Amigos de Béjar y sus historias

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7/30/2022

Mª Alberta de Castro y Portugal, duquesa de Béjar, salta el charco por segunda vez

 

*Esta es la reseña que dedica a mi discurso de ingreso JORGE ZÚÑIGA RODRÍGUEZ, al que no tengo el gusto de conocer en persona porque vive en Santiago de Chile, pero que me escribió hace mucho tiempo ofreciéndose a colaborar con sus textos en "Pinceladas de Historia Bejarana". Es un entusiasta de Béjar y, sobre todo, del linaje de los Zúñiga, como no podía ser de otra manera. Su interés por el blog es tal que ya he publicado 129 entradas escritas por él y casi otras tantas esperan en el archivo de textos pendientes. Vaya para él mi agradecimiento por su generosidad y por esta reseña tan cariñosa que me dedica.

Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

        Se trata, una vez más, de la gentileza y generosidad de Jerónimo Gómez-Rodulfo, bejarano-placentino, ingeniero de profesión y diplomático por naturaleza, que ha hecho llegar hasta Santiago de Chile -10.000 km de distancia mediando el Atlántico y sobrevolando Los Andes- una cuidada edición en papel -mérito del diseñador/maquetador- de “Entre vuestra excelencia y sea muchas veces bienvenida” Regocijos, versos y arquitectura efímera en la recepción de la duquesa Ma. Alberta de Castro, el discurso con que la creadora de este blog se consagró como miembro numerario del Centro de Estudios Bejaranos el sábado 28 de mayo de 2022. Vaya entonces en primer lugar una expresión de agradecimiento al remitente por medio de esta foto, tomada del mismo blog.

 

Esta es la portada que llegó a Santiago de Chile. Twitter.com/CEBejaranos


          Y ahora a la autora, de quien hay que decir, de entrada, que nadie como ella para convertir un tema eminentemente frívolo, mirado desde una perspectiva tercermilenista, en una propuesta histórica que cobra envergadura, peso y profundidad, por medio de su investigación minuciosa y profuso aporte de documentación. Toda una historiadora.

7/23/2022

La Banda Municipal de Béjar: los orígenes de una banda que cumple cien años

Autor: Roberto Domínguez Blanca

Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar 2017.

    La Banda Municipal de Música de Béjar en este año de 2022 cumple 100 años de existencia y actividad ininterrumpida, y sobra decir que es una de las instituciones con más arraigo y presencia en el transcurrir de la actividad cultural bejarana. Desde entonces cinco directores han tomado la batuta. Todo comienza con Gonzalo Martín García, quien llega al cargo tras casi cuatro décadas de actividad musical, hasta 1932; le sustituye su hijo, Adrián Martín Moreno, que había sido subdirector con su padre y director hasta 1958. Pocos años estará en el cargo José Pernas Montero (1958-1962), sucediéndole otro maestro gallego, Antonio Vaquero, que permanecerá en esta labor hasta su muerte a finales de 1988. Meses más tarde, en 1989 y tras ocuparse de la banda el subdirector, nuestro entrañable Manolo González, tomará las riendas de una muy mermada banda el director actual, Lorenzo Torrico Hernández, quien conseguirá relanzarla y auparla a destacados niveles de calidad musical[1]

 Banda de Domingo Guijo

La historia y los orígenes de la Banda Municipal de Música de Béjar son, sin embargo, poco conocidos y sorprendentemente son escasos los textos dedicados a ella a lo largo de su trayectoria. Hay que destacar algunos recuerdos recogidos por Ruperto Fraile[2] o las investigaciones de Dolores González Canalejo[3], quien en el segundo volumen de la Historia de Béjar dedicó un capítulo a la historia de la música en Béjar, aportando datos importantes e inéditos sobre el origen y el devenir de la banda.

7/15/2022

Construcción y deconstrucción de un linaje: los duques de Béjar

Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez


       Para entender la idea de construcción no es necesario recurrir a disciplinas auxiliares, porque el concepto construir es una vieja palabra castellana, heredada de la matriz latina, que en segunda acepción significa hacer algo utilizando los elementos adecuados. La comprensión de deconstrucción, en cambio, resulta más difícil, porque el término deconstruir ha sido introducido recientemente desde el francés por el trabajo de reflexión del filósofo franco-argelino Jacques Derrida sobre el pensamiento del alemán Heidegger. El diccionario de la Academia Española lo ha incorporado, y define deconstruir como deshacer analíticamente los elementos que constituyen una estructura conceptual. Debe tenerse en cuenta que su aplicación sobre el objeto puede arrojar resultados positivos o negativos.

 Escudo de los Zúñiga en Curiel de Duero

            Dos intelectuales españoles contemporáneos ayudarán en la mejor comprensión de los respectivos propuestos del título. El primero es Emiliano Zarza Sánchez, licenciado y máster en investigación en historia por la Universidad de Salamanca, con cursos de doctorado en la Complutense de Madrid (preparadorgeohisart.es).

