Amigos de Béjar y sus historias

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7/31/2020

Una historia salmantina y un historiador chileno

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

Entre tragedia shakesperiana y película de terror, se puede considerar la historia que en el siglo XV dividió a Salamanca, España, en dos bandos nobiliarios beligerantes: la familia de los Manzano y la de los Enríquez. Fue el caso que en un juego de pelota los hermanos Manzano mataron al menor de los Enríquez, y temerosos de la venganza del mayor, lo emboscaron y lo mataron también. La madre de los Enríquez, María Rodríguez de Monroy, que pasó a la posteridad como doña María la Brava, nacida en Plasencia, persiguió a los asesinos con una veintena de hombres armados hasta Viseo, Portugal, los apresó, ordenó decapitarlos, e hizo depositar las cabezas sobre la tumba de sus hijos.       


Plaza de los Bandos, Salamanca

7/24/2020

Apuntes sobre la situación de las mujeres tras la revolución del 1868 (3ª parte y final)


Autora: M.ª Teresa López Hernández
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2018, pp. 46-51.


Educación

La libertad de enseñanza junto al derecho a la educación fue otro de los pilares sobre los que se fundamentó el progreso social. Las mujeres, como sujetos incluidos dentro de la sociedad, se beneficiarían de las medidas tomadas para conseguir esa regeneración, pero sin que se establecieran medidas específicas para ellas.  

 Grabado sacado de aquí

No obstante, hubo un movimiento de renovación pedagógica que se preocuparía porque las mujeres se incorporaran activamente a la sociedad y, basándose en las ideas del krausismo, crearon la Asociación para la Enseñanza de la Mujer en 1870 y la  Institución Libre de Enseñanza en 1876, que pretendía fomentar la igualdad con el hombre mediante la coeducación.[1]

7/18/2020

Apuntes sobre la situación de las mujeres tras la revolución de 1868 (2ª Parte)


Autora: Mª Teresa López Hernández
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2018, pp. 46-51.


2. MATRIMONIO CIVIL

El derecho a la libertad religiosa fue una consecuencia de la separación de la Iglesia y el Estado. Este reconocimiento conllevó la implantación del matrimonio civil obligatorio, Ley de 18 de junio de 1870, frente a la práctica anterior solamente del matrimonio religioso.

 Foto internet

El art. 2 de dicha ley manifestaba que los matrimonios que no se celebraran con arreglo a las disposiciones establecidas en la ley no producirían efectos civiles respecto de las personas y bienes de los cónyuges y de sus descendientes. Se declaraba el matrimonio perpetuo e indisoluble y se hacia la declaración explícita de que los contrayentes podían celebrar el matrimonio religioso antes, después o al tiempo del civil.[1]

7/11/2020

Apuntes sobre la situación de las mujeres tras la revolución de 1868 (1ª Parte)


Autora: Mª Teresa López Hernández
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2018, pp. 46-51.


       Actualmente no se puede negar la presencia femenina en todos los acontecimientos históricos, si bien la subordinación social a que estaban sometidas hace que no figuren en crónicas ni documentos, siendo los firmantes de acuerdos y tratados, los dirigentes de guerras y revoluciones, los que adquieren protagonismo para la posteridad. 

Foto internet

       Es el caso de Béjar. A pesar de la actuación decisiva que tuvo la ciudad en la Revolución y de que en ella participaron todos los habitantes, no queda constancia de la colaboración de las mujeres. En 1868 las mujeres tenían el mismo interés que los hombres en derrocar a la monarquía e instaurar un nuevo orden que trajera los cambios necesarios que  permitieran el progreso económico y social, considerados indispensables para mejorar las condiciones de vida. Sabemos, por los estudios realizados en el resto del país, que su participación se realizó desde todas las ideologías políticas, aunando al mismo tiempo su lucha por la emancipación de la mujer

7/03/2020

De aquí a Lima siguiendo sus plazas de toros


 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

      Correspondió al catalán don Manuel D´Amat i Junyent, trigésimo primer virrey del Perú, inaugurar en Rímac (Lima) en 1766 la plaza firme de toros de Acho, la más importante y antigua de América, antes que el rey Carlos III terminara de autorizarla.  


