Amigos de Béjar y sus historias

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11/28/2025

El paisaje bejarano en forma de versos: algunos ejemplos

 Autor: Iván Parro Fernández

        Otoño es una estación en la que cambia el cromatismo de muchos lugares y de muchos paisajes. Empiezan a predominar los amarillos, los marrones, los ocres y tonos derivados. Caen las hojas, vienen las lluvias, empieza el frío y se cosechan o se recogen algunos alimentos. El otoño también sirve de inspiración, de motivación y de exaltación a artistas y almas en búsqueda. El otoño nos ofrece mucho y muy variado para todos los gustos. En nuestra zona bejarana llega la fecha de los calbotes, en la que se asan castañas al fuego que calienta y reconforta espíritus y cuerpos. En otros lugares celebran la vendimia por ejemplo con todo lo que ello supone y significa.


         En esta colaboración quisiera compartir algunas de las visiones que tienen varios poetas sobre el paisaje bejarano, no tanto sobre la sierra (de la que hablaremos mejor en invierno), sino del bello contexto natural en el que los bejaranos y bejaranas tenemos la suerte de poder vivir, pasear, festejar y celebrar durante todo el año. Contamos con una geografía singular que ha inspirado y sigue inspirando a muchos escritores y artistas. Un ejemplo de esto lo encontramos en el poema titulado “Mi pueblo” de Juan Belén Cela Martín, en el que describe a Béjar sirviéndose de las siguientes metáforas: “(…) es un gigante rasgando los vientos/ sobre el alto puente de un barco de piedras…”. O más adelante: “(…) es un nacimiento/ lleno de arroyuelos de papel de plata/ de montes pintados de verde y de blanco/ y de azul, y de rojo las casas”. Cela en este caso se fija sobre todo en el ambiente natural bejarano para describir y compartir su visión de la ciudad.

11/21/2025

La propiedad de las aguas (y sus truchas) en la villa de Béjar (2ª parte y final)

 Autor: Agustín García Gómez

A primeros del año 1725, el duque don Juan Manuel recuerda sus dos decretos anteriores, en los que quedan establecidos los tiempos y límites de caza y pesca[1]. Sepamos lo que ordenó: 

 

“Madrid y enero 10 de 1725. Por cuanto por dos decretos, sus fechas de ocho de junio del año pasado de mil setecientos y dieciocho y seis de junio de mil setecientos veinticuatro, tengo cometida la guarda y custodia de los cotos y montes que tengo en mi villa de Béjar y lugares de su tierra, y en el rio Cuerpo de Hombre de ella el vedado por lo que mira a la pesca de truchas que cría, a don Pedro Manuel de Tortoles Orantes, Alférez Mayor de la referida villa y tierra, y en su mejor observancia se han ofrecido algunos reparos y representándome que convendrá recurrir a ellos, he resuelto que dejando en su fuerza y vigor, los dos referidos decretos en todo lo demás que contienen, se entienda que por lo que mira a caza mayor y menor no pueda hacerse en los tiempos prohibidos que son desde primero de marzo hasta primero de agosto, con pájaros, ni con escopetas en aquellos sitios que están mandados guardar y que en cuanto a la caza mayor, como son jabalíes, venados y corzas en ningún tiempo en los mencionados sitios del monte de Villa y Tierra. Pero que en los otros sitios, que no son vedados, puedan cazar con escopeta, así los que lo hacen por diversión como los cazadores que viven de ellos, pero nunca con pájaros. Y en cuanto al vedado del rio, declaro se entienda desde el sitio de la Heredad que llaman Los Picozos, hasta el puente de la Corredera y no más, en cuya conformidad mando se ejecute y haga observar y guardar el referido don Pedro de Orantes debajo de las condiciones y penas que contienen los dos referidos decretos pues en cuando a ello los dejo en su fuerza y vigor, Y mando se haga saber al Consistorio de dicha mi villa de Béjar y a los sesmeros y procuradores de su tierra, para que los tengan entendido y pongan copiado este mi decreto en el libro de acuerdos del consistorio que así es mi voluntad”.

 Pero el problema de la pesca no se restringía solo a los vecinos de Tornavacas. Por otro legajo vemos como el problema también existía río abajo con los vecinos de Montemayor, villa que tampoco pertenecía a la Tierra de Béjar sino al marquesado de Montemayor.

Río Cuerpo de Hombre a su paso por Montemayor del Río

 

El legajo no tiene hoja de catalogación, pero transcribimos la carta que José García Lerma, el administrador de las rentas de Fernando de Baeza, V marqués de Castromonte y señor de Montemayor del Río, envía en contestación de otra anterior de los contadores de Béjar[2]:

Muy Sres. míos y de mayor consideración: Luego que recibí la favorecida de V. Ms. di orden a los pescadores para que con la mayor diligencia y brevedad remitiesen a poder de V. Ms. todas las truchas que pescasen y pueden V. Ms. estar satisfechos de que todas las que se logren a excepción de tal cual libra que necesite yo para el Hermano de Coria, servirán para que V. Ms. logren satisfacer el mandado de S. E. en cuyo desempeño me muestro muy interesado por muchos motivos. V. Ms. vean si puedo servirles en otra cosa de mayor monta para ejercitar mi obediencia. Nuestro Señor guarde a V. Ms. muchos años como deseo. Montemayor y julio 18 de 1752. Su más seguro servidor. Don José García Lerma”.

Según lo que se desprende, los pescadores montemayorinos subían hasta Navarredonda y Los Picozos, bajo la jurisdicción de la villa de Béjar, a pescar las tan apreciadas truchas ducales. También se advierte un cierto grado de sorna o ironía por parte de firmante con lo de: …cosa de mayor monta…”, que no hay que dejarlo aparte.