7/09/2022

El derrotero levantino de los duques de Béjar. La presencia de los duques de Béjar en Elche (Alicante)

Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

A la muerte sin descendencia directa del XII duque de Béjar, Joaquín de Zúñiga, el título derivó a parientes con otros apellidos, a pesar de las prevenciones del fundador del mayorazgo. Así, el XVII titular fue Jaime Roca de Togores y Téllez-Girón, que aparte de la importante solera bejarana heredada de su madre, recibió de su progenitor el marquesado de Asprillas, en Elche, y una honrosa membrecía en la Real Maestranza de Caballería de Valencia.      

 

Jaime Roca de Togores y Téllez-Girón, XVII duque de Béjar y II marqués de Asprillas. Elche.me

Del hoy desaparecido patrimonio tangible que resultó de esta saga, se ha encargado la cátedra Pedro Ibarra de la Universidad Miguel Hernández de Elche, rescatando la memoria histórica de algunos edificios relacionados con el linaje por medio de la recolección y publicación en la red de fotografías de la época.

7/04/2022

Una visita regia de dos horas o cómo fue el paso de Alfonso XIII por Béjar un 24 de junio de 1922

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, n.º 4.898 (08/07/2022), pp. 4 y 5, y n.º 4.899 (22/07/2022), p. 4.

Un 24 de junio de hace cien años Béjar vivió una jornada especial con la visita del rey Alfonso XIII en su regreso de su famoso viaje a Las Hurdes. No era el primer monarca que paseaba por las calles de la Muy Leal y Muy Noble Ciudad, pues otros le habían antecedido en el tiempo, véase Enrique IV[1] o los Reyes Católicos. Habían pasado muchos siglos, empero, para que un miembro de la familia real se interesara por nuestros montes hasta que la infanta Isabel de Borbón, La Chata[2], pusiera sus reales pies en la Fonda España en dos ocasiones, en 1916 y 1929, o la infanta Paz de Borbón lo hiciera en 1912[3]. Entre los monarcas castellanos y las dos damas, se puede enmarcar la visita de su coronado sobrino. Harían falta otros cincuenta años para que otro rey, en ese caso Juan Carlos I, regresara a la Ciudad Estrecha

 Alfonso XIII en La Corredera y el famoso reloj

Béjar en Madrid

Es el 3 de julio de 1922 cuando La Victoria[4] edita un número especial con los pormenores de tan ajetreados días. El cronista, a lo largo de tres páginas, detalla con exactitud lo acontecido en Béjar, de tal manera que podemos reconstruir a la perfección lo que dio de sí la real visita, sin perder la perspectiva de que su crónica no está exenta de una pátina o un velo de condescendencia, omitiendo errores o críticas si las hubo. También hace lo propio Béjar en Madrid[5], el periódico de la competencia, pues si La Victoria era eminentemente católica y monárquica, Béjar en Madrid se definía como liberal de orden por aquellos años. Llama la atención que uno de los primeros apuntes de La Victoria, tras recordar las visitas reales que le precedieron, es disculpar a la corporación municipal porque «no hubo apenas tiempo de preparar un recibimiento digno, hasta el extremo de que el pueblo, en confuso revoltijo de todas las clases sociales, apenas permitía marchar al automóvil real», una situación que no produce enfrentamientos y que sugería una paz social que dudo mucho de que existiera. Una descripción idílica que nos hace reflexionar[6]

7/02/2022

"La máquina del tiempo. Relojes con vida". Los relojes de la familia Reig de Béjar (3ª Parte y final)

 Autor: Manuel Álvarez-Monteserín Izquierdo

Lo sorprendente e interesante en la vida del relojero bejarano José Ángel Reig Blasco está en que cuenta con una de las colecciones de relojes más interesantes de España, fundamentalmente de bolsillo, a la que se suman otras tipologías no menos importantes. En esta colección podemos encontrar relojes de distintas procedencias y nacionalidades: suizas, francesas, alemanas, italianas, portuguesas, españolas... por citar algunas. Dentro de esta tipología se podrían hacer dos grandes clasificaciones: caballero y señora, y asociadas a ellas otras subdivisiones por profesiones: militares, aviación, enfermería, etc. Pasaríamos a los relojes de sobremesa o chimenea (franceses normalmente) fabricados con diferentes materiales, siempre metal para la maquinaria, normalmente bronce, pudiendo estar profusamente decorados con tallas y policromía.



Los denominados relojes de pie o antesala son normalmente son de madera policromada y en otros casos decorados con diversas filigranas o motivos varios en bronce, bronce dorado o plateado, según los casos. Hay muchísimas denominaciones y clasificaciones en función del fabricante y país productor. José Ángel en los días de su jubilación ha conseguido poner en funcionamiento prácticamente la totalidad de los relojes de su colección y les sigue haciendo el mantenimiento oportuno.

