Amigos de Béjar y sus historias

PROPIEDAD INTELECTUAL

El contenido de este blog, texto y fotografías, tienen derechos de autor. Si deseas utilizarlos cita siempre la fuente de la que proceden.

3/01/2018

El linaje y el escudo de los Duques de Béjar en el nacionalismo andaluz



Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

        De manos de Teresa Pérez de Guzmán y Guzmán, hija del III conde de Niebla y I duque de Medina Sidonia Juan Alonso Pérez de Guzmán, el señorío compuesto por las villas de Ayamonte, Lepe y La Redondela en la costa occidental de Huelva, pasó como dote en 1454 a su esposo Pedro de Zúñiga y Manrique de Lara, primogénito del I duque de Béjar Álvaro de Zúñiga y Guzmán. Incrementado con otros territorios, fue elevado a condado por la reina Isabel I, y más tarde a marquesado por el emperador Carlos V, en favor de Francisco de Zúñiga y Pérez de Guzmán, hijo de Pedro de Zúñiga y padre de Teresa de Zúñiga y Guzmán, III duquesa de Béjar. Esta rama nobiliaria constituyó la Casa de Ayamonte, vigente hasta hoy.

 
Escudo de la Casa de Ayamonte con las armas 
de Guzmán y Zúñiga

      Francisco Manuel Silvestre de Guzmán y Zúñiga (n. 1606), VI marqués de Ayamonte, fue asesinado en Segovia el 12 de diciembre de 1648 por orden del Rey de España, acusado de traición al apoyar la sublevación de Gaspar Alonso Pérez de Guzmán con finalidad de establecer la primera REPÚBLICA ANDALUZA, según un inserto de prensa publicado en 2009 por el Bloque Nacionalista Andaluz, que agrega: Los andaluces de conciencia no olvidamos su sacrificio. VIVA ANDALUCÍA LIBRE (universoandalucista.blogspot.com). Se trata de la llamada Conspiración de Andalucía, que tuvo lugar en 1641 [1].  

2/20/2018

Gil Laso: “En el arte, el tiempo no debe ser una limitación".



Autor: Manuel Álvarez-Monteserín Izquierdo
Publicado: Semanario Béjar en Madrid  (16/0/2018)



Se cumplen cien años de la gran devastación que sufrió la provincia de Salamanca y más concretamente la campiña armuñesa y sus poblaciones, entre las que se encuentra Valdunciel, población que vio nacer a Gil Antonio Laso Fraile, el 14 de febrero de 1912.  Son muchas las reseñas de la época recogidas en la prensa local y nacional como El Adelanto, diario de Salamanca, y el ABC de tirada nacional, que reflejan lo ocurrido en la provincia salmantina durante el día de San Pedro, 29 de junio de 1918.


Han bastado unos instantes de fatalidad cruelísima para que la campiña armuñesa, ubérrima y florida, rebosante de trigales, que granaban con la gloria de una esperanza, se hayan convertido en un páramo infecundo, lleno de tristes realidades y de desoladas inquietudes” (El adelanto, 1 de Julio de 1918).

Gil Laso, como le conocía todo el mundo, con sus padres y hermanos se trasladan a Béjar en busca de futuro en el año 1920, pues las tierras que cultivaba su padre, como colono en Valdunciel, habían quedado arrasadas y la hambruna era cada vez más palpable. Para gloria de Béjar este niño de 8 años se convertiría más tarde en el gran artista en la talla de la madera, en el padre de familia entusiasmado con la vida, a pesar de los duros momentos que le tocó vivir, con guerra civil incluida y en un gran  protector de lo suyo.

2/14/2018

De cómo dos mozalbetes provocaron un conflicto entre la Iglesia y el Consistorio un Miércoles de Ceniza



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Semanario Béjar en Madrid, nº 4.746 (5/02/2016), p. 4.

               De altercados graves, con ofensa hacia la autoridad pública o hacia la eclesiástica, se consideraban en épocas pretéritas asuntos que hoy calificaríamos de jocosos, dignos de risa. Cualquier acontecimiento podía suscitar la controversia entre las autoridades y no existía procesión, romería o misa solemne que no se saldara con una trifulca entre los miembros del clero y del Consistorio, dos estamentos enfrentados durante siglos que no veían la hora de manifestar sus diferencias públicamente. El Corpus[1] era el escaparate en que los bejaranos se miraban, en el que mostraban su poder el duque, el Cabildo y el Consistorio, por lo que año tras año se sucedían en él altercados por la colocación de sus integrantes o la precedencia de las crucesparroquiales de la Villa y Tierra[2]. Quizá fuese esta la ocasión más habitual para mostrar las diferencias en cuanto a poderío se refería, pero menudeaban otras como los Te Deums en acción de gracias por el nacimiento de un nuevo vástago en la familia ducal, la muerte de un rey[3] o la Semana Santa[4]. Las disputas se generaban por cualquier motivo, por trivial que fuese, por ejemplo a cuenta de la colocación en un acto público, bien sea en una columna en movimiento o en la distribución de asientos, para lo cual se seguía una estricta jerarquía que no era del agrado de todos, como se desprende de las continuas discusiones provocadas por una mala praxis en cuanto a este particular se refería. Poder y posición debían manifestarse claramente ante los ojos de los plebeyos, sin dudas ni rompimientos unilaterales