11/14/2025

La propiedad de las aguas (y sus truchas) en la villa de Béjar (1ª parte)

 Autor: Agustín García Gómez

Dedicado a Jesús José de la Gándara Martín, tornavaqueño de pro, pero también bejaranizado, como muchos otros quienes sin haber nacido en Béjar nos consideramos bejaranos. Será por aquello de que los bejaranos “nacemos donde queremos” o por lo otro de que “uno es de donde hace el bachillerato”, como decía Max Aub.

      En esta entrega seguimos mostrando cosas que, al parecer del que esto escribe, resultan lo suficientemente interesantes como para investigar sobre ellas y exponerlas al conocimiento bejarano. Como siempre es necesario exponer el contexto histórico para comprender los hechos que se pretenden relatar.

 Donde nace el río Cuerpo de Hombre. Foto Béjar.biz.

        Los señores duques de nuestra ciudad, los Zúñiga, la habían recibido del rey Enrique III (el Doliente) en 1396 en trueque de la burgalesa villa de Frías, de la que eran señorescomo de sobra es conocido, y en esa fecha es en la que hay que ponerse para entender que la cúspide de aquella sociedad estaba ocupada por el rey como monarca y por lo tanto dueño y señor de todo lo habido y por haber y muy libre de dar y vender o cambiar sus derechos y mercedes y también quitarlos como y a quien quisiere. Para eso era el rey, claro.

11/07/2025

Convento de la Piedad. De maitines a vísperas (4ª Parte y final)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prito

Publicado: Béjar en Madrid.  

        El proceso de desamortización de bienes eclesiales formó parte de las medidas de política liberal llevadas a cabo durante el reinado de Isabel II. Estas supusieron el cambio de manos de un sinfín de propiedades rústicas que habían engrosado durante siglos el patrimonio de la Iglesia. El estado decidió expropiar esas tierras e inmuebles, mayormente abandonados y sin uso, y sacarlos a subasta con el objeto de lograr que los nuevos dueños los labraran y revivificaran. Por distintos razonamientos en los que no nos extenderemos los historiadores han concluido en que las pretensiones buscadas por Mendizábal, promotor de la desamortización, no solo no se lograron sino que el efecto final resultó perjudicial para la economía española. Además de las tierras entraron en los lotes de subastas, innumerables conventos, abadías, monasterios, etc. cuya decadencia se venía poniendo de manifiesto desde hacía años y la desamortización terminaría por condenar a la ruina o a su definitiva desaparición.

 


Julián Yagüe. Foto sacada del blog Los Abdones. 

         Los tres conventos de Béjar fueron abandonados por los religiosos y salieron a subasta a partir del año 1836. La naturaleza de las familias que los adquirieron difiere bastante de la de los que compraron los lotes del monte Castañar años después, en la desamortización de los llamados bienes comunes. Los adquirientes de los conventos fueron individuos cuyas actividades económicas estaban vinculadas directamente con la industria textil y guardaban entre ellos algún grado de parentesco. El de San Francisco y el de la Anunciación fueron adquiridos por Anselmo Olleros Pérez y Juan Sánchez de Adrián[1], mientras que el del Piedad lo fue por parte de Julián Yagüe[2] pasando, tras su muerte, a sus hijas. En la década de los 70 del siglo XIX figuran como titulares de este convento los cuñados Cipriano Rodríguez-Arias, Nicolás Rodríguez Vidal, Jerónimo Gómez-Rodulfo y José López del Moral, casados con cuatro de las hijas de Yagüe, Manuela, María, Ángela y Rufina respectivamente[3]. En el año 1870 los cuatro fabricantes registran su propiedad para realizar una división cuatripartita por medio de un sorteo, pasando, con el tiempo, la parte de Jerónimo a su hijo Juan Gómez-Rodulfo Yagüe. Cada uno de los propietarios quería definir con exactitud lo que le correspondía con la intención última de construir viviendas[4]

10/31/2025

El convento de la Piedad. De maitines a vísperas (3ª Parte)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

Publicado: Semanario Béjar en Madrid 

       La fachada principal del convento, es decir la que miraba al conjunto de la plazuela que lleva su nombre, estaba constituida por una portada clásica compuesta de arco de medio punto enmarcado por pilastras y rematada por una hornacina superior. No diferiría demasiado en aspecto de la que se conserva en la parte más occidental de la fachada del convento de San Francisco. En el muro actual del jardín, lindero con el inicio de la calle Colón, se han conservado distintas piezas decorativas reutilizadas, que bien podrían haber formado parte de esa antigua portada. Se trata de las ménsulas que sostienen el pequeño balcón asomado a esa calle, los dos pétreos fruteros que lo rematan, más una delicada talla de rostro femenino situada sobre el ángulo que traza el muro. Los recientes trabajos de poda y limpieza en el jardín sacaron a la luz esta última pieza que por su disposición podría haber sido igualmente una ménsula.   

El convento de la Piedad se alzaba en el mismo lugar de los edificios que se ven en el centro de la foto. Vista desde el paraje de la Fuente del Lobo. 

      Además de ello la fachada norte constaba de un ventanaje simétrico más un añadido de menor altura que estrechaba el tramo inicial de la calle Colón[1]. Por la parte del mediodía fue creciendo un jardín en el espacio que había sido zona de parrales y viñas (como la denominada Moscatel) que concluía en los adarves de la propia muralla. Estos se abrían a extramuros a través de la denominada puerta de la Solana, identificada hoy por algunos historiadores con el sólido arco enladrillado bajo el que discurre la calleja Ferrer.