6/24/2022

"La máquina del tiempo. Relojes con vida". Los relojes de la familia Reig de Béjar (2ª Parte)

 Autor: Manuel Álvarez-Monteserín Izquierdo

 Fotografías del autor.

Sin crear escuela propia, sí supo enseñar Ángel Reig González a sus hermanos el oficio, fundamentalmente a Pedro, y a sus hijos Julia y José Ángel, siendo este último quien realmente se dedicó de lleno a esta actividad. Actualmente posee una de las mejores colecciones de relojes de la provincia, de tipologías muy diversas. Su hermana Julia fue, tal vez, la única mujer dedicada durante unos años a la relojería en Béjar.

 

Relojes de la colección de José Ángel en su emplazamiento original

La clientela de Reig era muy diversa y se extendía a prácticamente todos los sectores de la población bejarana. Siempre comentaba que a nivel particular, había en Béjar muy buenas piezas de relojería. Entre las marcas de prestigio y conocidas, tenía la exclusiva de Omega. Una manera de promocionar esta marca u otras era a través de una rifa: varios clientes se asociaban en torno a un buen reloj y cada semana entregaban una cantidad en concepto de anticipo a cuenta, y Reig les adjudicaba un número, de tal forma que el atractivo, a parte del reloj, era que alguien con la primera cuota podría llevarse el reloj y el resto seguir pagándolo.

6/17/2022

"La máquina del tiempo. Relojes con vida". Los relojes de la familia Reig de Béjar (1ª Parte)

 Autor: Manuel Álvarez-Monteserín Izquierdo

      Desde los comienzos de la prehistoria, el hombre ha tratado de gestionar su vida y actividad controlando el transcurso de los días a través del ciclo del sol, las fases de la luna o fenómenos astronómicos, y para ello se valió de distintas observaciones en la naturaleza, teorías y artilugios. Una de las primeras referencias literarias que encontramos sobre relojes solares es el “Cuadrante de Achaz” del siglo VII a.C. y mencionado en la Biblia. Se trataba, dicho de una forma muy sencilla, de unos pequeños peldaños que, en función de la sombra que proyectaban, nos informaban del movimiento del sol y del transcurso del día.

 

            En el siglo XII aparecen algunos cuadrantes de sol con la división eclesial del día solar, y en el siglo XV comienzan a ponerse en iglesias y catedrales. Estos relojes solares se basan en la sombra que proyecta un gnomon o estilo sobre una superficie con una escala graduada que nos indica la posición del sol. Prácticamente hasta el siglo XIII el ser humano medía el tiempo con relojes e agua o clepsidra, y de arena, cuya construcción está ligada al soplado del vidrio. Los primeros relojes mecánicos aparecen pasado el año 1300. Es en el transcurso del siglo XV cuando el concepto hora tiene sentido como unidad del tiempo. El siglo XVI desmenuza aún más la hora, contemplándose las fracciones minuto y segundo. A lo largo del siglo XVII el reloj como pieza individual se incorpora al ser humano y siempre entre personas de nivel adquisitivo alto, pues también plasmaba la función de distinción entre los ciudadanos.

6/11/2022

La dedicatoria de la segunda parte del Quijote, los condes de Lemos y los duques de Béjar

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

Mucho se ha escrito sobre la dedicatoria de la primera parte del Quijote a Alonso de Zúñiga, VI duque de Béjar, y poco de la dedicatoria de la segunda a Pedro Fernández de Castro, VII conde de Lemos. Poco se sabe también de la relación familiar entre ambos destinatarios, unidos por el Príncipe de los Ingenios en la primera novela moderna y una de las mejores obras de la literatura universal, además de ser el libro más editado y traducido de la historia, sólo superado por la Biblia (Francisco Pérez de Antón, Academia Guatemalteca de la Lengua).

Lasdoscastillas.es

 

De partida, la madre del Gran Conde de Lemos -sucedido por su hermano Francisco, ver ilustración- se llamaba Catalina de Zúñiga, segundo apellido de su padre Francisco de Sandoval, IV marqués de Denia y III marqués de Lerma, del círculo familiar de los Zúñiga condes de Miranda del Castañar, duques de Peñaranda de Duero y duques de Béjar.

6/03/2022

El desaparecido Rincón del Santo y las misas del Corpus en El Salvador (3ª Parte y final)

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Semanario Béjar en Madrid, 2021.

          El Rincón, o también llamado Rincón del Santo, situado en la esquina de la fachada de la iglesia de El Salvador, mirando al sur y al oeste, justo en mitad del corredor, era utilizado al mismo tiempo como osario. En otro documento del Archivo Histórico Nacional el archivero Fray Liciniano Sáez comenta que las misas se celebraban en el Rincón del Santo «donde havia un Altar mui alto con San Pedro para que todos asistiesen a la Feria del dia la oyesen y para lo que había Bulla Apostholica. Este sitio ha poco se incorporo en la Yglesia del Salvador para meter ornamentos y maderas, y tiene puerta que da a la Plaza[1]».