 Julian Fałat, Miércoles de Ceniza (1881)

2/08/2018

Visión del siglo XVIII de Béjar y otros lugares cercanos



Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

     Por encargo de Pedro Rodríguez, conde de Campomanes y ministro de Hacienda de Carlos III, el historiador y pintor Antonio Ponz Piquer recibió el encargo de inspeccionar los bienes artísticos de la Compañía de Jesús recién expulsada (1), experiencia que vertió en su Viage (sic) de España o Cartas en que se da Noticia de las Cosas más Apreciables y Dignas que hay en Ella, publicado en dieciocho volúmenes entre 1767 y1794. 


 


Antonio Ponz, autorretrato en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid



      En el volumen octavo, y viniendo Ponz de Hervás y Baños de Montemayor, localidad esta última que anota como jurisdicción del duque de Béjar, pasa por Puerto de Béjar y Cantagallo dedicándoles algunas líneas y describiendo el camino con mucho recreo de la vista por entre arroyuelos, castañares y otros diferentes árbolescopioso de aguas y regaladas frutas, pero de una penosísima subida, no tanto por su rapidez como por el indigno piso que tiene hasta llegar a lo alto.   


2/01/2018

El atentado de la calle del Desengaño (1843). El general Narváez y Béjar (2ª Parte)

Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid nª 4.765 (18/11/2016), p. 6.


         Después del atentado perpetrado en la calle del Desengaño de Madrid la noche del 6 de noviembre de 1843 contra la cabeza del partido moderado, el general Ramón María de Narváez, del que salió milagrosamente ileso, el Ayuntamiento de Béjar le dirigió una larga carta de sentimiento, como hemos visto en el número anterior. Y si pensábamos que la misiva acabaría amontonada y olvidada entre rimeros de papeles en el despacho de cualquier secretario, como suele ser habitual en tales casos, nos equivocamos.

        Con fecha 11 de diciembre de 1843 el Consistorio pudo leer en público el acuse de recibo a tan sentida carta de sentimiento.

El general Narváez por Vicente López Portaña

        “Capitanía General del Primer Distrito Militar
      Los votos y nobles sentimientos que esa Corporacion Municipal se sirvió a dirigirme en 20 de Noviembre con ocasión del atentado cometido contra mi existencia, son tanto mas apreciables para mi cuanto que emanan de los representantes de un Pueblo Benemerito a quien todas epocas debi pruebas irrecusables de generosa adhesion y simpatía. Tal circunstancia realza mas y mas el convencimiento de su sinceridad. Aquel hecho horroroso, indigno de pechos Españoles, era sin duda el primer paso de nuevas desventuras para el Pais. La paz, el orden publico, las instituciones, el trono mismo, era tal vez el blanco de aquellos alevosos tiros. La Providencia, empero, protegio objetos tan queridos dando asi un nuevo tiempo a los leales.
      Yo me congratulo por lo mismo con ese Ayuntamiento Constitucional y agradecido a sus bondades y a las distinciones que siembre a Béjar mereci, les ruego que reciba esta espresion sencilla de mis sentimientos y acepten la seguridad de mi afectuosa gratitud.
          Dios guarde a VVSS muchos años.
Madrid, 11 de Diciembre de 1843
Ramón Mª Narvaez (rubricado)”.

1/25/2018

El atentado de la calle del Desengaño (1843). El general Narváez y Béjar (1ª Parte)



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Semanario Béjar en Madrid, nº 4.764 (4/01/2016), p. 4.