10/24/2025

El convento de la Piedad de Béjar. De maitines a vísperas (2ª parte)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto.

Publicado: Béjar en Madrid. 

       La rocambolesca historia del cambio y contra cambio de propiedad que sufrió, en los últimos años del siglo XVI, el inmueble destinado a ser convento comenzó mucho tiempo antes, concretamente el 14 de noviembre  de 1530. En esa fecha la duquesa doña María estampó su rúbrica en el testamento otorgado a espaldas de su marido y donde, frente a los deseos de él, estipuló toda una serie de mandas en beneficio de los criados más allegados a su persona y de sus propios píos deseos. El más llamativo, y que mayor trascendencia iba a tener no solo para sus beneficiarios sino para la historia de Béjar, iba a ser la disposición de fundación del colegio de San Guillermo de los agustinos en Salamanca[1]. De haber sabido sus consecuencias a buen seguro se hubiera pensado dos veces disponerla. El caso es que la duquesa, sin herederos directos, legó íntegramente, para financiar ese colegio, todos los bienes muebles e inmuebles que tenía fuera del mayorazgo


    El problema iba a surgir a la hora de dilucidar entre tamaña cantidad de propiedades cuáles estaban o no dentro de él, y no fue dificultad menor pues hasta 35 años después del fallecimiento de doña María no hubo una decisión en firme al respecto. Estamos ya en el año 1568, y entre la serie de inmuebles adjudicados al colegio salmantino para sostener su financiación destacan (además de varias decenas de casas en la calle Mayor de Béjar y diversas fincas entre las que estaba el mismísimo Bosque con sus jardines, fuentes y estanques) «las casas llamadas del Palacio Nuevo con sus cortinales más el cortinal de la viña perdida del duque que se dice Moscatel», es decir el edificio y terrenos contiguos que acabarían convertidos con el paso del tiempo en el convento de la Piedad[2].

10/10/2025

El convento de la Piedad de Béjar. De maitines a vísperas (1ª parte)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

Publicado: Semanario Béjar en Madrid

        El recorrido vital del convento de la Piedad o de las dominicas de Béjar, con casi tres siglos de fundación pía, ha sido convenientemente ilustrado por diversos investigadores que de alguna manera han ordenado los conocimientos y el material existente sobre el tema[1]. Por eso en esta ocasión nosotros nos centraremos más en el antes y el después del establecimiento religioso, y en algunos datos que creemos inéditos sobre su desarrollo.


         Ni fue fácil el establecimiento de la institución dominica, empezando por la adquisición rocambolesca del inmueble que lo alojaría, ni sencillo su desmantelamiento en medio de un ambiente anticlerical y desamortizador. Sus años de vigencia, desde los estertores del siglo XVI hasta mediados del XIX estuvieron llenos de dificultades, incluso se puede llegar a pensar en algún momento, vencidos por el pesimismo, que se trató de un proyecto fallido. El convento de la Piedad nunca logró competir, si es que este término puede caber entre hermanas, con el de la Anunciación, el popular monasterio de las Isabeles, mucho más antiguo, mucho más cercano a la sociedad bejarana y, sobre todo, mucho menos elitista. Arrastró desde sus inicios el lastre del patrocinio ducal; y aquella cerrazón electiva de solo admitir entre sus monjas a las hijas de los criados más selectos de los duques (esos que no se descubrían ante su señor), junto con las elevadas dotes que se exigían para el ingreso de las novicias, terminaron por dificultar su perduración y condenarlo prematuramente a la decadencia. 

10/03/2025

¡¿El castillo de Burgos...?! ¡A los Zúñiga nunca más!

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez 

A mi nieto Adriano

  

          La historia relacionada con el título comienza en 1391, cuando el rey Enrique III entregó la autoridad sobre el castillo de Burgos a Diego López de Estúñiga, ricohombre y señor de varias villas en Castilla y Navarra, y miembro de su Consejo, que en 1396 obtuvo la villa de Béjar por intercambio de Frías con el rey. Desde el siglo anterior se consolidaba el linaje de Diego en la corte castellana, donde él mismo había sido compañero de juventud del padre de Enrique, el anterior monarca, y luego también su consejero, detentando ahora el título de Justicia Mayor del reino.    

 

Entrada al recinto del castillo de Burgos. Diariodeburgos.es

 

          La siguiente autoridad del castillo fue Pedro de Estúñiga, I conde de Plasencia, II señor de Béjar e hijo de Diego, de quien heredó el cargo de Justicia Mayor. Ejercía la tenencia de la fortaleza Íñigo de Estúñiga, primo de Pedro, cuando este y su primogénito Álvaro planificaban desde Plasencia la caída de Álvaro de Luna, poderoso valido del rey Juan II, que se albergaba en Burgos. Premunido de una orden de arresto proporcionada por la reina, Álvaro de Estúñiga reunió tropas en Curiel para dirigirse a Burgos, y con apoyo de las fuerzas del castillo a cargo de su tío, apresó al valido y lo llevó a Valladolid, donde fue decapitado.   

9/26/2025

"El mayor ladrón de España", familiar del duque de Béjar

Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

          El 11 de enero de 1601 se formalizó el traslado de la corte de Felipe III de Madrid a Valladolid, y sólo cinco años después, el 4 de marzo de 1606, se realizó el proceso a la inversa, provocando en ambas villas, en cada ocasión, un feroz desequilibrio en el valor de las propiedades inmuebles, fenómeno que hoy se describe como boom inmobiliario, golpe inmobiliario, pelotazo inmobiliario, etc. El inductor y gran beneficiario de la gestión fue Francisco de Sandoval y Rojas, V marqués de Denia y I duque de Lerma, valido real con poder ilimitado, que logró llevar a su máxima expresión la regla de oro de la especulación: comprar barato y vender caro.


