Amigos de Béjar y sus historias

PROPIEDAD INTELECTUAL

El contenido de este blog, texto y fotografías, tienen derechos de autor. Si deseas utilizarlos cita siempre la fuente de la que proceden.

9/16/2014

Un caso de locura y muerte en la Fuente de la Romana de Candelario




Autora: Mª Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, 01/08/2014, 4.708.

     Un día 22 de julio de 1735 ocurrió un suceso que convulsionó, imaginamos, a Candelario y Béjar[1]. Adentrémonos en la neblina opaca que, como un leve velo de sombras, separa el pasado del presente; olvidémonos de los grandes hechos históricos, de las hazañas de los grandes nombres esculpidos a fuego e imaginémonos en Candelario hace trescientos años, ejercicio fácil si atendemos a lo bien conservado que se encuentra el caserío del pueblo en la actualidad, casi como luciría entonces. 

 Casas de Candelario


Eran las diez de la noche cuando unos golpes en la puerta a modo de llamada interrumpieron la tranquila y calurosa velada del alguacil mayor don Francisco Dejado y Venero en Béjar. Un hombre, entre nervios y balbuceos, a trompicones, fue capaz de narrar que Juan Fraile, vecino de Candelario, “salio a ora de ponerse el sol con una pistola en la mano como viendo de las gentes, azia el Canpo y que llegando a una fuente se disparo con el, caio en tierra y se ha reconocido estar muerto”. Don Francisco, ante la gravedad del caso, echó mano al sombrero y al capote, montó su viejo caballo y, avisando al escribano Esteban García, pusieron rumbo a Candelario adonde arribaron a las once de la noche. Junto a la ermita del Humilladero les recibieron los testigos, entre otros el alcalde Ventura Ballejera y el cirujano Antonio Bueno. El alguacil de Béjar inquirió a los presentes sobre el lugar donde se encontraba el cadáver y todos a una se dirigieron hacia la Cuesta de la Romanay junto ael pilar deella estaba muerto naturalmente Juan Fraile, veçino que fue de este lugar”. El escribano, a petición de don Francisco, procedió a poner por escrito la descripción de la escena: el finado “estaba boca arriba con el brazo derecho destendido e inclinado azia dicho lado derecho; y el Brazo Hizquierdo echado sobre el pecho; y un jugon blanco que tenia puesto tenia junto a la tetilla de dicho lado siniestro tenia un vraço rendondo y alrededor deel negro como de polbora”.

9/09/2014

Del crimen de Matilla al crimen de Barrioneila. Las dos muertes de don Pepito Rodríguez Yagüe (2ª Parte y final)



Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto
Publicado: Béjar en Madrid, 16/05/2014, 4.703, p. 4. 

Matilla de los Caños es un pequeño pueblo situado en pleno centro del Campo Charro a 50 kms. de Béjar y 28 de Salamanca. A pesar de la placidez del lugar, rodeado de amplias dehesas de encinas donde pastan los más afamados toros de lidia de España, diversos sucesos ocurridos a lo largo de los siglos XIX y XX nos recuerdan la complejidad social que presidía las relaciones entre terratenientes, pequeños propietarios y campesinos en el mundo agrario salmantino. José Rodríguez Yagüe adquirió por 315.000 pts. esta localidad a Manuel de Velasco y Ripoll [1] el 17 de febrero de 1880, un año antes de ser nombrado alcalde de Béjar. Desde el primer momento los habitantes de Matilla le disputarían el derecho sobre los huertos lindantes con el pueblo que ellos venían explotaban. El resto de terrenos y bienes inmuebles pertenecían a don Pepito en concepto de “coto redondo” [2]. El enfrentamiento debió ser enconado hasta desembocar en tragedia el 13 de diciembre de 1880. Según unas versiones los expeditivos métodos del propietario (como desviar las aguas del arroyo de Arganza para inutilizar los huertos) y según otras los que usaban los campesinos ganando metros día a día modificando los linderos fueron los detonantes. Así gran parte de los habitantes de Matilla se amotinó el citado día tomándose la justicia por su mano con la intención de acabar violentamente con el propietario. Pero no fue este, don Pepito (que no frecuentaba el pueblo), sino su representante el que sufrió las  consecuencias. Se trataba de Antonio López-Manzanares, primo y a la vez cuñado de don Pepito, que murió linchado quedando tendido su cuerpo bajo la “encina del bejarano”. Así se conoció desde aquel momento, y aún hoy, el soberbio ejemplar de Quercus ilex que crece a las afueras de la localidad. Varias decenas de vecinos fueron encarcelados tras los hechos y tres de ellos cumplieron cadena perpetua. Los litigios por la posesión de los huertos no concluyeron hasta 1893 y fueron favorables a Rodríguez Yagüe. A pesar de ello, con posterioridad, Miguel de Unamuno defendió veladamente en diversas publicaciones a los campesinos condenados. Finalmente en 1901 don Pepito vende por un millón de pesetas el pueblo de Matilla a Fernando-Ildefonso Pérez Tabernero [3].

 Don Pepito según un dibujo de Óscar Rivadeneyra

9/02/2014

Del crimen de Matilla al crimen de Barrioneila. Las dos muertes de don Pepito Rodríguez Yagüe (1ª Parte)



Autor: Óscar Rivadenyra Prieto
Publicado: Béjar en Madrid, 02/05/2014, 4.702, p. 4.