 Iglesia de El Salvador. En la esquina de la derecha se puede ver el llamado Rincón del Santo, un espacio de planta cuadrada incorporado al edificio del templo.

 

            Atendiendo a esta última anotación y a la anterior de la obra transcrita en el artículo anterior, y entendiendo que era imposible la aplicación de reformas a lo largo de la fachada desde el Rincón hasta la sacristía, es posible que esta transcripción se refiera al cierre del corredor y del espacio dedicado al altar elevado y abierto a la Plaza, llamado Rincón del Santo, y su nuevo uso como tras sacristía. Este conjunto de transformaciones se acometen en 1754 de la mano del maestro cantero Francisco Sino y consistieron en desmontar una torrecilla que allí había, abrir una puerta y una ventana hacia la Plaza (las que podemos ver hoy día), y utilizar ese nuevo espacio para almacenar objetos litúrgicos. El corredor y la tribuna, por tanto, habían dejado de tener sentido por lo que se reutiliza el espacio del Rincón del Santo como almacén o tras sacristía, función que sigue en vigor hasta la actualidad. La razón de este cambio la ofreceremos al lector al final de este artículo.

5/27/2022

El desaparecido Rincón del Santo y las misas del Corpus en El Salvador (2ª Parte)

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, 2021.

 

        Quien escribe la transcripción que cierra el artículo anterior es Fray Liciniano Sáez[1], archivero de la duquesa de Osuna y de Béjar doña Mª Josefa Alfonso Pimentel, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, hombre culto y metódico que poseía la sana costumbre de incluir una página de resumen a modo de portadilla en cada documento y o grupo de ellos, con jugosos comentarios de clara letra, una delicia para los que nos adentramos en los intrincados juegos de la paleografía. Atengámonos a esa descripción: un corredor se desplegaba desde la torre-campanario hasta la puerta principal de El Salvador con acceso desde la tribuna cuya función se centraba en comunicar dos altares, uno situado en su principio, dedicado a San Pedro (veremos que a este espacio se le llamaba Rincón del Santo), con apertura hacia el exterior por medio de una claraboya, y otro sobre la puerta principal[2], adornado con azulejos, dedicado, al menos en el siglo XVIII, a la Virgen de la Paz.

 Detalle del arranque de un arco gótico embebido en la pared 

de la tribuna actual de El Salvador

5/20/2022

El desaparecido Rincón del Santo y las misas del Corpus en El Salvador (1ª Parte)

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, 2021

 

        Sobre la procesión del Corpus Christi bejarano existen buenos y bien documentados trabajos de investigación tanto en forma de libros[1] como de artículos que inciden en sus diferentes aspectos, generales o particulares: el patronato ejercido por la Casa Ducal, el acompañamiento de los hombres de musgo al alguacil de la villa y sus orígenes de leyenda, el recorrido y el engalanamiento de calles y plazas, por poner algunos ejemplos[2]. Sin embargo, existen otros elementos que todavía no han sido suficientemente estudiados y que precisan de una investigación, si no extensa, por lo menos pausada. 

Ábside románico de la iglesia de El Salvador

 

          Uno de esos aspectos perdidos en la vorágine del tiempo es la tradicional misa, más bien misas, que se celebraba el Jueves de Corpus en la iglesia de El Salvador y su curioso emplazamiento. Dicho así no parece guardar un gran interés para el lector, habida cuenta de que es normal que una celebración de tal magnitud se acompañase de estas y otras celebraciones religiosas. Ahora bien, nos llama la atención no el acto en sí, sino dónde tenían lugar y su historia. 

 

5/14/2022

Un día de caza y fiesta en El Bosque madrileño del duque de Béjar (3ª Parte y final)

 Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2020, pp. 30-36.

 

             El pintor Toribio Álvarez, en su cuadro Cacería en la Moraleja organizada por el Duque de Béjar en honor de los hijos de Felipe V en 1729, resuelve el lienzo con la representación de distintos momentos de la jornada a modo de cómic con la familia real y los duques como protagonistas. Alrededor de estas escenas se despliega una vorágine de caballos, ojeadores y cazadores entre la arboleda y las zonas de monte, y en la parte derecha dos testigos mudos: el palacio y el jardín a sus pies

 El Palacio de La Moraleja, propiedad del duque de Béjar. 

Fragmento del cuadro de Toribio Álvarez.