El duque de Lerma, por Rubens, en el Museo del Prado. Es.wikipedia.org

 

         Hijo de Francisco Gómez de Sandoval y Zúñiga, IV marqués de Denia, y de Isabel de Borja, hija del santo jesuita Francisco de Borja cuando era duque de Gandía, a través de su abuela paterna Catalina de Zúñiga, hija mayor de Francisco de Zúñiga, III conde de Miranda del Castañar, entroncaba directamente con Pedro de Estúñiga, II señor de Béjar y padre de Álvaro de Zúñiga, I duque de Béjar, y por demás está decirlo con Diego López de Estúñiga, I señor de Béjar y genearca de la Casa de Zúñiga, que incluía principalmente los títulos de Béjar, Miranda del Castañar y Monterrey. Fue contemporáneo de Alonso de Zúñiga, VI duque de Béjar, y de Pedro Fernández de Castro, VII conde de Lemos, familiares suyos a quienes dedicó Cervantes la primera y segunda parte del Quijote.

9/19/2025

¿Quién fue Fernando Aguilar y Álvarez?

Autor: José Antonio Sánchez Paso

Publicado: Béjar en Madrid, septiembre de 2025.

          En el pasado mes de junio se presentó en Béjar el libro Fernando Aguilar y Álvarez. Vida, obra y pasión (1849-1891), ganador del Premio Girbal 2024, editado por el Grupo Cultural San Gil y del que quien esto firma es el autor.


 

       ¿Quién fue Fernando Aguilar y Álvarez? Digamos de entrada, para tranquilizar al lector al que la pregunta le haya pillado de espaldas, que un auténtico desconocido para los bejaranos. Vivió apenas 42 años. Falleció a principios de la última década del siglo XIX y durante los siguientes ciento treinta años apenas su nombre ha sido mencionado en ninguna parte. Movido a la curiosidad por esa ausencia, comencé a interesarme por él y recoger todo lo que me iba encontrando, para ver hasta dónde llegaba que el olvido fuera justificado. Y a la postre, no lo era. Reconstruida su biografía y su obra literaria, ha resultado un personaje fascinante, digno de mejor suerte que el limo de las aguas del río Leteo.

       Nació mediado el siglo en la calle de las Armas, hijo de un burgués bejarano que llevaba su mismo nombre, fue hermano de un fraile y una monja, pero cuando se fue a Madrid una temporada en su adolescencia se convirtió en la oveja negra de la familia: allí se hizo republicano y socialista, y más tarde, ya en Béjar de nuevo, anticlerical y masón. Y no por ello perdió la buena relación con todos sus familiares.

9/12/2025

La Gota de Leche en Béjar (1927-1945)

Autora: Mª Teresa López Hernández

Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar 2023, pp. 34-37. 

 

       Las instituciones llamadas Gota de Leche nacieron de la necesidad de combatir la desnutrición y fomentar los cuidados higiénicos para evitar la alta tasa de mortalidad infantil que, en España a principios del siglo XX, era de un doscientos por mil. La primera de ellas se fundó en 1894 por el doctor León Dufour en Francia y fue consecuencia del desarrollo de los métodos para la esterilización de la leche y la maternalización de la misma propiciados por Pasteur y Gaetner, que permitieron su distribución entre aquellos lactantes que por diversas causas no podían tener una lactancia natural[1]

 La institución en cualquier lugar de España. Foto sacada de aquí 

       Desde los primeros años del siglo XX voces autorizadas clamaron porque se instaurara la Gota de Leche en Béjar. El doctor Pinilla, que ostentaba la Cátedra de Enfermedades Infantiles de la Facultad de Medicina de Salamanca, ante la creación de una Junta de Damas de la Buena Prensa en esta ciudad, afirmaba que, aunque estaba muy bien evitar que maridos y hermanos leyeran cosas dañinas, mejor era salvar la vida de un niño y abogaba por constituir una asociación que se encargara de ello[2].

         Pero fue desde 1917, a raíz de la gran crisis que atravesaba la industria textil de la ciudad, cuando se incrementaron las demandas en este sentido. El empresario Francisco Gómez-Rodulfo, en una conferencia en el Salón Variedades, como respuesta a la exposición que ante el Ayuntamiento habían hecho los obreros, propuso un proyecto social que en su punto 4º sugería establecer una escuela para los hijos de los obreros hasta los siete años en la que estuviera integrada la Gota de Leche[3]

9/05/2025

Felipe Rodríguez de Ledesma (Béjar, 1676- México, 1728), letras y mitras entre Perú y Méjico

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

Publicado: Béjar en Madrid.  


       A veces la investigación en archivos históricos depara sorpresas que terminan por hacernos olvidar la materia de estudio primera alejándonos de ella. Esto me sucedió hace unos meses al encontrar de modo casual una referencia a un bejarano desconocido, al menos para mí, pero cuyos apellidos no me resultaron en absoluto inéditos.  Una vez estirado el hilo de sus, en principio, escasos datos biográficos, comprobé que no se trataba de un individuo sin mayor trascendencia sino, quizá, uno de los bejaranos más ilustres entre los siglos XVII y XVIII en que vivió. La llamada de atención se desveló al recitar la ristra de apellidos con que se presentaba: Felipe Rodríguez de Ledesma Núñez de Prado y Zúñiga, a partir de los cuales, deduje, no sería ajeno familiarmente a la familia Núñez de Prado, bejarana, y vinculada durante varios siglos a la llamada casa Clavijo, desde donde ahora, precisamente, redacto estas líneas. Como sabemos, aquella prolífica estirpe de hidalgos estuvo formada por individuos destacables dentro del organigrama del poder local: tesoreros de la casa ducal, regidores del estado noble, abogados del Santo Oficio, alféreces mayores, etc.