Los vertiginosos cambios políticos que se operan en la España del siglo XIX y que suponen el desmantelamiento del antiguo régimen con la estructuración de un alternativo régimen liberal tienen en Béjar dos consecuencias: por una parte la aparición de la masa social como elemento operador cada vez más influyente, con el asociacionismo como bandera, y por otra parte la gestación de las grandes estirpes burguesas entre las que descollaban nombres y apellidos como referencia empresarial. Dentro de este segundo grupo surge una peculiar y paradigmática figura: la del “prohombre”. Se trata de personas que adquieren a lo largo de los años un notable prestigio a partir generalmente de una situación de privilegio económico y que acaba por trascender a las distintas clases sociales. Individuos como el filósofo Nicomedes Martín Mateos, JerónimoAbdón Gómez-Rodulfo o los hermanos Rodríguez Yagüe, pueden ser un buen ejemplo de esta figura tan propia del siglo XIX, pero que tendría también sus ejemplos en el XX con personajes (en cierto modo de reminiscencias decimonónicas) como Toribio Zúñiga [1] o Juan Muñoz

 José Rodríguez Yagüe en su época de alcalde de Béjar
Foto extraída del blog Los Abdones 

8/29/2014

Revista de Ferias y Fiestas de Béjar 2014


Un año más (por suerte) la Cámara de Comercio y el ayuntamiento de Béjar han sacado a la luz, y gratuitamente, la tradicional revista de Ferias y Fiestas que, seamos realistas, la denomino de esa forma porque lleva vaias décadas editándose no porque sean unas páginas anodinas, faltas de contenido e inmóviles. Gracias al buen hacer de Óscar Rivadeneyra, coordinador de la misma, cada año la vemos progresar y trocar de formas. Para empezar luce una fachada diferente en cada una de sus ediciones y en este número Óscar ha creado una portada que cualquier bejarano podría interpretar  aún a falta de una imagen completa: un paño de terciopelo azul oscuro salpicado de un delicado bordado de hojas doradas corta de forma diagonal la superficie en una clara alusión a nuestra patrona, la Virgen del Castañar. En cuanto al interior, el texto ha sido dividido en tres columnas y las fotografías e imágenes acompañan a los artículo dando prioridad a una imagen principal, la protagonista del escrito. Algunas frases entresacadas dan idea de lo que encierran las líneas del texto, invitando a su lectura, mientras que un proverbio o frase ingeniosa actúa de prolegómeno a la definitiva entrada de lleno del lector en el paraíso de las letras. 


8/25/2014

Breve historia de la judería bejarana y X aniversario de la apertura del Museo Judío de Béjar


*Discurso pronunciado por Antonio Avilés Amat, director del Museo Judío "David Melul" de Béjar, en el primer encuentro de los apellidados Béjar, Behar o Bejarano el 9 de Septiembre del año 2004.

 

Sras. y Sres.

¡Buenas noches!

Por invitación del Sr. Iako Iossif Behar les voy a hablar brevemente de los judíos de Béjar y de los vestigios que de ellos se conservan. Pero antes de comenzar mi relato quisiera que les quedaran muy claros dos conceptos que constituyen las coordenadas del espacio y del tiempo: dónde ocurre nuestra historia y cuando ocurre.


El lugar es la antigua villa de Béjar, que fue y es la cabeza o el centro geográfico de una extensa comarca, integrada por pueblos y aldeas de diverso tamaño y población. La comarca de Béjar ha cambiado sensiblemente y en la actualidad varios pueblos que antes pertenecían a ella ya no pertenecen, como es el caso de Becedas (Ávila) o Hervás (Cáseres). Quiero destacar algo de suma importancia: en la época en que habitaron los judíos, Béjar y las poblaciones de su comarca o jurisdicción, siempre perteneció al señorío o ducado de los Zúñiga, es decir, que fue villa de señorío y no realenga o gobernada por el rey. Aquí para bien o para mal, las normas y las leyes para el gobierno de la villa y su comarca siempre fueron dictadas por los Duques de Béjar.

 Torá del Museo Judío David Melul de Béjar. Foto extraída de la web del museo.

8/18/2014

Un paseo por la Ruta del Cedro Centenario (3ª Parte y final)





Autor: Óscar González Hoya
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio de Béjar, 2011.


        Proseguimos nuestro camino de bajada en el que asombran las proporciones del Viaducto y el antiestético matadero junto a las naves del polígono industrial. Comprensiblemente, y en este caso, en las construcciones modernas, y más en las dedicadas a la industria, no se impone lo artístico y vistoso, sino lo funcional. En contraposición apreciamos las naves de la antigua fábrica de García y Cascón, hundida junto al río, testigo mudo de un tiempo que se fue. Esperemos que en algún momento alguien le otorgue una utilidad pues, de lo contrario, acabarán desapareciendo por el inexorable paso del tiempo. 