 Foto antes de la remodelación de 1944, con el templador o burladero. Plazadeacho.galeon.com


     Lo de plaza firme era por estar cerrada e instalada en lugar fijo, en contraposición a lugares más o menos abiertos y móviles donde se corrían toros, circunstancia aquella que permitía controlar las incursiones espontáneas de indios y negros en la arena. La forma original del coso era octogonal, y tenía al medio un burladero cuya asta, casualidad o no, estaba enclavada en el punto mismo del primitivo quemadero de la Inquisición.


6/26/2020

El palacio sevillano de los duques de Béjar


Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez


      Después de la masacre antijudía del 6 de junio de 1391 provocada en Sevilla por el clérigo Ferrand Martínez, la judería local quedó exterminada y sus terrenos pasaron a manos de Diego López de Estúñiga, Justicia Mayor de Castilla y primer señor de Béjar, que había acudido desde Valladolid a poner orden. Sobre las ruinas de uno de los pocos edificios que quedaron, levantó Estúñiga un palacio para que habitara su madre, doña Juana de Orozco, que más tarde fue su propia residencia y heredó, junto a otras propiedades en el mismo lugar, a sus descendientes los Zúñiga, duques de Béjar.
 

Palacio de Altamira, Sevilla, actual sede de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Expresodelsur.es

     Vinculado en adelante al linaje ducal, el edificio continuó configurándose con sucesivas rehabilitaciones, efectuándose la última en 1997. Desde 1990 el Palacio de Altamira es Bien de Interés Cultural en categoría de Monumento.

6/19/2020

El origen seguntino de los Arcos de San Juanito de Béjar (2ª Parte y final)


Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.848 (5/06/2020), p. 4.

       Para responder a la pregunta del origen de la fiesta de los Arcos de San Juanito de Béjar debemos remontarnos a 1871 y viajar con la imaginación hasta Sigüenza (Guadalajara). El 28 de mayo de ese año nace un infante del matrimonio formado por Raimundo Santamera y Petra Tejedor, a quien bautizaron con el nombre de José María. La familia podía considerarse de mediana posición para la época por regentar una carpintería y muy devota. No en vano el primo de Raimundo era don Eladio Mozas Santamera[1], sacerdote al que el papa Francisco ha declarado no hace mucho “venerable”. La educación cristiana recibida de sus padres y el contacto con otros sacerdotes de la familia hicieron que la vocación religiosa surgiera pronto en José María

 Eladio Mozas Santamera

           Conocida su inclinación sacerdotal por don Eladio, canónigo entonces de la catedral de Plasencia, no esperó a que su sobrino se echara atrás en sus sanas intenciones y le invitó a viajar a la ciudad extremeña para que cursase sus estudios en el seminario. 

6/12/2020

El origen seguntino de los Arcos de San Juanito de Béjar (1ª Parte)


Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid nº 4.847 (15/05/2020), p. 4.


         Hace diez años escribí en el especial de Navidad de Béjar en Madrid un trabajo versado en la fiesta de los Arcos de San Juanito. Lo titulé “Un ejercicio de recuperación de la memoria: la fiesta de San Juan y los arcos de San Juanito”. El texto me sirvió de base para otro texto sobre idéntico tema que publiqué en la Revista de Folclore nº 350 de la Fundación Joaquín Díaz Caneja de Valladolid, “Los Arcos de San Juanito de Béjar: una tradición ligada a los ritos vegetales. Explicación y evolución histórica”. A raíz de ambas investigaciones la familia Molina, mecenas de esta entrañable fiesta desde 1969, se puso en contacto conmigo para tratarme con gran amabilidad e invitarme a participar como miembro del jurado en la edición de ese año. Vaya desde estas líneas mi recuerdo a Evelio Rodríguez, tristemente fallecido, gran entusiasta de esta fiesta y de muchos otros temas bejaranos.