Ciudad de México en el siglo XVII 

       Ahora, como veremos, le tocaba el turno a la religión. Pero vayamos por partes: los datos sobre este tal Felipe Rodríguez de Ledesma aparecieron en un memorial genealógico sobre su persona que él mismo mandó redactar y que fue reproducido por la imprenta “Viuda de Ortega”, de Puebla de los Ángeles[1], en Méjico, en 1714. En él, y tras el inevitable despliegue heráldico, su protagonista nos desvela, primero, que es nacido en Béjar, territorio de Salamanca y obispado de Plasencia, que es canónigo y licenciado, y después los motivos por los que ha investigado su ascendencia y ha hecho redactar ese memorial, y que no eran otros que agradecer al rey Carlos II los nombramientos que en su persona habían tenido lugar: primero como tesorero de la catedral de Arequipa, en Perú, y después como canónigo de la Puebla de los Ángeles, en Méjico. Esto es, que le venía a decir algo así como: “Majestad, no se ha equivocado usted al elegirme a mí, pues mire quiénes son mis antepasados…”.

8/29/2025

El ferrocarril Astorga-Palazuelo: una expectativa transversal en el olvido

Autores: José Muñoz Domínguez y Juan Antonio Frías Corsino

Publicado: 'El Cuadernillo, papeles ociosos, nº 9', revista del Museo Pérez Comendador-Leroux de Hervás, 1995.

Actualizado: 29/08/2025.

       Este artículo fue publicado en 1995 -hace ya treinta años, por tanto- en El Cuadernillo. Papeles ociosos, nº 9, revista del Museo Pérez Comendador-Leroux de Hervás, con motivo de unas jornadas culturales que, bajo el nombre de "Trazas III", se dedicaron a las vías de comunicación históricas que atraviesan nuestra zona, entre ellas la centenaria vía del tren. Ofrecemos este breve artículo en memoria de nuestros abuelos, que tanto lucharon por que llegara el ferrocarril a Béjar y comarca.

 

  Tren saliendo por el túnel que atraviesa Béjar. Foto de Todocolección


       Las gentes asentadas en las tierras del lejano Oeste español, y entre ellas las que se encuentran en el valle del Ambroz, en la comarca de Béjar y en tantos pueblos del corredor del Alagón, acostumbradas al olvido de los astros desde los tiempos de Trajano, no pudieron menos que recibir con alborozada esperanza las noticias difusas y desorientadas que se prodigaron en favor de un proyecto de ferrocarril para la zona, mediado ya el siglo XIX.

8/22/2025

Los festejos de Doñana de 1624 y los Zúñiga

Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

Sede de la Reserva Biológica Doñana del Centro Superior de Investigaciones Científicas y ubicado en pleno corazón del parque nacional homónimo, el núcleo primitivo del edificio fue mandado construir a fines del siglo XVI por Alonso de Guzmán y Zúñiga, VII duque de Medina Sidonia, una de las mayores fortunas de Europa y nieto de  Teresa de Zúñiga, III duquesa de Béjar, para su esposa Ana de Mendoza y Silva.      

 

Andaluciainformacion.es

 

      En febrero de 1624 su hijo Manuel Alonso, VIII duque de Medina Sidonia, recibió aviso del rey Felipe IV que visitaría sus Estados ducales, por lo que el titular mandó fabricar en el desierto del bosque una ciudad capaz al hospedaje de su majestad y la corte, alrededor de 700 personas, según relata el poeta y testigo presencial de los hechos, Pedro Espinosa, en su obra Bosque de Doña Ana a la presencia de Felipo Quarto..., etc.     

8/15/2025

Pedro de Oliva pide licencia al duque de Béjar para crear un mesón en la calle de La Carrera en 1761

 Autor: Agustín García Gómez

  Para la investigación histórica sobre la villa de Béjar, especialmente la del siglo XVIII con la implantación de la fábrica de paños finos promovida especialmente por sus dos últimos duques[1], existe una base de información formidable que todos los investigaciones e historiadores o simples aficionados domésticos, como el que esto escribe, tienen a su disposición en su domicilio sin necesidad de desplazamientos, que es el Portal de Archivos y Revistas Españoles, comúnmente llamado PARES, dependiente del Ministerio de Cultura y disponible a cualquier consulta en internet.

   En su sección del Archivo Histórico de la Nobleza (AHNOB), se encuentra el Archivo de la Casa de Osuna,  uno de los de mayor volumen de documentos, y dentro de él el Archivo Ducal de Béjar (ADBéjar) el cual, y pese a las múltiples vicisitudes históricas sufridas que merman su contenido, guarda la documentación relativa a los duques de Béjar, la familia Zúñiga, y también, y eso es lo importante para esta presentación, otra mucha relacionada con los habitantes de su Villa y Tierra, que  resulta interesante para conocer su vida. Hemos de comprender que los Zúñiga eran los señores ducales, muchas veces en la distancia y hasta cierto punto ajenos comparados con el resto los bejaranos. Debido al desordenamiento y la dispersión de sus legajos resulta necesario el empleo de tiempo para su consulta, pero a la vez  da la oportunidad de conocer el día a día de la vida villana y sus vecinos como el suceso que a continuación se expone.