     Su lectura se realiza comenzando de izquierda a derecha y en el sentido contrario a las agujas del reloj, de arriba abajo. La primera recoge el momento en que don Juan Manuel y su esposa María Ana, junto a su hijo don Joaquín[1], un futuro duque de doce años, aguardan a la familia real acompañados de músicos tocando instrumentos. Un poco más abajo, Felipe V, a quien distinguiremos por su casaca roja, y la reina Isabel de Farnesio, de negro y blanco, son cumplimentados por los duques y el heredero, una vez que los primeros han descendido de su carruaje. Un grupo de infantería hace salvas al rey.

5/06/2022

Un día de caza y fiesta en El Bosque madrileño del duque de Béjar (2ª Parte)

 Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2020, pp. 30-36.

 

           El XI duque de Béjar, Juan Manuel II, qué duda cabe, presumía muy mucho de su finca y palacio de La Moraleja, y en ella quiso agasajar el 26 de octubre de 1728 a Felipe V[1], de quien tantas mercedes había recibido[2]. A la jornada de caza acudieron el rey, aquejado de las depresiones recurrentes que tantos males le causarían hasta el final de sus días, su segunda esposa Isabel de Farnesio, el príncipe de Asturias (futuro Fernando VI), la princesa del Brasil (Mariana Victoria de Borbón, futura reina consorte de Portugal, llamada cariñosamente Marianina), y los infantes Carlos (Carlos III) y Felipe (duque de Parma). Parece ser que la reina animaba a su marido a ejercitarse en las actividades venatorias porque hacían que el rey se sintiera mejor al aire libre. La caza así se convertía en una especie de terapia psicológica. Además Isabel de Farnesio, según sus contemporáneos, era una gran amante de la caza y gozaba de gran puntería[3]. Los pormenores fueron descritos en un documento impreso[4] quizá redactado por encargo del duque. Por su parte, don Juan Manuel estaba casado con doña María Ana de Borja y Aragón, XII duquesa de Gandía, su cuarta esposa, de la cual no tuvo descendencia. 

Detalle del cuadro de Toribio Álvarez Cacería en la Moraleja organizada por el Duque de Béjar en honor de los hijos de Felipe V en 1729 en el que se puede ver a la familia real. 

4/29/2022

Un día de caza y fiesta en El Bosque madrileño del duque de Béjar (1ª Parte)

Autora: Carmen Cascón Matas

Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2020, pp. 30-36. ISSN 1889-6421.


            Érase una vez un pequeño duque, huérfano de padre, cuyos héroes no eran El Cid, ni el Gran Capitán, ni siquiera don Juan de Austria, sino su padre fallecido. De él apenas recordaba un atisbo de ternura guardado al otro lado de la memoria. A falta de progenitor se encargaron de su crianza sus parientes femeninas más próximas. De su abuela, Teresa Sarmiento de la Cerda, heredó su recio carácter y el gusto por las artes, y de su madre, Mª Alberta de Castro y Portugal, quizá la ternura y el saber estar. Si existía un espejo masculino de carne y hueso en el que reflejarse, una especie de padre redivivo, éste era su tío. Baltasar de Zúñiga y Guzmán, marqués de Valero (1658-1727), había tomado las riendas de la educación de su sobrino tras la muerte en 1686 de su hermano don Manuel, X Duque de Béjar (1657- 1686) en el sitio de Buda[1], como sus dos tíos, Ruy Gómez de Silva y Diego Sarmiento de la Cerda, lo habían hecho con ellos mucho tiempo atrás. El marqués aunaba la inteligencia con la diplomacia y el gusto por las armas, cualidades que inculcaría a su querido sobrino.

Cacería en la Moraleja organizada por el Duque de Béjar en honor de los hijos de Felipe V en 1729. Palacio de Riofrío de Segovia. Foto Alamy 

 

            Armas y religión, los dos pilares de su crianza, y un sueño por delante: engrandecer el nombre de la Casa aún más si cabe. Bajo el paraguas y los atentos consejos del marqués de Valero, don Juan Manuel II (1680-1747) recorría las calles de Béjar admirando las trazas de su palacio Ducal, maravillado por el trajín de los maestros extranjeros contratados para implantar el arte de la pañería fina, escuchando el toque brillante de las campanas, apreciando el verde fragante del monte del Castañar tras un día de lluvia, paseando por sus jardines de El Bosque, soñando con batallas en defensa de la cruz, apreciando el arte de la mano de su abuela, escuchando de boca de su madre las excelencias de su progenitor, recordando los hechos de armas de sus antepasados en el ducado[2]

4/22/2022

Candelario (Salamanca), señorío de los duques de Béjar

  Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

     A solo 2.68 km de Béjar y a 4 por carretera según las guías camineras, está Candelario, que aparte de atractivos turísticos como la arquitectura urbana aplicada a la geografía de montaña (1136 msnm), las regaderas, las batipuertas, la chacinería, su folclore y el agradable carácter de sus habitantes -que le han merecido la categoría de bien de interés cultural en categoría de conjunto histórico-artístico y el reconocimiento de ser uno de los pueblos más bonitos de España-, posee también una historia de casi cinco siglos como señorío, condición que adquirió cuando Diego López de Estúñiga intercambió con Enrique III la villa de Frías por la de Béjar en 1396.  