 Camino cerca de La Francesa


            Llegamos al final del camino en el que existe una cancela de hierro con unas escaleras habilitadas para salvarla y llegar sin contratiempos a la vía férrea. Llegados a este punto podemos optar por ir hacia la antigua estación de ferrocarril tirando hacia nuestra derecha, aunque, en nuestro caso, iremos a la izquierda en dirección a Cantagallo. Por cierto que hace algunos meses la vía fue limpiada y se nota, pero ha vuelto a crecer la maleza por su falta de uso. Se prometió la realización de un estudio para medir la viabilidad del paso de un tren turístico con salida en Béjar y llegada a Puerto de Béjar. Por desgracia no sabemos nada de este asunto. Posiblemente haya caído en el olvido como todo lo que está relacionado con el ferrocarril en esta provincia, ya que las autoridades se niegan al desarrollo de este medio de transporte que es rentable, respetuoso con el medio ambiente y rápido. Me temo que sólo se patrocinan las comunicaciones por carretera que es carísimo, teniendo en cuenta los precios del carburante, nada respetuoso con el medio ambiente y relativamente lento si lo comparamos con las velocidades que pueden alcanzar los ferrocarriles actuales. 

8/11/2014

Un paseo por la Ruta del Cedro Centenario (2ª Parte)



Autor: Óscar González Hoya
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio de Béjar, 2011.


           Siguiendo nuestra ruta y, a partir de este punto, nuestros pasos caminarán por un terreno que los ciclistas denominarían rompe-piernas por la presencia de subidas y bajadas. Al finalizar esta zona la ruta se alisa para llegar al lugar donde estuvo situada originalmente la ermita de Santa Marina. En este paraje, denominado La Centena, se ubican dos casas rurales: Santa Marina y La Centena. Invito a nuestros visitantes a hospedarse en ellas, pues disfrutarán de una estancia en plena naturaleza combinada con las comodidades modernas. El paisaje en este lugar es espectacular, sobre todo en primavera. Hacia la transición entre esta estación y el verano, allá para junio, los árboles adquieren una tonalidad de un verde pálido similar a la del otoño.

            El Cedro Centenario goza de buena salud

          Una vez dejada a un lado la puerta de acceso a la Casa Rural de La Centena, el camino se estrecha. En ese mismo punto nos encontraremos con una vereda a nuestra izquierda que conduce a la Fuente del Lobo, un sendero escarpado escoltado por robles y castaños por ser de nuevo una zona húmeda. Merece la pena transitarla. En nuestro caso continuaremos el recorrido siguiendo la ruta marcada, es decir, hacia delante o hacia la derecha en contraposición al camino que conduce a la Fuente del Lobo. A partir de este momento nuestra marcha será más complicada al situarse el sendero entre paredones divisorios de propiedades y afloraciones graníticas.

8/04/2014

Un paseo por la Ruta del Cedro Centenario (1ª Parte)



Autor: Óscar González Hoya
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio de Béjar, 2011


En este artículo voy a hablarles acerca de la llamada Ruta del Cedro Centenario. Supongo que ya será conocida por la mayoría de los lectores, pues se ha popularizado mucho en los últimos tiempos. Hace un par de años se llevó a cabo su señalización y correcta explicación a través de paneles informativos, a la vez que una actividad de las Jornadas de Equinoccio organizadas por el ayuntamiento en la zona, todo ello, paneles, señalización y actividad realizadas de la mano del Grupo El Cervunal. A ello se sumó la edición de un folleto que puede encontrarse en la oficina de turismo.



 Parque de Santa Ana


En estos tiempos en los que nuestro turismo parece estar sólo centrado en la sierra y en la nieve, es hora de dar difusión a otros entornos como es el caso del monte. Sería interesante compaginar la idea de la Estación de Esquí de La Covatilla con la creación del Parque Natural de Candelario, proyecto compatible con la ampliación de la estación, siempre y cuando se respeten los criterios medioambientales. De esta forma disfrutaríamos de un turismo más diversificado: nieve y práctica del esquí a la vez que rutas de senderismo por el monte y la sierra. Es importante recordar que la temporada de esquí apenas supone un periodo de cinco meses (Diciembre, Enero, Febrero, Marzo y Abril), por lo que sería importante buscar otras alternativas para el resto del año. También sería interesante el fomento de nuestra oferta cultural (museos, iglesias y patrimonio artístico en general) pero esa reflexión ya quedaría para otro posible artículo. 

7/28/2014

Reseña de "El carril de paja" de Ángel Menoyo Portalés, reeditado por Jesús A. García



            Cuando Jesús A. García, el editor e introductor de este libro no venal de 145 páginas que ve la luz gracias a la colaboración de los ayuntamientos de Fuentes de Béjar, La Cabeza de Béjar, Nava de Béjar y la Asociación de Vecinos “Los Hermanitos” de Nava de Béjar, me lo puso en las manos no tenía idea de quién era su autor, Ángel Menoyo Portalés, ni si estaba vivo o muerto, ni qué significaba el título de la obra. El carril de paja, leí e imaginé que tenía que ver con las faenas del campo. Qué lejos estaban mis suposiciones de la realidad.