 Arco de San Juan en Sigüenza

            Como sabrán, y si lo desconocen lo revelaré aquí, fundé hace la friolera de once años un blog en internet, Pinceladas de Historia Bejarana, con la intención de ir compartiendo poco a poco, semanalmente, algunos trabajos de investigación relacionados con Béjar. En este espacio virtual colgué los trabajos mencionados con tan buena fortuna que recibí al poco un correo electrónico de Amparo Donderis Guastavino, archivera del Ayuntamiento Sigüenza. En un breve texto me ponía al corriente de que en esta ciudad se festejaba a San Juan Bautista en su versión infantil de una manera muy similar a la bejarana. El intercambio de información nos demostró que las concurrencias eran más numerosas que las diferencias en una celebración mantenida a lo largo del tiempo en Sigüenza y con altibajos en Béjar. 

6/05/2020

La muerte barroca de Ruy Gómez de Silva, marqués de Alenquer (1680)


      Autora: Carmen Cascón Matas
      Publicado: Béjar en Madrid, 4.822 (05/04/2019), p. 6

         Las personas que más ascendiente alcanzaron en la educación del Buen Duque Manuel de Zúñiga y Guzmán y de su hermano Baltasar de Zúñiga y Guzmán, marqués de Valero, fueron sus dos tíos maternos Ruy Gómez de Silva y Diego Sarmiento de Silva[1], hermanos de su madre la duquesa Teresa Sarmiento de la Cerda. Los tres hermanos habían nacido en Madrid del matrimonio entre Rodrigo Sarmiento de Silva y de la Cerda e Isabel Margarita Fernández de Silva, IV duques de Híjar. Y se trasladarían a Béjar durante buena parte de sus vidas, una villa que se enlazará a sus destinos por obra y gracia del enlace matrimonial de Teresa con el duque Juan Manuel I. Sus existencias en el Palacio Ducal se han diluido con el paso de los siglos aunque ambos ejercieron el papel de padres al morir el duque de Béjar en 1660, heredando el ducado don Manuel con cuatro años y teniendo dos don Baltasar. La ausencia de la figura paterna otorgará a los tíos maternos solteros una influencia tal en los niños que la piedad de don Ruy y el gusto por las armas de don Diego moldearán las personalidades de los niños

 Grabado que representa el "ars moriendi". El moribundo es asistido por un ángel mientras los demonios acechan.

            Quiero detenerme en el postrero momento de la vida de don Ruy, marqués de Alenquer, tras grandes muestras de piedad, porque es un ejemplo del ars moriendi o arte del buen morir barroco en el que se mezclan la devoción, la fe, las muestras de entereza del moribundo ante la muerte, la dedicación de sus familiares para con el enfermo (en este caso de su sobrino el Duque) y el sentimiento de pesar sus allegados y súbditos. En definitiva un tránsito en la que se garantizaba la salvación del alma [2]. De estos momentos existe una carta anónima, enviada quizá a algún miembro de la Casa Ducal por un testigo directo, en la que se describe cada instante [3]

 Retrato del duque don Manuel de Zúñiga y Guzmán
Grabado de Romeyn de Hooghe

Un día de septiembre de 1680, tras haber acudido a la iglesia de Santiago a rezar ante la tabla de Nuestra Señora de la Antigua, como a las 8 de la tarde, don Ruy sintió frío y esa noche ni siquiera cenó. El lunes se quedó en cama a ruego de su sobrina la duquesa de Béjar, Mª Alberta de Castro y Portugal, porque sufría de calentura y sudaba copiosamente, sobre todo las manos y la frente. Ante el empeoramiento de su estado le ausculta su médico Joaquín Ginés, quien le intentó aliviar los síntomas de la fiebre administrándole algún remedio, mas don Ruy no era precisamente un paciente dócil y rechazó las medicinas alegando que se trataba de un simple resfriado y que se le pasaría en 24 o 48 horas. 