 Para entender su contenido hay que explicar que hasta el siglo XVIII Béjar estaba distribuida en diferentes barrios diseminados y arremolinados en torno a las tres iglesias principales: Santa María la Mayor, El Salvador y San Juan Bautista, después de la desaparición, en 1568[2], del resto de parroquias por orden del obispo de Plasencia don Pedro Ponce de León. Béjar se extendía desde la Puerta de San Lázaro al oeste, hasta el puente de la Corredera al este ya extramuros, como fue pintada por Ventura de Lirios en 1726 y 1727 por encargo del duque don Juan Manuel en el cuadro Villa Vijerrensis o Panorama de la villa Vijerrensis, como así fue titulado en la subasta de arte en la quiebra de la Casa de Osuna en 1896, y hoy conocido como Vista de Béjar.

   Tan largo y estrecho caserío estaba dividido en la Villa Vieja -desde la Plaza Mayor hacia el oeste a través de la calle la Carrera, plaza de la Alcaicería, iglesia de Santa María la Mayor, calle Mayor de Santiago e iglesia del Señor Santiago-, y la Villa Media y Nueva -desde la plaza Mayor hacia el este hasta la Corredera más allá de la Puerta de la Villa o de Ávila y que llegaba hasta el puente de la Corredera sobre el río Cuerpo de Hombre (único puente que existía para acceder a los tintes y batanes en lo que es actualmente es el Parque Municipal de la Aliseda, lugar primigenio de la Fábrica de Paños Finos) y a la ermita de los Mártires San Fabián y San Sebastián, patronos de la villa, con su Alameda del Recreo, y más arriba a la finca de caza y recreo ducal de El Bosque-. Ya se ha señalado a la plaza Mayor como eje vertebrador de la vida villana con la representación de sus tres poderes, el señorial con su palacio Ducal, el eclesiástico con su iglesia del Salvador y el civil con su Ayuntamiento edificado hacia  1578. 

Recreación de la Villa de Béjar, según Catastro de Ensenada de Oscar Rivadeneyra

 

  Pero lo que aquí se quiere señalar es que la calle de la Carrera, la actual Rodríguez Vidal a la ladera sur del Palacio Ducal, era la única calle o vía de comunicación entre las dos villas, dado que su ladera norte estaba ocupada por la huerta del Aire con sus jardines y caballerizas y el barranco de las Guaridillas sobre el río Cuerpo de Hombre. Hay que considerar que no existía la actual Ronda de Viriato o carretera de Circunvalación,  mucho más reciente, aunque sí existía el Cerradillo o actual Padre Roca, como lugar de acceso al Valle de las Huertas. El tráfico de personas, animales y carros transitaba necesariamente por La Carrera para salir o entrar en la Villa Vieja, lo que hoy llamamos genéricamente La Antigua.

8/08/2025

Sobre el verano y el veraneo en Béjar hace un siglo (1ª parte)

 Autor: Iván Parro Fernández

         Para muchos de nosotros el verano es tiempo de ocio y de esparcimiento, días en los que desconectamos (o lo intentamos) de los quehaceres habituales para poder disfrutar de otros placeres y de otros lugares (cuando se puede), ya sea en mar, montaña, ciudad o pueblo. Espero que los lectores estén disfrutando de un estupendo verano. 

 Plaza de España de Béjar a principios de siglo

         Pero me preguntaba ¿qué pasaba en Béjar en los meses de verano de hace un siglo? ¿Qué acaecería en esos días de sol y de descanso para algunos? En este viaje al pasado vamos a utilizar como referencia y guía de nuestros comentarios al semanario de Béjar La Victoria, un buen referente para conocer todo el acontecer de la ciudad, y más concretamente quince de sus ejemplares, aquellos que van desde el sábado 20 de junio de 1925 hasta el sábado 26 de septiembre de 1925, o dicho en números del citado semanario, del 1612 al 1626.

8/01/2025

El Concilio de Trento, el emperador Carlos V y el linaje de los duques de Béjar

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

        Celebrado entre 1545 y 1563, el Concilio de Trento fue una serie de reuniones de la alta jerarquía eclesiástica católica que, en respuesta a la reforma protestante, definió la posición teológica y administrativa de la Iglesia proyectándola por espacio de cuatro siglos hasta el Concilio Vaticano II.

 

Sesión del Concilio de Trento por Tiziano. Es.wikipedia.org

 

        Su principal impulsor fue el emperador Carlos V por la necesidad estratégica de mantener la unidad religiosa y política del imperio amenazado por los turcos, y en su realización tuvieron parte importante clérigos, diplomáticos y funcionarios españoles.

         Sobrino de Álvaro de Zúñiga, I duque de Béjar, Luis de Ávila y Zúñiga, marqués de Mirabel, acompañó al emperador en sus campañas, y en su Comentario de la guerra de Alemania justifica así el inicio de las hostilidades contra los protestantes: Estaban ya las cosas en Alemania en tales términos, que había venido a ser tan grande el poder de los que protestaban la nueva religión, que se veía claramente cuan necesario era que Dios pusiese su remedio en ellas… Y si por fuerza se quisiera llevar era cosa dificilísima, porque la confederación y liga que entre sí tenían era tan grande, que ninguna parte había en Alemania donde los luteranos no fuesen los más poderosos…  

7/25/2025

Semblanza política de Nicolás Rodríguez Vidal (3ª Parte y final)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