            Jesús me describió entusiasmado cómo fue adentrándose en la búsqueda de un libro del cual se había perdido memoria o del que quizá pocos habían tenido constancia en su momento, más allá de los familiares y amigos del autor. La labor de investigación dio el fruto apetecido y, una vez hallado El carril de paja, fue hora de adentrarse en él, en las tradiciones y lugares que en él tenían lugar y en la vida y obra de Ángel Menoyo Portalés. A todo ello dedica Jesús una introducción sabrosa y necesaria antes de que el lector haga un viaje en el tiempo trasladándose a Nava de Béjar, La Cabeza de Béjar y Fuentes de Béjar allá por principios del pasado siglo. Pero antes de nada Rafael Sánchez desgrana con cariño y desde el corazón los recuerdos de un mundo que se fue, aquel en que los tres pueblos cercanos presumían de industrias (textil, Fuentes; La Cabeza, chocolates y curtidos; Nava, chacinería) y que contaban con la ventaja de un tren que les podría llevar de Sur a Norte, de Cádiz a Gijón, con sólo asomarse a la cercana estación de Fuentes. Dice Rafael que Nunca debemos olvidar quiénes somos y de dónde venimos. La vida es una rueda y podemos regresar siempre al principio. Y para ello qué mejor que rescatar los recuerdos, hacer revivir los lugares y las gentes, ponerles voz, aunque resulte duro y la melancolía y las lágrimas acaben por asomarse a los ojos. A Rafael se le nota que la emoción le sobrepasa en las pinceladas que nos proporciona de su infancia, aquella en la que el mundo que nos rodea se percibe con un halo mágico, los segundos duran minutos, los minutos horas y las horas días, y los sucesos se graban a fuego en la memoria. 

7/21/2014

Elogio a la banda de música de Béjar



    
Autor: Antonio Avilés Amat
Publicado: Béjar en Madrid, 04/07/2014, 4.706.
  

         Muchos de mis recuerdos infantiles se hallan asociados a las fiestas patronales de mi pueblo. Aquellas fiestas no eran realmente tales fiestas, ni poseían la exultación y el regocijo que debían ser inherentes a ellas hasta que no las anunciaba tocando, cada jornada, las floreadas dianas, la banda de música local con su alegre “tachín, tachán”; tampoco la misa mayor –que marcaba el apogeo o la plenitud de las mismas- era tan solemne si no ejecutaba, también la banda, durante el momento de la consagración, el himno nacional; ni la procesión con el santo parecía tan fastuosa y memorable si no transitaba a los acordes que emitían los instrumentos de tal grupo musical; ni el recinto ferial se animaba hasta que no se escuchaban los ampulosos y jaraneros compases -ejecutados por sus miembros uniformados de azul marino y cubiertos con gorra de plato- y el entrechocar de los platillos que tanto entusiasmaban a la chiquillería; ni las corridas de toros en la plaza –tendidos de sol y de sombra y en todos sudando, porque era estío- tenían sentido, ni gracia, ni solera, si no sonaban los cornetines anunciando los tercios de la lidia o los pasodobles que, por descontado, la banda interpretaba, acompañando las faenas de muleta del diestro… Esto son evocaciones de mi infancia unidas a las recordadas músicas de la bulliciosa banda de mi pueblo, que no sé si afinaría o no cuando las interpretaba, pero que a mí me parecía fantástica y levantaba, con sus cadencias festivas y sus sonidos bullangueros, nuestros ánimos y nos predisponían a gozar en plenitud de aquellos días de asueto y de jolgorio.


 Concierto en la Plaza Mayor

     

7/15/2014

Pequeña biografía de un Ministro de Hacienda nacido en Béjar: José Sánchez Ocaña (1798- 1887) (6ª Parte y final)



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2012, pp. 53-59.


IV.        Ministro por dos veces (1858-1868)


            En 1855 José Sánchez Ocaña publica en Madrid, en la imprenta de Tejado, Reseña Histórica sobre el estado de la Hacienda y del Tesoro público en España durante la administración progresista y moderada [1], un compendio de los problemas de la deuda española y de sus posibles soluciones. Bravo Murillo dijo que «en el año 1855 publicó mi amigo el Sr. D. José Sánchez Ocaña la Reseña Histórica sobre el estado de la Hacienda y del Tesoro público en España durante la administración progresista y moderada, y en esa excelente producción se halla expuesta con exactitud y con entera verdad, al paso que con más extensión que las demás, la gestión de aquella administración económica, manifestando de una manera muy clara y perceptible sus resultados.»[2].

 General Narváez, líder del moderantismo

6/28/2014

Pequeña biografía de un Ministro de Hacienda nacido en Béjar: José Sánchez Ocaña (1798- 1887) (5ª Parte)




Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2012, pp. 53-59.


IV. De veraneo con Bravo Murillo en tierras bejaranas (1853)


            En el verano de 1853, ocupando José Sánchez Ocaña su cargo habitual de Diputado por Salamanca [1], ocurre un suceso que es digno de ser mencionado por el revuelo que provocó en su momento. Don José, acompañado por don Juan Bravo Murillo (presidente del Consejo de Ministros hasta diciembre de 1852 y del Congreso de los Diputados en 1858, dos veces Ministro de Hacienda y una de Gracia y Justicia, conservador políticamente) y otros personajes de la Villa y Corte, visitan Béjar. Pero dejemos a Bravo Murillo que nos cuente sus impresiones sobre el viaje:  

Juan Bravo Murillo


            «Béjar: la travesía, que es de 16 a 19 leguas, se hizo a caballo hasta Piedrahíta, donde pernoctamos y nos visitó el Juez de ella; y las siete leguas desde aquel pueblo a Béjar, parte en una tartana y parte a caballo. En este último tramo, sabiéndose ya en los pueblos intermedios nuestra venida, salían los curas y Ayuntamientos, algunos de los concejales en mangas de camisa, pero todos con capas negras, a recibirnos. A dos leguas de Béjar, estaban ya Herrera (Gabriel Herrera, natural de Béjar y rector de la Universidad de Salamanca) sus más allegados parientes, una comisión del Ayuntamiento y otros personajes, todos los cuales con nosotros, hicieron el resto del camino en tres buenos coches de paseo, que a pesar de lo poco que se prestan las vías, que hay en ésta, poco hace villa, hoy ciudad por la intercesión de su celoso diputado don José Sánchez Ocaña.