5/29/2020

Béjar y la gripe de 1918


Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

       Rastreando en la red antiguas notas sobre el tema, aparecen también algunas recientes que rememoran el suceso y entregan puntos de comparación. Lo primero son los síntomas, similares a los actuales del coronavirus: fiebre alta, tos, dolor de cabeza, dificultad para respirar, cansancio y dolor corporal. Y el mismo vehículo de contagio: la tos.


 


Bolsamania.com



       Después de referirse a la situación general de la provincia, Carlos Javier Salgado Fuentes, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Salamanca, dice lo siguiente sobre Béjar en su artículo La epidemia de gripe de 1918, publicado en Salamancartvaldia.es el 20 de marzo pasado:  

5/22/2020

Un conflicto de escudos en Baños de Montemayor: los Zúñiga frente a los Carvajal (3ª Parte y final)

Autor: Miguel Sánchez González


Como decíamos casi al principio el conflicto de los escudos se dilató tanto que mientras se dirimía subió al trono Felipe II, un nuevo duque heredó la corona de Béjar, don Francisco, y un nuevo obispo fue elegido en Plasencia, don Pedro Ponce de León. En otro documento expedido por la Audiencia de la Chancillería de Valladolid se vuelve a tratar a petición del nuevo obispo[1].




Inicio de la ejecutoria 1165-47



“Executoria a pedimyento del obispo de Plasençia

Octubre 1569

Don Felipe al nuestro justiçia mayor y a los de nuestro consejo presidente e oydores de las nuestras audiençias... salud e graçia. Sepades que el pleito criminal paso e se trato en la nuestra corte y chançilleria... entre el reverendo en chrpto padre don Gutierre de Carabajal, obispo que fue de Plasençia... y Françisco de Ribera, alcalde mayor que fue de la villa de Bejar, y Lope de Balmaseda, alguazil en ella, y Françisco Martin, escrivano... se querello criminalmente contra don Françisco de Çuñiga e doña Teresa su muger, duques de Bejar, e Françisco de Ribera, su gobernador...”.

5/15/2020

Un conflicto de escudos en Baños de Montemayor: los Zúñiga frente a los Carvajal (2ª Parte)

Autor: Miguel Sánchez González

Hasta aquí lo publicado en Castillejos. A partir de ahora ampliaremos la información sobre lo ocurrido. Las líneas transcritas proceden de la ejecutoria realizada a petición del obispo de Plasencia por la Audiencia de la Real Chancillería de Valladolid. Vamos a ampliar su contenido [1]



“Excutoria a pidimyento del obispo de Plazençia

Don Carlos y doña Joana[2] etc... sepades que pleito paso e trato [...] entre el reverendo y  padre don Gutierre de Carvajal, obispo de Plazençia, acusador de la una parte, e Françisco de Ribera alcalde mayor que fue de la villa de Vejar e Lope de Valmaseda alguazil e Françisco Martin escrivano reos acusados della [...] en la dicha villa de Valladolid a diez y nueve dias del mes de hebrero de myl e quinientos e quarenta y syete años

 Inicio de la ejecutoria 778-9

...por parte del dicho don Gutierre de Carbajal obispo de Plazençia e por una petiçion e acusaçion que presento con protestaçion que ante todas cosas hizo que para virtud de la dicha acusaçion no se siguyese hefusion de sangre ny mutilaçion[3] [...] dixo que tenyendo el dicho su parte e los demas obispos que por tienpo abian sido del dicho obispado de tienpo ynmemorial aquella parte sus armas puestas e pintadas en unas casas prinçipales que heran propias del dicho obispo que estaban en la villa de Bejar e asy mismo en algunas de las yglesias e torres de su obispado, los dichos duque e los demas por su mandado con acuerdo y caso pensado dandose favor e ayuda de noche por fuerça e clandestinamente en desamor de Dios nuestro señor e menospreçio de nuestra justiçia podra aver tres años poco mas o menos quytaron e mandaron quytar e raer las armas del dicho obispo su parte e las de los demas obispos que por tienpo avian sido de las dichas casas e de çiertas yglesias e de los altares donde estaban puestos...

