pedro, cuando este y su primogénito Álvaro planificaban desde Plasencia la caída de Álvaro de Luna, poderoso valido del rey Juan II, que se albergaba en Burgos. Premunido de una orden de arresto proporcionada por la reina, Álvaro de Estúñiga reunió tropas en Curiel para dirigirse a Burgos, y con apoyo de las fuerzas del castillo a cargo de su tío, apresó al valido y lo llevó a Valladolid, donde fue decapitado.   

9/26/2025

"El mayor ladrón de España", familiar del duque de Béjar

Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

          El 11 de enero de 1601 se formalizó el traslado de la corte de Felipe III de Madrid a Valladolid, y sólo cinco años después, el 4 de marzo de 1606, se realizó el proceso a la inversa, provocando en ambas villas, en cada ocasión, un feroz desequilibrio en el valor de las propiedades inmuebles, fenómeno que hoy se describe como boom inmobiliario, golpe inmobiliario, pelotazo inmobiliario, etc. El inductor y gran beneficiario de la gestión fue Francisco de Sandoval y Rojas, V marqués de Denia y I duque de Lerma, valido real con poder ilimitado, que logró llevar a su máxima expresión la regla de oro de la especulación: comprar barato y vender caro.


El duque de Lerma, por Rubens, en el Museo del Prado. Es.wikipedia.org

 

         Hijo de Francisco Gómez de Sandoval y Zúñiga, IV marqués de Denia, y de Isabel de Borja, hija del santo jesuita Francisco de Borja cuando era duque de Gandía, a través de su abuela paterna Catalina de Zúñiga, hija mayor de Francisco de Zúñiga, III conde de Miranda del Castañar, entroncaba directamente con Pedro de Estúñiga, II señor de Béjar y padre de Álvaro de Zúñiga, I duque de Béjar, y por demás está decirlo con Diego López de Estúñiga, I señor de Béjar y genearca de la Casa de Zúñiga, que incluía principalmente los títulos de Béjar, Miranda del Castañar y Monterrey. Fue contemporáneo de Alonso de Zúñiga, VI duque de Béjar, y de Pedro Fernández de Castro, VII conde de Lemos, familiares suyos a quienes dedicó Cervantes la primera y segunda parte del Quijote.

9/19/2025

¿Quién fue Fernando Aguilar y Álvarez?

Autor: José Antonio Sánchez Paso

Publicado: Béjar en Madrid, septiembre de 2025.

          En el pasado mes de junio se presentó en Béjar el libro Fernando Aguilar y Álvarez. Vida, obra y pasión (1849-1891), ganador del Premio Girbal 2024, editado por el Grupo Cultural San Gil y del que quien esto firma es el autor.


 

       ¿Quién fue Fernando Aguilar y Álvarez? Digamos de entrada, para tranquilizar al lector al que la pregunta le haya pillado de espaldas, que un auténtico desconocido para los bejaranos. Vivió apenas 42 años. Falleció a principios de la última década del siglo XIX y durante los siguientes ciento treinta años apenas su nombre ha sido mencionado en ninguna parte. Movido a la curiosidad por esa ausencia, comencé a interesarme por él y recoger todo lo que me iba encontrando, para ver hasta dónde llegaba que el olvido fuera justificado. Y a la postre, no lo era. Reconstruida su biografía y su obra literaria, ha resultado un personaje fascinante, digno de mejor suerte que el limo de las aguas del río Leteo.

       Nació mediado el siglo en la calle de las Armas, hijo de un burgués bejarano que llevaba su mismo nombre, fue hermano de un fraile y una monja, pero cuando se fue a Madrid una temporada en su adolescencia se convirtió en la oveja negra de la familia: allí se hizo republicano y socialista, y más tarde, ya en Béjar de nuevo, anticlerical y masón. Y no por ello perdió la buena relación con todos sus familiares.

9/12/2025

La Gota de Leche en Béjar (1927-1945)

Autora: Mª Teresa López Hernández

Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar 2023, pp. 34-37. 

 

       Las instituciones llamadas Gota de Leche nacieron de la necesidad de combatir la desnutrición y fomentar los cuidados higiénicos para evitar la alta tasa de mortalidad infantil que, en España a principios del siglo XX, era de un doscientos por mil. La primera de ellas se fundó en 1894 por el doctor León Dufour en Francia y fue consecuencia del desarrollo de los métodos para la esterilización de la leche y la maternalización de la misma propiciados por Pasteur y Gaetner, que permitieron su distribución entre aquellos lactantes que por diversas causas no podían tener una lactancia natural[1]

 La institución en cualquier lugar de España. Foto sacada de aquí 

       Desde los primeros años del siglo XX voces autorizadas clamaron porque se instaurara la Gota de Leche en Béjar. El doctor Pinilla, que ostentaba la Cátedra de Enfermedades Infantiles de la Facultad de Medicina de Salamanca, ante la creación de una Junta de Damas de la Buena Prensa en esta ciudad, afirmaba que, aunque estaba muy bien evitar que maridos y hermanos leyeran cosas dañinas, mejor era salvar la vida de un niño y abogaba por constituir una asociación que se encargara de ello[2].