6/23/2014

Pequeña biografía de un Ministro de Hacienda nacido en Béjar: José Sánchez Ocaña (1798- 1887) (4ª Parte)




Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2012, pp. 53-59.

IV. Un regalo para los bejaranos (1850)


          En 1850, y en la cúspide de su carrera (era entonces Director General del Tesoro), José Sánchez Ocaña quiere hacer un regalo a Béjar, su ciudad de nacimiento. Dada su cercanía a la reina y siendo diputado por Salamanca, realiza las gestiones pertinentes para que se le otorgue el título de Ciudad. ¿Orgullo? ¿Vergüenza de que su lugar de origen sólo fuese una pequeña, aunque industriosa, villa al sur de Salamanca? 

 Plano de Béjar de Francisco Coello (1867). 
Extraído de wikipedia

            Una respuesta al dilema nos la ofrece el progresista Juan Muñoz Peña en su libro Béjar, reseña al vapor de sus hechos políticos pasados y presentes, 1868 [1]. Su opinión no tiene desperdicio y, aunque no se dan nombres, las pistas que nos ofrece se dirigen certeramente hacia Sánchez Ocaña y al poder que éste había ido acumulando por obra y gracia del sistema caciquil.  

6/16/2014

Pequeña biografía de un Ministro de Hacienda nacido en Béjar: José Sánchez Ocaña (1798- 1887) (3ª Parte)


Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Fiestas y Ferias de Béjar, 2012, pp. 53-59.

III. La carrera hacia la cúspide y el problema de la deuda (1816- 1858)[1]


            Reinaba en los inicios de la actividad política de don José (hacia 1824) Fernando VII (1814-1833), el rey Deseado por ser la esperanza de los españoles ante la invasión francesa. La sangre de miles de ciudadanos fue derramada por su restitución y por la defensa de las libertades durante la Guerra de Independencia (1808- 1814), pero su regreso supuso el retorno del Antiguo Régimen, la supresión de las libertades tan difícilmente conseguidas y la persecución del espíritu constitucional. Sin embargo, las raíces del liberalismo habían crecido de tal manera que ya nada podría ser igual al tiempo anterior a la guerra. 

Mª Cristina de Borbón, madre de Isabel II y regente del reino

6/09/2014

Pequeña biografía de un Ministro de Hacienda nacido en Béjar: José Sánchez Ocaña (1798- 1887) (2ª Parte)




Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 201, pp. 53-59.


II.      Un político se hace y se nace (1798- 1816)


            Nos es imprescindible adentrarnos un poco entre las ramas de su árbol genealógico para entender que la influencia familiar fue capital a la hora de perfilar la futura carrera de don José [1]. Nacido en Béjar el 16 de octubre de 1798 [2], era el tercer hijo del matrimonio formado por Andrés Sánchez de Ocaña y Bartolina López de Hontiveros y estaba llamado a ser el segundón de la familia al precederle Pedro, siendo el otro vástago hembra, Teresa. A José le seguirían Antonio, Manuel y Micaela, nacidos también en Béjar.

 
Jura de la constitución de 1812



            Su padre, Andrés Sánchez Ocaña (Béjar, 1767- Alba de Tormes, 1829), poseía los títulos de Abogado de los Reales Consejos y Fiscal del Consejo de Hacienda [3], lo que le permitía el acceso a los cargos consistoriales. El padre de Andrés, Manuel Sánchez de Ocaña (1743-1779), no pudo heredar el próspero negocio de paños de su padre al fallecer antes que su progenitor, Francisco Sánchez de Ocaña (1715-1783) [4]. Parte de la manufactura recayó en Andrés, el primogénito, quien cedió su administración a su hermano Máximo (Béjar, 1768) para dedicarse a la carrera política. Si Andrés tuvo la oportunidad de hacer carrera universitaria fue gracias a un padre y un abuelo enriquecidos por las manufacturas textiles. Así, en 1808, formó parte de la Junta Militar constituida en Béjar en ocasión del vacío de poder derivado del estallido de la Guerra de Independencia [5], aunque no permanecería en la villa mucho tiempo. Convocado en su cargo de diputado por la provincia de Salamanca [6] para asistir a las Cortes de Cádiz, abandonó Béjar para trasladarse en plena guerra al sur de España y defender el ideal absolutista [7].

6/02/2014

Pequeña biografía de un Ministro de Hacienda nacido en Béjar: José Sánchez Ocaña (1798- 1887) (1ª Parte)


Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2012, pp. 53-59.