               La calle del Desengaño de Madrid se sitúa en pleno centro de la capital de España, muy cerquita de la Gran Vía, justo detrás del edificio de Primark y de Telefónica. De tintes castizos tanto por la leyenda que le da nombre como por contar entre sus ilustres vecinos al mismísimo Francisco de Goya, se levantó aquel día 6 de noviembre de 1843 tranquila y lluviosa, un poco oscurecida por aquellos días del crudo invierno que se presagiaba. El ocaso llegó como el de otra jornada cualquiera, viendo la calle trajinar a paisanos que iban y venían ajetreados en sus quehaceres. Mas, al cabo, una vez los últimos rayos del sol mortecino comenzaron a retirarse dejando huérfanos de luz a los edificios circundantes, varias sombras parecieron reunirse sin hacerlo a los lados de la calle. Embozadas, quietas, sordas, vistiendo largos gabanes bajo los que asomaban armas de fuego, se emboscaron en los portillos, agazapándose hasta hacerse todas uno con la noche. Esperaban… a un carruaje que apareció al final de la vía. Solo ante su presencia se movieron a una las sombras y, sacando lo que parecían ser trabucos de debajo de sus capas, preparados sin que un resquicio de luz de la llama de sus mechas hubiese podido atisbarse, hicieron fuego contra la frágil cabina de madera, haciendo detener la berlina, rompiendo los cristales y haciendo fuego directamente sobre los ocupantes. Los caballos relincharon asustados y salieron con facilidad pasmosa en estampida, casi con la misma celeridad con la que las sombras se dispersaban corriendo hacia distintas direcciones, con los trabucos humeantes mirando hacia el suelo. 

1/18/2018

¿Cristóbal Colón en el linaje de los Duques de Béjar?



Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez


      Pareciera probado el origen genovés del descubridor de América, pero no es así porque la polémica continúa entre quienes le asignan otra nacionalidad e incluso otra identidad. Aparte de teorías foráneas, en España se alzan al menos la catalana, la mallorquina, la andaluza, la extremeña y la gallega (Se cuestiona también la primacía de Colón en el descubrimiento y aún el nombre del continente, que provendría de la voz indígena americ, escuchada por los españoles en Nicaragua, y no del nombre del florentino naturalizado castellano Américo Vespucio) 



El retrato más antiguo de Colón (1493), por Antonio del Rincón. Cristóbal Colón en la Pintura

      La teoría gallega repuntó en 2008 con la publicación de Colón, Pontevedra, Caminha, del escritor Rodrigo Cota González que rescata el siguiente pasaje de la Crónica Burlesca del Emperador Carlos V (1525-1529), de Francés de Zúñiga, para apoyar la tesis planteada en 1898 por el historiador pontevedrés Celso García de la Riega de que Cristóbal Colón era realmente el lerense Pedro Álvarez de Sotomayor y Zúñiga:  

        Iba también con su majestad monsieur de Laxao, e contábale como don Diego de Sotomayor é el clavero de Alcántara é Rodrigo Manrique no tenían justicia para pedirle la encomienda mayor de la dicha Orden… Decíale también que don Diego de Sotomayor parecía hijo bastardo de Colón el almirante de Indias, é solicitador de la mejorada…

1/11/2018

Making of de la novela "El manuscrito de fuego"



 *Reproducimos la entrevista al escritor de "El manuscrito de fuego", Luis García Jambrina, una novela que mucho tiene que ver con Béjar como vereis. El texto está escrito por el propio Jambrina en www.zendalibros.com

Luis García Jambrina nos cuenta cómo fue el proceso de escritura—en este making of que os ofrecemos— de su novela El manuscrito de fuego, que salió a la venta este martes.


La idea de escribir una novela sobre don Francés de Zúñiga, ilustre bufón del emperador Carlos V, me asaltó de repente una tarde en que paseaba por Béjar de la mano de José Antonio Sánchez Paso, el principal especialista en la vida y la obra de tan singular personaje y el más reciente editor de su famosa Crónica burlesca. Habíamos ido allí para otra cosa, pero en un momento de nuestro recorrido mi acompañante se detuvo delante de una fachada y me dijo: “En esta casa vivía don Francés cuando lo asesinaron, no muy lejos de aquí”. En ella se veía una puerta con arco de medio punto y decoración de bolas y, al parecer, se conserva también la bodega. Después me mostró la iglesia de Santa María, donde en su día lo enterraron; el palacio de los duques, en el que sirvió como criado durante algunos años; la casa con el escudo de la familia que hay en la plaza Mayor; la heredad de Navarredonda, a unos cinco kilómetros de Béjar, aguas abajo del río Cuerpo de Hombre; y otros lugares vinculados a la memoria de Francesillo. Naturalmente, yo ya había oído hablar antes de él con anterioridad e, incluso, había leído su irreverente Crónica burlesca. Pero hasta esa tarde en la que visité los mencionados lugares no sentí la llamada que me incitaba a escribir la novela.


1/05/2018

En Béjar se buscan héroes

Autor: Ignacio Coll Tellechea, presidente de la Asociación 
"Béjar 68".