5/08/2020

Un conflicto de escudos en Baños de Montemayor: los Zúñiga frente a los Carvajal (1ª Parte)


Autor: Miguel Sánchez González

Este pequeño texto fue publicado originalmente en “Castillejos, hoja informativa y cultural de Baños de Montemayor” nº 106 (agosto de 2012), creación de uno de los bañenses más conocidos en la red: Juan Luis Regidor. A él debemos agradecer la labor de difusión de anécdotas, personajes, curiosidades, noticias históricas, fotografías, poesías... relacionadas con Baños y alrededores, sirviendo de pequeño altavoz cultural y vehículo de difusión entre 2013 y 2017 [1].




Cualquier vecino de Baños de Montemayor o visitante que se haya acercado al pueblo habrá dado un paseo hasta la “iglesia de abajo” o de Santa Catalina de Siena. Después de haber mirado a lo alto de la torre, calculado el peso del nido de las cigüeñas, de haber pensado si merecerá la pena subir las escaleras que llevan a la entrada de la torre y haber desistido pensando en sus rodillas, habrá acabado por dar una vuelta a su alrededor y quizás haya acabado fijándose en la puerta que mira hacia el sur. 

 Portada principal de la iglesia de Santa Catalina de Baños


Se trata de una sencilla puerta con arco de medio punto, renacentista, y alfiz que lo enmarca. Sobre él una hornacina que siempre vimos vacía y a ambos lados sendos blasones de los duques de Béjar similares a los que vemos en una casa cercana a la iglesia, que hace esquina junto a la torre, y a otros que hay en las Fuentes de los Mesones, llevada a la carretera de la salida del pueblo.

5/01/2020

Pedro Antonio de Zúñiga, el duque de Nájera que nació y murió en Béjar


Autora: Carmen Cascón Matas 
Publicado: Béjar en Madrid  nº 4.797 (16/03/2018), p. 4.

     La imagen de una mujer enlutada recorriendo los campos castellanos junto al ataúd de su marido está ligada en la imaginación popular a Juana I de Castilla, llamada La Loca, pero no es un caso único. Durante la Edad Moderna los cortejos fúnebres de grandes personalidades de la corte paseaban por los caminos de pueblo en pueblo desde los lugares de fallecimiento hasta los de su eterno reposo, parando en conventos e iglesias donde se depositaba el féretro.

 Claustro del convento de San Francisco de Béjar.


Retrocedamos en el tiempo y viajemos a 1721. Una carreta con crespones negros y penachos de plumas traslada un catafalco por las empedradas calles de Béjar desde el Palacio Ducal. El traqueteo a cada rodada parece a punto de dar con la caja y el cuerpo del difunto en el suelo. Un cortejo fúnebre de caballeros enlutados y no menos de una veintena de clérigos del Cabildo Eclesiástico entonando salmodias de muerto lo acompaña. Las campanas tañen tristemente, con una cadencia que pone a los paisanos los pelos de punta. Tal recuerdo de la muerte se detiene a las puertas de la iglesia del convento de San Francisco donde es recibido por el padre guardián, el capellán y los frailes, no menos de veinte. Cuando la escenificación de la bienvenida a los restos mortales del fallecido concluye, seis hombres ataviados con ricas ropas cargan el ataúd, cubierto con una magnífica tela de terciopelo con las armas ducales del finado, y lo introducen en el templo. Es la hora de los cánticos fúnebres y el olor a incienso. 

4/24/2020

La demencia de Fernando VI y un campanario aragonés enlazados a través de don Joaquín de Zúñiga, duque de Béjar


 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez



"Fernando VI" –el monarca que persiguió a los gitanos y prohibió la masonería- "fue rey de España entre 1746 y 1759. Su último año de reinado se conoce como el año sin rey. Durante ese año, el monarca sufrió un rápido empeoramiento de sus condiciones mentales. La enfermedad generalmente ha sido atribuida a una condición psiquiátrica primaria, generada por un trastorno bipolar".