I.       Óleo sobre lienzo, tinta sobre papel. 



       Me acerqué sigilosamente, con el respeto debido a los muertos, a aquella tela pintada. Las pinceladas de pintura aplicadas meticulosamente por el pintor anónimo se me hicieron más evidentes y llegué a la conclusión de que percibiría mejor los rasgos del retratado distanciándome unos centímetros. La estrategia dio el resultado esperado: la silueta del personaje se me reveló en toda su plenitud, emergiendo de las sombras oscuras del fondo. El hombre estaba sentado en una silla de terciopelo rojo, pequeña para su estatura. La pose se podría denominar de clásica y era fácilmente rastreable en los retratos de Goya ejecutados medio siglo atrás, aunque, claro, el artista era de medio pelo y no había resuelto correctamente lo que se traía entre manos. La silla demasiado escorada, pequeña, emergía detrás de la figura de un modo quasi imposible; el personaje, sentado casi en el borde, poseía unas piernas un poco exiguas para concebirlas unidas al torso y una cabeza grande. La mano derecha descansaba sobre una mesa envuelta en terciopelo granate y mostraba un papel al espectador, y la izquierda se posaba en el reposabrazos del asiento. Ambas se hallaban cubiertas por guantes de un blanco impoluto. Sin embargo, no fue esto lo que primero me llamó la atención, sino la banda que, justo en el centro del cuadro, cruzaba el pecho del personaje. Una tira de raso roja y blanca le envolvía brillante cual regalo de cumpleaños, destacando sobre un conjunto compuesto de pantalón y chaleco blancos y chaqueta negra de mangas bordadas en oro, traje apto, desde nuestro punto de vista actual, para ser ofertado a niños de primera comunión. Las dos condecoraciones que completaban el atrezzo le conferían esta vez cierto aire militar. Era evidente que el retratado quería revelar en un golpe de vista el nivel social y político al que había llegado, aunque con el tiempo el océano del tiempo ahogara su nombre. 

 Retrato de José Sánchez- Ocaña y López de Hontiveros
Sala de Concejales del Ayuntamiento de Béjar

5/26/2014

Manuel Sánchez Arcas: un arquitecto bejarano en vanguardia (3ª parte y final)



       
      Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto
      Publicado: Béjar en Madrid, 04/04/2014, nº 4.701, p. 12.   

       Los países de la Europa oriental fueron siempre la referencia de Sánchez Arcas en sus treinta largos años en el exilio, no solo como ejemplo práctico de desarrollo de las políticas siempre defendidas por el arquitecto sino también como lugares de residencia. 
 Instituto de Física y Química (Fundación Rockefeller, Madrid)
Manuel Sánchez Arcas y Luis Lacasa Navarro (1932)


            La disparidad ideológica que siguió caracterizando a la II República en el exilio es el trasfondo de las causas por las que Sánchez Arcas renunció a su cargo de Ministro plenipotenciario en Polonia en el año 1950 tras ejercerlo durante cuatro años. La oposición activa al régimen del general Franco promovida por la Unión Soviética tenía a nuestro protagonista como uno de los agentes principales desde Varsovia. Por esa fidelidad a las tesis marxistas terminó distanciado del gobierno republicano, mucho más tolerante y diverso, cuando este era presidido por José Giral, y finalmente  dimitió de su cargo de Ministro ante el gobierno de Sánchez Albornoz. Las causas directas parecen estar relacionadas con las simpatías mostradas por la República española hacia el dictador yugoslavo Tito[1], enfrentado aquellos años a la Unión Soviética. En cualquier caso el final de la actividad política le permite regresar a su trabajo en la Oficina de Proyectos de Sanidad de Varsovia comenzando una proliferación de trabajos teóricos publicados en diversas revistas especializadas. Así durante 1950 publica una serie de artículos en la revista parisina Cultura y Democracia, compartiendo plana con Rafael Alberti y Jorge Semprún, en los que, frente a los planteamientos culturales y científicos oficializados en la España franquista, desarrollaba sus propias tesis respecto al urbanismo, la ingeniería o la medicina[2].

5/19/2014

Manuel Sánchez Arcas. Un arquitecto bejarano en vanguardia (2ª parte)



Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto
Publicado: Béjar en Madrid, 21/03/2014, nº 4.700, p. 6.

Las primeras referencias actuales sobre la existencia del singular personaje que nos ocupa se las debemos al historiador Ignacio Díaz Elcuaz cuando hace seis años publicó en el periódico El Adelanto sendos artículos sobre Artistas Bejaranos, uno de ellos monográfico sobre Sánchez Arcas[1]. Anterior a ello los datos conocidos a nivel local o provincial sobre su vida parecen casi inexistentes. Béjar en Madrid durante los años veinte da periódicas reseñas sobre “el primogénito de Ruperto Sánchez Rodríguez”, sobre su formación y sus primeros éxitos. Pero tras el estallido de la Guerra Civil el personaje parece alojado en el olvido pese a que, como dijimos en la primera parte de este artículo, su prestigio como arquitecto era notable e incluso, según algunos críticos, se trate de uno de los pioneros de la arquitectura de vanguardia en nuestro país. El auspicio primero del régimen de Primo de Rivera y después de la II República fue fundamental para el desarrollo de una talentosa generación de arquitectos junto a la que trabajó mano a mano, y entre los que se encontraban Luis Lacasa, López Otero, Eduardo Torroja o José Manuel Aizpurua.

 Manuel Sánchez Arcas

5/12/2014

Manuel Sánchez Arcas. Un arquitecto bejarano en vanguardia (1ª Parte)


Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto
Publicado: Béjar en Madrid, 07/03/2014, 4.699, p. 13.


En ocasiones la mala memoria de la Historia o las sombras que ciertos acontecimientos extienden sobre los hombres no nos ha permitido conocer como merecieran a algunas figuras de nuestro tiempo. Uno de los casos más flagrantes es el de Manuel Sánchez Arcas, un nombre fundamental dentro de la arquitectura española del siglo XX, especialmente en lo que se refiere a la evolución que operó el estilo racionalista hacia el funcionalismo durante los años 30. Su militancia política, con importantes cargos de responsabilidad en los gobiernos de la Segunda República, le condujo primero al exilio y después casi al olvido en el contexto de la posguerra española. 