     La historia nos alcanza cada 28 se septiembre, aunque nos hagamos los remolones o miremos para otro lado. Ese día, en Béjar, los fantasmas de los revolucionarios que lucharon en las barricadas de la Puerta de la Villa, San Nicolás y Campopardo recorren las calles buscando entre sus paisanos alguien que les cuente cómo terminó aquella historia. La de la ciudad que amaron y defendieron enfrentándose a un enemigo que les quintuplicaba. La misma en la que Domingo Guijo tenía una taberna en la que siempre sonaba música, y en la que José Fronsky dirigía una imponente fábrica textil. Quizás busquen la farmacia de Primo Comendador y el estanco de la Plaza Mayor, y seguramente pasen por el lugar donde Víctor Gorzo y otros valientes fundieron los cañones, para terminar bajando por la calle de la Libertad siguiendo el rastro de los infelices fusilados al final del día junto al Puente Viejo. Pero no creo que lleguen a encontrar lo que buscan, y menos aún que nadie les reconozca.


 

12/29/2017

Catálogo de publicaciones de este año que se va

 Autora: Carmen Cascón Matas

        Este año que acaba ha sido muy prolífico desde el punto de vista editorial. Varios títulos relacionados con Béjar o escritos por bejaranos se pueden encontrar fácilmente en las estanterías de los lectores, en los escaparates de las librerías o en los anaqueles de las bibliotecas. Algunos de ellos os pueden sonar porque les hemos dado publicidad en Pinceladas; otros son nuevos para vosotros. 

       No quería despedir el año sin hacer mención a ellos y compartir sus portadas. Aquí están sin orden ni concierto, pues no me he parado a meditar sobre su orden de aparición. Quizá sea lo de menos... lo de más es su contenido. 

       Por cierto, si se me olvida alguno, algo completamente posible y que entra dentro de mi caos mental, mandadme un correo electrónico o un comentario y lo introduciré para que completemos el catálogo de 2017.

Ingenio Lego, de Marcelo Matas de Álvaro y editado por la Diputación de Salamanca. Recopilación de relatos. Literatura. 

Nicomedes Martín Mateos en la Revista de España (1871-1897). Filosofía, sociedad y educación, de José Mª Hernández Díaz y edtiado por el Centro de Estudios Bejaranos. Historia, filosofía y educación.

12/24/2017

Dos publicaciones nuevas del Centro de Estudios Bejaranos


        En cuatro días se han presentado las dos últimas publicaciones editadas por el Centro de Estudios Bejaranos. La cuarta entrega de la Colección “Don Francés de Zúñiga” se presentó en el salón de actos del Centro Integrado de Formación Profesional de Béjar el día 15 de diciembre . El Centro de Estudios aprobó en pleno de 2014 honrar a un bejarano difunto ilustre cada año por medio de una biografía que inuauguró, y de ahí el nombre de la colección, José Antonio Sánchez Paso con don Francés de Zúñiga.


Nueva publicación

         Este año el CEB había decidido homenajear al X titular del Ducado de Béjar, don Manuel de Zúñiga y Guzmán, llamado por la historiografía el Buen Duque (Béjar, 1657- Buda, 1686), único duque enterrado en Béjar, concretamente en el cementerio de San Miguel, en donde reposan sus restos desde el siglo XIX cuando su cadáver fue hallado en el convento desamortizado de monjas de la Piedad. Su biógrafo, Emiliano Zarza Sánchez, es un experto en su figura, como bien lo ha demostrado a lo largo de sus trabajos y artículos de investigación. De hecho ganó el premio “Ciudad de Béjar” de 2013 con una obra dedicada a su muerte,  La participación del X Duque de Béjar, D. Manuel de Zúñiga en el Sitio de Buda (1686), entre otras.

12/18/2017

Sobre don Luis de Ávila y Zúñiga, marqués de Mirabel, y algo más...



Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

La noticia de lasubasta del busto de sí mismo regalado por el emperador Carlos V a su amigo ycronista Luis de Ávila y Zúñiga, que ha dado nombre a un salón del Palacio del Marqués de Mirabel en Plasencia, merece algunas precisiones, y la primera es que don Luis no fue el primer detentor del título, sino su tío y suegro Fadrique de Zúñiga y Sotomayor, que lo recibió del mismo emperador.  




Sala Carlos V del Palacio del Marqués de Mirabel, Plasencia.  
Foto Alberto Bravo



      El título nobiliario hace referencia al actual municipio de Mirabel, 30 km al sur de Plasencia, que por haber sido señorío anterior de Francisco de Zúñiga y Manrique de Lara, hijo de Álvaro de Zúñiga y Guzmán, I duque de Béjar, y padre de don Fadrique, lleva en su escudo hasta hoy el campo de plata y la banda de sable del escudo de la Casa de Zúñiga y de los duques de Béjar.