Padre e hijo con trastornos mentales. Youtube



Un equipo de neurólogos españoles realizó en 2016 un estudio de investigación en archivos y bibliotecas, en busca de información clínica sobre la enfermedad de Fernando VI, concluyendo que 

4/17/2020

De Béjar a Tawi-Tawi

*El día 30 de marzo de este año José Antonio Sánchez Paso me puso al corriente de la publicación en ABC de un artículo sobre el marino bejarano Tomás Olleros Mansilla, figura que tratamos en este mismo blog hace unos años. Orgullosa de que un paisano apareciera en la edición digital de periódico tan prestigioso, lo compartí en las redes sociales con gran éxito de visitas. Poco después se ponía en contacto conmigo Tomás Olleros Izard, hijo de Manuel González de Eiris, autor de una pequeña biografía no venal sobre tan ilustre bejarano de la que todos hemos bebido para conocer sus aventuras marítimas y militares. Me daba las gracias por tratar la figura de su ilustre tío antepasado y me ofrecía la posibilidad de escribir a Francisco Javier Suárez de Vega, el escritor del artículo de ABC. Me lancé a escribirle un correo contándole este asunto y su respuesta, rápida, consistió en mandarme su móvil. Una amena charla y un intercambio de jugosas informaciones me llevó a pedirle el texto para Pinceladas y hoy lo tenéis aquí.  Gracias, Javier. 
 
Autor: Francisco Javier Suárez de Vega.
Publicado: ABC, 30/03/2020.
  Por sorprendente que parezca, lo cierto es que la Armada española ha tenido en esta tierra uno de sus viveros más feraces. Hoy vamos al rescate de un marino y militar bejarano. Su rastro habría desaparecido para siempre entre las brumas de la Historia, de no ser por la sentida biografía escrita por un descendiente, el abogado Manuel Olleros. La casualidad quiso que uno de los escasos ejemplares de este raro tesoro cayese en mis manos.

 Creación de Nieto

Solo tenía 10 años, cuando su padre le exponía a Isabel II la «particular afición» de su vástago por la Armada y solicitaba su admisión, «para cuando cumpla la edad», en el Colegio Naval de San Carlos. Cumplidos los 14, al llegar a Cádiz y ver el mar por primera vez, sus azules quimeras empezaban a hacerse realidad. Era el comienzo de una aventura, la de su vida, que superaría con creces a sus infantiles fantasías.

4/10/2020

Apuntes de la desamortización en Béjar (1836)


Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Semanario Béjar en Madrid, 2019.

    Apenas han llegado hasta nosotros noticias de la desamortización de los tres conventos bejaranos y del trauma que tal decisión gubernamental provocó en cuanto a la pérdida de patrimonio artístico, material y espiritual[1], al margen de las consecuencias vitales en las vidas de los antiguos religiosos y religiosas, desalojados de la clausura. Sus propiedades fueron vendidas en pública subasta, los objetos del culto se repartieron entre las iglesias de Béjar y de los pueblos cercanos, y sus moradores se vieron obligados a mudarse. Porque una vez clausurados las autoridades eclesiásticas y provinciales designadas al efecto instaron a cada uno de ellos a tomar la segunda decisión más importante de sus vidas: si eran frailes ordenados se les daba la opción de trasladarse a otra ciudad y seguir la vida conventual en cualquiera de los monasterios de su orden monástica repartidos por España, preferentemente de su diócesis, o pasar a formar parte del clero secular de las distintas parroquias bejaranas dependiendo a partir de ese momento de la autoridad episcopal; en el caso de su condición femenina, se les ofrecía la opción primera, única y exclusivamente

 
 Claustro del convento de San Francisco

4/03/2020

Leonor de Pimentel y Zúñiga, primera duquesa consorte de Béjar

Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

     Sorprende el interés que, en diversas épocas y ámbitos, han despertado la vida y el círculo familiar de esta mujer, como aquel que relata el autor anónimo de la Crónica del rey Enrique IV, 1454-1474, contemporáneo suyo, implicando al papa Pío II:  