         Pero fue desde 1917, a raíz de la gran crisis que atravesaba la industria textil de la ciudad, cuando se incrementaron las demandas en este sentido. El empresario Francisco Gómez-Rodulfo, en una conferencia en el Salón Variedades, como respuesta a la exposición que ante el Ayuntamiento habían hecho los obreros, propuso un proyecto social que en su punto 4º sugería establecer una escuela para los hijos de los obreros hasta los siete años en la que estuviera integrada la Gota de Leche[3]

9/05/2025

Felipe Rodríguez de Ledesma (Béjar, 1676- México, 1728), letras y mitras entre Perú y Méjico

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

Publicado: Béjar en Madrid.  


       A veces la investigación en archivos históricos depara sorpresas que terminan por hacernos olvidar la materia de estudio primera alejándonos de ella. Esto me sucedió hace unos meses al encontrar de modo casual una referencia a un bejarano desconocido, al menos para mí, pero cuyos apellidos no me resultaron en absoluto inéditos.  Una vez estirado el hilo de sus, en principio, escasos datos biográficos, comprobé que no se trataba de un individuo sin mayor trascendencia sino, quizá, uno de los bejaranos más ilustres entre los siglos XVII y XVIII en que vivió. La llamada de atención se desveló al recitar la ristra de apellidos con que se presentaba: Felipe Rodríguez de Ledesma Núñez de Prado y Zúñiga, a partir de los cuales, deduje, no sería ajeno familiarmente a la familia Núñez de Prado, bejarana, y vinculada durante varios siglos a la llamada casa Clavijo, desde donde ahora, precisamente, redacto estas líneas. Como sabemos, aquella prolífica estirpe de hidalgos estuvo formada por individuos destacables dentro del organigrama del poder local: tesoreros de la casa ducal, regidores del estado noble, abogados del Santo Oficio, alféreces mayores, etc.

Ciudad de México en el siglo XVII 

       Ahora, como veremos, le tocaba el turno a la religión. Pero vayamos por partes: los datos sobre este tal Felipe Rodríguez de Ledesma aparecieron en un memorial genealógico sobre su persona que él mismo mandó redactar y que fue reproducido por la imprenta “Viuda de Ortega”, de Puebla de los Ángeles[1], en Méjico, en 1714. En él, y tras el inevitable despliegue heráldico, su protagonista nos desvela, primero, que es nacido en Béjar, territorio de Salamanca y obispado de Plasencia, que es canónigo y licenciado, y después los motivos por los que ha investigado su ascendencia y ha hecho redactar ese memorial, y que no eran otros que agradecer al rey Carlos II los nombramientos que en su persona habían tenido lugar: primero como tesorero de la catedral de Arequipa, en Perú, y después como canónigo de la Puebla de los Ángeles, en Méjico. Esto es, que le venía a decir algo así como: “Majestad, no se ha equivocado usted al elegirme a mí, pues mire quiénes son mis antepasados…”.

8/29/2025

El ferrocarril Astorga-Palazuelo: una expectativa transversal en el olvido

Autores: José Muñoz Domínguez y Juan Antonio Frías Corsino

Publicado: 'El Cuadernillo, papeles ociosos, nº 9', revista del Museo Pérez Comendador-Leroux de Hervás, 1995.

Actualizado: 29/08/2025.

       Este artículo fue publicado en 1995 -hace ya treinta años, por tanto- en El Cuadernillo. Papeles ociosos, nº 9, revista del Museo Pérez Comendador-Leroux de Hervás, con motivo de unas jornadas culturales que, bajo el nombre de "Trazas III", se dedicaron a las vías de comunicación históricas que atraviesan nuestra zona, entre ellas la centenaria vía del tren. Ofrecemos este breve artículo en memoria de nuestros abuelos, que tanto lucharon por que llegara el ferrocarril a Béjar y comarca.

 

  Tren saliendo por el túnel que atraviesa Béjar. Foto de Todocolección


       Las gentes asentadas en las tierras del lejano Oeste español, y entre ellas las que se encuentran en el valle del Ambroz, en la comarca de Béjar y en tantos pueblos del corredor del Alagón, acostumbradas al olvido de los astros desde los tiempos de Trajano, no pudieron menos que recibir con alborozada esperanza las noticias difusas y desorientadas que se prodigaron en favor de un proyecto de ferrocarril para la zona, mediado ya el siglo XIX.

8/22/2025

Los festejos de Doñana de 1624 y los Zúñiga

Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

Sede de la Reserva Biológica Doñana del Centro Superior de Investigaciones Científicas y ubicado en pleno corazón del parque nacional homónimo, el núcleo primitivo del edificio fue mandado construir a fines del siglo XVI por Alonso de Guzmán y Zúñiga, VII duque de Medina Sidonia, una de las mayores fortunas de Europa y nieto de  Teresa de Zúñiga, III duquesa de Béjar, para su esposa Ana de Mendoza y Silva.      

 

Andaluciainformacion.es

 

      En febrero de 1624 su hijo Manuel Alonso, VIII duque de Medina Sidonia, recibió aviso del rey Felipe IV que visitaría sus Estados ducales, por lo que el titular mandó fabricar en el desierto del bosque una ciudad capaz al hospedaje de su majestad y la corte, alrededor de 700 personas, según relata el poeta y testigo presencial de los hechos, Pedro Espinosa, en su obra Bosque de Doña Ana a la presencia de Felipo Quarto..., etc.