12/15/2017

El busto de Carlos V del Palacio de Mirabel se pone en venta en medio del revuelo de las redes sociales



      Corría septiembre de 1556 cuando el recién abdicado césar Carlos V desembarcaba junto a su real séquito en Laredo para iniciar el que sería su último viaje, aquel que llevaría a su último retiro en el Monasterio de Yuste, donde llegó el 5 de febrero de 1557 y donde moriría el 21 de septiembre de 1558. 

 Escudo de don Luis de Ávila y Zúñiga

      Junto al emperador, en su séquito, se encontraba uno de sus hombres de confianza, don Luis de Ávila y Zúñiga, su cronista oficial, comendador mayor de la Orden de Alcántara, Marqués de Mirabel, por su matrimonio con su prima doña María de Zúñiga, Manuel y Sotomayor, II Marquesa de Mirabel, señora de Alconchel, Mirabel y Berantevilla. Don Luis de Ávila, nacido en Plasencia en 1504, era el hijo segundo del II Conde del Risco, don Esteban de Ávila y de su mujer doña Elvira de Zúñiga y Guzmán, hija a su vez del II Conde de Bañares y I Conde de Ayamonte, don Pedro de Zúñiga y Manrique de Lara y de su mujer doña Teresa de Guzmán. Su abuelo fue don Álvaro de Zúñiga y Guzmán, I Duque de Plasencia y I Duque de Béjar. Don Luis quedaría huérfano de padre a los pocos meses de su nacimiento, ocupándose de su educación su madre. Los títulos y estados de su padre fueron heredados por su hermano mayor Pedro Dávila.

12/10/2017

A poca distancia de Béjar... Miranda del Castañar



     Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez 

        Son 36.6 kilómetros al NO por la carretera SA-220 para ser exactos, trayecto que se recorre en 44 minutos en automóvil según las páginas dedicadas a informar distancias en la red (por la SA-225 son 47.7 km y 57 m)


Google.com

       La localidad pasó en 1457 a poder de los Zúñiga cuando Enrique IV creó el condado de Miranda del Castañar para Diego López de de Zúñiga (nombre de pila igual que su abuelo), hermano menor de Álvaro de Zúñiga, futuro I duque de Béjar. Tiene un castillo que conserva la inscripción Esta obra mandó facer el conde don Pedro Estunyga en anyo de MCCCLI, por lo que podría deducirse que el constructor fue el padre de Diego y de Álvaro, o que la inscripción es apócrifa. Debajo hay un ángel que sostiene el escudo de los Estúñiga/Zúñiga, el mismo de los duques de Béjar.

Inscripción y ángel con el escudo en el castillo de Miranda del Castañar. Galeon.com

12/03/2017

Un libro recoge la biografía del anarquista bejarano José Mª Blázquez de Pedro (Patriletras)



Autora: Carmen Cascón Matas

El libro José Mª Blázquez de Pedro. Un anarquista entre dos mundos (Béjar, Panamá, Cuba), de Ignacio C. Soriano Jiménez y Miguel Íñiguez, está editado por la Asociación Isaac Puente de Vitoria y el Centro de Estudios Bejaranos, a propuesta de los autores, organizó su presentación en Béjar al ser ésta una biografía de un bejarano casi desconocido para el gran público. El acto tuvo lugar en el Casino Obrero el 24 de noviembre. 

 Portada del libro


Antonio Gutiérrez Turrión, miembro del CEB, en una charla amena con Ignacio Soriano Jiménez, propuso una serie de eventos trascendentales en la vida de José María Blázquez de Pedro, desgranando entre ambos su intensa trayectoria vital y salpicándolos con la lectura de fragmentos de sus artículos. Así los presentes pudimos transportarnos a aquel Béjar de 1875 en que nació en el seno de una familia conservadora y religiosa; asistimos a su transformación de ideas a raíz de su estancia militar en Cuba donde fue testigo de las injusticias que cometía el ejército contra el pueblo llano y sufrió las privaciones del soldado raso; volvimos con él a Béjar y después a Salamanca a estudiar tres años de Filosofía y Letras en la Universidad; sin acabar la carrera llevamos nuestros pasos con él a Madrid durante un tiempo, donde fue encarcelado y conoció a otros anarquistas; regresamos de nuevo a Béjar, donde abre la librería “La Racional” en los portales de Pizarro y somos testigos de una actividad frenética a la hora de publicar artículos en revistas y periódicos nacionales e internacionales, de fundar periódicos como “Patria y Letras” (de ahí su apodo de Patriletras), “La Dinamita” o “Cultura y Tolerancia” y de asentar las bases del Ateneo Bejarano; asistimos en suma a la predicación de sus ideas anarquistas basadas en la tolerancia, la defensa del débil y de la mujer, y la lucha frenética contra el clericalismo. 