      "Y entre otras cosas que hizo exorbitantes otorgó dispensación a don Álvaro de Estúñiga, conde de Plasencia, para que casase con doña Leonor Pimentel, fija de su hermana, su comadre, e su ahijada de pila; la cual dispensación al conde había sido denegada por Nicolao e después por Calisto... Las cuales cosas todas parecieron livianas al Santo Padre Pío, en respecto de recibir doce mil ducados que recibió por esta dispensación."

Pío II

     De ello se hace eco Luis Salazar y Castro, que en Advertencias históricas sobre las obras de algunos doctos escritores modernos, expresa que "cuando don Álvaro de Zúñiga, primer duque de Béjar, casó el año 1459 con doña Leonor Pimentel, hija de su hermana doña Elvira de Zúñiga, y de don Juan Pimentel, conde de Mayorga, se escandalizó Castilla porque semejante vínculo de parentesco nunca se había visto dispensado". 

3/27/2020

Una petición desoída: la fundación de un seminario jesuítico en Béjar


Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

Históricamente, los jesuitas fueron gestores de la política que puso fin a la Guerra de Arauco por medio de las paces entre el pueblo mapuche y la corona española, representada esta por el gobernador Francisco López de Zúñiga, marqués de Baides y conde de Pedrosa (1), tataranieto de Diego López de Estúñiga, primer señor de Béjar y genearca de la Casa de Zúñiga, que incluía también a los condes de Monterrey.

Las paces de Quilín, en Histórica relación del reino de Chile del jesuita Alonso de Ovalle. Tvu.cl

Las directrices venían de la metrópoli, donde gobernaba a su antojo el ministro de Felipe IV,  Gaspar de Guzmán, bisnieto por línea paterna de Pedro de Guzmán y Zúñiga, I conde de Olivares, y nieto por línea materna de Jerónimo de Zúñiga, IV conde de Monterrey. Tanto el ministro como su prima y esposa Inés de Zúñiga y Velasco, hija de Gaspar de Zúñiga, V conde de de Monterrey, tenían como confesores a religiosos de la orden ignaciana (2) instalados en la corte.

3/20/2020

Los saltos hidráulicos de la cuenca media del río Cuerpo de Hombre y sus propietarios: el vado (2ª Parte y final)




Autor: José Ignacio Díez Elcuaz 
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas 2011.


LA FÁBRICA DE HARINAS DE ASENSIO


Volvemos a la orilla derecha del río. Alguna vieja fotografía del siglo XIX permite ver como una regadera procedente del Desmote Químico cruzaba bajo un arco el Puente Nuevo para dirigirse a la fábrica de harinas que estaba junto a aquel. En 1930, la instalación era conocida como “edificios hidráulicos de Yagüe” y pertenecía a Francisco Gómez-Rodulfo López. El salto hidráulico era de 3,85 metros[1].


La fábrica de harinas de Asensio se situaba en un solar que en el siglo XVIII era batán de los duques de Béjar[2]. En la centuria siguiente fue propiedad de Julián Yagüe, de quien tomó el nombre. A través de su hija Ángela, casada con Jerónimo Gómez Rodulfo, la propiedad pasó a este linaje. 

 El lavadero de Arias a la derecha


En 1888 la fábrica de harinas era todavía un molino de una piedra y pertenecía a la sociedad Hijos de Jerónimo Gómez-Rodulfo; su contribución en concepto de matrícula industrial era de 289 pesetas[3]


Por aquellas fechas, el molino se transformó en fábrica de harinas, con sistema de cilindros. Contaba con dos edificios principales; el mayor disponía de dos alturas y desván. En 1904 su renta se calculaba en tres mil pesetas y sus propietarios eran Francisco Gómez Rodulfo y otros condueños[4]. La fábrica sobrevivió hasta los años cincuenta, cuando fue derribada para levantar sobre su solar la industria textil de José Mussons Torrás[5].