 

Arquitectura tradicional de Candelario en una de sus calles

        Según autores, el régimen señorial se impuso en España tardíamente y tuvo características menos severas que el feudalismo en el resto de Europa, aunque su existencia se prolongó más allá del fin de los privilegios. Los excesos del ius utendi, fruendi et abutendi, por ejemplo, estuvieron moderados principalmente por los fueros, otorgados a las ciudades o villas por los monarcas.

4/13/2022

Apuntes sobre el Nazareno de las Monjas de Béjar


Autora: Carmen Cascón Matas

Cuando observo el rostro del Nazareno de las Monjas, como tradicionalmente se ha venido en llamar a esta talla depositada en la iglesia de Santa María la Mayor de Béjar, me imagino qué pudieron ver esos ojos calmos, serenos, que observan a quien tiene delante con compasión. Y pienso en lo poco que se sabe de esta prodigiosa escultura a la que los bejaranos tienen tanta devoción. La industrialización, la desamortización, la desaparición de los señoríos y la llegada de gran cantidad de mano de obra proveniente de otros lugares provocaron la desaparición de nuestra memoria colectiva, al igual que la pérdida de documentación y su dispersión. Todos estos elementos conjugados, más algunos que nos escapan o que no procede mentar aquí, han silenciado o subsumido muchos de nuestros elementos identitarios, incluidos los religiosos, en un proceso difícil de comprender.


Un ejemplo de esto, es el desconocimiento del nombre del escultor que talló este Nazareno, una soberbia imagen de vestir de mediados del siglo XVII. Su característica principal es que solo está esculpido lo que el fiel puede ver, es decir, la cabeza, las manos y los pies; el resto es un esbozo en madera, una estructura, que siempre está oculta bajo la túnica morada con bordados en oro. Esta característica tan común en imágenes de este tipo no le resta belleza, muy al contrario: el escultor se esmeró en el rostro que presenta unos detalles expresivos que podrían dar pistas a un historiador del arte avezado a otorgarle una autoría. Destacan su barba, de mechones partidos, y sus ojos separados, plagados de conmiseración y dulzura a la par que de tristeza. 

4/08/2022

Referencias históricas de un edificio singular: el Museo Judío "David Melul" de Béjar

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto.

Publicado: Semanario Béjar en Madrid.

          La historia más reciente del edificio que alberga el Museo Judío “David Melul” es bien conocida por todos. Tras la rehabilitación comenzada en 2003 dirigida por el arquitecto bejarano José Luis Rodríguez Antúnez el abandonado inmueble renació y desde la inauguración del museo se ha convertido en lugar de cita obligada para los amantes de la historia del judaísmo de la región y en general para todos los interesados por la historia de Béjar. No está de más recordar la interesante colección que alberga, con piezas arqueológicas de gran valor como la reproducción de la lápida hebrea de doña Fadueña, escudos de los duques de Béjar y elementos de la cultura y el rito judío.[1] Pero nos gustaría hablar ahora no del contenido sino del continente. ¿De quién fue y qué fue este edificio? 

 

 Edificio del Museo Judío "David Melul".


          Ciertamente hasta el siglo XVIII las referencias que conocemos no son muchas y todo lo que podamos decir sobre en qué fecha se construyó será deducción resultante del análisis estilístico del inmueble. La robustez de su construcción así como los detalles decorativos en dinteles con relieves conopiales o la base de las columnas adosadas de su puerta principal nos remiten, indudablemente, al gótico y por lo tanto a finales del siglo XV, época de la que datan los pocos edificios civiles que en Béjar se han conservado de ese estilo. Por lo tanto de tal fecha, escasamente concreta eso sí, suponemos su construcción.

4/01/2022

El fabricante de bayetas y mantas palentino que quiso venir a Béjar en 1691

 Autor: Agustín B. García y Gómez

 Marzo de 2022

      De sobra es conocido que el 27 de agosto de 1691 las duquesas de Béjar María Alberta de Castro Portugal Borja y Teresa Sarmiento de la Cerda, como tutoras del que fue XI duque de Béjar, Juan Manuel López de Zúñiga Mendoza Sotomayor, firman en Madrid una escritura ante escribano público con Francisco Simoni y Ana Buru, marido y mujer, Pedro Rusel y Tomás Romo, Juana y Magdalena Simoni, hijas del dicho Francisco Simoni, Aldegonda de Croque y Margarita Langel, para encargarse de la Fábrica de Paños Finos de Béjar y enseñar a sus habitantes, siendo este el primer origen de la industria textil de paños finos bejarana. Según refleja la escritura, se trata de un matrimonio, sus dos hijas y sus maridos y dos mujeres más; en total ocho flamencos. En esta escritura firma como testigo de la misma, el flamenco Juan Bissón persona fundamental en la implantación de la fábrica de paños finos en Béjar. (ADBéjar, OSUNA,C.265,D.33, año 1691).