11/26/2017

Diego López de Zúñiga, la Biblia Políglota Complutense y la disputa con Erasmo de Rotterdam



Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

     Injusto es Henk Jan de Jonge, profesor de Nuevo Testamento en la Universidad de Leiden, Holanda, cuando dice que Zúñiga debe su fama casi exclusivamente a su polémica con Erasmo (Opera Omnia Desiderii Erasmi Roterodami, 1983). De hecho Diego López de Zúñiga fue un reconocido teólogo, experto en lenguas orientales, elegido por el cardenal Cisneros para encabezar el grupo de eruditos encargados de redactar la Biblia Políglota Complutense, labor a la que estuvo dedicado quince años. Enseñaba en la Universidad de Alcalá y luego lo hizo en Roma, donde fue nombrado embajador pontificio por el papa Clemente VII, y acompañó al emperador Carlos V en su visita a Italia.



      Era, además, del linaje de los duques de Béjar, y hacía ostentación del escudo ducal en la portada de sus publicaciones. Numerosos miembros de su familia eran personajes importantes de la corte imperial y funcionarios reales en Europa y América, y se pueden recoger interesantes datos de su carácter en la correspondencia del cardenal Cisneros y de otros dignatarios de la época. Su nombre de pila era Diego López en honor a su antepasado Diego López de Estúñiga, que también lo llevaba en esa condición.         

 


Exposición V Centenario de la Biblia Políglota Complutense en la Universidad Complutense de Madrid, 2014


11/19/2017

Apuntes para una feria en decadencia (3ª Parte y final)



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio de Béjar, 2016.


         Llegamos así al siglo XIX, concretamente al año 1835, y según un informe que el Ayuntamiento presenta al Gobierno por Real Orden[1], los principales artículos que se comerciaban en Béjar se circunscribían dentro de la ganadería (mular, caballar, vacuno, cabrío y cerdoso), además de granos (trigo, centeno, cebada y garbanzos). No faltaban los curtidos, los paños de lana, las telas y los muebles



Por lo que se deduce de la documentación, la feria había crecido en demasía con el paso de los años y a esas alturas la organización de los puestos brillaba por su ausencia. Hora era de poner orden en ese caos. Es curioso que justo un año antes de los acontecimientos de 1868, aquellos que elevaron a Béjar a la categoría de Ciudad Liberal y Heroica, se tomaran de una vez por todas medidas contra la desorganización y el caos que imperaba en la feria. Nadie hacía presagiar lo que ocurriría a doce meses vista. El Ayuntamiento decide en el pleno del 8 de julio de 1867 [2], como introducíamos al comienzo del artículo, aprobar unas nuevas ordenanzas de ferias y mercados. Dicen así:

 Plaza mayor en un día de mercado
Fotografía de Archivo fotográfico y documental de Béjar

11/12/2017

Apuntes para una feria en decadencia (2ª Parte)



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio, 2016. 

La feria bejarana de la Edad Moderna no se emplazaba en septiembre como hoy día, sino en el mes de agosto, quizá para aunar a la mayor cantidad de paisanos posible, y concentraba en un mismo espacio la feria de ganado y de productos varios. En concreto durante el reinado de los Reyes Católicos se desplegaba durante dos meses completos, coincidiendo con el estío[1]


    El paso del tiempo hizo mella en dicho evento y al duque Juan Manuel II, ya en el siglo XVIII, le fue preciso echar mano de su influencia en la corte (apoyó la causa de Felipe V, el pretendiente borbónico que ganó la guerra de Sucesión) para auparla de nuevo a sus cotas de influencia primigenia, más que nada porque cada Duque había cambiado las fechas de la feria a su libre albedrío. Así, en 1736, logra colocarla a finales de septiembre justo antes de la celebración del patrón de la villa, san Miguel. Durante tres días (25, 26 y 27 de septiembre) las calles de Béjar, desde los despoblados Prados de la Justa y de la Corredera hasta la Calleja de San Nicolás (más o menos por el actual Casino Obrero), se sucedían los puestos en una cadena que parecía no tener fin. Para el ganado de cerda, lanar, vacuno, cabrío y caballar se reservaron los extramuros de la villa (Corredera y Justas); para los comestibles y demás géneros los puestos intramuros, es decir, desde la Puerta de la Villa hacia dentro siguiendo la calle Mayor y paralelas, e incluso las colindantes. 

11/05/2017

Apuntes para una feria en decadencia (1ª Parte)



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio de Béjar, 2016.