4/30/2014

El castillo de Béjar y otras fortificaciones de su entorno: origen y arquitectura (5ª parte y final)


   
Autor: Roberto Domínguez Blanca

Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2013, pp. 71-76.


 Castillos en territorio leonés (II)

     
      Más al oeste, el castillo de Miranda del Castañar (Salamanca) vigila el acceso a la villa a través de la puerta de San Ginés en el punto de defensa más complicado de la muralla, al ser el lugar menos agreste del cerro en el que se establece la población. Una inscripción en la torre del Homenaje nos informa que la obra se comenzó en 1451, siendo conde don Pedro de Stúñiga. Sin embargo, y siguiendo a Álvarez Villar [1], lo cierto es que el castillo tiene elementos anteriores a esa fecha, como es lógico, expresando acertadamente que en esta centuria los castillos no eran tan militares, predominando los detalles superfluos y palaciegos sobre los meramente castrenses, cosas que no parecen darse en Miranda. Así, que estamos ante una reforma del siglo XV sobre un castillo anterior, para algunos autores de principios del siglo XIV. La ausencia de elementos ornamentales, la pobre mampostería en buena parte de su fábrica, la falta de vanos palaciegos, de voladizos en las cornisas (a excepción de los matacanes de la torre del Homenaje) y escaraguaitas, o la carencia de muros en talud en su base, refrendan que en lo esencial el castillo es mucho anterior. 

  Castillo de Miranda del Castañar (Salamanca)

4/23/2014

El castillo de Béjar y otras fortificaciones de su entorno: origen y arquitectura (4ª Parte)


Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2013, pp. 71-76.

Castillos en territorio leonés



            Nuestro recorrido por los castillos leoneses va a seguir un sentido inverso, ahora de sur a norte, comenzando por el más próximo que tenía el alcázar placentino en territorio del reino de León: el castillo de Galisteo. Esta villa era cabeza de un alfoz de una decena de pueblos y su asentamiento es claramente castrense, en una ceja sobre la confluencia de los ríos Alagón y Jerte. Posee muralla de guijarros almenada, reduciéndose su castillo a un fuerte torreón de sillares con balcones volados sobre matacanes en la parte superior y en el centro de cada cara. Una profunda reforma palaciega del siglo XVI, de la que apenas queda sólo su portada de entrada en arco carpanel, integró el torreón, que es lo más destacable del conjunto, pues en un momento dado el conjunto se vendió a particulares que lo desmantelaron. Cooper [1] ve en un escudo una orla de escamas, divisa del monarca Juan II (1405-1454). No obstante, Galisteo tendría castillo desde su repoblación, pues la villa es citada por primera vez en un documento en 1217, y en 1229 ya se habla del castillo [2].

 Murallas de Galisteo (Cáceres). Foto de wikipedia

4/17/2014

El castillo de Béjar y otras fortificaciones de su entorno: origen y arquitectura (3ª Parte)



Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2013, pp. 71-76.

 Castillos del territorio castellano (III)

           Continuando hacia Béjar, en Sorihuela, el castillejo era una defensa altomedieval que cita Grande del Brío [1], tal vez poco más compleja que una torre y de la que nada más sabemos. Desde luego el emplazamiento actual de su iglesia parroquial parece el lugar idóneo para una atalaya vigilante. 

            Ya en Béjar, el castillo, transformado en palacio por los duques desde el siglo XVI (del cual se hizo una amplia entrada en este blog), se erigió en el punto que entonces era la entrada a la población, frente al descampado de lo que hoy es la Plaza Mayor. Cuando una población amurallada se eleva sobre un cerro escarpado, el castillo suele ubicarse o bien en el lugar más elevado, para aprovecharlo como atalaya y como último reducto defensivo (castillo de Montemayor del Río), o bien en el lugar más débil junto al acceso a la población (castillo de Miranda del Castañar). Este último caso es el de Béjar. Curiosamente, al ampliarse la muralla hacia poniente y el barrio de San Juan hasta la nueva puerta de la Villa, el castillo queda en una localización para nada adecuada. Quizás esto fue lo que obligó construir el demolido castillo de Campopardo, en la parte más alta de la villa como excepcional atalaya.

 Castillo-palacio de Béjar

4/10/2014

El castillo de Béjar y otras fortificaciones de su entorno: origen y arquitectura (2ª Parte)



Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2013,  pp. 71-76.


Castillos del territorio castellano (II)      

     En una elevación al pie del río Tormes, el castillo de El Barco de Ávila o de Valdecorneja responde al modelo característico de castillo del siglo XIII. Contaba con recinto amurallado del que quedan algunos vestigios, destacando la puerta del Ahorcado. Su estructura es sencilla y diáfana: planta cuadrada con cubos cilíndricos guarneciendo las esquinas y una gran torre del homenaje en el medio de uno de los lienzos. Asimismo, tendría foso y contrafoso, y una vez atravesados, disponía de dos puertas en arco apuntado para su acceso, una que daba a la villa y otra al río. Repite modelos de la llamada escuela de Valladolid, como el de Villalonso (Zamora), adoptado a lo abulense, pues el referente más inmediato es el castillo de Arenas de San Pedro. Cooper advierte que las marcas de cantero de la torre del Homenaje son las mismas que las de la monumental iglesia gótica de Bonilla de la Sierra, por lo que tuvieron que trabajar los mismos constructores.