Publicado: Béjar en Madrid 

       A mediados del siglo XIX la clase fabricante bejarana parecía decantada políticamente por el liberalismo pero indefinida en cuanto a las distintas tendencias que esta corriente planteaba. La apertura comercial y empresarial que el liberalismo propiciaba resultaba idónea para las aspiraciones de expansión de los industriales textiles. Años antes, alguno de los bejaranos ligados a la actividad fabril había sufrido la cruenta represión que contra los liberales más significados organizaron los gobiernos de Fernando VII tras el regreso al absolutismo. Entre ellos no faltaron personas vinculadas familiarmente a Nicolás Rodríguez Vidal como es el caso de Joaquín Martín Caballero, Diego López y Juan Sánchez de Adrián, tenidos algunos de ellos como «constitucionales», «exaltados» o «esparcidores de malas ideas»[1]

     Pero ya a partir de 1833 con la regencia de María Cristina y el reinado de Isabel II el liberalismo termina por institucionalizarse lo que supone un espaldarazo para las aspiraciones de los industriales. Nuestro protagonista parece situarse al comienzo de esta etapa como liberal moderado, es decir dentro de las tendencias dominantes, al igual que hizo la mayor parte de la burguesía nacional. Tal filiación se entiende, en primer lugar, porque el régimen liberal le había permitido acceder, entre otras, a la propiedad de  bienes que habían sido de la Iglesia, lo que de otro modo hubiera resultado imposible[2]. A nivel político ese posicionamiento intentaba compatibilizar las rémoras del antiguo régimen, adaptándolas al momento que ya se vivía, con el impulso parlamentario. El objetivo era doble: lograr colocar bajo llave a la propiedad privada, todo un símbolo del empuje burgués, y evitar levantamientos de carácter radical o netamente revolucionarios. 

 Isabel II

         Nicolás Rodríguez Vidal fue evolucionando hacia posicionamientos del liberalismo progresista. Ello parece deducirse ya en 1854 cuando ayudó a sufragar los gastos del monumento que Madrid dedicó en marzo de ese mismo año a los políticos Argüelles, Calatrava y Mendizábal, referencias nacionales del progresismo y aun de las relaciones con la masonería[3]

7/18/2025

Semblanza política de Nicolás Rodríguez Vidal (2ª Parte)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

Publicado: Béjar en Madrid 

        Los antecedentes en la industria textil de Nicolás Rodríguez Vidal procedían tanto de su familia paterna como materna. Sirva como ejemplo que una de sus abuelas, María Antonia de Lucio Sánchez-Masedo descendía directamente de uno de los grandes fabricantes del siglo XVIII, Gerónimo de Lucio, y este a su vez tenía como tío-abuelo al célebre Gerónimo González de Lucio, párroco del Salvador y Comisario del Santo Oficio en el siglo XVII.[1] Tampoco podemos olvidarnos entre los familiares más cercanos de don Nicolás a su tía Antonia Rodríguez de Lucio, hermana de su padre, acaudalada anciana que alcanzó los 101 años de edad, algo casi inédito en aquella época (nació en 1773 y murió en 1884). Gracias a la foto que de ella conservan los hermanos Huebra en su archivo de Salamanca, el rostro de la venerable viuda nos sigue mirando desde el pasado.[2]

 

 Foto de la fábrica de García y Cascón, en el predio de La Illana o La Noriega, en el siglo XIX propiedad de Nicolás Rodríguez Vidal. 

 

         Política e industria caminaron a la par en las dedicaciones de nuestro protagonista, al menos al principio en lo que se refiere a la política municipal, lanzadera para más altas ambiciones. Solo a partir de 1856, cuando contaban ya con 47 años, es cuando Nicolás Rodríguez emprende su carrera como empresario y fabricante. Lo haría junto con su hermano Bonifacio (eran, ni más ni menos, que catorce hermanos) con el que en octubre del año indicado lograba la autorización para construir una fábrica de paños en la orilla izquierda del río Cuerpo de Hombre, aguas abajo del puente de San Albín, figurando ya como fabricante al siguiente año. Ambos fundaron la razón social denominada “Nicolás Rodríguez y hermanos” que después pasaría a tener otros nombres. 

7/11/2025

Semblanza política de Nicolás Rodríguez Vidal (1ª Parte)

 Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

Publicado: Béjar en Madrid,  

        El complejo entramado político e ideológico que se despliega a lo largo del siglo XIX en España, fundamentalmente a partir de las Cortes de Cádiz, tiene en algunos de los políticos bejaranos del momento ejemplos muy representativos. La figura de Nicolás Rodríguez Vidal a la que dedicaremos este artículo, como patriarca de uno de los linajes familiares más importes de la época, nos parece singular para entender la evolución social del Béjar de aquel siglo enlazándola con la del resto de la nación. Su carrera como jurista primero y su acceso a la representación política nacional después, al tiempo que se desarrolla como fabricante en su ciudad natal, nos servirá para intentar definir la ideología en la que se movieron los hombres destacados del selecto grupo industrial de Béjar en aquellos años, algo que terminaría por influir en los vaivenes de la actividad textil y por extensión a todos los sectores que en nuestra ciudad estaban implicados en ella.    


 Foto de Nicolás Rodríguez Vidal. Web del Senado. 

        Nicolás Rodríguez Vidal nació en Béjar en 1809, era hijo de Alfonso Antonio Rodríguez,[1] regidor del Ayuntamiento de Béjar en los tiempos de la Guerra de Independencia, y de Josefa Vidal. Por parte paterna sus bisabuelos eran oriundos de Casatejada, pequeña población cacereña cercana a Navalmoral de la Mata, y por parte materna estaba enraizado en los más rancios abolengos de Béjar remontables hasta el siglo XVI

7/04/2025

La Odisea de los Salvadores

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

        En noviembre de 2020 tuvo lugar en Santiago de Chile la presentación por zoom del libro La Odisea de los Salvadores. Crónica de una expedición del siglo XVI. Describe el peregrinaje y destino de un refuerzo de 500 hombres, el primero enviado por el propio rey con gente reclutada en España, con el fin de terminar esta guerra contra un pueblo inferior a los otros, pero que había resistido contra todo pronóstico. Se trata del pueblo araucano, hoy mapuche, que con su heroica negativa a someterse había convencido al monarca -Felipe II, a quien Ercilla dedicó La Araucana- que aquí se necesitaba más contingente que el empleado para reducir a los grandes imperios mexica e inca.