            Típico sol de septiembre. Pica. Solanera en la calle Mayor. ¿A cuánto?, pregunta una mujer. Cincuenta céntimos la libra na más. Voces. Tráigame aquí una. Lleno el saco. Unos críos piojosos corren entre los puestos. Un anciano renquea con su bastón ante el de la Manuela. ¡Fuera, chucho!. El chucho sale despavorido. Oigan, oigan, los mejores garbanzos aquí. Más voces. Una moza se acerca, cesta al cuadril. Mira y remira. Mira y vuelve a remirar. Se va sin decir ni ay. ¡El barquillerooooo, el barquillerooooo! Un prójimo bigotudo y con blusón, pipa torcida en los labios, chasquea la lengua. ¡Estos no son garbanzos, ni son na! ¿Qué no? ¿Quién lo ha dicho?, respondo airado, chulesco. El otro: El Canillas y a mucha honra. A ver, ¿qué es lo que pasa aquí? Se acercan los Civiles. El del palillo: ¡na!, ¿pos que ha de pasar? Recula. El sol sigue picando. Me restan diez libras, doce tirando p’arriba. ¡Miren a ver lo que hay aquí! Sombra, se agradece. Un paisano apunta con el dedo. Solo tres en su mano derecha. Las putas máquinas, resopla. ¡Oigan, dos libras se me quieren ir! ¿Quién las quiere? El ocaso que llega. Las sombras se alargan. No hay voces. Los chiquillos siguen corriendo. Piojos y chinches. Los guardas urbanos. ¡A recogerse tocan! Mañana más. Quedan dos días de feria. 


******

 Comerciantes en Béjar. Finales del XIX. Cromolitografía. Colección JAM-BÉJAR. Foto sacada de Archivo Fotográfico y documental de Béjar

10/29/2017

Catalina Dorantes: la amante con licencia del II Duque de Béjar Álvaro de Zúñiga y Pérez de Guzmán




Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez


      Este caso, que merecería figurar en Con la Z de Stúñiga; Curiosidades (y excentricidades habría que agregar) sobre el Ducado de Béjar de Antonio Sánchez Sánchez, publicado en Archivo Fotográfico y Documental de Béjar, 2009, lo trae el genealogista y heraldista Julio de Atienza y Navajas, barón de Cobos de Belchite, en su trabajo El Marquesado de Águilafuente, incluido en la revista Hidalguía, 1993, del Instituto Salazar y Castro (CSIC) de Madrid:

 



Emblemas del marquesado de Aguilafuente en el antiguo palacio de Aguilafuente, Segovia. Casadelpalacio.com



Viéndose sin sucesión legítima don Álvaro de Zúñiga, II duque de Béjar, III conde de Bañares, I marqués de Gibraleón, Justicia y Contador mayor de Castilla, de su mujer y tía doña María de Zúñiga, acudieron ambos al rey Carlos I (el emperador Carlos V) haciéndole presente que, además de los bienes de su mayorazgo, tenían otros libres adquiridos algunos de ellos durante su matrimonio, y careciendo de descendencia suplicaban se les diese licencia y facultad para poder fundar un mayorazgo o dos, con condición precisa que no pueda revocarse, añadirse, disminuirse o alterarse durante la vida de los fundadores, y para mayor firmeza, verificada la muerte de uno, no pueda el otro revocarlo, modificarlo ni condicionarlo, quedando siempre en el estado que tenía cuando falleciese uno de los fundadores, excepto si el sobreviviente fuese el expresado don Álvaro, a quien le había de quedar libre la facultad de poderlo alterar según y cómo tuviese a bien. Esta licencia y expreso consentimiento les fue concedido en todo, considerando los bienes que constituyesen el mayorazgo como inalienables e indivisibles, y así les fue despachada en Burgos a 20 de diciembre de 1527, refrendada por don Francisco de los Cobos (Seis meses antes había nacido Felipe, hijo y sucesor de Carlos, cuyos padrinos de bautismo fueron Álvaro de Zúñiga y la reina Leonor, hermana del emperador)


10/22/2017

Béjar, Plasencia y Yuste: una relación interesante

Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez


       La pintura es ilustrativa porque muestra al emperador Carlos V llegando a su retiro de Yuste sobre una litera, similar a la réplica que hoy se muestra a los visitantes del palacio adjunto al monasterio, a hombros de cuatro portadores. Lo acompaña una breve comitiva de asistentes domésticos, y es recibido en la puerta del cenobio por una procesión de monjes jerónimos ataviados litúrgicamente. No obstante en el Museo del Prado existe otra pintura, de José María Alarcón Suarez, que muestra al monarca llegando a pie acompañado de una numerosa comitiva de nobles y cortesanos, y recibido bajo palio, en esta ocasión, por los monjes. Ambas pinturas son del siglo XIX.
 
