Autora: Mª Carmen
Cascón Matas
Publicado:
Especial de Béjar en Madrid,
diciembre de 2009
Antes
de morir, el capitán y general de infantería Juan de Bolaños estipuló la fundación de una
capellanía dotada con rentas, censos y beneficios para celebrar misas en su
nombre y en el de sus descendientes. Su testamento se fecha en la Villa y Corte de Madrid el
día 12 de febrero de 1585. Unos días después su sobrino, el doctor y clérigo
Nicolás López de Bolaños, se presentó ante el alcalde de Madrid, el Licenciado Arce de Otalora, del Consejo de Su Majestad, aduciendo que,
como capellán y albacea de su tío Juan de Bolaños, exigía la
apertura oficial de su testamento para
establecer de manera adecuada la capellanía fundada por él, una vez producida
su muerte el día 25 de febrero.
Foto antigua del desaparecido sepulcro del Capitán Bolaños
Iglesia de El Salvador (Béjar)
Foto de Juan Requena aparecida en "Béjar en Madrid"
El
testamento nos muestra a un personaje curtido por la guerra,
humilde a pesar de sus riquezas, solitario, viajero y religioso. Una de sus
primeras decisiones postreras fue que “si
Dios fuese servido de sacarme de esta presente vida me entierren en el Colegio
de la Compañia
de Jesus de esta presente Villa de Madrid donde tengo devocion y suplico al
Rector y Padres deella me recojan y den sepultura como a un hermano de la dicha
Compañia como a ellos les pareciere (...) y se den 1.000 reales por misas en el
altar privilegiado dela iglesia de la Compañia” Posteriormente aclara “mando que siempre que yo muriese me entierren
sin pompa con solo lo acostumbrado, llanamente (...) con el habito de san
Francisco”. Su enterramiento en la iglesia jesuita madrileña estipuló que
fuese temporal “hasta tanto que puedan
llebar mi cuerpo en hueso deel a Bexar y enterrarme en la yglesia de san
Salbador della donde mando que se funde una capellania”. En efecto, el
sepulcro del templo bejarano se hizo posteriormente a la muerte del capitán,
sufragado de las numerosas rentas que dejó tras su fallecimiento.








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