 


            El inicio de su actividad fue difícil por la falta de experiencia empresarial de los flamencos, que no por falta de calidad en su trabajo, de tal manera que en apenas dos años ya se habían trasladado a Plasencia con la expectativa de un empleo en una fábrica real de tejidos que se quedó en proyecto. Hay un informe de junio de 1693 firmado por Juan del Carpio, tesorero ducal, dando cuenta que ha visto y reconocido en Plasencia a los maestros flamencos, que no tenían fábrica propia y estaban malviviendo de un escaso salario (ADBéjar, OSUNA, C.256, D.1317, 1693). Más tarde llegarían otros flamencos que continuaron con la implantación de la fábrica de paños finos en Béjar.

3/25/2022

Ciencia y tecnología: del museo al empleo

Autor: Ignacio Coll Tellechea

Publicado: desaparecida página web collcenter, 7 de septiembre de 2015.

El concepto y la imagen de los museos han cambiado radicalmente en solo un par de generaciones. Desde los espacios estancos en los que se exhibían elementos artísticos con un modelo tipo frontón (con visitantes circunspectos contemplando las piezas y amenazando con convertirse ellos mismos en estatuas o cuadros) a planteamientos multidisciplinares e interactivos en los que, además, se han incorporado temáticas más allá de las artes.

 .

 Museo de la Industria Textil de Béjar

Los museos de la ciencia y la tecnología no son nuevos ni una rareza a día de hoy en España, donde pueden visitarse medio centenar. Aunque tardaron en llegar, contamos con una red notable de espacios dedicados a la divulgación del desarrollo científico y tecnológico que merece la pena conocer.

3/18/2022

Breve semblanza del bejarano don Diego de Zúñiga y Guzmán, marqués de Loriana, llamado el Ciego

 Autora: Carmen Cascón Matas

 Publicado: Béjar en Madrid, 4.843 (21/02/2020), p. 10

         No era extraño encontrarse en las largas tardes de verano al marqués de Loriana apostado frente a los balcones de palacio asomados hacia el monte. Su silueta inmóvil se recortaba frente a la luz, mientras su bastón descansaba en los brazos del sillón frailuno. Los sirvientes apenas notábamos su presencia en nuestras idas y venidas de una estancia a otra, aunque, en honor a la verdad, dos seres se preciaban de acompañarle a cada instante: su ayuda de cámara, que permanecía junto a él para atenderle sin descanso desde el canto del gallo hasta que se sumía en las profundidades del sueño nocturno, y su fiel mastín Lobo. Ahora ambos se hallaban cerca: el primero de pie, sumido entre las sombras; el otro echado a los pies del marqués, dormitando. 


Monte que se contempla desde el Palacio Ducal de Béjar. Fotografía Manuel Álvarez-Monteserín
 

          El de Loriana miraba a un punto fijo, repasando mentalmente cada castaño del monte, vislumbrando la ermita del Castañar, tan hermosa durante los meses del estío, no sabemos si recurriendo a la memoria o a las descripciones escuchadas. Cuando la luz apenas hacía distinguir su silueta de la oscuridad de la estancia, emitió un sordo suspiro, buscó a tientas su bastón, pateó sin querer a Lobo y, gracias a su ayuda de cámara, salió de la estancia camino de los salones donde se iba a degustar la cena. Si se le miraba a los ojos se advertía que habían perdido su función natural, pues la ceguera le impedía el desempeño de hasta los actos más simples. Es por ello por lo que los bejaranos le llamaban don Diego de Zúñiga, El Ciego

3/11/2022

El escudo de Zúñiga y de los duques de Béjar en municipios de España y América

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

Sorprende que más de medio centenar de municipios españoles contenga, en forma total o parcial, el referido emblema en su heráldica, y más aún que el fenómeno sea tan actual. La cifra es ínfima ante el total de 8.131 municipios existentes, pero significativa en comparación con la inclusión de otros blasones, y en ascenso -de acuerdo con las últimas tendencias- en el grupo de municipios que están aún por definir su armorial. La cifra actual se distribuye en 18 en Castilla y León, 14 en Extremadura, 10 en Galicia, 7 en Andalucía, 2 en Castilla-La Mancha, 1 en La Rioja y 1 en el País Vasco.