 Castillo de El Barco de Ávila (Ávila)

4/03/2014

El castillo de Béjar y otras fortificaciones de su entorno: origen y arquitectura (1ª Parte)




Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Revista de Fiestas y Ferias de Béjar, 2013, pp. 71-76.


Reconquista y Repoblación: el origen de los castillos medievales



            A la muerte del rey castellano-leonés Alfonso VII en 1157, éste había decidido dividir el reino entre sus dos hijos: León para Fernando II y Castilla para Sancho III. En el sur de ambos reinos, al sur de la actual provincia de Salamanca y norte de la de Cáceres, la frontera la marcaba la vía de la Plata, de forma que Béjar y el territorio que conformará su alfoz pasaron a Castilla, mientas que el resto de la zona salmantina que la rodeaba, Monleón, Salvatierra de Tormes, Montemayor del Río y Miranda del Castañar, quedó integrado en el reino leonés. Esto sucede a finales del siglo XII mediante el tratado de Tordehumos de 1194, con Alfonso IX dirigiendo los destinos de León, por el que no podía adentrarse en la Sierra de Béjar. Antes que Béjar, Alfonso VIII de Castilla repobló Plasencia en 1186 y ascendiendo al norte fundó Oliva de Plasencia y Segura de Toro. Entonces repuebla Béjar entre 1186 y 1196, apostando De Santos Canalejo [1] por fechas como 1194 ó 1195, posterior al tratado y a la instauración del alfoz bejarano por Alfonso VIII en 1193). Sin embargo, parece ser que en 1190 ya lo estaba, y con población suficiente como para enfrentarse junto con el concejo de Plasencia al de Ávila en La toma de las torres de Puente del Congosto, hecho que se fecha entre 1182 y 1190 [2]. Tras Béjar, seguidamente Alfonso VIII se encamina hacia el este para controlar Valdecorneja: El Barco de Ávila, Piedrahíta, El Mirón y La Horcajada; si bien en algunos casos, como en Piedrahíta o Barco, ya existiría población cristiana asentada, pues su fundación es de los tiempos del señorío de doña Urraca; o mucho antes en el caso de Piedrahíta, pues según la leyenda del monte de la Jura ya estaba fortificada en 918. 

  Monumento a Alfonso VIII en Plasencia (Cáceres)

3/27/2014

Sobre el conocimiento o desconocimiento de la Casa Ducal de Béjar (2ª parte y final)




Autor: Antonio Avilés Amat
Publicado: Semanario Béjar en Madrid, marzo de 2014



Este principal y casi legendario personaje, el duque de Béjar, al que frecuentemente muchos bejaranos aluden y que, en singular o en plural, da nombre a varios lugares de la ciudad o de su entorno (calle Duque, fuente del Duque, palacio del Duque, mirador del Buen Duque, laguna del Duque, hotel Los Duques), no deja de ser –aún hoy- un “enigma colectivo”. Y puede que hasta la mítica representación de un ente superior del que algunos paisanos bastantes ingenuos, todavía en la actualidad, cuando ya hace dos siglos que las Cortes gaditanas, como ya quedó dicho, abolieron los señoríos, se consideran sus más rendidos súbditos. Proclamándolo incluso, como hacía algunos años atrás, un pseudohistoriador que, en sus disertaciones sobre nuestro remoto pasado, se refería al duque denominándole “mi señor”, en un reconocimiento de inusual –que no de intelectual- vasallaje y pleitesía.   


Villa renacentista de El Bosque (Béjar)

      

3/21/2014

Sobre el conocimiento o desconocimiento de la Casa Ducal de Béjar (1ª Parte)



Antonio Avilés Amat

Centro de Estudios Bejaranos
Publicado en Béjar en Madrid, febrero de 2014.




Tanto el título como el contenido del presente artículo surgieron a raíz de una conversación de varios miembros del Centro de Estudios Bejaranos, entre los que yo me encontraba, con el profesor Emiliano Zarza Sánchez, ganador del recientemente fallado Premio Ciudad de Béjar por su estudio “La participación del X Duque de Béjar, D. Manuel de Zúñiga, en el sitio de Buda (1686)”, que próximamente se editará. Se lamentaba el autor del escaso número de trabajos dedicados a la Casa Ducal bejarana que hasta la fecha existían y del desconocimiento que acerca de los duques que, durante varios siglos gobernaron la ciudad, imperaba entre los bejaranos.



 Patio del Palacio Ducal.

Fotografía tomada de Béjar Turismo



Y era cierto, aunque con matices, cuanto afirmaba, pues desde alguna reseña de Nicomedes Martín Mateos sobre el duque motivo de su investigación y lo publicado por los hermanos Emilio y Juan Muñoz [1], varios artículos puntuales sobre diversos aspectos de algún que otro duque, aparecidos en el anuario Estudios Bejaranos del CEB [2] o en otras publicaciones de tipo más divulgativo, como puede ser la Revista de Ferias y Fiestas editada por la Cámara de Comercio de Béjar [3], o las referencias y algún artículo en “Pinceladas de Historia Bejarana” [4], apenas si existen más estudios documentados [5] y son contadas las biografías de los gobernantes del feudo bejarano