 

Detalle de la portada. Cristiancofre.cl

 

         El autor es Cristián Cofré León, joven director de la Revista de Estudios Históricos, miembro fundador de la Sociedad Iberoamericana de Genealogía e Historia, y miembro de número y uno de los directores del Instituto Chileno de Investigaciones Genealógicas. Formado profesionalmente en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, promete un relato apegado a la documentación, sin esfuerzos literarios, hipótesis históricas o cuestionamientos del devenir de los sucesos más allá de lo evidente, a través de las casi trescientas páginas de su investigación.   

6/29/2025

El héroe de Buda

Autor: Francisco Javier Suárez de Vega. 

Publicado: ABC Artes Letras Castilla y León. Sección Hijos del olvido LIX (30/04/2025)

          El de hoy es un hijo grande como pocos. Don Manuel de Zúñiga y Guzmán, X duque de Béjar, con grandeza de España de primera clase, caballero de la orden del Toisón de Oro y descendiente de reyes. Aunque su fama alcanzó hasta el último rincón de la Cristiandad, el paso del tiempo evaporó su recuerdo. El casual redescubrimiento de su tumba a finales del siglo XIX, algunos trabajos biográficos y, en especial, la publicación por el Centro de Estudios Bejaranos de la magnífica investigación de Emiliano Zarza Sánchez, han contribuido a rescatar una figura histórica apasionante.

 

Imagen extraída de este artículo 


Cuando tenía cuatro años murió su padre y heredó un ducado casi en la bancarrota.  Pronto destacaría por su carácter caritativo y una indudable inclinación por la carrera de las armas. Su ‘cursus honorum’ comenzará bien alto al ser nombrado en 1681 mariscal de campo. Al frente de un tercio de veteranos en Flandes, demostraría su valor en la defensa de Oudenaarde, asediada por el ejército francés. Con un arrojo temerario, en medio del fuego contrario, se abalanzó hacia unas barricas a punto de explotar y quitó con sus propias manos los rescoldos que las cubrían. El enemigo fracasó en su objetivo de volar el polvorín, al día siguiente levantó el cerco y fue perseguido por el duque. Así comenzaba a forjarse su leyenda. 

6/20/2025

Los papas de los duques de Béjar

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

       Durante tres siglos hubo papas atentos a las necesidades espirituales -y no tanto- de los señores y duques de Béjar. El primero fue Benedicto XIII, aragonés, que en 1413 otorgó el patronato sobre la fiesta de Corpus Christi a Diego López de Estúñiga, I señor de Béjar, y a sus descendientes, privilegio que arrastraba poder y beneficio económico. A Pedro de Estúñiga, primogénito y sucesor, le otorgó permiso para casarse con su prima Elvira de Guzmán, señora de Gibraleón, y a su hermano menor, Gonzalo de Estúñiga, lo nombró obispo de Plasencia y después de Jaén.

 

Benedicto XIII retratado como San Pedro, s. XV., en la iglesia Santa María de Morella, Castellón Es.wikipedia.org

 

           Tres papas incidieron en la vida de Álvaro de Zúñiga, I duque de Béjar, el que castellanizó el apellido. Cuando era sólo conde de Plasencia, enviudó y quiso casarse con su ahijada y sobrina Leonor Pimentel y Zúñiga, treinta y tres años menor (16/49), por lo que tuvo que pedir permiso a Roma por consanguinidad en tercer grado. El papa Calixto III, valenciano, se lo negó, pero tras la insistencia y el pago de una considerable suma de dinero, el papa Pío II lo concedió.

6/13/2025

Las torres almenaras onubenses y el linaje de los duques de Béjar

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

          La relación causa-efecto se expresa muy bien en la frase popular esos polvos trajeron estos lodos, que en términos actuales ilustra, por ejemplo, las consecuencias del colonialismo europeo de siglos anteriores. Así también, la política expansionista de los Reyes Católicos (toma de Granada, 1492) y del Imperio Otomano (toma de Argel, 1525), dio origen a los corsarios o piratas berberiscos, que desde el norte de África saqueaban la costa mediterránea y atlántica. Para defenderse, se construyeron torres de vigilancia en la playa, desde las que los vigías daban la voz de alarma a la población con la frase: ¡Hay moros en la costa!       

Cartagenadelevante.wordpress.com

        Carlos I de España –y V de Alemania por cierto-, inició las fortificaciones que fueron implementadas por su hijo, Felipe II, y terminadas por su nieto, Felipe III. Las torres en general debían extenderse desde Almería a Huelva, y en cuanto a las onubenses, estas cubrían el litoral desde la desembocadura del Guadalquivir hasta la del Guadiana. Si bien se tiene conocimiento de las catorce originales, en la actualidad se conservan sólo once torres almenaras en el sector, tema que genera mucho interés dada su importancia histórica, sin olvidar que se han convertido en todo un símbolo de algunos de los lugares en que se insertan. Abierto al público en general, existe un programa denominado Descubre tus fortalezas, patrocinado por el Colegio de Arquitectos de Huelva, que propone descubrir los sistemas defensivos de la provincia a través de visitas culturales gratuitas guiadas por arquitectos, historiadores y arqueólogos.