 

Comunidades autónomas de España

 

Los municipios castellano-leoneses en cuestión son Candeleda, Peñaranda de Duero, Las Casas del Conde, Cereceda de la Sierra, Ledrada, Miranda del Castañar, Monforte de la Sierra, Sanchotello, Valdelacasa, Aguilafuente, Villaverde de Íscar, Pesquera de Duero, San Martín  de Valvení, Villaco de Esgueva, Encinas de Esgueva, Neila de San Miguel, Medinilla y El Tornadizo, territorios que pertenecieron principalmente a los duques de Béjar, a los condes de Miranda del Castañar o a los sucesores de estos, los duques de Peñaranda de Duero.

3/04/2022

Sobre los tejidos de la duquesa Teresa de Zúñiga

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

Así titula el académico Gumersindo Bravo González, doctor en Historia y miembro del grupo de Estudios sobre Patrimonio, Cultura y Ciencia Medievales de la Junta de Andalucía y la Universidad de Granada, su trabajo publicado en 2017 en la revista de la asociación, que puede encontrarse completo en internet.

 

Armas de Zúñiga y Guzmán bordadas en hilo de oro sobre raso. Todocoleccion.net

El trabajo de investigación se centra en las piezas de tejido inventariadas en las disposiciones testamentarias del III duque consorte de Béjar, Alonso Francisco de Sotomayor y Portugal, V conde de Belalcázar y V vizconde de Puebla de Alcocer, que asumió el apellido y el título de su prima y consorte Teresa de Zúñiga, III duquesa de Béjar. A su muerte, su esposa tuvo que pleitear ante las deudas póstumas dejadas por su esposo. 

2/26/2022

Avance del catálogo de pozos de nieve en Salamanca y Cáceres (4ª Parte y final)

Autor: Juan Antonio Frías Corsino

Publicado: El Comercio del Frío. Actas del II Congreso Internacional sobre la utilización tradicional del hielo y de la nieve natural. Museo Valenciano de Etnología, Diputación de Valencia, 2009, pp. 237-244.

 

Pozos en las provincias de Ávila y Cáceres

No podemos precisar la existencia de pozo en la localidad de Barco de Ávila, pero sí el consumo de nieve, pues Pascual Madoz recoge en su Diccionario Geográfico que “la localidad exporta exquisitas truchas del Tormes a Madrid y otros puntos, entre nieve o escabechadas”. Es curiosa la permanencia, desde el siglo XVII, en el callejero de Barco de Ávila de la calle del Pozo y la plaza del Pozuelo, muy próximas ambas a la entrada medieval a la villa por la que se accedía desde las rutas camineras desde la sierra. Creemos que no puede entenderse que dicho pozo y pozuelo fueran depósitos de agua, pues la población cuenta con una amplia red de agua de uso doméstico en fuentes públicas, motivo que nos hace concluir que existió pozo de nieve.

 

Palacio de los Alba en Piedrahíta (Ávila)

Piedrahíta contó con su respectivo pozo para abastecimiento de la población, que giraba en torno a la Casa Ducal de Alba. Esta construyó a mediados del siglo XVIII un palacio con jardines para sus retiros veraniegos, donde suponemos que los nobles seguirían la moda del momento en lo que respecta al consumo de nieve en todas sus variedades. Conserva aún el nombre de la calle de “Las Neverías”.

2/19/2022

Avance del catálogo de pozos de nieve en Salamanca y Cáceres (3ª Parte)

 Autor: Juan Antonio Frías Corsino

Publicado: El Comercio del Frío.  Actas del II Congreso Internacional sobre la utilización tradicional del hielo y de la nieve natural. Museo Valenciano de Etnología. Diputación de Valencia, 2009pp. 237-244.   

Pozos de la Villa y Tierra de Béjar

El pozo de “Los Horcajuelos” se encuentra en el término municipal de Puerto de Béjar a una altitud de 1.260 m., en la vertiente norte de la ladera orientada a la umbría.


 Interior del pozo de Prado Pelo

De planta circular irregular, tiene un diámetro de 9 m. y una profundidad aproximada de 10.80 m. Construido en mampostería de granito en seco, sus muros tienen un espesor de 80 cms. Tuvo cubierta circular a dos aguas realizada sobre una estructura de madera, presumiblemente de castaño, recubierta con teja árabe, que actualmente no se conserva, pero de la que se aprecian restos en el fondo del pozo. La puerta de acceso al pozo conserva las jambas en fábrica de sillería, también en granito. Está dotado de un edificio auxiliar para refugio y guarda de herramientas, cuyos paramentos permanecen en pie, no así la cubierta que fue sustituida tras un incendio por placas de uralita. En su interior permanece una viga de castaño que soportaba la estructura del piso volado del área de trabajo. Consta de un desaguadero que canaliza las aguas del deshielo a un fuente próxima. Cabe destacar la existencia de un embarcadero o muelle de carga, situado en una pequeña explanada, en un nivel inferior a la rasante del terreno, fabricado también en sillería, al que accedían las caballerías para facilitar el manejo de los bloques de hielo para su carga y posterior transporte.