Entrada del Rey Carlos V (sic) en el Monasterio de Yuste, por Antonio Casanova y Estorach. Museu Nacional d´Art de Catalunya.  elmundo.es

10/15/2017

De cuando en Béjar llovieron campanas




Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Semanario Béjar en Madrid, 4.781 (21/VII/2017), p. 6.

            El año de 1836 trajo consigo muchas novedades para Béjar entre ellas la extinción y desamortización de los tres conventos de la villa, dos de mujeres (Anunciación- franciscanas y Piedad- dominicas) y uno de hombres (San Francisco- franciscanos) con las consecuencias sociales y económicas, además de artísticas, que esa decisión a nivel estatal trajo consigo. Sin detenerme mucho en la explicación del proceso, complejo y que serviría para un trabajo investigador más extenso, señalaré que el motivo principal para suprimir los monasterios fue monetario. Dado que la mayoría de los cenobios contaban con escasos moradores e ingentes propiedades sin explotar, los gobiernos liberales de la primera mitad del siglo XIX fomentaron su supresión para sacar en pública subasta sus haciendas y ponerlas en producción. Los principales beneficiarios no fueron los campesinos, como se proclamaba hipócritamente, sino la burguesía detentadora del poder, es decir los valedores de la medida, compradores de las tierras desamortizadas.


10/09/2017

Los Rumbos Peligrosos del Buen duque de Béjar Manuel de Zúñiga



Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

       Los judíos nuevos, como los llama el historiador hispanista Yosef Kaplan (Judíos Nuevos en Ámsterdam, reed. 2009), fueron un grupo de conversos españoles que en el siglo XVII se estableció en Ámsterdam. Allí fundaron la próspera comunidad judía hispano-portuguesa, en cuyo seno nació Barúj (Benedicto o Benito) Spinoza. Según el mismo autor, desconocían el carácter de judíos a correligionarios de otro origen, y les negaban el acceso a su sinagoga y a su cementerio.  

Antiguo grabado de la Sinagoga (Esnoga) Hispano-Portuguesa de Ámsterdam, hoy en función. Enlacejudio.com

10/01/2017

Sobre aquellos paisanos cuyos nombres quedaron grabados en la placa de los héroes

Autora: Carmen Cascón Matas 
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.786 (06/10/2017), p. 7.

*El pasado 28 de septiembre los bejaranos recordamos los sucesos acontecidos en Béjar en 1868. Anualmente se conmemora con una marcha cívica desde el monumento a los Cañones de Víctor Gorzo hasta el cementerio de San Miguel donde el alcalde deposita un ramo de flores sobre la tumba de los caídos en esa jornada y pronuncia unas palabras en su nombre. Después de este acto la Agrupación Socialista Bejarana convoca a los bejaranos a asistir a un discurso en el lugar donde en aquellos tiempos se alzaba la desaparecida Puerta de la Villa, uno de los puntos calientes de aquella jornada gloriosa para la historia de Béjar. Este año esta que escribe tuvo el honor de pronunciar el homenaje que fue el siguiente: 


        Bejaranos de a pie. Así se podría definir a estos hombres cuya memoria honramos hoy. Bejaranos que dieron la vida por defender unos ideales que hoy consideramos una conquista política: por el sufragio universal (masculino), por una constitución democrática, por la libertad de reunión, asociación y opinión, por la separación de poderes, por el derecho a las bodas civiles, por la eliminación de las quintas y por el estado aconfesional. Bejaranos que defendieron las libertades de que hoy gozamos y que regaron con su sangre un bello ideario que parecía entonces lejano y utópico. Bejaranos y comarcanos que encontraron la muerte por el mero hecho de encontrarse en el sitio y el día equivocado, sólo por haberse acercado a Béjar con motivo de la feria y de la fiesta del patrón San Miguel. Bejaranas que fueron ultrajadas, atacadas y vejadas por su condición femenina. Familias que huyeron o se enfrentaron como supieron al ataque de decenas de soldados armados. 

 
 Monumento a los cañones de Víctor Gorzo (Béjar)


            Sin embargo, el sino de aquellos paisanos no era el de quedar grabados sus nombres en una placa ni de ser recordados por los hombres y mujeres del siglo XXI. Sus vidas consistían en trabajar de sol a sol para ganarse el sustento, bien en las fábricas, bien como artesanos, bien comerciando en los puestos de la feria, bien trajinando en las casas, cuidando de los hijos o haciendo la colada en el río. Nada les llevaba a pensar que Béjar y sus vidas cambiarían aquel 28 de septiembre de 1868.