3/13/2020

Los saltos hidráulicos de la cuenca media del río Cuerpo de Hombre y sus propietarios: el vado (1ª Parte)


Autor: José Ignacio Díez Elcuaz 
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas 2011.

Seguimos el recorrido por el río Cuerpo de Hombre en busca de los saltos hidráulicos y de las instalaciones fabriles que se desarrollaron en torno a ellos[1]. Aunque en ocasiones la corriente provocó grandes pérdidas económicas (por ejemplo, durante la gran crecida de 1859), generalmente fue un “venero de riqueza”, como acertadamente expresó don Juan Muñoz. Dejada atrás Navahonda, entremos en el paraje conocido como el Vado.





EL DESMOTE QUÍMICO


En las inmediaciones del Puente Nuevo, sobre el costado derecho del río, se alzaba el Desmote Químico. Disponía, en 1930, de un salto de agua de 3,45 metros, que estaba a nombre de la viuda de Manuel Anaya[2]


El Desmote se levantó sobre el solar en el que, en 1720, existía un molino propiedad de Juan Nieto[3]. La instalación industrial debió de ser la primera obra realizada por el catalán Luis Izard en Béjar, hacia el año 1880[4]. En 1902 era propiedad de Catalina Albi Mompín, viuda de Pablo Trías, aunque lo regentaba su yerno Manuel Anaya Puente[5]. Un año después, Manuel utilizaba parte de las dependencias como fábrica de molduras, almacén de materiales de construcción y cuadra. Por aquel entonces, su renta se calculaba en 1.290 pesetas.

 Desmote Químico

3/06/2020

“Muriendo espero todavía”. Antonio del Castillo, capitán de los Tercios de Flandes


Autor: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid nº 4.808 (05/09/2018), p. 4.

       Las banderas de los Tercios ondean en los campos nebulosos de Flandes. La lluvia, recia y gorda, apenas deja vislumbrar el paso cadencioso de las botas embarradas. Los soldados, chambergos empapados y plumas chorreantes, luchan contra la ventisca. Uno de ellos, el capitán Antonio del Castillo, mientras los ánimos flaquean, no deja de parlotear a los cercanos que es de Béjar y alardea del buen aloque de su tierra, de las aguas cristalinas del río Cuerpo de Hombre y de llevar junto a su corazón el escapulario de la Virgen del Castañar. En agradecimiento a los duques, sus señores, el escudo de los Zúñiga campea en la bandera de su tercio y a ellos jura lealtad sobre la que se impone la voluntad del Rey y de Dios. 

 Capitán de caballería de los Tercios de Flandes. 
Augusto Ferrer-Dalmau


            La vida del capitán Antonio del Castillo parece sacada de una novela y sus andanzas sólo pueden compararse con las de otro capitán de origen bejarano: Juan de Bolaños [1]. Hagamos un ejercicio digno de Suetonio y de sus Vidas paralelas. Comencemos por unas breves pinceladas dedicadas a Bolaños y veremos que, salvo en las fechas, las trayectorias vitales de uno y de otro podrían ser espejos de una realidad continua en aquellos años imperiales. 

2/28/2020

El duque consorte de Béjar en el primer Sitio de Viena (1532)


Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez     

     Por lo que en rigor debiera llamarse el Segundo Sitio de Viena y el Décimo Duque de Béjar, remítase el lector al libro La participación del X duque de Béjar, D. Manuel de Zúñiga, en el sitio de Buda (1686), de Emiliano Zarza Sánchez, publicado por el Centro de Estudios bejaranos.






        La épica de los hechos recogidos por Zarza –el duque Manuel de Zúñiga murió heroicamente en batalla-, opacó a los que, con otros resultados, protagonizó un ascendiente del noble poco más de siglo y medio antes, en el escenario del primer asalto de los turcos a Viena, o más bien en sus postrimerías.




Fronteras del imperio otomano en 1395, 1520 y 1683.  
Grandes batallas.es